
Oscar Fernández Mell, el ejemplo como legado



La embajada de Estados Unidos en Bolivia rechazó la entrega de una carta del Comité 90 años de Fidel, movimiento de solidaridad con Cuba, dirigida al Presidente estadounidense Donald Trump, solicitando el cese del bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla caribeña.
Representantes del grupo social se dirigieron a la ventanilla de recepción de la correspondencia de la sede diplomática y, luego de esperar instrucciones para tramitar la misiva, por vía telefónica se les orientó hacerlo a través del ministerio de Relaciones Exteriores boliviano.
Jorge Barrón, a nombre de más de 20 colectivos revolucionarios, ratificó la solidaridad con el pueblo cubano y su rechazo firme a las sanciones impuestas recientemente contra La Habana, con la entrada en vigor del Título III de la Ley Helms-Burton por la administración de Trump.
Esto significa para el pueblo de Cuba una serie de restricciones en la salud, del comercio, y que la Organización de Naciones Unidas en más de una ocasión ha pedido que cese el bloqueo, afirmó Barrón.
La carta dirigida al mandatario norteamericano destaca que la autodeterminación soberana de los pueblos constituye uno de los más sagrados derechos de quienes habitan en el planeta Tierra, mientras que las relaciones entre los países deben estar marcadas por el respeto mutuo.
Rechaza el abuso y el atropello de un Estado hacia otro, y exhortó al pueblo de Estados Unidos, el cual ha dado muestras de entrega altruista y desinteresada, a pronunciarse en contra de la injusticia y grave agresión contra el pueblo cubano.
Agregó que Cuba es un país libre, independiente y soberano que ha luchado por más de medio siglo para elevar la calidad de vida de su población, y satisfacer las necesidades materiales y espirituales y, como cualquier otro país, debe respetarse su autodeterminación.
Resaltó la labor de los profesionales de la salud de la mayor de las Antillas en varias partes del mundo, fundamentalmente en el combate al brote de Ébola en África (2015), y la atención calidad y de forma gratuita brindada a los bolivianos.
Por otra parte, la Ley Helms-Burton, que codifica el bloqueo que Washington impone desde hace casi seis décadas, está dirigida a fortalecer el cerco a nivel internacional y establecer un plan de transición y de injerencia en la nación caribeña.
El Título III de la ley, de marcado carácter extraterritorial, permite a cualquier ciudadano o empresas estadounidenses presentar demandas ante tribunales de ese país sobre propiedades nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución Cubana.
Fuente: Prensa Latina.

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, reiteró desde su cuenta en la red social Twitter, que la Isla no negociará bajo presiones y amenazas imperiales.
«Fidel nos enseñó que: “¡El honor no se negocia, la patria no se negocia, la dignidad no se negocia, la independencia, la soberanía, la historia, la gloria no se negocian!”. Ante las amenazas y presiones imperiales: ¡No se negocia!», escribió el mandatario.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez@DiazCanelB
#Fidel nos enseñó que: “¡El honor no se negocia, la patria no se negocia, la dignidad no se negocia, la independencia, la soberanía, la historia, la gloria no se negocia!”. Ante las amenazas y presiones imperiales: No se negocia! #SomosCuba #SomosContinuidad#NoALaLeyHelmsBurton

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Recientemente, el Gobierno cubano condenó las medidas notificadas por Estados Unidos el 4 de junio de 2019. Las acciones que refuerzan el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la Mayor de las Antillas por más de 60 años, aumentan aún más las restricciones que sufren los ciudadanos estadounidenses para viajar a Cuba, incorporan prohibiciones absolutas para embarcaciones procedentes de Estados Unidos y proscriben que buques cruceros visiten el país.
El Gobierno actual de Estados Unidos busca, como lo han intentado sucesivas administraciones imperiales desde 1959, arrancarle concesiones políticas a Cuba y lograr, mediante la asfixia económica, el descontento del pueblo. No han aprendido que, como afirma un viejo dicho popular, los cubanos ni se rinden ni se venden.
(Periodico Granma)

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y los compañeros Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido, recibieron en la tarde de este viernes a Diosdado Cabello Rondón, Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de la República Bolivariana de Venezuela, quien realiza una visita de trabajo a nuestro país.
Durante el fraternal intercambio se pusieron de manifiesto las excelentes relaciones de amistad entre ambos pueblos, partidos y gobiernos. Además se abordaron los preparativos para la realización del XXV Encuentro Anual del Foro de Sao Paulo, en Caracas, el próximo mes de julio.
El Primer Secretario del Partido reiteró el firme apoyo de Cuba al pueblo y gobierno venezolanos, al Presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y a la unión cívico–militar de la hermana nación. Por su parte, Diosdado Cabello expresó el apoyo de Venezuela a Cuba ante el recrudecimiento del bloqueo de los Estados Unidos y agradeció la labor humanitaria que prestan nuestros colaboradores en su país.
(Presidencia)

La relación de amor, respeto y admiración que unió a Fidel y Raúl transformó para siempre el destino de un país. ¿Qué hizo que estos dos revolucionarios decidieran andar de la mano por la vida?
No hay amor más enorme y trascendente que el que nace de la admiración de las enterezas del otro. Cuando dos personas se conocen con exactitud y devoción, se siguen, se apoyan y son capaces de poner sus virtudes personales al servicio de los ideales comunes —sin importar en qué es mejor uno o qué potencialidades tiene el otro—, se crea una combustión especial digna de encender cualquier utopía. Ese fue el destino de los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz, dos hombres que han liderado un pueblo con el empeño singular que cada uno ha puesto a la lucha.
Para algunos momentos, prevaleció el rol de Fidel como hermano mayor; en otros, la audacia de Raúl constituyó un motivo de liderazgo en la relación. Aunque la historia y la incuestionable vocación y aptitud de paladín de Fidel lo llevó a convertirse en símbolo de un país, la prueba inconfundible de las aptitudes de Raúl es la que lo señaló como el legítimo heredero del mandato de una nación que sabe reconocer cuando tiene delante a un hombre de bien. Su presencia imprescindible en la liberación de este país confirma que nadie lo merecía tanto como él, que siempre ha estado cerca del líder, como ese colega preciso con el que se requiere emprenderlo todo. Así lo ha confirmado el pueblo y los compañeros de lucha guerrillera y partidista.
Como buenos hermanos que saben quererse, no desperdiciaron públicas muestras de cariño en hacer valer el amor que se prodigaban. Sin embargo, esos lazos invisibles que crean las causas comunes hicieron de esta combinación de caracteres una alianza especial para rescatar del vacío a los más olvidados. Los hechos están al alcance de la memoria. Los testimonios no mienten, como tampoco falla la coherencia de lo que trasciende al tiempo.
«Es para mí un privilegio que, además de un extraordinario cuadro revolucionario, sea un hermano», dijo quien por décadas condujera sabiamente las riendas de Cuba. «Fidel es Fidel, todos lo sabemos bien. Fidel es insustituible y el pueblo continuará su obra cuando ya no esté físicamente», afirmó Raúl cuando en el 2008 asumió la responsabilidad de mandatario. «El Comandante en Jefe de la Revolución Cubana es uno solo», ratificó.
Pero toda la historia que se ha vivido tiene su inicio. Y siempre en los primeros capítulos están las más importantes razones del libro. Raúl fue el cuarto hijo de la familia, después de Ángela, Ramón y Fidel. Luego vinieron Juana, Enma y Agustina. De entre los otros seis hermanos, el que siguió a Fidel en la lucha revolucionaria fue él. Y eso tiene su peso en la admiración que le profesó, en el cariño y los lazos de complicidad que los unieron. ¿Cómo no estar juntos si ambos corazones latían al mismo ritmo, cada cual con su intensidad?
Ya desde sus primeros años, Raúl dio muestras inconfundibles de apego a sus hermanos cuando los visitó en el colegio católico de los Hermanos de La Salle e insistió en quedarse aunque todavía no tenía edad escolar. Allí se fue «contagiando un poco» del carácter de Fidel o de las consecuencias de estar próximo a él, pues la dirección del centro le dijo a Lina y a Ángel que sus hijos eran «los tres bandidos más grandes que habían pasado por la escuela». Fidel sonreiría al recordar aquello.
Según el juicio de quienes conocieron al más chiquito de los varones, mientras se formaban en el colegio de Dolores de Santiago de Cuba, este sobresalía por su carácter vivo y travieso, le gustaban las burlas, y gastarle bromas al serio Fidel, quien le dio algún cocotazo, antes de que Ramón interviniera y restableciera el orden. «Raúl era entonces un poco malcriado, a veces yo tenía que regañarlo, pero Ramón era su defensor», contó el Comandante en Jefe en la famosa entrevista que concediera a Ignacio Ramonet.
Dicen también los vecinos de su natal Birán que Fidel heredó los rasgos del modo de ser de Don Ángel, en tanto Raúl se parecía más a Lina. Tal vez por eso la relación se complementaba muy similar a la de sus padres. La manera de ser del progenitor influyó en la manera de entenderse de sus hijos, pues este nunca interfería en sus hechos ni pensamientos. Lina corrió con la mayor parte de la educación de los muchachos, en la que incluyó enseñanzas de la ética de las Sagradas Escrituras.
Justo cuando Fidel se graduó con buenas calificaciones del Colegio de Belén en 1945, Raúl ingresó a esa institución. Pero solo permanecería allí hasta el siguiente año, por una queja que el director del Colegio enviara a su padre, quien lo sacó y lo puso a trabajar en el campo, donde ocupó diferentes obligaciones hasta que lo llevó a la oficina de la finca. Desde allí, supo que Raúl se preocupaba demasiado por la situación social de su entorno y pensó que lo mejor sería enviarlo a La Habana para que Fidel se encargara de él, le pidió «hacer de Raúl un hombre». Fidel asintió gustoso y se comprometió a encargarse personalmente de su educación.
«Cuando iba de vacaciones, escuchaba solo críticas de nuestros padres, les digo: “Denme la responsabilidad, yo me ocupo de él”, y entonces empecé. Él estaba por la libre allí. Más tarde, le di a leer algunos libros, le interesaron, le desperté el interés por el estudio y entonces concebí la idea de que él había perdido equis tiempo, que pudiera hacer estudios universitarios y había una vía, que era a través de la llamada carrera administrativa. No era muy difícil; si usted estudiaba esa carrera podía ingresar después a estudiar una carrera de letras, derecho diplomático y hasta abogado, algunas carreras. A mí se me ocurrió esa idea, convenzo a mis padres y él viene para La Habana. Pero ya yo, en esa época, me dedicaba a adoctrinar a todo el mundo», comentó Fidel.
El primer libro que Fidel le dio a leer fue El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, de Federico Engels. En ese entonces ya ejercía como abogado mientras Raúl estudiaba Administración y ya se había convertido en activista del movimiento estudiantil. Luego ingresó por su cuenta a las filas comunistas porque, como destacó su hermano, él «siempre tuvo criterios muy propios». «Raúl ya era bien de izquierda y, realmente, quien lo introdujo en las ideas marxistas-leninistas fui yo», arguyó.
En medio de las protestas por el golpe de Estado de Batista, ambos coincidieron en que la lucha armada era la única salida a la situación que se había creado.
Aunque Fidel fue el organizador de la acción del Cuartel Moncada, la actuación de Raúl fue destacada por su hermano. Recién reclutado le fue asignada la toma del Palacio de Justicia. Y, aun cuando era un combatiente de fila, supo preservar la vida de sus compañeros.
«Raúl salva a esta gente y se salva él. Actuó rápido, con mucha velocidad: ve que el sargento aquel anda con una pistola, temblando, entonces le arranca la pistola y hace prisioneros a los que los tenían prisioneros a ellos; y después se retiran», narró Fidel reconociendo que nada de esto estaba previsto en el plan.
Es el primer moncadista en partir a México pues ya lo acusaban de poner bombas. Allí establece el contacto con la famosa María Antonia González, quien cedió su casa a los luchadores. Conoce también al Che.
Luego de la travesía del yate Granma, el espíritu de Raúl volvió a reanimar los planes de Fidel. Él conservó dos armas después del revés de Alegría de Pío, y el primero se apareció con cinco. De ahí la frase de que ese era arsenal suficiente para triunfar. Raúl reconoció bromeando después que en ese momento pensó que Fidel se había vuelto loco. Sin embargo, lo siguió.
Las virtudes de Raúl como soldado en esos momentos iniciales fueron resaltadas por Fidel, cuando el hoy General de Ejército atravesó la zona montañosa de la región oriental. «Con 50 hombres cruzó, fue el primer cruce del llano y lo hicieron perfecto, crearon el Segundo Frente Oriental, se desarrollaron y ya crearon columnas; Raúl tenía la facultad de nombrar comandantes», expresó.
No obstante, episodios como el ocurrido unos días después del desembarco, cuando se encaminaban a la Sierra Maestra, demuestran que Fidel nunca tuvo concesiones con él porque fuera su hermano. En aquel momento, al creer que este había violado su orden de silencio, dispuso que le entregara el mando del pelotón a Ramiro Valdés. Como el hecho tuvo lugar en el pelotón de Almeida, este valioso hombre aclaró lo sucedido y todo volvió a la normalidad.
Dentro del grupo estratégico de Fidel —lo que él llamó hombres muy seguros que llevaban la misma escuela adonde quiera que llegaban— señaló a Almeida, Raúl, al Che y a Camilo. «En cuanto se anunciaba algún peligro de invasión, Raúl para Oriente, Che para Pinar del Río, Almeida para el Centro y yo para La Habana, nos dividíamos los mandos», dijo. Fue a su hermano a quien dejó a cargo de todo Oriente mientras él se dirigía a La Habana en los primeros días de enero de 1959.
El 9 de febrero de ese año Fidel lo mandó a buscar y lo nombró segundo jefe militar del país. Antes, el 19 de enero, fue el responsable de ofrecer una conferencia de prensa en el Palacio Presidencial donde probó disímiles crímenes de la dictadura batistiana. Dos días después, con ovación frente al Palacio, el pueblo aprobó la propuesta de Fidel de que, de ser asesinado por el enemigo, Raúl fuese su sustituto en la dirección del Movimiento 26 de Julio. Sabía lo que hacía y él no fue hombre de andar confiando en cualquiera, menos para la conducción de su gran sueño.
Otros momentos de la historia los unieron en singular complicidad de estrategas. Ambos participaron en las conversaciones iniciales con los enviados soviéticos cuando la Crisis de los Misiles en 1962. Además, Raúl protagonizó buena parte de las relaciones entre Cuba y la antigua Unión Soviética. En ocasión de la zafra del 70, como en otras contiendas cañeras, las fuerzas militares encabezadas por Raúl apoyaron los proyectos que enarbolaba Fidel. Los planes de uno (muestra de disciplina y unión estratégica) eran siempre respaldados por toda la entrega del otro.
Así ha sido en otras cuestiones fundamentales para el país como la política migratoria, formulada fundamentalmente por Fidel pero implementada por Raúl. Igual ocurrió con el derrumbe del campo socialista, hecho que anticipó y se encargó de tomar medidas. Raúl, por su parte, se convirtió además en propulsor de la agricultura urbana y se hizo cargo de las conversaciones con los cuadros del país en los primeros años de la década de los 90, con el propósito de elevar la combatividad de los dirigentes del Partido y el Estado.
Nikolai S. Leonov, autor de Raúl Castro, un hombre en Revolución, y amigo personal del General de Ejército cubano, dice en su texto biográfico: «Si Fidel en todas las circunstancias ha sido el Comandante en Jefe, aquel (Raúl) se ha mantenido siempre como jefe de su Estado Mayor. El potencial de creación de Fidel es enorme, y la materialización de sus decisiones ha requerido no pocas tareas, en cuya puesta en práctica, desarrollo y control se ha destacado el talento de Raúl, su tenacidad, carácter ordenado y capacidad de trabajo».
Lo resume de otro modo: «Raúl Castro pertenece a la estirpe de estadistas que jamás ha aspirado a convertirse en primera figura del Estado o del Partido. Acogió el liderazgo de Fidel Castro con total naturalidad e infinita fe en él, y ha insistido siempre en destacar su excepcional papel en la Revolución Cubana. Juntos han formado una pareja inseparable, que multiplicó por diez las fuerzas de cada uno por separado. Algunos historiadores incluso los han comparado con Carlos Marx y Federico Engels».
«Se sabe que en nuestro Partido y en nuestra Revolución no puede existir, ni existirá jamás, el familiarismo», expresó Fidel en el Informe Central al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el que Raúl fue electo Segundo Secretario por los muchos y demostrados méritos que lo convertían en merecedor de tal elección.
Otras acciones han dicho mucho de quien es Raúl y cómo siente por su hermano. Al proclamar que no habría otro Comandante en Jefe que no fuese él y pedir permiso para consultarle cualquier decisión; al jurar que el pueblo cumpliría con el legado fidelista, como lo proclamara en la Asamblea Nacional del Poder Popular el 3 de agosto de 1994:
«Porque tenemos una Revolución victoriosa, un pueblo heroico y un Comandante en Jefe que ha dado sobradas pruebas ante la historia, de lo que es capaz por su patria y su pueblo. Nadie como el Che lo ha definido mejor, cuando expresó: “Y si nosotros estamos hoy aquí y la Revolución Cubana está aquí, es, sencillamente, porque Fidel entró primero en el Moncada; porque bajó primero del Granma; porque estuvo primero en la Sierra; porque fue a Playa Girón en un tanque; porque cuando había una inundación por allá y hubo hasta pelea porque no lo dejaban entrar. Por eso nuestro pueblo tiene esa confianza tan inmensa en su Comandante en Jefe, porque tiene, como nadie en Cuba, la cualidad de tener todas las autoridades morales posibles para pedir cualquier sacrificio en nombre de la Revolución”. ¡Así pensaba el Che, así pienso yo también!».
Al ser interrogado sobre la sucesión del mandato en Cuba, Fidel respondió al periodista Ignacio Ramonet: «a mi juicio, y lo puedo reiterar, la persona que tenía más autoridad, más experiencia y más capacidad para ejercer el papel de sustituto era Raúl. Ya le conté cómo cayó prisionero en el Moncada y cómo invirtió la situación, cómo organizó la columna que se separó allá en el Segundo Frente, e hizo un trabajo excelente como organizador militar y político realmente. Después, su misión en las Fuerzas Armadas; ha sido un educador, un formador de hombres, y con mucha ecuanimidad y mucha seriedad. Es la persona que aún hoy tiene el máximo de autoridad, y la gente tiene una gran confianza en él».
Agregó además: «Si a mí me pasa algo mañana, con toda seguridad que se reúne la Asamblea Nacional y lo eligen a él, no le quepa la menor duda. Se reúne el Buró Político y lo eligen», ratificó el hermano mayor que un día acogió la guía y formación del menor.
Más allá de todo, sus pensamientos y acciones son el resultado de una frase pronunciada por Fidel pero que resume la ideología de una estirpe revolucionaria:
«La Revolución no se basa en ideas caudillistas, ni en culto a la personalidad. No se concibe en el socialismo un caudillo, no se concibe tampoco un caudillo en una sociedad moderna, donde la gente haga las cosas únicamente porque tiene confianza ciega en el jefe o porque el jefe se lo pide. La Revolución se basa en principios. Y las ideas que nosotros defendemos son, hace ya tiempo, las ideas de todo el pueblo».

Fidel y Raúl, inseparables hermanos de lucha. Foto: Andrew St. George
Bibliografía:
Cien horas con Fidel, Ignacio Ramonet, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, Cuba, 2006
Raúl Castro, un hombre en Revolución, Nikolai S. Leonov, Editorial Capitán San Luis, La Habana, Cuba, 2015
(Juventud Rebelde)

Dando continuidad a la política aprobada en el 7mo Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) sobre la renovación y transito de los cuadros , por diferentes responsabilidades partidistas y gubernamentales para contribuir a su formación integral, el Buro Político del PCC solicito al Pleno de los Comités Provinciales del PCC en Matanzas, Villa Clara y Ciego de Ávila liberar de sus cargos a los compañeros Teresa Rojas Monzón Julio Ramiro Lima Corzo, y Feliz Duarte Ortega como primeros secretarios en las respectivas provincias.
Los Plenos fueron presididos por José Ramon Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del PCC y Abelardo Álvarez Gil, integrante del secretariado del Comité Central.

Para ocupar el cargo de primer secretario del Comité Provincial del PCC en Matanzas el Pleno eligió al compañero Livan Izquierdo Alonso, quien se desempañaba como miembro profesional del Buro Ejecutivo en dicho Comité desde hace mas de 5 años. Es graduado universitario y master en dirección de Empresa. Tiene 51 años de edad, posee experiencias en el trabajo político, ocupando diferentes responsabilidades desde orientador hasta Coordinador Provincial de los CDR.En el PCC ha ejercido como miembro profesional del Buro en diferentes niveles ocupando las responsabilidades de primer secretario del Comité Municipal y miembro profesional en el Buro Ejecutivo Provincial .

A la compañera Teresa Rojas Monzón le serán asignadas otras tareas de carácter gubernamental.

A su vez el Pleno del Comité Provincial del PCC en Villa Clara eligió a Yudi Mercedes Rodríguez Hernández, actualmente miembro profesional de su Buro Ejecutivo como primera secretaria. La compañera Yudi Mercedes es Licenciada en Marxismo Leninismo e Historia. Y Tiene 5 1 años de edad. Posee una amplia trayectoria como cuadro profesional de la Unión de Jóvenes Comunistas y del PCC.Ocupando en estos últimos las responsabilidades como primera secretaria en los Comités Municipales de Manicaragua y Sagua la Grande.

Al primer secretario saliente Julio Ramiro Lima Corzo le serán asignadas otras tareas en un organismo del gobierno.
El Pleno del Comité Provincial del PCC en Ciego de Ávila eligió a Carlos Luis Garrido Pérez, como su primer secretario, el cual se ha desempeñado como miembro profesional de su Buro Ejecutivo para atender la actividad de economía, turismo, consumo y servicios. El compañero Garrido es Ingeniero Industrial y tiene 46 años de edad. Es un cuadro con experiencia en el trabajo del PCC, ocupando las responsabilidades de primer secretario del Comité Municipal del PCC en la ciudad de Morón, y miembro profesional del Buro Ejecutivo Provincial por mas de 5 años. Curso estudios en el Colegio de Defensa Nacional.

Al compañero Feliz Duarte Ortega le serán asignadas otras tareas en el PCC.

Los respectivos Plenos de los Comités Provinciales del PCC reconocieron la labor desplegada por los compañeros liberados ,quienes poseen una amplia trayectoria de trabajo en el Partido Comunista de Cuba, manifestando dedicación y compromiso con las tareas asignadas.
















