El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, general de ejercito Raúl Castro Ruz , y Miguel Díaz-Canel Bermudez ,presidente de los Consejos de Estado y de Ministros , encabezaron el acto de juramentación de 27 nuevos embajadores que cumplirán misión en el exterior.
El titular de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), Esteban Lazo; el canciller Bruno Rodríguez; y Ricardo Cabrisas, vicepresidente del Consejo de Ministros, presidieron, además, el acto, dedicado al aniversario 60 de la fundación del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) de la isla.
Ante ministros, jefes de misión invitados, funcionarios del Minrex, así como de sus familiares, los nuevos representantes de Cuba para el exterior firmaron el juramento de su misión.
Posteriormente saludaron a Raúl Castro, Díaz-Canel y demás integrantes de la alta dirección de la mayor de las Antillas, con quienes dialogaron cordialmente.
En la clausura, la vicecanciller Anayansi Rodríguez resaltó la figura del líder histórico Fidel Castro y su promoción de una política exterior apegada a principios éticos y de solidaridad.
Señaló también que la diplomacia cubana está nutrida del ejemplo y las ideas de próceres como el Padre de la patria, Carlos Manuel de Céspedes; del Héroe Nacional, José Martí; y del guerrillero cubano-argentino Ernesto Guevara.
Mencionó, además, al canciller de la Dignidad, Raúl Roa; y a Fidel Castro.
Rodríguez les deseó éxitos en la misión, la cual, como resaltó, desempeñarán en un panorama complejo caracterizado por la creciente hostilidad de Estados Unidos contra Cuba con el recrudecimiento del bloqueo.
Añadió que al mismo tiempo Washington amenaza con desestabilizar la región a través del resurgimiento de su Doctrina Monroe.
En ese sentido, instó a los nuevos embajadores ‘a ser combativos en la defensa de la Patria y a actuar con inteligencia y creatividad’.
‘Deben observar la ética, la disciplina y la entrega en el trabajo’, argumentó.
De acuerdo con la viceministra de Relaciones Exteriores, Cuba se encuentra en un proceso de desarrollo de la economía, el cual precisa de la contribución de los nuevos jefes de misión en la lucha contra el cerco estadounidense.
A nombre de los juramentados, Alejandro González manifestó el honor y responsabilidad que representa el cargo asignado.
Dijo que significaba el compromiso de continuar los esfuerzos que posibiliten el levantamiento de la política norteamericana hostil contra la isla.
Entre los retos de la nueva misión, González destacó continuar promoviendo los lazos amistad y de cooperación con Cuba, mantener en alto el prestigio alcanzado por la Revolución cubana en sus 60 años; y defender los principios de la política exterior de la nación caribeña heredados de Raúl Castro y el líder histórico Fidel Castro. (PL)
La Orden Agostinho Neto fue impuesta por el presidente de Angola João Manuel Gonçalves Lourenço, al General de Ejército Raul Castro Ruz,primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y al presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Diaz Canel Bermudez junto a tres personalidades de la isla , la misma que fue otorgada al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en 1992, la primera personalidad no africana en recibirla.
En el Palacio de la Revolucion de la Habana se efectuó la solemne ceremonia , donde también el Presidente de Angola condecoro con la Orden Agostinho Neto a los generales de cuerpo de ejercito Leopoldo Cintra Fias ,Ministros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y Ramón Espinoza Martín ,Viceministro de esa institución armada
También de manera póstuma al General de Brigada Raúl Díaz-Arguelles García. La recibió su nieto Ernesto.
El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Diaz Canel Bermudez , hablo en nombre de los condecorados destacando que la hermandad entre Cuba y Angola tiene profundas raíces.
Palabras de Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto de imposición de la Orden Agostinho Neto, en el Palacio de la Revolución, el 1ro. de julio de 2019, “Año 61 de la Revolución”
(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)
Excelentísimo señor Joao Manuel Gonçalves de Lourenço, Presidente de la República de Angola; Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; Compañeros integrantes de la delegación angoleña y de la delegación cubana:
Hemos vivido momentos de justificada emoción. Como amigo y representante de un pueblo al que nos unen lazos entrañables de amistad, acabamos de condecorar con la Orden Nacional José Martí, al Presidente Lourenço, un destacado jefe militar que ascendió en la cadena de mandos desde la base, por su desempeño y heroica participación en la lucha por la liberación anticolonial y en operaciones militares en Angola, así como en el trabajo político dentro de las FAPLA y en el Partido MPLA.
Nos emociona que el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, haya recibido la Orden Agostinho Neto por sus méritos extraordinarios, tal como un día la recibió el líder histórico de la Revolución Cubana; ambos, Fidel y Raúl, dirigieron personalmente desde Cuba las operaciones de las tropas cubanas en Angola.
También les fue conferida a los generales de cuerpo de ejército Leopoldo Cintra Frías y Ramón Espinosa Martín, y se entregó post mórtem al general de brigada, Raúl Díaz-Argüelles.
El general Cintra Frías encabezó el primer grupo de oficiales que en 1975 partió en su primera misión internacionalista a ese país. En 1987 cumplió su cuarta misión, primero como jefe de la agrupación de tropas del sur, al frente de la cual dirigió las decisivas acciones combativas de Cuito Cuanavale y, posteriormente, como jefe de la Misión Militar de Cuba en Angola.
El general Espinosa Martín, a mediados de 1975, arribó a Cabinda al frente de un grupo de internacionalistas cubanos, con los cuales realizó en breve plazo la preparación de los combatientes de las FAPLA y organizó una efectiva defensa que propinó una aplastante derrota a las tropas mercenarias de Zaire y con ello preservó esa estratégica porción del territorio angolano. Durante el cumplimiento de esa misión resultó gravemente herido.
El general Díaz-Argüelles cumplió la indicación del Comandante en Jefe de establecer y dirigir la Misión Militar cubana en Angola durante su primera etapa. Desde su cargo garantizó la preparación de las fuerzas angolanas y las primeras acciones en que lucharon instructores cubanos junto a los combatientes de ese hermano pueblo en defensa de su capital. Dirigió una agrupación de tropas en el territorio sur que obstaculizó el paso del enemigo y alcanzó importantes victorias. Murió en combate el 11 de diciembre de 1975, cuando el transportador blindado en que se trasladaba hizo contacto con una mina antitanque.
En ellos se condecora y reconoce a los miles de combatientes internacionalistas cubanos que lucharon no solo por la independencia y soberanía de Angola, sino de todo el continente africano, en especial aquellos que ofrendaron sus vidas en esa gesta.
En mi caso, la recibo y agradezco, no por méritos personales, sino en nombre del pueblo cubano y, en particular, de la generación de jóvenes que contribuyó a la lucha contra el régimen del apartheid y sus aliados, y luego a la reconstrucción de la nación angolana.
El Comandante en Jefe fue la primera personalidad no africana en recibirla en 1992, ocasión en la que Fidel subrayó: “No debemos arrepentirnos jamás de haber escrito una de las páginas más hermosas de la historia de la solidaridad entre los pueblos y de la solidaridad entre los revolucionarios”.
La relación entre África y Cuba es tan profunda como indestructible, está en la génesis misma de nuestra nación. Cuando nos levantamos en armas contra la metrópolis colonial, también lo hicimos contra la esclavitud a la que habían sido brutalmente condenadas generaciones de oriundos y descendientes africanos, en el crisol donde se forjó la nacionalidad cubana está África.
Así comenzó nuestra historia común, la de pueblos hermanos que no se sometieron nunca, que defendieron su identidad y su cultura, enfrentaron el colonialismo, se mezclaron y retroalimentaron y hoy trabajan por su desarrollo pese a todas las adversidades, sin perder la confianza en que lograrán sus sueños y aspiraciones. La hermandad entre Cuba y Angola también tiene raíces profundas.
El espíritu de lucha de hoy nos caracteriza, es el mismo de aquella esclava de origen lucumí, Carlota, originaria de las tierras que hoy ocupa la República de Angola, cuando se enfrentó al poder colonial. Aquella mujer indómita inspiró a los de su tiempo y siglos después a los internacionalistas cubanos que lucharon en su país. No por azar, Carlota es el nombre de la más justa, prolongada, masiva y exitosa campaña militar internacionalista de nuestro país, como la calificó Fidel.
Hoy son otros los desafíos comunes, defender el derecho al desarrollo, el bienestar y la justicia social, la salvaguarda de la paz y la seguridad internacionales.
Estimado Presidente Lourenço, la Orden que recibimos hoy lleva un nombre especialmente querido para los cubanos. Es para nosotros motivo de especial satisfacción y orgullo que las nuevas generaciones de angoleños y sus dirigentes continúen el camino señalado por Agostinho Neto.
En nombre del valeroso pueblo cubano, de nuestro Partido, del General de Ejército Raúl Castro Ruz, de los generales Cintra Frías y Espinosa Martín, de los familiares del general Díaz-Argüelles y en el mío propio, le expreso nuestra gratitud a las autoridades de la República de Angola y a su pueblo por este alto reconocimiento.
Ofrendas florales de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel acompañaron las honras fúnebres del combatiente Foto: Radio Cadena Agramonte (RCA)
Ofrendas florales del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, y del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, acompañaron el tributo al general de brigada retirado Oscar Fernández Mell, fallecido este domingo a los 88 años de edad.
Más de un centenar de personalidades y antiguos combatientes rindieron homenaje, en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, a quien llegara a ser comandante del Ejército Rebelde, al cual se incorporó como médico y combatiente bajo las órdenes de Ernesto Che Guevara.
El Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, miembro del Buró Político del Partido y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, lo recordó , fiel a sus ideales y a la trayectoria revolucionaria que lo llevó a cumplir diversas tareas: miembro de la Columna no. 8 y luego del iii Frente Mario Muñoz; tras el triunfo del 1ro. de Enero asumió diferentes responsabilidades en el Ejército Occidental, fue jefe de servicios médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, combatiente de Playa Girón y de la misión internacionalista del Congo, en 1965, junto al Che; embajador cubano y presidente del Gobierno de Ciudad de La Habana.
Natural de Matanzas, Fernández Mell dejó como legado su ejemplo, ese que impulsa a las nuevas generaciones por el camino de quienes nos ganaron la libertad.
La embajada de Estados Unidos en Bolivia rechazó la entrega de una carta del Comité 90 años de Fidel, movimiento de solidaridad con Cuba, dirigida al Presidente estadounidense Donald Trump, solicitando el cese del bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla caribeña.
Representantes del grupo social se dirigieron a la ventanilla de recepción de la correspondencia de la sede diplomática y, luego de esperar instrucciones para tramitar la misiva, por vía telefónica se les orientó hacerlo a través del ministerio de Relaciones Exteriores boliviano.
Jorge Barrón, a nombre de más de 20 colectivos revolucionarios, ratificó la solidaridad con el pueblo cubano y su rechazo firme a las sanciones impuestas recientemente contra La Habana, con la entrada en vigor del Título III de la Ley Helms-Burton por la administración de Trump.
Esto significa para el pueblo de Cuba una serie de restricciones en la salud, del comercio, y que la Organización de Naciones Unidas en más de una ocasión ha pedido que cese el bloqueo, afirmó Barrón.
La carta dirigida al mandatario norteamericano destaca que la autodeterminación soberana de los pueblos constituye uno de los más sagrados derechos de quienes habitan en el planeta Tierra, mientras que las relaciones entre los países deben estar marcadas por el respeto mutuo.
Rechaza el abuso y el atropello de un Estado hacia otro, y exhortó al pueblo de Estados Unidos, el cual ha dado muestras de entrega altruista y desinteresada, a pronunciarse en contra de la injusticia y grave agresión contra el pueblo cubano.
Agregó que Cuba es un país libre, independiente y soberano que ha luchado por más de medio siglo para elevar la calidad de vida de su población, y satisfacer las necesidades materiales y espirituales y, como cualquier otro país, debe respetarse su autodeterminación.
Resaltó la labor de los profesionales de la salud de la mayor de las Antillas en varias partes del mundo, fundamentalmente en el combate al brote de Ébola en África (2015), y la atención calidad y de forma gratuita brindada a los bolivianos.
Por otra parte, la Ley Helms-Burton, que codifica el bloqueo que Washington impone desde hace casi seis décadas, está dirigida a fortalecer el cerco a nivel internacional y establecer un plan de transición y de injerencia en la nación caribeña.
El Título III de la ley, de marcado carácter extraterritorial, permite a cualquier ciudadano o empresas estadounidenses presentar demandas ante tribunales de ese país sobre propiedades nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución Cubana.
El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, reiteró desde su cuenta en la red social Twitter, que la Isla no negociará bajo presiones y amenazas imperiales.
«Fidel nos enseñó que: “¡El honor no se negocia, la patria no se negocia, la dignidad no se negocia, la independencia, la soberanía, la historia, la gloria no se negocian!”. Ante las amenazas y presiones imperiales: ¡No se negocia!», escribió el mandatario.
Miguel Díaz-Canel Bermúdez@DiazCanelB
#Fidel nos enseñó que: “¡El honor no se negocia, la patria no se negocia, la dignidad no se negocia, la independencia, la soberanía, la historia, la gloria no se negocia!”. Ante las amenazas y presiones imperiales: No se negocia! #SomosCuba#SomosContinuidad#NoALaLeyHelmsBurton
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Recientemente, el Gobierno cubano condenó las medidas notificadas por Estados Unidos el 4 de junio de 2019. Las acciones que refuerzan el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la Mayor de las Antillas por más de 60 años, aumentan aún más las restricciones que sufren los ciudadanos estadounidenses para viajar a Cuba, incorporan prohibiciones absolutas para embarcaciones procedentes de Estados Unidos y proscriben que buques cruceros visiten el país.
El Gobierno actual de Estados Unidos busca, como lo han intentado sucesivas administraciones imperiales desde 1959, arrancarle concesiones políticas a Cuba y lograr, mediante la asfixia económica, el descontento del pueblo. No han aprendido que, como afirma un viejo dicho popular, los cubanos ni se rinden ni se venden.
El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y los compañeros Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido, recibieron en la tarde de este viernes a Diosdado Cabello Rondón, Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de la República Bolivariana de Venezuela, quien realiza una visita de trabajo a nuestro país.
Durante el fraternal intercambio se pusieron de manifiesto las excelentes relaciones de amistad entre ambos pueblos, partidos y gobiernos. Además se abordaron los preparativos para la realización del XXV Encuentro Anual del Foro de Sao Paulo, en Caracas, el próximo mes de julio.
El Primer Secretario del Partido reiteró el firme apoyo de Cuba al pueblo y gobierno venezolanos, al Presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y a la unión cívico–militar de la hermana nación. Por su parte, Diosdado Cabello expresó el apoyo de Venezuela a Cuba ante el recrudecimiento del bloqueo de los Estados Unidos y agradeció la labor humanitaria que prestan nuestros colaboradores en su país.
La relación de amor, respeto y admiración que unió a Fidel y Raúl transformó para siempre el destino de un país. ¿Qué hizo que estos dos revolucionarios decidieran andar de la mano por la vida?
No hay amor más enorme y trascendente que el que nace de la admiración de las enterezas del otro. Cuando dos personas se conocen con exactitud y devoción, se siguen, se apoyan y son capaces de poner sus virtudes personales al servicio de los ideales comunes —sin importar en qué es mejor uno o qué potencialidades tiene el otro—, se crea una combustión especial digna de encender cualquier utopía. Ese fue el destino de los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz, dos hombres que han liderado un pueblo con el empeño singular que cada uno ha puesto a la lucha.
Para algunos momentos, prevaleció el rol de Fidel como hermano mayor; en otros, la audacia de Raúl constituyó un motivo de liderazgo en la relación. Aunque la historia y la incuestionable vocación y aptitud de paladín de Fidel lo llevó a convertirse en símbolo de un país, la prueba inconfundible de las aptitudes de Raúl es la que lo señaló como el legítimo heredero del mandato de una nación que sabe reconocer cuando tiene delante a un hombre de bien. Su presencia imprescindible en la liberación de este país confirma que nadie lo merecía tanto como él, que siempre ha estado cerca del líder, como ese colega preciso con el que se requiere emprenderlo todo. Así lo ha confirmado el pueblo y los compañeros de lucha guerrillera y partidista.
Como buenos hermanos que saben quererse, no desperdiciaron públicas muestras de cariño en hacer valer el amor que se prodigaban. Sin embargo, esos lazos invisibles que crean las causas comunes hicieron de esta combinación de caracteres una alianza especial para rescatar del vacío a los más olvidados. Los hechos están al alcance de la memoria. Los testimonios no mienten, como tampoco falla la coherencia de lo que trasciende al tiempo.
«Es para mí un privilegio que, además de un extraordinario cuadro revolucionario, sea un hermano», dijo quien por décadas condujera sabiamente las riendas de Cuba. «Fidel es Fidel, todos lo sabemos bien. Fidel es insustituible y el pueblo continuará su obra cuando ya no esté físicamente», afirmó Raúl cuando en el 2008 asumió la responsabilidad de mandatario. «El Comandante en Jefe de la Revolución Cubana es uno solo», ratificó.
Amor con amor se paga
Pero toda la historia que se ha vivido tiene su inicio. Y siempre en los primeros capítulos están las más importantes razones del libro. Raúl fue el cuarto hijo de la familia, después de Ángela, Ramón y Fidel. Luego vinieron Juana, Enma y Agustina. De entre los otros seis hermanos, el que siguió a Fidel en la lucha revolucionaria fue él. Y eso tiene su peso en la admiración que le profesó, en el cariño y los lazos de complicidad que los unieron. ¿Cómo no estar juntos si ambos corazones latían al mismo ritmo, cada cual con su intensidad?
Ya desde sus primeros años, Raúl dio muestras inconfundibles de apego a sus hermanos cuando los visitó en el colegio católico de los Hermanos de La Salle e insistió en quedarse aunque todavía no tenía edad escolar. Allí se fue «contagiando un poco» del carácter de Fidel o de las consecuencias de estar próximo a él, pues la dirección del centro le dijo a Lina y a Ángel que sus hijos eran «los tres bandidos más grandes que habían pasado por la escuela». Fidel sonreiría al recordar aquello.
Según el juicio de quienes conocieron al más chiquito de los varones, mientras se formaban en el colegio de Dolores de Santiago de Cuba, este sobresalía por su carácter vivo y travieso, le gustaban las burlas, y gastarle bromas al serio Fidel, quien le dio algún cocotazo, antes de que Ramón interviniera y restableciera el orden. «Raúl era entonces un poco malcriado, a veces yo tenía que regañarlo, pero Ramón era su defensor», contó el Comandante en Jefe en la famosa entrevista que concediera a Ignacio Ramonet.
Dicen también los vecinos de su natal Birán que Fidel heredó los rasgos del modo de ser de Don Ángel, en tanto Raúl se parecía más a Lina. Tal vez por eso la relación se complementaba muy similar a la de sus padres. La manera de ser del progenitor influyó en la manera de entenderse de sus hijos, pues este nunca interfería en sus hechos ni pensamientos. Lina corrió con la mayor parte de la educación de los muchachos, en la que incluyó enseñanzas de la ética de las Sagradas Escrituras.
Justo cuando Fidel se graduó con buenas calificaciones del Colegio de Belén en 1945, Raúl ingresó a esa institución. Pero solo permanecería allí hasta el siguiente año, por una queja que el director del Colegio enviara a su padre, quien lo sacó y lo puso a trabajar en el campo, donde ocupó diferentes obligaciones hasta que lo llevó a la oficina de la finca. Desde allí, supo que Raúl se preocupaba demasiado por la situación social de su entorno y pensó que lo mejor sería enviarlo a La Habana para que Fidel se encargara de él, le pidió «hacer de Raúl un hombre». Fidel asintió gustoso y se comprometió a encargarse personalmente de su educación.
«Cuando iba de vacaciones, escuchaba solo críticas de nuestros padres, les digo: “Denme la responsabilidad, yo me ocupo de él”, y entonces empecé. Él estaba por la libre allí. Más tarde, le di a leer algunos libros, le interesaron, le desperté el interés por el estudio y entonces concebí la idea de que él había perdido equis tiempo, que pudiera hacer estudios universitarios y había una vía, que era a través de la llamada carrera administrativa. No era muy difícil; si usted estudiaba esa carrera podía ingresar después a estudiar una carrera de letras, derecho diplomático y hasta abogado, algunas carreras. A mí se me ocurrió esa idea, convenzo a mis padres y él viene para La Habana. Pero ya yo, en esa época, me dedicaba a adoctrinar a todo el mundo», comentó Fidel.
El primer libro que Fidel le dio a leer fue El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, de Federico Engels. En ese entonces ya ejercía como abogado mientras Raúl estudiaba Administración y ya se había convertido en activista del movimiento estudiantil. Luego ingresó por su cuenta a las filas comunistas porque, como destacó su hermano, él «siempre tuvo criterios muy propios». «Raúl ya era bien de izquierda y, realmente, quien lo introdujo en las ideas marxistas-leninistas fui yo», arguyó.
En medio de las protestas por el golpe de Estado de Batista, ambos coincidieron en que la lucha armada era la única salida a la situación que se había creado.
Ideas compartidas
Aunque Fidel fue el organizador de la acción del Cuartel Moncada, la actuación de Raúl fue destacada por su hermano. Recién reclutado le fue asignada la toma del Palacio de Justicia. Y, aun cuando era un combatiente de fila, supo preservar la vida de sus compañeros.
«Raúl salva a esta gente y se salva él. Actuó rápido, con mucha velocidad: ve que el sargento aquel anda con una pistola, temblando, entonces le arranca la pistola y hace prisioneros a los que los tenían prisioneros a ellos; y después se retiran», narró Fidel reconociendo que nada de esto estaba previsto en el plan.
Es el primer moncadista en partir a México pues ya lo acusaban de poner bombas. Allí establece el contacto con la famosa María Antonia González, quien cedió su casa a los luchadores. Conoce también al Che.
Luego de la travesía del yate Granma, el espíritu de Raúl volvió a reanimar los planes de Fidel. Él conservó dos armas después del revés de Alegría de Pío, y el primero se apareció con cinco. De ahí la frase de que ese era arsenal suficiente para triunfar. Raúl reconoció bromeando después que en ese momento pensó que Fidel se había vuelto loco. Sin embargo, lo siguió.
Las virtudes de Raúl como soldado en esos momentos iniciales fueron resaltadas por Fidel, cuando el hoy General de Ejército atravesó la zona montañosa de la región oriental. «Con 50 hombres cruzó, fue el primer cruce del llano y lo hicieron perfecto, crearon el Segundo Frente Oriental, se desarrollaron y ya crearon columnas; Raúl tenía la facultad de nombrar comandantes», expresó.
No obstante, episodios como el ocurrido unos días después del desembarco, cuando se encaminaban a la Sierra Maestra, demuestran que Fidel nunca tuvo concesiones con él porque fuera su hermano. En aquel momento, al creer que este había violado su orden de silencio, dispuso que le entregara el mando del pelotón a Ramiro Valdés. Como el hecho tuvo lugar en el pelotón de Almeida, este valioso hombre aclaró lo sucedido y todo volvió a la normalidad.
Un dúo inseparable
Dentro del grupo estratégico de Fidel —lo que él llamó hombres muy seguros que llevaban la misma escuela adonde quiera que llegaban— señaló a Almeida, Raúl, al Che y a Camilo. «En cuanto se anunciaba algún peligro de invasión, Raúl para Oriente, Che para Pinar del Río, Almeida para el Centro y yo para La Habana, nos dividíamos los mandos», dijo. Fue a su hermano a quien dejó a cargo de todo Oriente mientras él se dirigía a La Habana en los primeros días de enero de 1959.
El 9 de febrero de ese año Fidel lo mandó a buscar y lo nombró segundo jefe militar del país. Antes, el 19 de enero, fue el responsable de ofrecer una conferencia de prensa en el Palacio Presidencial donde probó disímiles crímenes de la dictadura batistiana. Dos días después, con ovación frente al Palacio, el pueblo aprobó la propuesta de Fidel de que, de ser asesinado por el enemigo, Raúl fuese su sustituto en la dirección del Movimiento 26 de Julio. Sabía lo que hacía y él no fue hombre de andar confiando en cualquiera, menos para la conducción de su gran sueño.
Otros momentos de la historia los unieron en singular complicidad de estrategas. Ambos participaron en las conversaciones iniciales con los enviados soviéticos cuando la Crisis de los Misiles en 1962. Además, Raúl protagonizó buena parte de las relaciones entre Cuba y la antigua Unión Soviética. En ocasión de la zafra del 70, como en otras contiendas cañeras, las fuerzas militares encabezadas por Raúl apoyaron los proyectos que enarbolaba Fidel. Los planes de uno (muestra de disciplina y unión estratégica) eran siempre respaldados por toda la entrega del otro.
Así ha sido en otras cuestiones fundamentales para el país como la política migratoria, formulada fundamentalmente por Fidel pero implementada por Raúl. Igual ocurrió con el derrumbe del campo socialista, hecho que anticipó y se encargó de tomar medidas. Raúl, por su parte, se convirtió además en propulsor de la agricultura urbana y se hizo cargo de las conversaciones con los cuadros del país en los primeros años de la década de los 90, con el propósito de elevar la combatividad de los dirigentes del Partido y el Estado.
Nikolai S. Leonov, autor de Raúl Castro, un hombre en Revolución, y amigo personal del General de Ejército cubano, dice en su texto biográfico: «Si Fidel en todas las circunstancias ha sido el Comandante en Jefe, aquel (Raúl) se ha mantenido siempre como jefe de su Estado Mayor. El potencial de creación de Fidel es enorme, y la materialización de sus decisiones ha requerido no pocas tareas, en cuya puesta en práctica, desarrollo y control se ha destacado el talento de Raúl, su tenacidad, carácter ordenado y capacidad de trabajo».
Lo resume de otro modo: «Raúl Castro pertenece a la estirpe de estadistas que jamás ha aspirado a convertirse en primera figura del Estado o del Partido. Acogió el liderazgo de Fidel Castro con total naturalidad e infinita fe en él, y ha insistido siempre en destacar su excepcional papel en la Revolución Cubana. Juntos han formado una pareja inseparable, que multiplicó por diez las fuerzas de cada uno por separado. Algunos historiadores incluso los han comparado con Carlos Marx y Federico Engels».
Si a mí me pasa algo mañana, lo eligen a él
«Se sabe que en nuestro Partido y en nuestra Revolución no puede existir, ni existirá jamás, el familiarismo», expresó Fidel en el Informe Central al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el que Raúl fue electo Segundo Secretario por los muchos y demostrados méritos que lo convertían en merecedor de tal elección.
Otras acciones han dicho mucho de quien es Raúl y cómo siente por su hermano. Al proclamar que no habría otro Comandante en Jefe que no fuese él y pedir permiso para consultarle cualquier decisión; al jurar que el pueblo cumpliría con el legado fidelista, como lo proclamara en la Asamblea Nacional del Poder Popular el 3 de agosto de 1994:
«Porque tenemos una Revolución victoriosa, un pueblo heroico y un Comandante en Jefe que ha dado sobradas pruebas ante la historia, de lo que es capaz por su patria y su pueblo. Nadie como el Che lo ha definido mejor, cuando expresó: “Y si nosotros estamos hoy aquí y la Revolución Cubana está aquí, es, sencillamente, porque Fidel entró primero en el Moncada; porque bajó primero del Granma; porque estuvo primero en la Sierra; porque fue a Playa Girón en un tanque; porque cuando había una inundación por allá y hubo hasta pelea porque no lo dejaban entrar. Por eso nuestro pueblo tiene esa confianza tan inmensa en su Comandante en Jefe, porque tiene, como nadie en Cuba, la cualidad de tener todas las autoridades morales posibles para pedir cualquier sacrificio en nombre de la Revolución”. ¡Así pensaba el Che, así pienso yo también!».
Al ser interrogado sobre la sucesión del mandato en Cuba, Fidel respondió al periodista Ignacio Ramonet: «a mi juicio, y lo puedo reiterar, la persona que tenía más autoridad, más experiencia y más capacidad para ejercer el papel de sustituto era Raúl. Ya le conté cómo cayó prisionero en el Moncada y cómo invirtió la situación, cómo organizó la columna que se separó allá en el Segundo Frente, e hizo un trabajo excelente como organizador militar y político realmente. Después, su misión en las Fuerzas Armadas; ha sido un educador, un formador de hombres, y con mucha ecuanimidad y mucha seriedad. Es la persona que aún hoy tiene el máximo de autoridad, y la gente tiene una gran confianza en él».
Agregó además: «Si a mí me pasa algo mañana, con toda seguridad que se reúne la Asamblea Nacional y lo eligen a él, no le quepa la menor duda. Se reúne el Buró Político y lo eligen», ratificó el hermano mayor que un día acogió la guía y formación del menor.
Más allá de todo, sus pensamientos y acciones son el resultado de una frase pronunciada por Fidel pero que resume la ideología de una estirpe revolucionaria:
«La Revolución no se basa en ideas caudillistas, ni en culto a la personalidad. No se concibe en el socialismo un caudillo, no se concibe tampoco un caudillo en una sociedad moderna, donde la gente haga las cosas únicamente porque tiene confianza ciega en el jefe o porque el jefe se lo pide. La Revolución se basa en principios. Y las ideas que nosotros defendemos son, hace ya tiempo, las ideas de todo el pueblo».
Fidel y Raúl, inseparables hermanos de lucha. Foto: Andrew St. George
Bibliografía:
Cien horas con Fidel, Ignacio Ramonet, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, Cuba, 2006
Raúl Castro, un hombre en Revolución, Nikolai S. Leonov, Editorial Capitán San Luis, La Habana, Cuba, 2015
Dando continuidad a la política aprobada en el 7mo Congreso
del Partido Comunista de Cuba (PCC) sobre la renovación y transito de los cuadros , por diferentes
responsabilidades partidistas y
gubernamentales para contribuir a su
formación integral, el Buro Político del
PCC solicito al Pleno de los Comités Provinciales del PCC en Matanzas, Villa Clara y Ciego de Ávila liberar de sus cargos a los compañeros Teresa
Rojas Monzón Julio Ramiro Lima Corzo, y Feliz Duarte Ortega como primeros
secretarios en las respectivas provincias.
Los Plenos fueron presididos por José Ramon Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del PCC y Abelardo Álvarez Gil, integrante del secretariado del Comité Central.
Para ocupar el cargo de primer secretario del Comité Provincial del PCC en Matanzas el Pleno eligió al compañero Livan Izquierdo Alonso, quien se desempañaba como miembro profesional del Buro Ejecutivo en dicho Comité desde hace mas de 5 años. Es graduado universitario y master en dirección de Empresa. Tiene 51 años de edad, posee experiencias en el trabajo político, ocupando diferentes responsabilidades desde orientador hasta Coordinador Provincial de los CDR.En el PCC ha ejercido como miembro profesional del Buro en diferentes niveles ocupando las responsabilidades de primer secretario del Comité Municipal y miembro profesional en el Buro Ejecutivo Provincial .
A la compañera Teresa Rojas Monzón le serán asignadas otras tareas de carácter gubernamental.
A su vez el Pleno del Comité Provincial del PCC en Villa Clara eligió a Yudi Mercedes Rodríguez Hernández, actualmente miembro profesional de su Buro Ejecutivo como primera secretaria. La compañera Yudi Mercedes es Licenciada en Marxismo Leninismo e Historia. Y Tiene 5 1 años de edad. Posee una amplia trayectoria como cuadro profesional de la Unión de Jóvenes Comunistas y del PCC.Ocupando en estos últimos las responsabilidades como primera secretaria en los Comités Municipales de Manicaragua y Sagua la Grande.
Al primer secretario saliente Julio Ramiro Lima Corzo le serán asignadas otras tareas en un organismo del gobierno.
El
Pleno del Comité Provincial del PCC en Ciego de Ávila eligió a Carlos Luis
Garrido Pérez, como su primer secretario, el cual se ha desempeñado como
miembro profesional de su Buro Ejecutivo para atender la actividad de economía,
turismo, consumo y servicios. El compañero Garrido es Ingeniero Industrial y
tiene 46 años de edad. Es un cuadro con experiencia en el trabajo del PCC,
ocupando las responsabilidades de primer secretario del Comité Municipal del
PCC en la ciudad de Morón, y miembro profesional del Buro Ejecutivo Provincial
por mas de 5 años. Curso estudios en el Colegio de Defensa Nacional.
Al compañero Feliz Duarte Ortega le serán asignadas otras tareas en el PCC.
Los respectivos Plenos de los Comités Provinciales del PCC reconocieron la labor desplegada por los compañeros liberados ,quienes poseen una amplia trayectoria de trabajo en el Partido Comunista de Cuba, manifestando dedicación y compromiso con las tareas asignadas.
En la Ley Helms-Burton insistentemente se utilizan los términos «propiedades confiscadas» y «bienes confiscados». Como explica la Dra. Olga Miranda Bravo, ninguno de estos términos es «similar a la nacionalización (…) definida esta como un acto por el cual la nación, según el proceso legal, puede disponer la apropiación, por diferentes razones, de propiedades privadas para pasarlas al tesoro público»
Consecuente con el Programa del Moncada, el Gobierno Revolucionario promulgó las leyes de nacionalización, en aras del beneficio popular. Foto: Archivo de Granma
Por estos días se escucha con frecuencia a muchos cubanos, ante el incremento de la agresión y la arrogancia imperial yanqui, parafrasear al general Antonio Maceo en ocasión de la histórica entrevista de Mangos de Baraguá en 1879, al responder a la presentación del documento claudicador que representaba el Pacto del Zanjón: «… No, no nos entendemos…». Coincido con ellos, no nos podemos entender con el Gobierno de ee. uu. por muchas razones, entre ellas porque nos esforzamos en dar a las palabras la interpretación cabal que les corresponde.
En la Ley Helms-Burton insistentemente se utilizan los términos «propiedades confiscadas» y «bienes confiscados». Como explica la Dra. Olga Miranda Bravo, ninguno de estos términos es «similar a la nacionalización (…) definida esta como un acto por el cual la nación, según el proceso legal, puede disponer la apropiación, por diferentes razones, de propiedades privadas para pasarlas al tesoro público».
La confiscación de bienes es un acto jurídico accesorio y derivado de la comisión de un delito, ante el cual su comisor, además de la pena que le corresponde, debe responder con sus bienes, de los cuales es desposeído, sin tener derecho a compensación alguna.
El Consejo de Ministros, en uso de las facultades que le reconocía la Ley Fundamental de la República, del 7 de febrero de 1959 –amplia y concretamente inspirada en la Constitución de 1940– dictó la Ley No.15, del 17 de marzo de 1959, mediante la cual dispuso la confiscación y consecuente adjudicación al Estado cubano, de los bienes que integraban el patrimonio de Fulgencio Batista y de todas las personas que colaboraron con su régimen tiránico, reconocidos autores de múltiples delitos previstos en el Código de Defensa Social vigente en esos momentos.
Luego, cuando la Ley Helms-Burton se refiere en su sección 302 del Título III al tráfico con propiedades confiscadas por el Gobierno cubano, está salvaguardando a los delincuentes a que se refiere la Ley 15 / 1959, cuyos bienes se confiscaron por ser sujetos de delitos.
PRIMERAS NACIONALIZACIONES
Las nacionalizaciones, como actos de Estado, responden al carácter soberano del mismo y, por consiguiente, todo Estado está obligado a respetar la independencia del proceder de cada uno de los otros; constituyen actos de reivindicación económica en beneficio del pueblo y sí conllevan una adecuada indemnización.
Es a partir de la Primera Ley de Reforma Agraria que se producen en Cuba los actos de nacionalización. La misma estableció el pago que se hizo mediante la emisión de bonos al cuatro y medio por ciento anual, amortizable en 20 años.
Al respecto de la Reforma Agraria, el 29 de junio de 1959 el Gobierno de los Estados Unidos entregó una nota diplomática ante el Gobierno cubano en la que planteaba: «Los Estados Unidos reconocen que, según el Derecho Internacional, un Estado tiene la facultad de expropiar dentro de su jurisdicción para propósitos públicos y en ausencia de disposiciones contractuales o cualquier otro acuerdo en sentido contrario; sin embargo, este derecho debe ir acompañado de la obligación correspondiente por parte de un Estado en el sentido de que esa expropiación llevará consigo el pago de una pronta, adecuada y efectiva compensación».
Injerencista y soberbia, la nota pretende establecer por sí la forma de la compensación en lugar de una indemnización acordada por las partes. No era válido exigirlo cuando el único derecho reconocido internacionalmente es el de una «indemnización apropiada», de conformidad con las normas en vigor en el Estado nacionalizador. Ante este menoscabo de la soberanía y dignidad nacional, el Gobierno cubano respondió no aceptando lo que consideraba una intervención en los asuntos internos del país.
Siempre dispuesto a discutir su discrepancia al respecto con los Estados Unidos, el 22 de febrero de 1960, mediante nota del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba al Gobierno de los Estados Unidos, se le hace saber el propósito de reanudar, por los canales diplomáticos, negociaciones entre ambos, en pie de igualdad, y se precisa que estas serán siempre y cuando el Congreso o el Gobierno de ese país «no adopte medida alguna de carácter unilateral que prejuzgue los resultados de las negociaciones antes mencionadas o pueda irrogar perjuicios a la economía del pueblo cubano».
La arrogante respuesta no se hizo esperar: «El Gobierno de los Estados Unidos no puede aceptar las condiciones para negociar expresadas en la nota de su Excelencia, al efecto de que no se tomarán medidas de carácter unilateral por parte del Gobierno de los Estados Unidos que puedan afectar la economía cubana y la de su pueblo, ya sea por las ramas legislativas o la ejecutiva».
Consecuente con esa posición imperial, reacios a todo diálogo civilizado, la administración de Eisenhower trazaba los principios de que esa sería la brújula de todas las administraciones yanquis hasta nuestros días. Manifestación de ello es el hoy conocido memorando del 6 de abril de 1960 sobre Cuba, a menos de un mes del intercambio de notas antes referido, presentado por el secretario asistente en el Departamento de Estado, Lester Mallory, donde enunció con relación a nuestro Gobierno Revolucionario: «El único modo efectivo para hacerle perder el apoyo interno es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria (…) Hay que poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica (…) negándole a Cuba dinero y suministros (…), con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno».
Y CANCELARON LA CUOTA AZUCARERA
Otras leyes de nacionalización en aras del beneficio popular promulgaría el Gobierno Revolucionario: 890, 891, 1076, la Ley de Reforma Urbana, etc.
De significar es la Ley 851 del 6 de julio de 1960, mediante la cual se dispone la nacionalización, por razones de utilidad pública e interés social, de los bienes de personas naturales o jurídicas nacionales de los EE.UU., estableciendo la indemnización correspondiente. El pago de los bienes expropiados se realizaría, una vez hecha su tasación, en bonos de la República.
Para la amortización de dichos bonos y como garantía de estos, se formaría por el Estado cubano un fondo que se emitiría anualmente con el 25 % de las divisas extranjeras que correspondieran al exceso de las compras de azúcares que en cada año calendario realizaran los Estados Unidos sobre tres millones de toneladas largas españolas, para su consumo interno, y a un precio no menor de 5,75 centavos de dólar la libra inglesa. A ese efecto, el Banco Nacional de Cuba abriría una cuenta especial en dólares que se denominaría «Fondos para el pago de Expropiaciones de Bienes y Empresas Nacionales de los Estados Unidos de Norteamérica».
Los bonos devengarían un interés de no menos del 2 % anual y se amortizarían en un plazo no inferior a 30 años.
El Gobierno de ee. uu., consciente del daño que originaba a sus nacionales al impedirles acceder a la indemnización que le otorgaba la ley cubana, canceló la cuota azucarera que históricamente tenía convenida con Cuba, y que a partir del papel del azúcar en la economía de la nación devenía base esencial para el pago de la adecuada indemnización, a lo que adicionó el bloqueo económico, comercial y financiero.
Expresión de la voluntad del Estado cubano de dialogar y lograr un acuerdo para una adecuada indemnización a los expropiados, fueron los acuerdos alcanzados con Suiza y Francia (1967); Gran Bretaña, Italia y México (1978); Canadá (1980) y España (1986).
En estos convenios de pago de indemnización se acordó expresamente:
Que el titular de la reclamación representado por su Gobierno en las negociaciones de Gobierno a Gobierno debía ser nacional del Estado reclamante en el momento en que se expropió el bien reclamado.
La cifra alzada y global de la indemnización no es la sumatoria de lo reclamado, sino el resultado de una justa valoración.
La fijación de plazos y modalidades de pago en dinero y en especie.
Entonces, cabe preguntarnos, ¿bajo qué orden legal se le reconoce a los
EE.UU. el derecho de que sus tribunales de justicia conozcan y se pronuncien contra actos soberanos de otro Estado y contra los nacionales de terceros Estados?. Solo en la arrogancia imperial, la violación flagrante del Derecho internacional y el total menosprecio a los demás países del mundo, se encuentra una explicación a este proceder.
Con la presencia del embajador de Cuba en Colombia, José Luis Ponce, sesionó hoy la Cátedra Fidel Castro, dedicada a la impronta de José Martí en la obra y el ideario del líder histórico de la Revolución cubana. Las ponencias estuvieron a cargo de los investigadores antillanos Pedro Pablo Rodríguez, director de la edición crítica de las Obras Completas de José Martí; y Jorge Lozano, asesor de la Oficina del Programa Martiano en el país caribeño.
Rodríguez rememoró sus años de estudiante en la Universidad de La Habana durante los primeros años de la Revolución, cuando Fidel acudía con frecuencia a la casa de altos estudios a intercambiar ideas con los jóvenes universitarios.
El también historiador y periodista del Centro de Estudios Martianos relató cómo Fidel, justo en los inicios de la construcción del socialismo en Cuba, les insistía a los estudiantes sobre la importancia de profundizar en el pensamiento y la obra de Martí y de Simón Bolívar, consciente de que el camino que transitaba la isla era muy distinto al trazado por otras experiencias socialistas del momento.
El profesor Lozano, por su parte, recalcó en su intervención la capacidad creativa del Héroe Nacional Cubano, demostrada durante la organización de la gesta independentista, legado que asumió luego Fidel, quien, acotó, jamás se ajustó a dogmas.
El investigador reflexionó sobre el concepto de dignidad de Martí, cuya levadura era el patriotismo, sentimiento capaz de vencer el egoísmo individual y colectivo, paso fundamental para llegar al internacionalismo y la solidaridad, esencia resumida en la frase del Apóstol cubano: ‘Patria es humanidad’.
A esta séptima edición de la Cátedra asistieron miembros del Movimiento Colombiano de Solidaridad con Cuba, representantes de fuerzas políticas y sociales, amigos de la mayor de las Antillas y diplomáticos y trabajadores de la embajada de Cuba en Bogotá.(PL)