Envía Raúl Castro ofrenda floral al homenaje póstumo a María Antonia Figueroa.

Una ofrenda floral del General de Ejército Raúl Castro Ruz .Primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros , sobresalió hoy en la Habana ante las cenizas de la combatiente de la Lucha Clandestina y del Ejército Rebelde María Antonia Figueroa Araujo.
El homenaje a la combatiente revolucionaria fallecida el pasado jueves en la capital cubana a la edad de 98 años transcurrió en el Panteón de los Veteranos de la necrópolis de Colon, donde fueron depositada sus cenizas.
Compañeros de Lucha ,de la Asociación de Combatientes de la Revolución , entre los que se encontraban asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes , y expedicionarios del yate Granma , realizaron guardias de honor.
El doctor Luis Alberto Clerge Fabra ,quien participó junto a María Antonia Figueroa Araujo en el levantamiento de la ciudad de Santiago de cuba el 30 de noviembre de 1956 al destacar los valores de la combatiente , manifestó que siempre estuvo en combate desde el 10 de marzo de 1952 al conspirar contra Batista.
Dijo la misma se entregó en cuerpo y alma a la lucha por la definitiva liberación del pueblo cubano que se hizo realidad con el triunfo revolucionario del primero de enero de 1959.
María Antonia Figueroa Araujo, fundo con Eduardo Chivas el Partido Ortodoxo. Tras el asalto al cuartel Moncada participo en la protección de los asaltantes sobrevivientes. Al ser creado el Movimiento 26 de Julio en 1955 fue designada por Fidel Castro tesorera y organizadora del Movimiento en Oriente.
Fue abastecedora de hombres y armas al Tercer Frente Oriental Mario Muñoz Monroy en la Sierra Maestra. Al triunfar la Revolución ocupo diversas responsabilidades en el sector de la educación. Laboro en la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de estado durante más de una década sin recibir remuneración.
Recibió numerosas condecoraciones y militaba en las filas del Partido Comunista de Cuba.

Fidel Castro y su legado libertario

2017-03-09 09:41:05 / web@radiorebelde.icrt.cu
El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, dirigido por Batista, violentó el orden constitucional en Cuba.

Al producirse en Cuba el golpe de Estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, el joven abogado Fidel Castro escribe el manifiesto titulado “Revolución no, zarpazo”. Señala enfáticamente al calificar ese hecho y desmentir lo planteado por el dictador:

“¡Revolución no, zarpazo!, Patriotas no, liberticidas, usurpadores, retrógrados, aventureros sedientos de oro y poder.”

“Su asalto al poder carece de principios que lo legitimen, ríase si quiere, pero los principios son a la larga más poderosos que los cañones. De principios se forman y alimentan los pueblos, con los principios se alimentan en la pelea, por los principios mueren”.

Califica certeramente al golpe de estado:

“No llame Revolución a ese ultraje, a ese golpe perturbador e inoportuno, a esa puñalada trapera que acaba de clavar en la espalda de la República”.

Finalmente reitera que ante la situación existente en el país se impone la lucha revolucionaria al precisar:

“…hay tirano otra vez, pero habrá otra vez Mellas, Trejos, Guiteras. Hay opresión en la Patria, pero habrá algún día otra vez libertad”.

Cinco años más tarde, Fidel dirige una reunión en la Sierra Maestra con miembros de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio para coordinar lo referido al desarrollo de la lucha revolucionaria. La reunión continúa al día siguiente.

Y en 1960, posterior al triunfo de la Revolución, Fidel conversa con estudiantes en el Anfiteatro Varona de la Universidad de La Habana. Reitera la necesidad de construir una Ciudad Universitaria, como parte de los esfuerzos que se realizaban para lograr el desarrollo de la educación superior. Con respecto a ello inicialmente había hecho referencia en el discurso que pronunció en la Universidad de La Habana el 13 de marzo de 1959.

En 1987, el 10 de marzo, Fidel inaugura el Centro Provincial de Electromedicina en Camagüey.

En esa como en otras múltiples ocasiones participa y habla en la inauguración de hospitales, centros de investigaciones y otras instituciones relacionadas con el desarrollo de la salud pública, cuestión que desde la etapa de la Revolución ha constituido un aspecto de especial connotación en el país.

Fidel expuso además, tanto en discursos como en sus Reflexiones, importantes consideraciones sobre la salud pública en Cuba.

En la clausura del V congreso del Sindicato de los trabajadores de la salud, celebrado el 9 de diciembre de 1981, en la ciudad de Camagüey, Fidel destaca:

“La salud pública ocupa un lugar priorizado y sagrado de la Revolución. Creemos sinceramente que es una de sus tareas más importantes”.

Los cubanos no olvidamos el golpe de estado perpetrado en 1952 por Fulgencio Batista

Los cubanos no olvidamos un hecho horrendo: El golpe de estado ocurrido el 10 de marzo de 1952, perpetrado por el sanguinario Fulgencio Batista.
El dictador instauró una cruenta represión y un sistema inconstitucional en un país caracterizado por la corrupción político administrativa, la pobreza, el hambre, el desempleo y el entreguismo al imperialismo norteamericano, violentando así el orden constitucional en Cuba y la democracia representativa en el país.
Desarrollo de los hechos
En horas de la madrugada, los golpistas fueron ocupando sin resistencia las principales guarniciones de la capital valiéndose de la promesa de recompensar a sus jefes. Mientras tanto, Batista se dirigía hacia la Fortaleza Militar de Columbia, principal del país entonces, en una caravana escoltada por esbirros de la policía motorizada al mando del connotado asesino, teniente Rafael Salas Cañizares.
Así fueron tomados aeropuertos, instituciones ministeriales, y medios informativos. Algunos oficiales en Matanzas, Villa Clara y Santiago de Cuba se negaron a acatar el Golpe de Estado, pero fueron tranquilizados con promesas de ascensos y riquezas, lo que propició el apoyo total a Batista. A partir de esa nefasta madrugada, las guarniciones de La Habana tuvieron nuevos jefes.
El depuesto presidente de la República, Carlos Prío Socarrás, quien se encontraba disfrutando de los privilegios de su cargo en su finca “La Chata”, al conocer que había perdido todo apoyo por parte del ejército, decidió huir con su mal habida fortuna, asilándose en la embajada de México, sin atender al pedido de armas por parte de los estudiantes universitarios para resistir a los golpistas. Así transitó el país de un gobierno corrupto a otro más corrupto aún y eminentemente sanguinario.
El 10 de marzo de 1952 el pueblo de Cuba comenzó a vivir una de las etapas más difíciles de la República Neocolonial, extendida a casi siete años de lucha y enfrentamiento a la más sanguinaria y cruel tiranía sufrida por el país, una de las más repulsiva y bárbara de la historia americana.
Para aplicar esta política creó, perfeccionó y reorganizó un aparato represivo en función de aplastar toda oposición posible, una de las fuerzas más corruptas y criminales que haya conocido la República.
Se articularon dentro del Ejército, la Policía y la Marina: el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), el Buró de Investigaciones (BI), el Buró para la Represión de las Actividades Comunistas (BRAC), el Comité Investigador de Actividades Comunistas, la Policía Secreta, la Policía Judicial, el Servicio de Inteligencia Naval, el Departamento de Investigaciones de la Policía Nacional, entre otros. Así como, grupos paramilitares, como los Tigres de Masferrer.
Derrocamiento
El golpe de estado y la tiranía de Batista fueron el ejemplo más claro de que la ilegalidad y la falta de ética en Cuba provocaban, necesariamente, una revolución social.
Esta dictadura fue derrocada el 1ero de enero de 1959 con el Triunfo Revolucionario del pueblo cubano.
En la lucha contra la tiranía influyó, de manera decisiva, la defensa de la Constitución de la República, bandera de la “Generación del Centenario”. Ello tenía su fundamento en una tradición jurídica que se gestó en 1868 con la República en Armas y que se ejemplificó, de manera muy evidente, en dos momentos del período neocolonial (1902-1959).

50 verdades sobre la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba

Por: Salim Lamrani
La dictadura de Fulgencio Batista de 1952 a 1958 precipitó el advenimiento de la Revolución Cubana. Algunos mitos, cuidadosamente alimentados por los partidarios del antiguo régimen exilados en Miami y por los detractores de Fidel Castro, persisten aún.
1. El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 que organizó Fulgencio Batista, expresidente de la República de 1940 a 1944, puso fin al orden constitucional y derrocó al gobierno democráticamente elegido de Carlos Prío Socarrás, unos meses antes de las elecciones presidenciales de junio de 1952.
2. Antiguo sargento estenógrafo, Batista emergió a la vida política cubana durante la Revolución del 4 de septiembre de 1933 que lideraron los estudiantes y que derrocó la dictadura odiada de Gerardo Machado. Encabezó una rebelión de suboficiales y se apoderó del ejército, convirtiéndose en el nuevo jefe del Estado Mayor. Al día siguiente, el 5 de septiembre de 1933, Batista visitó al embajador estadounidense Sumner Welles, lo que auguraba su futura traición. Welles estaba preocupado por los “elementos sumamente radicales” que acababan de tomar el poder. El gobierno revolucionario de Ramón Grau San Martín, conocido por el nombre de Pentarquía, tenía el apoyo de “la inmensa mayoría del pueblo cubano”, según la embajada estadounidense.
3. Estados Unidos se negó a reconocer al nuevo gobierno revolucionario y alentó a Batista a ejecutar un golpe de fuerza para derrocar a Grau San Martí. Éste preconizaba, mediante la voz de Antonio Guiteras, verdadera alma de la Revolución de 1933, la soberanía nacional y la justicia social. Welles informó a Batista de que disponía del “apoyo de la inmensa mayoría de los intereses económicos y financieros en Cuba”.
4. En enero de 1934, con el apoyo de Washington, Batista derrocó al gobierno de Grau San Martín, conocido como el gobierno de los “cien días” (127 días), impuso la figura de Carlos Mendieta y conservó el poder real. El sargento ascendido a general acababa de doblar las campanas de la Revolución de 1933. Washington se alegró de la situación: “El 4 de septiembre de 1933 fue liquidado”.
5. A pesar de las incesantes conspiraciones, la inestabilidad política crónica y la hostilidad de Estados Unidos, la Revolución de 1933 organizó elecciones para el 22 de abril de 1934, convocó una Asamblea Constituyente para el 20 de mayo de 1934, otorgó la autonomía a las universidades, redujo el precio de los artículos de primera necesidad, dio el derecho de voto a las mujeres, limitó la jornada laboral a ocho horas, creó un Ministerio del Trabajo, redujo las tarifas de electricidad y de gas, acabó con el monopolio de las empresas estadounidenses, impuso una moratoria temporal sobre la deuda y, sobre todo, nacionalizó la Cuban Electric Company, filial de la American Bond and Foreign Power Company.
6. De 1934 a 1940, Batista reinó entre bambalinas hasta su elección a la presidencia de la República en 1940, gracias a una coalición heteróclita que agrupaba a las fuerzas conservadoras y a los comunistas del Partido Socialista Popular. Según Washington, “el volumen y el tamaño de la corrupción”, su alineamiento con la política exterior estadounidense y su dependencia del mercado estadounidense marcaron su gobierno. Batista permitió también que Washington utilizara el espacio aéreo, marítimo y terrestre, dispusiera de varias bases aéreas y navales con uso exclusivo durante la Segunda Guerra Mundial, sin reciprocidad, poniendo así la soberanía nacional entre paréntesis.
7. En 1944, Ramón Grau San Martín fue elegido a la Presidencia de la República y tomó el poder en octubre de 1944. Batista dejó una situación financiera desastrosa a su sucesor. El embajador estadounidense Spruille Braden se dio cuenta de la situación tan pronto como julio de 1944 e informó a sus superiores: “Es cada vez más evidente que el Presidente Batista desea hacerle la vida difícil a la próxima administración por todos los medios posibles, y particularmente desde un punto de vista financiero”. Braden denunció “un robo sistemático de los fondos del Tesoro” y señaló que “el Doctor Grau encontrará cajas vacías cuanto tome el poder”.
8. Grau San Martín dirigió el país hasta 1948 y su administración estuvo gangrenada por la corrupción y la dependencia de Estados Unidos. El Departamento de Estado enfatizó el punto débil de la nación cubana en un memorándum del 29 de julio de 1948: “La economía mono-productora depende casi exclusivamente de Estados Unidos. Si manipulamos las tarifas o la cuota azucarera podemos hundir a toda la isla en la pobreza”.
9. Carlos Prío Socarrás, Primer Ministro de Grau en 1945 y Ministro del Trabajo después, ganó la elección presidencial de 1948. El nepotismo y la corrupción marcaron su administración.
10. El 10 de marzo de 1952, a tres meses de las elecciones presidenciales del 1 de junio de 1952, Batista rompió el orden constitucional e instauró una dictadura militar. Aumentó el salario de las fuerzas armadas y de la policía (de 67 pesos a 100 pesos y de 91 pesos a 150 pesos respectivamente), se otorgó un salario anual superior al del presidente de Estados Unidos (pasó de 26.400 dólares a 144.000 dólares frente a los 100.000 dólares de Truman), suspendió el Congreso y entregó el poder legislativo al Consejo de Ministros, suprimió el derecho de huelga, restableció la pena de muerte (prohibida por la Constitución de 1940) y suspendió las garantías constitucionales
11. El 27 de marzo de 1952, Estados Unidos reconoció oficialmente al régimen de Batista. Como subrayó el embajador estadounidense en La Habana, “las declaraciones del general Batista respecto al capital privado fueron excelentes. Fueron muy bien recibidas y yo sabía sin duda posible que el mundo de los negocios formaba parte de los más entusiastas partidarios del nuevo régimen”.
12. En julio de 1952, Washington firmó acuerdos militares con La Habana, aunque era consciente del carácter brutal y arbitrario del nuevo poder. Cuba está “bajo el yugo de un dictador sin piedad”, subrayó la embajada estadounidense en un informe confidencial de enero de 1953 con destino al Departamento de Estado. En efecto, el general reprimía con mano de hierro a la oposición, particularmente a la juventud estudiantil simbolizada por el asesinato del joven Rubén Batista en enero de 1953.
13. El 26 de julio de 1953, un joven abogado llamado Fidel Castro encabezó una expedición armada contra el cuartel Moncada, segunda fortaleza militar del país. Fue un fracaso sangriento. El consulado estadounidense de Santiago de Cuba señaló que “el Ejército no hizo distinciones entre los insurrectos capturados o simples sospechosos”, reconociendo las masacres que cometieron los soldados tras recibir órdenes del coronel Alberto del Río Chaviano. Enfatizó también “el número muy bajo de heridos entre los insurrectos con respecto al número de soldados heridos. […]. Los asaltantes capturados fueron ejecutados a sangre fría y los asaltantes heridos también fueron liquidados”.
14. En noviembre de 1954, Batista organizó una parodia electoral que ganó sin dificultad. Estados Unidos reconoció que “las elecciones que previó Batista eran un simulacro destinado a aferrarse al poder”.
15. En mayo de 1955, tras una orden de Washington, el régimen militar creó el Buró de Represión de las Actividades Comunistas (BRAC), que se encargaba de “reprimir todas las actividades subversivas que pudieran afectar a Estados Unidos”.
16. Si los discursos de Batista eran ferozmente anticomunistas, conviene recordar que fue él quien estableció por primera vez relaciones diplomáticas entre Cuba y la Unión Soviética en 1942.
17. Durante toda la dictadura militar, Batista mantuvo relaciones comerciales con Moscú, vendiendo azúcar. En 1957, el Diario de la Marina, periódico conservador cubano, se alegró de aquellas ventas señalando que “el precio del azúcar había mejorado después de que la Unión Soviética adquiriera 200.000 toneladas”. En ningún momento, Washington se preocupó de las relaciones comerciales entre la Unión Soviética y Cuba bajo la dictadura de Batista. La historia sería otra cuando tomara el poder Fidel Castro.
18. En mayo de 1955, Batista, quien deseaba mejorar su imagen y responder a una petición popular, procedió a una amnistía general y liberó a Fidel Castro así como a los otros presos del Moncada.
19. El 2 de diciembre de 1956, tras organizar una expedición desde México donde conoció a Che Guevara, Fidel Castro desembarcó en Cuba con 81 hombres para lanzar una guerra insurreccional contra la dictadura militar de Batista. Sorprendidos por el ejército, la operación fue un fracaso y los revolucionarios tuvieron que dispersarse. Fidel Castro se encontró con otros 11 insurgentes, con un total de 7 fusiles solamente.
20. El embajador estadounidense Arthur Gardner expresó su punto de vista sobre Fidel Castro en un informe enviado al Departamento de Estado. El líder del Movimiento 26 de Julio era un “gánster” que “iba a apoderarse de las industrias americanas” y “nacionalizarlo todo”. En cuanto al dictador Batista, “dudo de que hayamos tenido mejor amigo que él”. Hacía falta entonces “apoyar al actual gobierno y promover la expansión de los intereses económicos estadounidenses”.
21. Batista ejercía una violencia feroz hacia la oposición. Pero Estados Unidos se mostró discreto con respecto a los crímenes que cometía su aliado cubano. No obstante, la embajada estadounidense en La Habana multiplicaba los informes sobre este tema: “Estamos convencidos ahora de que los recurrentes asesinatos de personas a quienes el gobierno califica de opositores y terroristas son en realidad el trabajo de la policía y del ejército. La explicación oficial es que los hombres fueron asesinados por otros opositores. Sin embargo, el agregado jurídico recibió confesiones indirectas de culpabilidad en los círculos policiales, además de pruebas de la responsabilidad de la policía”.
22. Wayne S. Smith, joven funcionario de la embajada estadounidense, estuvo conmocionado por las masacres que cometían las fuerzas del orden. Describió escenas de horror: “La policía reaccionaba de modo excesivo a la presión de los insurgentes, torturando y matando a centenas de personas, tanto a inocentes como a culpables. Se abandonaban los cuerpos, ahorcados en los árboles, en las carreteras. Tales tácticas condujeron inexorablemente a la opinión pública a rechazar a Batista y a apoyar a la oposición”.
23. En febrero de 1957, la entrevista a Fidel Castro que realizó Herbert Matthews del New York Times permitió que la opinión pública estadounidense y mundial descubriera la existencia de una guerrilla en Cuba. Batista confesaría más tarde en sus memorias que gracias a ese palo periodístico “Castro empezaba a ser un personaje de leyenda”. Matthews matizó sin embargo la importancia de su entrevista: “Ninguna publicidad, por más sensacional que fuese, habría podido tener efecto si Fidel Castro no fuera precisamente el hombre que yo describí”.
24. El 13 de marzo de 1957, un comando del Directorio Revolucionario del líder estudiantil José Antonio Echeverría, que se componía de 64 jóvenes, asaltó el Palacio Presidencial con el objetivo de ejecutar a Batista. La operación fue un fracaso y costó la vida a 40 de los 64 estudiantes. Los supervivientes fueron perseguidos a través de la ciudad y asesinados. Echeverría perdió la vida durante un enfrentamiento con la policía cerca de la Universidad de La Habana.
25. La embajada francesa en La Habana brindó un análisis sobre el ataque del 13 de marzo: “Las reacciones americanas a los acontecimientos en Cuba eran de horror, de simpatía por los insurrectos, de reprobación contra Batista. Al leer los editoriales que los principales periódicos dedicaron al evento, resulta claro que el heroísmo de los patriotas cubanos marcó mucho a Estados Unidos […]. Si algunos reconocen sin embargo que los insurrectos del 13 de marzo estuvieron equivocados en sus métodos, es verdad, mucho más que en sus objetivos, todos estiman en cambio que dieron a su causa la palma del martirio y que este ejemplo galvanizaría a la oposición cubana”.
26. Fidel Castro, quien firmó una alianza con el Directorio Revolucionario en la lucha contra Batista, estaba en desacuerdo con el asesinato político: “Estábamos contra Batista pero nunca intentamos organizar un atentado contra él y habríamos podido hacerlo. Era vulnerable. Era mucho más difícil luchar contra su ejército en las montañas o intentar tomar una fortaleza que estaba defendida por un regimiento. ¿Cuántos había en la guarnición del Moncada, aquel 26 de julio de 1953? Cerca de mil hombres, quizás más. Preparar un ataque contra Batista y eliminarlo era diez o veinte veces más fácil, pero nunca lo hicimos. ¿Acaso el tiranicidio sirvió una vez en la historia para hacer la revolución? Nada cambia en las condiciones objetivas que engendran una tiranía […] Nunca hemos creído en el asesinato de líderes […], no creíamos que se abolía o se liquidaba un sistema, cuando se eliminaba a sus líderes. Combatíamos las ideas reaccionarias, no a los hombres”.
27. En las montañas de la Sierra Maestra donde se desarrollaban los combates entre el ejército y los insurrectos, Batista evacuó por la fuerza a las familias campesinas para eliminar la base de apoyo de los rebeldes y los concentró en almacenes de la ciudad de Santiago. Aplicaba así los métodos del general español Valeriano Weyler durante la guerra de 1895-1898. En un editorial, la revista Bohemia denunció una “situación de tragedia” que recordaba “las épocas más oscuras de Cuba”. El semanal relató la suerte de unas 6.000 víctimas: “Es una historia dolorosa, de sufrimientos, de penas intensas. Es la historia de 6.000 cubanos obligados a dejar sus hogares, allí, en los rincones inextricables de la Sierra Maestra, para concentrarlos en lugares donde carecían de todo, donde era difícil ayudarlos, darles una cama o un plato de comida”.
28. El 29 de julio de 1957, el asesinato de Frank País, líder del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente, desató una inmensa manifestación que fue reprimida por las fuerzas batistianas, hasta el punto de que el embajador estadounidense Earl E. T. Smith se sintió obligado a denunciar “la acción excesiva de la policía”.
29. El 5 de septiembre de 1957, la sublevación de una fracción del ejército contra Batista en Cienfuegos fue anegada en sangre. Según el embajador Smith, “el factor clave para quebrar la revuelta de Cienfuegos” fue el uso de aviones “F-47 y B-26” suministrados por Estados Unidos.
30. El 29 de septiembre de 1957, el Colegio Médico de Cuba publicó un informe sobre la situación política cubana durante la XI Asamblea General de la Asociación Médica Mundial. Según éste, “los combatientes de la lucha armada que se rinden son liquidados. No hay prisioneros, sólo hay muertos. Muchos opositores no son sometidos al Tribunal de Justicia sino ejecutados con un tiro en la nuca o ahorcados. Intimidan a los magistrados y a los jueces sin que las voces de protesta sean escuchadas. La desesperanza se difunde entre los jóvenes que se inmolan en una lucha desigual. El que es perseguido no encuentra refugio. En la embajada de Haití, diez solicitantes de asilo fueron asesinados por la fuerza pública […]. La prensa está totalmente censurada. No se permite la información periodística, ni siquiera por parte de agencias internacionales […]. En los locales de los cuerpos represivos de la policía y del ejército, torturan a detenidos para arrancarles por la fuerza la confesión de presuntos delitos. Varios heridos presentes en las clínicas y hospitales fueron llevados por la fuerza y aparecían varias horas después asesinados en las ciudades y en el campo”. El Washington Post y Times Herald señalaron que “los médicos cubanos son víctimas de atrocidades, incluso de asesinato por curar a rebeldes cubanos”.
31. En 1958, además de apoyar al régimen de Batista, Estados Unidos enjuició y encarceló a Carlos Prío Socarrás, presidente legítimo de Cuba, refugiado en Miami, bajo pretexto de violar las leyes de neutralidad del país. Éste intentaba organizar una resistencia interna contra la dictadura.
32. En cuanto a la libertad de prensa, Estados Unidos presenta a la Cuba prerrevolucionaria con una mirada positiva. Así, afirma, “antes de 1959, el debate público era vigoroso: había 58 periódicos y 28 canales de televisión que proporcionaban una pluralidad de puntos de vista políticos”. Los documentos de la época y los hechos contradicen esta afirmación. En efecto, un informe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) publicado en 1957 calificó de “antidemocrático al gobierno del Presidente Fulgencio Batista de Cuba, pues este gobierno no respeta la libertad de prensa”. De hecho, la censura en la prensa se aplicó durante 630 días de los 759 que duró la guerra insurreccional entre el 2 de diciembre de 1956 y el 1 de enero de 1959.
33. Bajo Batista, la corrupción era endémica. “Los diplomáticos informan incluso de que si siempre hubo corrupción gubernamental en Cuba, nunca fue tan eficaz y generalizada como bajo el régimen del Presidente Fulgencio Batista”, precisaba el New York Times.
34. Batista estaba íntimamente vinculado a los elementos de gansterismo tales como Meyer Lansky o Luigi Trafficante Jr. Sus primeros contactos con la mafia se remontaban a 1933 cuando se autoproclamó coronel y se le acercaron Charles “Lucky” Luciano y Santo Trafficante senior. El mundo del juego, sumamente lucrativo, estaba controlado por Lansky, número dos de la mafia estadounidense, ‘uno de los principales gánsteres de Estados Unidos”, quien “había creado para el dictador Batista la organización actual de los juegos de La Habana”, según el diario francés Le Monde.
35. Estados Unidos y los partidarios del antiguo régimen presentan todavía la Cuba batistiana como “la vitrina de América Latina” de la época. La realidad es sensiblemente diferente. Las estadísticas del Banco Nacional de Cuba están disponibles para este periodo y es posible comparar la situación económica bajo el gobierno democrático del presidente Carlos Prío Socarrás y bajo el régimen militar de Batista. Así, entre 1951 y 1952, el PIB cubano aumentó un 2,52%. De 1952 a 1953, bajo Batista, el PIB cayó un 11,41%, con un alza de sólo un 0,9 de 1953 a 1954, y de un 3,5 de 1954 a 1955. Sólo en 1956, el PIB volvió a alcanzar su nivel de 1952 con 2.460,2 millones de pesos. Así, resulta imposible hablar de crecimiento económico entre 1952 y 1956. Durante dos tercios del reinado de Batista no hubo crecimiento. La mejoría sólo ocurrió a partir de 1957 cuando el PIB alcanzó la cifra de 2.803,3 millones de pesos y en 1958 volvió a bajar a 2.678,9 millones de pesos.
36. Además, las reservas monetarias cayeron de 448 millones de pesos en 1952 a 373 millones en 1958, los cuales fueron robados durante la huida de Batista y sus cómplices 1 de enero de 1959. La deuda de la nación pasó de 300 millones de dólares en marzo de 1952 a 1.300 millones en enero de 1959 y el déficit presupuestario alcanzó 800 millones de dólares.
37. La política azucarera de Batista fue un fracaso. Mientras que este sector generaba ingresos a la altura de 623 millones de pesos en 1952, bajó a 383,5 millones en 1953, 412,8 millones en 1954, 402,1 millones en 1955, 426,1 millones en 1956 y 520,7 millones en 1958. Sólo el año 1957 generó más ingresos que 1952 con 630,8 millones de pesos.
38. Los obreros y empleados agrícolas pagaron el precio. Mientras que su remuneración se elevaba a 224,9 millones de pesos en 1952, cayó a 127,7 millones en 1953, 128,2 millones en 1954, 118,9 millones en 1955, 127 millones en 1956, 175,3 millones en 1957 y 156,9 millones en 1958. Durante el régimen de Batista nunca tuvieron el ingreso de 1952. Lo mismo ocurrió con los obreros y empleados no agrícolas. Mientras que su ingreso global era de 186,6 millones de pesos en 1952, bajó a 126,2 millones en 1953, 123,5 millones en 1954, 112,7 millones en 1955, 114,6 millones en 1956, 145,7 millones en 1957 y 141,8 millones en 1958. Bajo Batista los obreros y empleados no agrícolas nunca alcanzaron su nivel de ingreso de 1952.
39. No obstante, el régimen de Batista se benefició de la ayuda económica estadounidense como nunca antes. Las inversiones estadounidenses en Cuba pasaron de 657 millones de dólares en 1950 bajo Carlos Prío Socarrás a más de 1.000 millones de dólares en 1958.
40. El profesor estadounidense Louis A. Pérez Jr. señala que “en realidad, el ingreso per cápita en Cuba en 1958 era más o menos similar al de 1947”.
41. Según un estudio que realizó el Consejo Nacional de Economía de Estados Unidos entre mayo de 1956 y junio de 1957 publicado en un informe titulado Investment in Cuba. Basic Information for the United States Busing Department of Commerce, el número de desempleados era de 650.000 la mitad del año, es decir cerca del 35% de la población activa. Entre esas 650.000 personas, 450.000 eran desempleados permanentes. Entre los 1,4 millones de trabajadores, cerca del 62% recibía un salario inferior a 75 pesos mensuales. Según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, “en el campo, el número de desocupados aumentaba tras la zafra azucarera y podía superar el 20% de la mano de obra, es decir entre 400.000 y 500.000 personas”. Los ingresos anuales del jornalero no superaban los 300 dólares.
42. Cerca del 60% de los campesinos vivía en barracones con techo de guano y piso de tierra desprovistos de sanitarios o de agua corriente. Cerca del 90% no tenían electricidad. Cerca del 85% de esos barracones tenían una o dos piezas para toda la familia. Sólo el 11% de los campesinos consumía leche, el 4% carne y el 2% huevos. El 43% eran analfabetos y el 44% nunca había ido a la escuela. El New York Times señala que “la gran mayoría de ellos en las zonas rulares –guajiros o campesinos– vivían en la miseria, a nivel de la subsistencia”.
43. Según el economista inglés Dudley Seers, la situación en 1958 era “intolerable. “Lo que era intolerable, era una tasa de desempleo tres veces más elevada que en Estados Unidos. Por otra parte, en el campo, las condiciones sociales eran malísimas. Cerca de un tercio de la nación vivía en la suciedad, comiendo arroz, frijoles, plátanos y verdura (casi nunca carne, pescado, huevos o leche), viviendo en barracones, normalmente sin electricidad ni letrinas, víctima de enfermedades parasitarias y no se beneficiaba de un servicio de salud. Se le negaba la instrucción (sus hijos iban a la escuela un año como máximo). La situación de los precarios, instalados en barracas provisionales en las tierras colectivas, era particularmente difícil […]. Una importante proporción de la población urbana también era muy miserable”.
44. El Presidente John F. Kennedy se expresó también al respecto: “Pienso que no hay un país en el mundo, incluso los países bajo dominio colonial, donde la colonización económica, la humillación y la explotación fueron peores que las que hubo en Cuba, debido a la política de mi país, durante el régimen de Batista. Nos negamos a ayudar a Cuba en su necesidad desesperada de progreso económico. En 1953, la familia cubana mediana tenía un ingreso de 6 dólares semanales […]. Este nivel abismal empeoró a medida que la población crecía. Pero en vez de extenderle una mano amistosa al pueblo desesperado de Cuba, casi toda nuestra ayuda tomaba la forma de asistencia militar –asistencia que sencillamente reforzó la dictadura de Batista [generando] el sentimiento creciente de que Estados Unidos era indiferente a las aspiraciones cubanas a una vida decente”.
45. Arthur M. Schlesinger, Jr., asesor personal del Presidente Kennedey, recordó una estancia en la capital cubana y testimonió: “Me encantaba La Habana y me horrorizó la manera en que esta adorable ciudad se había transformado desgraciadamente en un gran casino y prostíbulo para los hombres de negocios norteamericanos […]. Mis compatriotas caminaban por las calles, se iban con muchachas cubanas de catorce años y tiraban monedas sólo por el placer de ver a los hombres revolcarse en el alcantarillado y recogerlas. Uno se preguntaba cómo los cubanos – viendo esta realidad – podían considerar a Estados Unidos de otro modo que con odio”.
46. Contrariamente a las prácticas el ejército gubernamental, los revolucionarios otorgaban una gran importancia al respeto de la vida de los prisioneros. Al respecto, Fidel Castro cuenta: “En nuestra guerra de liberación nacional, no hubo un solo caso de prisionero torturado, ni siquiera cuando hubiéramos podido encontrar como pretexto la necesidad de conseguir una información militar para salvar a nuestra propia tropa o para ganar una batalla. No hubo un solo caso. Hubo centenares de prisioneros, luego miles, antes del fin de la guerra; se podrían buscar los nombres de todos y no hubo un solo caso entre estos cientos, estos miles de prisioneros que sufriera una humillación, o siquiera un insulto. Casi siempre poníamos en libertad a estos prisioneros. Eso nos ayudó a ganar la guerra, porque nos dio un gran prestigio, una gran autoridad frente a los soldados del enemigo. Confiaban en nosotros. Al inicio, nadie se rendía; al final se rendían en masa”. El New York Times también aludió al buen tratamiento reservado a los soldados presos: “Es el tipo de conducta que ha ayudado al Señor Castro a tener una importancia tan extraordinaria en el corazón y el espíritu de los cubanos”.
47. El embajador Smith resumió las razones del apoyo de Estados Unidos a Batista: “El gobierno de Batista es dictatorial y pensamos que no tiene el apoyo de la mayoría del pueblo de Cuba. Pero el gobierno de Cuba ha sido un gobierno amistoso hacia Estados Unidos y ha seguido una política económica generalmente sana que ha beneficiado a los inversionistas estadounidenses. Ha sido un partidario leal de las políticas de Estados Unidos en los foros internacionales”.
48. El periodista estadounidense Jules Dubois, uno de los mejores especialistas de la realidad cubana de la época con Herbert L. Matthews, describió al régimen de Batista: “Batista regresó al poder el 10 de marzo de 1952 y empezó entonces la etapa más sangrienta de la historia cubana desde la guerra de independencia, casi un siglo antes. Las represalias de las fuerzas represivas de Batista costaron la vida a numerosos presos políticos. Por cada bomba que estallaba, sacaban a dos presos de la cárcel y los ejecutaban de modo sumario. Una noche en Marianao, un barrio de La Habana, se repartieron los cuerpos de 98 presos políticos por las calles, acribillados de balas”.
49. El Presidente Kennedy también denunció la brutalidad del régimen: “Hace dos años, en septiembre de 1958, un grupo de rebeldes barbudos bajó de las montañas de la Sierra Maestra de Cuba y empezó su larga marcha hacia La Habana, una marcha que derrocó finalmente a la dictadura brutal, sangrienta y despótica de Fulgencio Batista […]. Nuestro fracaso más desastroso fue la decisión de darle estatura y apoyo a una de las más sangrientas y represivas dictaduras en la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20.000 cubanos en 7 años –una proporción más grande de la población cubana que la proporción de norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales– y transformó la democrática Cuba en un Estado policiaco total, destruyendo cada libertad individual”.
50. A pesar de las declaraciones oficiales de neutralidad en el conflicto cubano, Estados Unidos brindó su apoyo político, económico y militar a Batista y se opuso a Fidel Castro. A pesar de ello, sus 20.000 soldados y una superioridad material, Batista no pudo vencer a una guerrilla que se componía de 300 hombres armados durante la ofensiva final del verano de 1958. La contraofensiva estratégica que lanzó Fidel Castro ocasionó la huida de Batista a República Dominica y el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.

Ofrenda Floral del General de Ejército Raúl Castro encabezo homenaje póstumo al combatiente del Moncada Carlos González Seijas.

Una ofrenda floral  enviada por el General de Ejército Raúl Castro  Ruz ,Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros , presidio el homenaje  póstumo a Carlos González Seijas , combatiente de la  gesta  revolucionaria del  26 de Julio de 1953 , recién fallecido  en la  Habana.

El destacado  combatiente revolucionario  recibió el  homenaje de sus compañeros de lucha en una  ceremonia que tuvo lugar en el Panteón de los Veteranos, en la necrópolis de Colon, en la capital cubana donde se expusieron sus cenizas.

Ernesto  González  Campos, conocido por Palillo, combatiente del  asalto al cuartel Moncada destaco las cualidades revolucionarías y entrega a la  Patria  de González  Seijas.

La ultima guardia de honor a Carlos González Seijas , la realizaron  combatientes de los asaltos a los cuarteles Moncada y  Carlos  Manuel de Céspedes , y expedicionarios del yate  Granma , las cenizas del  combatiente Moncadista fueron depositadas en solemne ceremonia en el Panteón  de las  Fuerzas Armadas Revolucionarias FAR .

 

Giovanni Barrueta Ordoñez , primer secretario del Comité  Municipal del  Partido Comunista de Cuba en el municipio capitalino de 10 de octubre dijo en las  palabras de  despedida de la ceremonia que González  Seijas  viajo en el  segundo  carro  con  Fidel para atacar la principal fortaleza militar  de  Santiago de Cuba. Años  después partió hacia  Estados Unidos  para contribuir  a la  fundación  del Movimiento  26  de Julio , y luego en 1959 regreso a  Cuba para incorporarse a la  construcción  de la nueva  sociedad.

El sabotaje del barco La Coubre en el recuerdo del pueblo cubano.

Una de las  primeras acciones terroristas del Gobierno de los Estados  Unidos contra  Cuba tuvo un carácter monstruoso, el sabotaje al buque  francés La Coubre el  4 de marzo de 1960, en un muelle del puerto de la Habana.

El buque había  cargado en Europa un importante lote de armamentos y parque comprado a la industria nacional  belga por el Gobierno  Revolucionario de Cuba, que ya estaba  preocupado por las crecientes acciones agresivas de Estados Unidos.

El cargamento fue saboteado pro agentes  de la Agencia Central de Inteligencia CIA en el punto de embarque, y los  artefactos colocados hicieron  explosión ese día pasado las tres y  diez de la tarde  mientras se realizaban las operaciones de descarga.

Durante las primeras  horas de la tarde del  4 de marzo de 1960 , se produjo una detonación inicial y minutos más tarde la  segunda  causante  del mayor  número de víctimas ,pues en ese momento decenas de militares y trabajadores  ofrecían  ayuda en el lugar a las víctimas de la primera explosión.

Tanto el  buque la Coubre como  el muelle aledaño estaba atestados de trabajadores portuarios , soldados rebeldes , miembros  de la  Policía Nacional Revolucionaria , bomberos y personal de auxilio que , sin importarles el peligro habían  acudido al lugar del desastre para  ayudar a las víctimas y prevenir accidentes .

El Comandante en Jefe Fidel  Castro Ruz, y otros dirigentes de la Revolución Cubana hicieron acto de presencia en el lugar de los hechos.

El sabotaje al  buque la  Coubre  dejó un saldo de 101 muertos, entre ellos seis marinos franceses, y centenares  de heridos. Al día  siguiente  tuvo  lugar el sepelio de las víctimas. Un cortejo interminable marcho a todo lo largo de la calle 23 rumbo al cementerio de  Colon. Allí , a las puertas  de la  principal necrópolis habanera , el Comandante en jefe Fidel castro Ruz ,se dirigió al  pueblo , proponiéndole a  los  cubanos la nueva consigna de Patria o Muerte .

 

Cincuenta y siete  años nos separan de un sabotaje que conmovió a  todos los  cubanos, y sembró el dolor  en los  corazones. La  explosión  del  barco La Coubre  permanece   aún  en la memoria  de muchos cubanos. La acción  terrorista  ocurrida en  1960 profundizo la  convicción  de los cubanos  de radicalizar  el  proceso revolucionario iniciado  en  Cuba  en  1959.

La histórica entrevista de Matthews a Fidel Castro

La Habana (PL) Una gran noticia del periodista estadounidenseentrevista-Matthews-a-Fidel (1)s recorrió la prensa internacional hace 60 años, Fidel Castro, oficialmente muerto por el régimen batistiano, operaba en la Sierra Maestra con su destacamento guerrillero.
El 17 de febrero de 1957, Matthews, del diario New York Times, entrevistó a Fidel Castro, lo cual sirvió para confirmar que estaba vivo y que el foco guerrillero continuaba operando en la zona montañosa oriental después de sobrevivir, tras el desembarco de la expedición del
Yate Granma, el 2 de diciembre de 1956.
El entonces Ministro de Defensa, Santiago Verdeja, calificó la entrevista de una patraña y retó a que se publicara la foto; y el general Martín Díaz Tamayo dijo a la prensa que se trataba de un cuento por la imposibilidad de cruzar las líneas militares.
El artículo inicial de Matthews apareció en la primera plana de la edición dominical del New York Times, el 24 de febrero de ese año, y a continuación, el 25 y el 26, otros dos artículos de una evaluación general de la situación cubana, y el 28 la famosa foto.
De la mano de revolucionarios cubanos, su autor, Herbert L. Matthews (1910-1977), llegó a territorio rebelde y en la finca del campesino Epifanio Díaz se reunió con el líder revolucionario cubano.
Lograr que yo penetrara en la Sierra Maestra y entrevistara a Fidel Castro significó un riesgo terrible para docenas de hombres y mujeres en La Habana y en Oriente, afirmó.
El enfrentamiento a la censura oficial sobre los medios informativos cubanos y a las tergiversaciones foráneas constituyó para los combatientes del Ejército Rebelde algo tan importante desde el primer día como derrotar a las fuerzas armadas batistianas, entrenadas por asesores norteamericanos.
Tan necesario como sobrevivir y consolidar el foco guerrillero era dar a conocer a Cuba y al Mundo su existencia y así fueron llevados los primeros reporteros a la Sierra Maestra.
La prensa nacional y las agencias extranjeras radicadas en La Habana difundieron en diciembre de 1956 posiblemente una de las noticias más falsas salidas de sus redacciones: la muerte de Fidel Castro y de todos los expedicionarios del yate Granma.
Por aquellos días El Diario de la Marina, Tiempo, Alerta y otros periódicos titularon: Muerto Fidel Castro, afirma la United Press International; Muerto Fidel Castro cerca de Niquero, Fuerzas combinadas de la Marina y la Aviación realizan intensa búsqueda, Ocupan en una lista los
nombres de Fidel Castro y de Raúl Castro.
Reitera la UPI que Fidel Castro pereció junto con su Estado Mayor poco después de desembarcar cerca de Niquero y Apresado barco expedicionario, ignórase si venía en el Fidel Castro.
IMPACTO DE LA PRIMERA ENTREVISTA
La afirmación de Matthews: Fidel Castro, el líder rebelde de la juventud cubana, está vivo y peleando con éxito en la intrincada Sierra Maestra, en el extremo sur de la Isla, resultó irrebatible por la dictadura batistiana.
Esta es la primera noticia confirmada de que Fidel Castro está todavía vivo y todavía en Cuba, expresó.
Nadie fuera de la Sierra Maestra ha visto a Castro, con excepción de este reportero. Nadie en La Habana, ni aún en la Embajada de los Estados Unidos, con todos sus recursos para obtener informaciones, conocerá hasta la publicación de este reportaje que Fidel Castro está
realmente en las montañas orientales de Cuba.
Llevamos setenta y nueve días peleando y estamos más fuertes que nunca, dijo Fidel, quien narró detalladamente todo lo ocurrido desde el desembarco, escribió el famoso reportero y editorialista.
El Gobierno -comentó Fidel- está utilizando las armas suministradas por los Estados Unidos, no sólo en su contra, sino también contra todo el pueblo cubano.
Ellos tienen bazookas, morteros, ametralladoras, aviones y bombas -refirió–, pero nosotros estamos seguros en la Sierra; ellos tienen que venirnos a buscar.
La Revista Bohemia, de amplia difusión nacional, publicó el 17 de marzo dos páginas con fotos de Fidel y sus compañeros de la Sierra Maestra, las primeras conocidas en el país.
En la segunda quincena de abril fue realizado por el periodista Robert Taber y el camarógrafo Wendeil Hoffman un reportaje desde el Pico Turquino (mil 974 metros sobre el nivel del mar, el punto más alto de Cuba) y sus imágenes recorrieron el mundo.
Al año de la entrevista de Matthews habían desfilado otros reporteros por los campamentos rebeldes, incluso latinoamericanos.

Por su única, verdadera e irrenunciable independencia

El 4 de febrero de 1962 quedó aprobada la Segunda Declaración de La Habana, que reafirmó nuestra dignidad como nación libre, independiente y soberana y proclamó la proyección y vocación latinoamericanista de la Revolución
Foto: Archivo

Entre los días 22 al 31 de enero de 1962 —en Punta del Este, Uruguay—, había sesionado la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores que fuera convocada por el Consejo Permanente de la OEA con el vil propósito de promover nuevas sanciones económicas y políticas contra el Gobierno Revolucionario cubano.

El presidente Osvaldo Dorticós y Raúl Roa, nuestro Canciller de la Dig­nidad, encabezaron la delegación cu­bana a esa cita, que pretendía el aislamiento diplomático de Cuba; el cese total del comercio con la Isla; y, especialmente, su expulsión del Tratado Interamericano de Defensa Recíproca (TIAR) aduciendo como pretexto el vínculo con potencias extra continentales y la incompatibilidad del marxismo-leninismo con los principios del Sistema Interamericano. En definitiva, el objetivo de la reunión era expulsarnos de la Organización de Estados Americanos.

En respuesta a esa conspiración contra Cuba, la tarde del 4 de febrero de 1962, más de un millón de cubanos colmaron la Plaza de la Revolución al llamado que hiciera el Gobierno Revolucionario para constituir la Segunda Asamblea General Nacional del Pueblo, la cual aprobó la Segunda Declaración de La Habana, que reafirmó nuestra dignidad como nación libre, independiente y soberana, al tiempo que proclamaba la proyección y vocación latinoamericanista de la Revolución Cubana.

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EL COMPLOT DE NUESTROS ENEMIGOS EN PUNTA DEL ESTE

El Comandante en Jefe anunció que el pueblo de Cuba se reunía en Asamblea General Nacional «para dar cabal respuesta a la maniobra, a la conjura, al complot de nuestros enemigos en Punta del Este»1.

«Tan desvergonzada, tan irracional, tan injustificada era su demanda —dijo Fidel—, tan deprimente, tan desmoralizadora para los gobiernos allí representados, que algunos gobiernos se resistieron a aceptar el máximo de las exigencias yanquis».

Mediante conciliábulos sostenidos a puertas cerradas, los representantes del gobierno estadounidense lograron vencer la resistencia y los pocos escrúpulos de algunos cancilleres en una vergonzosa compraventa de votos, pagados con el dinero de la tesorería norteamericana. El resultado final fue la aprobación de nueve resoluciones.

De ellas, cuatro contra Cuba.

En su complot, la máxima aspiración del gobierno de Kennedy para desacreditar al Gobierno Revolucionario en los planos político y diplomático estaba cifrada en la Resolución titulada «Exclusión del actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano», la cual fue aprobada con mayoría mínima de 14 votos afirmativos [resultó escandaloso que para lograrlo Estados Unidos tuviese que comprar el voto del representante, el dictador haitiano Françoise Duvalier y del Gobierno uruguayo]. Cuba votó en contra de dicha resolución y se abstuvieron seis países: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador y México.

La aprobación de la resolución de exclusión fue el paso previo para que, el 3 de febrero de 1962, el presidente John F. Kennedy firmara la Orden Ejecutiva Presidencial No. 3447, que estableciera el bloqueo total del comercio entre Cuba y Estados Unidos.

Cuarenta y siete años después, como muestra palpable de las razones de Cuba y de que la historia estaba al lado de la Revolución, en junio del 2009, la 39 Reunión de la OEA aprobó la derogación de aquella injusta resolución que excluía a nuestro país del sistema latinoamericano. Sin embargo, aunque Cuba no aceptó regresar a esa desprestigiada organización, que Raúl Roa bautizara como un «ministerio de colonias yanqui»; no podemos dejar de reconocer que la derogación de aquel acuerdo fue un importante triunfo de la unidad latinoamericana, liderada por los países del ALBA.

DEL PUEBLO DE CUBA A LOS PUEBLOS DE AMÉRICA

La conmovedora Segunda Declaración de La Habana se inicia con el pensamiento y el espíritu del Apóstol de la libertad de Cuba, rememorando fragmentos de la carta inconclusa que, en vísperas de su muerte, escribiera José Martí a su amigo Manuel Mercado: «Ya puedo escribir […] ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber […]  de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso […]  Viví en el monstruo y le conozco sus entrañas; y mi honda es la de David».

Martí rubricó esas palabras con su sangre vertida por Cuba y por América. Por ello, encabezan esta Declaración que denuncia la intervención del gobierno de los Estados Unidos en la política interna de los países de Nuestra América y hace un análisis profundo de la historia de nuestro continente.

En su esencia, el histórico documento develó cómo los imperialistas más que temer a la Revolución Cubana, sentían un gran temor por la revolución latinoamericana, a la cual intentaban detener por todos los medios posibles. Temían que los pueblos explotados y saqueados del continente arrebataran las armas a sus agresores y declararan su derecho a la libertad y a su independencia, tal como lo había hecho Cuba.

En su intervención, Fidel convocó a no olvidar que en ese momento histórico de América Latina fluía «hacia Estados Unidos un torrente continuo de dinero: unos 4 000 dólares por minuto, 5 millones por día, 2 000 millones por año, 10 000 millones cada cinco años. Por cada 1 000 dólares que se nos van, nos queda un muerto. ¡Mil dólares por muerto: ese es el precio de lo que se llama imperialismo! ¡Mil dólares por muerto, cuatro veces por minuto!».

Hoy, cuando se cumplen 55 años de la aprobación en La Habana de ese histórico documento, hay que volver a sus páginas para comprobar la vigencia y el compromiso que dimana de la profundidad y magnitud de su mensaje.

Tal como dice la Declaración, la historia tendrá que contar con los pobres, con los explotados y con los pueblos vilipendiados de América Latina: «Porque esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. ¡Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia!».

1
Todas las citas fueron tomadas del discurso de Fidel Castro del 4 de febrero de 1962. http://www.cuba.cu/gobierno/discur­sos/1962/esp/f040262e.html

Falleció el combatiente del Moncada Florentino Fernández León

El combatiente revolucionario Florentino Eduardo Fernández León, participante de la gesta del Moncada, falleció en horas de la tarde del domingo 29 de enero, víctima de un infarto agudo del miocardio.
Natural de Pijirigua, en la actual provincia de Artemisa, había nacido el 22 de agosto de 1927. Su padre era militar y su madre ama de casa. Comenzó sus primeros estudios a la edad de 8 años en una escuela pública de su lugar natal. Al trasladarse su familia para Guanajay continuó estudiando en colegios y escuelas públicas de esta localidad. En 1945 se incorporó a laborar como operario en la Fábrica de Sogas de Guanajay.
En su afán de estudiar aviación ingresó en el Ejército en 1946, donde finalmente se le destinó a prestar servicios en el campamento de enfermería del Regimiento No. 6 de Columbia como soldado sanitario. Posteriormente, entre 1948 y 1953 se desempeñó como enfermero del Hospital Militar Carlos J. Finlay.
Incorporado al proceso revolucionario, Florentino Fernández mantenía relaciones con militantes del Partido Socialista Popular y el Partido Ortodoxo. A través de Julio Trigo, militante ortodoxo, entró en contacto con Fidel y Abel, los que le plantearon la misión de conseguir uniformes, armas y medicinas, las cuales fueron utilizadas en el asalto al Cuartel Moncada.
Tras participar en dicho asalto, fue detenido y sometido a torturas físicas y mentales. Simuló durante los interrogatorios estar enloquecido, lo que le valió para su licenciamiento por incapacidad física.
Entre 1956 y 1958 siguió participando en actividades revolucionarias y clandestinas con el M-26-7.
Luego del triunfo de la Revolución ocupó diversas responsabilidades en el sector de la enfermería, la Contra Inteligencia Militar, la Seguridad Personal y como diplomático, hasta su jubilación en 1985.
Por los servicios que prestó a la Patria, recibió numerosas condecoraciones, entre estas las Medallas Combatiente de la Lucha Clandestina, las conmemorativas por 10, 20, 30, 40, 50 y 60 Aniversarios de las FAR y la 50 Aniversario de los Órganos de la Seguridad del Estado. Era militante del Partido Comunista de Cuba.
Atendiendo a la decisión familiar, su cadáver fue cremado y sus cenizas fueron depositadas transitoriamente en el Panteón de los Veteranos de la Necrópolis de Colón hasta su traslado al Mausoleo de los Mártires de Artemisa, donde recibirá los honores correspondientes.descarga (5)

Miles de antorchas en tributo a Martí y a Fidel

Como tributo eterno al Héroe Nacional de Cuba, José Martí y al Comandante en Jefe Fidel Castro, miles de antorchas se iluminaron este viernes en la tradicional Marcha que partió desde la escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana.
El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz presidió la histórica peregrinación que saluda además el aniversario 55 de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Presentes además junto a los jóvenes y el pueblo cubano el primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el segundo secretario del Comité Central del Partido y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, José Ramón Machado Ventura, el miembro del Buró Político, Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez; la Miembro del Buró Político y secretaria del Partido en La Habana, Mercedes López Acea, la Primera Secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), Suselys Morffa González, la presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria, Jennifer Bello, entre otros dirigentes del Partido, el Gobierno, las organizaciones políticas y de masas.
Poco después de las diez de la noche miles de jóvenes, universitarios, niños, mujeres, dirigentes se unieron no solo para rendir tributo al Apóstol en el 164 aniversario de su natalicio, sino también para recordar al Líder histórico de la Revolución cubana, incansable discípulo de las ideas de Martí.
Antes de iniciar la marcha fue depositada una ofrenda floral en el nicho que guarda los restos mortales del líder estudiantil Julio Antonio Mella y se escucharon las vibrantes palabras de Fidel sobre el compromiso que tenemos los cubanos con las ideas de Martí.
Una vez en la Fragua Martiana, el presidente cubano y la dirigente juvenil depositaron una ofrenda floral al Maestro como tributo solemne.
Tal como aconteciera hace 64 años aquel 28 de enero de 1957, cuando la Generación del Centenario encendió sus antorchas, los jóvenes de estos tiempos también hicieron brotar el fervor revolucionario en defensa de nuestra soberanía.