#LaHabana Cederistas inspirados en Fidel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Asamblea  Municipal IX Congreso de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR)  realizada en el municipio capitalino 10 de octubre  rindió homenaje al Comandante en Jefe Fidel  Castro Ruz, creador de la organización.

Los 200 delegados asistentes también  enviaron las  felicitaciones a Miguel Díaz Canel Bermúdez, por su  elección  como Presidente del Consejo de Estado y de Ministros , a Esteban  Lazo Hernández , por  haber sido ratificado como Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular ,así  como al General de Ejército Raúl Castro Ruz ,como primer secretario del Comité  Central del Partido Comunista de Cuba.

La política de cuadros, el funcionamiento integral de la organización, el completamiento de las estructuras de base, la vigilancia revolucionaria, el enfrentamiento a las indisciplinas sociales, el delito, y la corrupción  formaron parte de la agenda.

El Coordinador Provincial  de los CDR en la Habana Vladimir Sauri Bermúdez, en una intervención dijo  que la organización mantiene el mismo espíritu de combate cuando fue  creada por Fidel en el medio  del estallido de petardo contrarrevolucionarios, son las mismas ideas la que defendemos atemperadas a los escenarios actuales  aseguro el dirigente cederista.

En la Asamblea IX Congreso en 10 de Octubre se eligió  a la nueva dirección municipal y su secretariado en la que resulto  reelecta como Coordinadora Yaumara Leyva Gómez.

La ocasión devino momento oportuno para estimular  las zonas más destacadas en las tareas cederistas.

Además se aprobó la delegación que asistirá a la Asamblea provincial y los precandidatos al Congreso, a celebrarse en septiembre venidero.

Entregan Medalla Aniversario 60 de las FAR a internacionalistas

2018-04-27 12:28:52 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Entregan Medalla Aniversario 60 de las FAR a internacionalistas
Combatientes internacionalistas en La Habana recibieron la Medalla Conmemorativa Aniversario 60 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en el contexto de la celebración del aniversario 57 de la primera derrota militar del imperialismo norteamericano en las arenas de Playa Girón.
 La entrega de la medalla conmemorativa 60 Aniversario de las FAR, se realizó por alumnos de la escuela primaria República del Perú del Consejo Popular Versalles, Coronela en el municipio capitalino de La Lisa, a 180 combatientes de la demarcación participantes en diferentes misiones internacionalistas.
Entregan Medalla Aniversario 60 de las FAR a internacionalistas
En ese contexto, Amelia Mendoza Rodríguez, miembro del Buró Municipal del Partido Comunista de Cuba (PCC) en el municipio La Lisa resalto la encomiable labor de esos hombres, a quienes definió como referentes de consagración, valentía, resistencia y compromiso con la Revolución y el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
En el 2019 terminará el proceso de otorgamiento de la condecoración, instituida por el Consejo de Estado para galardonar con un alto reconocimiento a la actitud mantenida por los laureados.
Entregan Medalla Aniversario 60 de las FAR a internacionalistas
En esta fase inicial fueron estimulados combatientes del Ejército Rebelde y de la clandestinidad, pensionados de las FAR, miembros del Ministerio del Interior con los años de servicio requeridos, e integrantes de los consejos de defensa en distintos niveles.

 

 

La primera etapa culminó, pero ahora reciben el reconocimiento participante en la gesta de Playa Girón, la lucha contra bandidos y misiones internacionalistas respectivamente.

Tenemos memoria: Homenaje a Adriana y Efrén en Portugal

 

A 42 años del horrendo crimen, justo a las 16 horas y 40 minutos amigos portugueses, cubanos residentes en Portugal y miembros de la misión diplomática cubana en Portugal rindieron homenaje a Adriana Corcho y Efrén Monteagudo, víctimas de un ataque terrorista a la sede de la Embajada cubana en Lisboa, el 22 de abril de 1976.

Al homenaje, asistieron el presidente del Grupo Parlamentario de Amistad, Antonio Filipe; el Encargado de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Portugal, Pedro Guerreiro, Filipe Ferreira, Vicepresidente del Consejo Portugués por la Paz y la Cooperación y representantes de la dirección de la Asociación de Amistad Portugal-Cuba. También participaron miembros de la Asociación de Cubanos Residentes en Portugal, de la Asociación AloCubano, amigos de Cuba, otros cubanos residentes y trabajadores de la Misión diplomática en Portugal.

El III Secretario Javier Levy realizó una intervención donde expresó: “el pueblo de Cuba ni entonces ni ahora se deja intimidar por ataques, amenazas o chantajes. Continuaremos construyendo nuestra revolución y continuaremos luchando por la justicia y por un mundo mejor. Cuba, que ha perdido tres mil 648 vidas víctimas del terrorismo, continuará luchando por la paz mundial”.

Los presentes depositaron ofrendas florales en la tarja que rinde tributo a Adriana y Efrén e hicieron un minuto de silencio como muestra de respeto. El escritor Fernando Fitas leyó el poema “Memoria de los que amamos”, dedicado a los mártires cubanos.

Carta enviada por el Embajador de Cuba en Austria Juan Antonio Fernández Palacios a la redacción del periódico austriaco Die Presse

 

Viena, 26 de abril del 2018.
Estimado Director de Die Presse:
Por la responsabilidad que me atañe, acostumbre a leer casi todo lo que se publica en Austria en relación con Cuba. Suelo digerir con mayor o menor gusto las cosas que leo y pocas veces escribo a algún periódico. Hoy lo hago por la sensación de verdadera repugnancia que me ha dejado el artículo Raúl Castro, el tiranosaurio Rex cubano, del periodista Thomas Vieregge, publicado por Die Presse, el pasado 17 de abril.
Como ciudadano, revolucionario y diplomático de carrera, concuerdo que la libertad de expresión y de prensa resultan derechos fundamentales a ser ejercidos en cualquier sistema democrático, pero las mismas no se pueden convertir en escudos que cobijen la blasfemia y la ofensa. La posibilidad de decir lo que se piensa desde una redacción estará siempre limitada por un derecho superior: el del honor, la decencia y, sobre todo, por el de la responsabilidad. No se puede pretender dirigir dardos tan envenenados de prejuicios, demagogia y mentiras contra un pueblo y su nación sin que se reciba la respuesta adecuada.
Podría llenar varias cuartillas con datos y hechos sobre lo que ha significado la Revolución Cubana en materia de salud, educación, seguridad social, alimentación, desarrollo cultural y humano, y sobre todo independencia, libertad y dignidad para los cubanos y cubanas. Pero creo no hace falta. Eso lo conoce bien el señor Vieregge aunque lo silencie y omita por sus prejuicios ideológicos.
Ningún proceso histórico, mucho más de carácter revolucionario y socialista, puede ser mantenido en el tiempo por capricho de nadie ni por el supuesto actuar “represivo” de alguna de sus instituciones. Requieren, por encima de todo, el apoyo y consenso del pueblo. Lograr el respaldo de una nación entera y preservarlo invariable durante casi 60 años no es cuestión de discursos o carismas. Si hoy en Cuba, hay Revolución Socialista, si nuestros líderes principales han sido Fidel y Raúl Castro, si tenemos un sistema democrático auténtico que se refrenda en nuestra Constitución, y si ahora existe un cambio generacional en la dirección del país que implica continuidad de nuestro proyecto político y social, se debe únicamente a la decisión y voluntad soberana del pueblo cubano, suficientemente libre, educado, heroico y culto como para saber definir su propio destino.
Cuba no es ese país que de modo grotesco reseña en su artículo señor Vieregge. La afirmación de que nada ha cambiado en Cuba en sesenta años es propia de alguien que, con toda intención ideológica, ha tenido el propósito de pisotear su propia ética profesional, echar al cesto de la basura el mandamiento sagrado de la objetividad que debe presidir la labor periodística y burlarse de los lectores, para arremeter contra un país que ha tenido que labrarse su propio camino durante más de medio siglo a base de sacrificio y dignidad frente al bloqueo económico más férreo y duradero de la historia impuesto por la primera potencia mundial que, entre otras cosas, impone límites a la libertad de comerciar y relacionarse en materia cultural, técnica y académica del pueblo cubano con otras naciones, incluyendo Europa. Y este hecho, tan obvio y ostensible, unánimemente rechazado cada año por la comunidad internacional, es ignorado de manera alevosa en este artículo.
Hace cinco años un millón de personas visitaba Cuba para conocer nuestra cultura e historia y la forma en que vivimos y, por supuesto, disfrutar de nuestras bondades. Este año serán más de cinco millones. Entre estos casi 30 mil austríacos. Tantas personas, en número creciente, no pueden estar equivocadas.
Predecir la proximidad del fin del socialismo en Cuba y trabajar en función de dicho propósito, ha sido la obsesión de doce administraciones norteamericanas, incluyendo la actual, y resultado el divertimento intelectual de algunos politólogos, tanques pensantes, y apostatas del mundo occidental. No tengo que hacer esfuerzos en demostrar el rotundo fracaso de estas premoniciones, y no me tiembla la mano en garantizar que el Sr. Vieregge correrá con la misma suerte.
Señor periodista y el diario que lo alberga:
Con Cuba no se metan. A Cuba se le respeta.
Atentamente,
Juan Antonio Fernández Palacios
Nota: Si la libertad de expresión lo permite en vuestro periódico ruego publique íntegramente esta misiva.
(Embacuba Austria / Cubaminrex)

Más de 50 mil jóvenes cubanos cerrarán desfile del Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución

«Esta Revolución la conducirán adelante los jóvenes plenos de optimismo e inconmovible fe en la victoria», expresó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, el 19 de diciembre de 2010, y son esas las credenciales con las cuales nuestra generación desfilará este Primero de Mayo,  como prueba de que la juventud sabrá corresponder a tan alto compromiso, dijo al diario Juventud Rebelde, Diosvany Acosta Abrahante, miembro del Buró Nacional de la UJC, Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

Acosta destacó como principales motivaciones de este año el legado y el ejemplo de Fidel Castro, así como los aniversarios 165 del natalicio de José Martí, el 150 del inicio de las guerras por la independencia, el 90 del natalicio de Ernesto Che Guevara, el 65 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, y el 60 del triunfo de la Revolución.

De lo que sucederá en la Plaza de la Revolución José Martí de La Habana, el dirigente juvenil detalló que el bloque de cierre estará integrado por 50 mil estudiantes, así como jóvenes trabajadores y combatientes, quienes como los del resto del país se distinguirán por la alegría, el color, las iniciativas y la fuerza de sus mensajes.

Apuntó que según la composición, los primeros en marchar serán atletas de las escuelas de alto rendimiento, algunos de ellos preseleccionados para integrar la delegación cubana a los 23ros. Juegos Centroamericanos y del Caribe, con sede en Barranquilla, y también integrantes de los equipos de la Serie Especial de Béisbol que se desarrolla en estos momentos.

A ellos, dijo, les seguirán los miembros de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, que portarán una gigantografía del Apóstol que lleva la frase: Patria es humanidad. Luego continuarán los miembros de la Federación Estudiantil Universitaria, quienes llevarán imágenes gigantes de Fidel, Raúl y el Che, en demostración de continuidad segura.

Acosta destacó que a esta amplia representación le seguirán los jóvenes trabajadores y combatientes con un cartel que tiene el slogan Hacemos Cuba y fotos de jóvenes en los diferentes sectores. Para cerrar el bloque y el desfile con cientos de jóvenes, quienes llevarán, en perfiles, banderas cubanas, de la UJC y del 26 de Julio.

Fuente:

Radio Habana Cuba

Fecha:

25/04/2018

Distinguen las FAR labor de periodistas cubanos.

Por su sistemática y ejemplar divulgación de las tareas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) , en su constante realización en defensa de la Patria y la Revolución ,  el MINFAR  otorgó a nueve periodistas de la Radio , la Televisión y Prensa Escrita en el país la Distinción ¨ Destacado en la Prepararacion para la Defensa  ¨¨.

En la Brigada Aérea de la Guardia  ¨Playa Girón¨, ¨¨Orden Antonio Maceo ¨¨protagonistas en la primera derrota al imperialismo yanqui en América, se celebró el acto de reconocimiento en el cual el general de brigada Marcelo Pérez Pérez, segundo Jefe de la Dirección Política de las  FAR impuso la condecoración a los comunicadores.

Como parte del reconocimiento los  periodistas realizaron un recorrido por la Brigada  , donde su jefe el coronel Salvador Francisco Mengana  elogio  el papel  de la unidad fundada por el Comandante en Jefe Fidel castro  Ruz el 5 de  septiembre de 1959 , en Playa Girón , la Crisis de Octubre , la  limpia del Escambray , las  misiones internacionalistas y el enfrentamiento constantes a las  agresiones  de nuestro espacio aéreo.

En la visita al complejo de simuladores de la unidad los periodistas pudieron constatar la aplicación de los adelantos de la  ciencia y la técnica puesta al servicio de la formación de pilotos y técnicos en general.Precenciaron un ejercicio de Paracaidismo e intercambiaron con pilotos de los helicópteros y  aviones de combate.

Enseñarnos a sucederle con dignidad es el mayor legado de Fidel

Para los revolucionarios de hoy está el reto de mantener el legado de Fidel.
Para los revolucionarios de hoy está el reto de mantener el legado de Fidel. Foto: Vicente Brito

«Ellos están esperando un fenómeno natural y absolutamente lógico, que es el fallecimiento de alguien. En este caso me han hecho el considerable honor de pensar en mí. Será una confesión de lo que no han podido hacer durante mucho tiempo. Si yo fuera un vanidoso, podía estar orgulloso de que aquellos tipejos digan que tienen que esperar a que yo muera, y ese es el momento».

Así alertaba Fidel, aquel 17 de noviembre del 2005, en el histórico discurso pronunciado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, con motivo del aniversario 60 de su primer encuentro con el Alma Mater. Muchas veces había dirigido sus palabras a la juventud, pero quizá nunca antes abordó con detenimiento dos realidades que de forma inevitable tocaron el corazón de todo el pueblo. La primera: que por ley irrevocable de la vida algún día dejaría de existir físicamente; la segunda: «Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra».

Tal vez, en los momentos históricos que vivimos hoy, y después de haber enfrentado el golpe irreversible de su partida, sea más comprensible el mensaje que en ese entonces nos legaba el Comandante. Sin embargo, en ese momento nos confrontó con una realidad que, afirmo sin temor a equívocos, llamó a la reflexión a todos los revolucionarios, incluso a los que, como yo, teníamos unos escasos 15 años. Fidel, indiscutiblemente, nos llamaba a la «continuidad».

No es que no lo hubiera hecho antes, pues desde los mismos inicios de la lucha en la Sierra Maestra y los primeros años de la Revolución en el poder, siempre dejó claro que el proceso social que se iniciaba no se limitaba a su persona, ni siquiera a la Generación del Centenario, sino a algo mucho más poderoso: el Pueblo. Pero ese día nos enfrentó a la posibilidad de que nuestro sistema social podía ser reversible, y no porque nuestros enemigos tuvieran las armas para lograrlo, sino únicamente en caso de que el compromiso real de los cubanos con esta obra pudiera desmoronarse.

Hoy, con un poco más de madurez política asumo otra lectura de sus palabras, y revisitando cada uno de los momentos cumbres de la historia revolucionaria que protagonizó, comprendo que aun bajo su tutela, que aun con su imprescindible acompañamiento, Fidel nos enseñó a caminar, y en cada uno de sus actos hubo siempre un principio pedagógico: brindarnos las herramientas, valores e incluso, la plataforma ideológica para entender que no podíamos prescindir de nadie en el camino de la construcción del socialismo, que debíamos sucederlo con la mayor de nuestra fortalezas: la unidad; y entender el proceso de edificación de la sociedad próspera y sostenible como un proceso que traspasa por mucho las fronteras del ámbito individual.

Fidel nunca será mármol entre nosotros, sino presencia para siempre repensar la Patria. Foto: Yeilén Delgado Calvo

Al estudiar sus discursos, al releer las frases que dirigió a las masas, no puede una dejar de asombrarse. Hay en ellas tanta visión futura, tan inimaginable entendimiento de los retos por venir que, como sucede con al Apóstol, podremos retomar el pensamiento fidelista ahora o dentro de cien años, y habrá en sus palabras siempre un mensaje atemperado al presente.

«Es alentador saber que miles y miles de jóvenes, y decenas de miles de jóvenes con una mentalidad revolucionaria, con una preparación cada vez más elevada, se incorporan a los trabajos del pueblo, se incorporan al esfuerzo del pueblo. Vemos cómo un pueblo nuevo va surgiendo de nuestra juventud. Y tenemos derecho a sentirnos confiados». (8 de noviembre 1961)

En fecha tan temprana como 1961, ya hablaba de confianza en la juventud, y al mirar ese día desde la distancia de 57 años, se hace evidente que esas nuevas generaciones con las que entonces hablaba fueron realmente dignas de su confianza y, como predijo, no fallaron jamás. Pero tampoco lo hicieron los hijos ni los nietos de aquella juventud enardecida, porque nuestro país logró algo quizá inédito, convertir a la Revolución en una herencia de familia, en una preciada posesión que se entrega junto al legado más genuino de los ancestros. Por eso los revolucionarios no mueren dejando un camino trunco, porque coexisten con su relevo, y lo educan en esos principios.

«…la Revolución ha hecho que el joven sea algo, y algo sumamente importante, en la sociedad, algo extraordinariamente apreciado en la sociedad. La Revolución ha hecho que los niños y jóvenes se conviertan casi en su razón de ser, ¡en su razón de ser!, porque son el objetivo de la Revolución, los continuadores de la Revolución». (4 de abril de 1972)

Fidel veía en la juventud el potencial de transformación. Foto: Archivo

Nunca albergó Fidel duda alguna de la capacidad de renovación del proceso social cubano. Estaba seguro de que los tiempos difíciles podrían confundir a muchos, y tampoco fue ciego respecto al hecho de que el acoso constante de nuestros enemigos llegaría a sembrar la semilla de la decepción y el descrédito en algunos de los hijos de la Revolución. Pero siempre tuvo confianza, porque sabía que el impacto de esta obra sin precedentes en la dignidad de la gente, en su valorización, en el espíritu de amor patrio, era mucho más poderoso que falacias infundadas, y así lo hizo saber en muchas ocasiones, como el 26 de julio de 1998.

«No se dejen confundir por nada, no se dejen engañar jamás por nadie. Esa es nuestra esperanza, y que este país jamás retroceda, que esta Revolución jamás retroceda, que toda la dignidad y la gloria que hemos construido no puedan destruirlas nunca».

Aquellas palabras, después de haber sobrevivido a los años más duros del periodo especial, de haber puesto a prueba como nunca antes desde 1959, la capacidad de resistencia del pueblo cubano, dirigidas una vez más a los jóvenes, no eran sino la reafirmación de que podíamos continuar, siempre continuar. Aun con los pronósticos en contra, aun con las aves de rapiña sobrevolando nuestras cabezas habíamos salido adelante. Años más tarde, en sus conversaciones con Ignacio Ramonet apuntaría:

«…desarrolle y eduque a una sociedad completa (…) y veremos entonces lo que da. Esos son los ocho millones que después del primer año de periodo especial suscribieron: “Soy socialista”».

Es posible que muchos aún se pregunten cómo lo logramos, y creo que fue por la mayor de las razones, estábamos conscientes de lo que íbamos a perder. La vívida experiencia de un pasado de humillación era fuerza más que suficiente para saber que la opción de rendirnos no formaba parte de nuestra estrategia de supervivencia entonces. Así fue como una vez más quedaron los buitres con cuchillo y tenedor en mano, sin poder saborear su ansiado manjar y equivocadamente, el 31 de julio del 2006 volvieron a sentarse a la mesa.

«No albergo la menor duda de que nuestro pueblo y nuestra Revolución lucharán hasta la última gota de sangre para defender estas y otras ideas y medidas que sean necesarias para salvaguardar este proceso histórico.

«El imperialismo jamás podrá aplastar a Cuba».

El pueblo cubano es fidelista por convicción. Foto: Anabel Díaz

Sería insensato negar el temor que nos invadió cuando escuchamos su proclama, el hondo sentimiento de preocupación y la inconmesurable prueba de lealtad a la que estábamos llamados. Pero los insulsos enemigos de la Patria confundieron, como tantas otras veces, el sentir de los cubanos. Temíamos por él, por su salud, por su vida, pero jamás ese temor tuvo como basamento ninguna debilidad en relación con nuestras convicciones, no hubo en ese instante ni el más mínimo asomo de flaqueza, ni estuvo cerca el pensamiento de que no podríamos seguir adelante.

Los años posteriores demostraron la capacidad de crecimiento de este pueblo, y de la mano de Raúl emprendimos un camino no exento de obstáculos, pero con sobrada voluntad para superarlos. Y Fidel encontró en sus reflexiones la manera de decirnos ¡aquí estoy, junto a ustedes siempre!
El sexto Congreso del Partido, la Primera Conferencia de esa organización guía para la sociedad cubana, el séptimo cónclave, llegaron para ratificar la necesidad de un imprescindible proceso de actualización de nuestro modelo económico, y para fortalecer el papel dirigente del Partido ante esa realidad.

Y llevamos a consulta popular la conceptualización de nuestro sistema, y el plan de desarrollo del país, y desde el obrero más humilde hasta el más excelso académico fueron escuchados en pos de una construcción colectiva de la sociedad.

En ese contexto nos sorprendió su despedida. Ese adiós para el que nunca estaríamos preparados y que nos caló en el cuerpo y el alma como solo la pérdida de un padre puede hacerlo. ¡Llegó el momento!, dijeron los esperanzados detractores de la Revolución y como de costumbre, volvieron a equivocarse. Pero eso, eso ya lo sabía Fidel.

«… la revolución no se basa en ideas caudillistas, ni en culto a la personalidad. No se concibe en el socialismo un caudillo, no se concibe tampoco un caudillo en una sociedad moderna, donde la gente haga las cosas únicamente porque tiene confianza ciega en el jefe o porque el jefe se lo pide. La Revolución se basa en principios. Y las ideas que nosotros defendemos son, hace ya tiempo, las ideas de todo el pueblo». (Cien horas con Fidel)
La Revolución continuaría porque para eso estábamos aquí sus herederos.

Desde entonces, cada vez que llega un momento trascendental de reafirmación revolucionaria no podemos evitar la expresión de: «es la primera vez sin la presencia física del Comandante», pero eso, lejos de desalentarnos, lo hemos convertido en poderosa motivación, en el homenaje sensible que le hacemos cada día. Y dimos la prueba más certera, la evidencia más completa de respaldo a los principios que aprendimos de él cuando, bajo el manto de la democracia y nuestra libre determinación como país, desarrollamos un exitoso proceso de elecciones generales, en el que ni la fuerza de la naturaleza pudo hacer mella.

Este 19 de abril, cuando quedó finalmente constituida la Asamblea Nacional del Poder Popular, y representados en valiosos compatriotas  millones de cubanos ocupando los escaños del Parlamento, hemos dado una lección al mundo, y una muy importante e imperecedera: solo los pueblos son dueños de su destino.

«No hay que medir las elecciones nuestras por los números de votos. Yo las mido por la profundidad de los sentimientos, por el calor, lo he estado viendo durante muchos años. Nunca vi los rostros más llenos de esperanza, con más orgullo». (Cien horas con Fidel)

Cuando la Generación del Centenario entrega las banderas del socialismo en las manos que tendrán el orgullo de mantenerlas en alto, se sostiene esa continuidad a la que Fidel dedicara gran parte de sus energías. Futuro incierto, jamás. Poblado de retos y nuevas batallas tal vez, pero siempre bajo la certidumbre de que solo el socialismo y la Revolución dan a este pueblo.

Elegimos un camino hace 150 años, y no ha nacido todavía ni lo hará, quien nos obligue a desviarnos de él. Queremos lograr como Fidel, como todos los que lo secundaron y ya no están, como podrán decir con orgullo quienes emprendieron la lucha junto a él y aún están aquí:

«…debemos emplear todas nuestras energías, todos nuestros esfuerzos, todo nuestro tiempo para poder decir en la voz de millones o de cientos o de miles de millones: ¡Vale la pena haber nacido!  ¡Vale la pena haber vivido!».

Fuentes: Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet; Fidel habla a la Juventud;

Discurso pronunciado por Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana con motivo del Aniversario 60 de su entrada a esa casa de altos estudios; Proclama de Fidel al Pueblo de Cuba, 31 de julio del 2006.

Nada es posible para los cubanos sin el proyecto de la unidad

“La propia lectura de la contradicción del año 1868, y de lo que sucedió después, nos dice que nuestra historia es definitivamente firme, y lo es por la capacidad que tenemos los cubanos de encontrar un equilibrio que siempre nos conduce a la unidad”, expresó el presidente de la filial de la Sociedad Cultural José Martí (SCJM) en Sancti Spíritus, Juan Eduardo Bernal Echemendía, uno de los más prestigiosos intelectuales de estos predios.

“A la unidad nos convoca la profunda emoción de lo que fuimos y somos, de lo que debemos ser definitivamente”, añadió el prolífero investigador yayabero, quien asegura que la unidad no es un proceso casual, fortuito, que surge en cualquier momento.

“La Cuba del siglo pasado, intervenida por Estados Unidos, fue una etapa muy convulsa, pero es nuestra República. Fue más de medio siglo de contienda, donde surgen los principales exponentes de las luchas, donde se formaron el fermento y el cemento para poder decir hacia allá vamos. Por ejemplo, Rubén Martínez Villena es un hombre de esa República, como lo es Julio Antonio Mella, o lo es Fidel Castro Ruz y la generación del centenario”, asevera Bernal Echemendía.

Para el principal organizador del Coloquio Voces de la República, espacio de la SCJM que analiza desde varias aristas el periodo neocolonial (1902-1958), hay que entender esa etapa y hay que hacerlo con responsabilidad.

“Si no podemos emocionarnos ante lo que fueron esos líderes, no podríamos entender por qué hubo una revolución triunfante en 1959. Ella surgió de todo ese conflicto de la republica intervenida por los Estados Unidos. Fue una intervención sacudida por lo mejor de la unidad de los cubanos”, confiesa el destacado intelectual, quien valora que hay que tener en cuenta la capacidad que tuvieron los buenos de entonces de ir gestando un nuevo momento de independencia, de unidad, porque fueron los cubanos que nunca dejaron de cantar el Himno Nacional, que nunca dejaron de saludar a la bandera, porque ellos entendieron el propósito de ser mejores cubanos en el futuro.

El reconocido investigador Juan Eduardo Bernal Echemendía considera que hubo una revolución en 1959 porque hubo una unidad entre los cubanos.

“La unidad se fue fortaleciendo. La revolución triunfante es una etapa que nos permite valorar el por qué debemos estar unidos. Y han sucedido tantas cosas; cubanos que han renunciado al propósito de la revolución, que no se han percatado que aquí tienen un lugar para seguir construyendo; algunos cogieron otros rumbos pero no dejan de estar cercanos a Cuba, y a veces contribuyen –de manera involuntaria- con el proceso de unidad de los cubanos”, reflexiona el presidente de la SCJM en Sancti Spíritus.

Para el historiador, la unidad no solo se consigue y se conserva con los cubanos que estamos en Cuba. Él piensa que quienes están lejos tienen la posibilidad de pensar y de recordar porque la unidad se consigue con la memoria.

“Yo tengo mucha confianza en los cubanos de estos tiempos porque tengo confianza en mí que soy un hombre de este tiempo y aspiro a ser de otro tiempo”, dijo Juan Eduardo Bernal Echemendía, quien en toda su vida ha vivido la seguridad de la esperanza, otro factor que considera notable para que la unidad no decaiga.

“Nada es posible para los cubanos sin el proyecto definitivo de la unidad”, concluye Bernal Echemendía con la emoción que generan las históricas jornadas que vivimos por estos días en la Mayor de las Antillas.

Fuente:

Radio Rebelde

Fecha:

20/04/2018

Miguel Díaz-Canel recibe a Nicolás Maduro en el Palacio de la Revolución de la Habana ( Fotos)

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, recibió  en el Palacio de la Revolución a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro Moros, en el primer acto oficial del jefe de Estado cubano tras su toma de posesión el 19 de abril.

En la ceremonia, los mandatarios entonaron los himnos de Cuba y Venezuela, pasaron revista a la Guardia de Honor e intercambiaron saludos con los miembros de ambas delegaciones. Seguidamente, sostuvieron conversaciones oficiales.

“Venimos a renovar la esperanza, a renovar los sueños y apuntar hacia el futuro, sobre todo, a visualizar 10 años adelante”, dijo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela a la prensa, minutos antes del encuentro, tras rendir honores al Héroe Nacional José Martí, como primera actividad de su visita oficial.

Maduro aseguró que está en Cuba para concertar entre naciones hermanas “qué más se puede hacer, qué más es necesario hacer por nuestros pueblos, por América Latina y el Caribe, para echar bases profundas e indestructibles de la unión política, espiritual, moral y sobre todo económica, que es la que va a cimentar la unión verdadera”.

“La independencia y la liberación del siglo XXI va a descansar sobre la posibilidad que nosotros construyamos una unión poderosa en lo económico. Y a eso vamos a apuntar con el compañero presidente Miguel Díaz-Canel y con el compañero Raúl, que sigue al frente en la vanguardia, dirigiendo la batalla, y con Cuba”, recalcó Nicolás Maduro, quien vestía un elegante liquiliqui azul oscuro, traje tradicional venezolano.

Este sábado, Nicolás Maduro depositó una ofrenda floral ante el monumento al Apóstol, ubicado en la histórica Plaza de la Revolución, junto a Cilia Flores, primera combatiente de la nación bolivariana. Y ascendió al mirador del Memorial, el punto más alto de La Habana, desde donde pudo divisar la “inmensidad” de la ciudad que hoy lo acoge.

En el recibimiento oficial, al presidente venezolano lo acompañaron además  Elías Jaua, ministro de Educación, y el canciller Jorge Arreaza. Por la parte cubana estuvieron presentes Bruno Rodríguez Parilla y Rogelio Sierra Díaz, ministro y viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, respectivamente. Así como Rogelio Polanco Fuentes y Alí Rodríguez Araque, embajadores en ambas naciones.

Maduro, quien llegó a La Habana en la noche del viernes, ha viajado a la Isla en visita oficial para felicitar a Díaz-Canel por su elección —primer saludo personal de un mandatario que recibe el Presidente cubano—, “darle un gran abrazo al hermano mayor” Raúl Castro y ratificar la alianza entre Cuba y Venezuela.

Trabajadores en la Habana reafirman respaldo incondicional a la Revolucion Cubana .

Un multitudinario acto de respaldo incondicional a la Revolucion Cubana se efectuo en la Colina Lenin del municipio capitalino de Regla, en lo que fue la celebracion provincial por el Primero de Mayo en la capital el primero que se realiza en el pais y a su vez preludio de la fiesta de todos los trabajadores que se celebra en esa fecha.
Los integrantes del Buró Político del Comite Central del Partido Comunista de Cuba Mercedes López Acea, primera secretaria del Partido en la Habana , y Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), presidieron el acto, al que asistieron trabajadores de todos los 15 municipios capitalinos.
Luis Castanedo Smith, secretario general de la CTC en la provincia, tuvo a su cargo las palabras centrales, en las que ratificó el compromiso del pueblo capitalino con la Revolución, a pocas horas de la constitución de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular y la elección de la nueva presidencia del Consejo de Estado.