Rinden homenaje a las víctimas del crimen de Barbados (+Fotos)

2018-10-06 12:24:23 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Rinden homenaje a las víctimas del crimen de Barbados

Ofrendas Florales del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, y del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, del pueblo de Cuba, del Movimiento Deportivo cubano, de la Aeronáutica Civil, y de los Ministerios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y de la Industria Alimentaria, encabezaron la peregrinación realizada este sábado en el panteón de las FAR en la necrópolis de Colón en La Habana, con motivo del aniversario 42 del crimen de Barbados.

Rinden homenaje a las víctimas del crimen de Barbados

Rinden homenaje a las víctimas del crimen de Barbados

Los miembros del Comité Central, Luis Antonio Torres Iríbar, Primer Secretario del Partido en La Habana, y Reinaldo García Zapata, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, junto al General de División José Antonio Carrillo Gómez, presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, y Antonio Becali Garrido, presidente del INDER, marcharon al frente de la peregrinación.

La campeona centrocaribeña de Barranquilla 2018 en esgrima, Seily Mendoza Versan, en las palabras centrales, destacó que el pueblo de Cuba continúa exigiendo justicia frente al terrorismo de Estado del que ha sido víctima durante casi 60 años.

Rinden homenaje a las víctimas del crimen de Barbados

El 6 de octubre de 1976 explotó en pleno vuelo frente a las costas de Barbados un avión de Cubana de aviación con 73 personas a bordo, de ellos 57 cubanos, 11 guyaneses y 5 coreanos. Una vez más el pueblo de Cuba volvió a ser víctima del terrorismo que desplegara el gobierno de Estados Unidos.
A 42 años del suceso que enlutó al pueblo de Cuba, hombres y mujeres continúan exigiendo justicia.

Rinden homenaje a las víctimas del crimen de Barbados

Fidel Castro, el cubano a quien más veces intentaron asesinar

LA HABANA (Sputnik) — El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro (1926-2016), que hoy cumpliría 92 años, estuvo expuesto a 638 intentos de asesinato.
“Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo; fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos”, comentó Castro en un discurso en la clausura del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba en 2016, unos meses antes de fallecer.
Pero en su muerte forzosa sí pensaron muchos durante casi medio siglo. Eliminarlo físicamente fue una obsesión de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU y de sus acérrimos enemigos cubanos afincados en las ciudades estadounidenses de Miami y Nueva York.
 

Hasta el año 2007 se contabilizaron 638 intentos de asesinato contra el dirigente cubano, en distintas fases de desarrollo, y llegaron a ejecutarse más de un centenar de ellos, todos de forma fallida, según servicios de inteligencia cubana.

 
En una cronología publicada en el diario oficial Granma, se destaca que uno de los primeros intentos se registró el 28 de diciembre de 1958, pocos días antes del triunfo revolucionario, cuando fue descubierto y detenido en la Sierra Maestra el estadounidense Aller Robert Nye, a quien se le incautó un fusil Remington calibre 30.06 con mira telescópica, con el que pretendía dar muerte al jefe guerrillero.
Unos meses después, el 2 de febrero de 1959, fue detenido el agente de la CIA y mercenario Allen Robert Mayer, que ingresó ilegalmente en Cuba a bordo de una avioneta, pero fue descubierto y detenido por los entonces incipientes Órganos de la Seguridad del Estado.
 

En 1960, los oficiales de la estación de la CIA y agregados militares en la embajada estadounidense en La Habana, el mayor Robert Van Horn y el coronel Jack Nichols utilizaron a la también agente Geraldine Shamma para organizar un plan de asesinato a Castro en ocasión de una de las visitas que hacía a la casa de otro dirigente.

 
La lista de intentos es larga y diversa.
Trataron de envenenarlo usando una píldora de cianuro en un batido de chocolate, o de aprovechar su afición al buceo utilizando un traje de buzo envenenado, o con explosivos con forma de moluscos con colores llamativos, durante sus inmersiones submarinas.
También se intentó con puros habanos, tanto venenosos como explosivos, dispararle con un lanza-cohetes mientras daba un discurso, ametrallarlo con una falsa cámara de televisión, envenenarlo con un bolígrafo-jeringuilla, o hacer estallar una tribuna en la que debía dar un discurso en su visita a Panamá en 2000 Cuestionado por el cineasta estadounidense Oliver Stone, Castro le respondió que la causa de su supervivencia “es que los terroristas eran mercenarios que tenían miedo a morir si ejecutaban el asesinato, o a no disfrutar la recompensa”.
 
El exgobernante cubano encabeza la lista de líderes que fueron blanco de atentados y que incluye además a los expresidentes estadounidenses Ronald Reagan (197), Richard Nixon (184), Lyndon Johnson (72), James Carter (64) y John Kennedy (42), quien murió asesinado en 1963.

Tenemos memoria: Homenaje a Adriana y Efrén en Portugal

 

A 42 años del horrendo crimen, justo a las 16 horas y 40 minutos amigos portugueses, cubanos residentes en Portugal y miembros de la misión diplomática cubana en Portugal rindieron homenaje a Adriana Corcho y Efrén Monteagudo, víctimas de un ataque terrorista a la sede de la Embajada cubana en Lisboa, el 22 de abril de 1976.

Al homenaje, asistieron el presidente del Grupo Parlamentario de Amistad, Antonio Filipe; el Encargado de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Portugal, Pedro Guerreiro, Filipe Ferreira, Vicepresidente del Consejo Portugués por la Paz y la Cooperación y representantes de la dirección de la Asociación de Amistad Portugal-Cuba. También participaron miembros de la Asociación de Cubanos Residentes en Portugal, de la Asociación AloCubano, amigos de Cuba, otros cubanos residentes y trabajadores de la Misión diplomática en Portugal.

El III Secretario Javier Levy realizó una intervención donde expresó: “el pueblo de Cuba ni entonces ni ahora se deja intimidar por ataques, amenazas o chantajes. Continuaremos construyendo nuestra revolución y continuaremos luchando por la justicia y por un mundo mejor. Cuba, que ha perdido tres mil 648 vidas víctimas del terrorismo, continuará luchando por la paz mundial”.

Los presentes depositaron ofrendas florales en la tarja que rinde tributo a Adriana y Efrén e hicieron un minuto de silencio como muestra de respeto. El escritor Fernando Fitas leyó el poema “Memoria de los que amamos”, dedicado a los mártires cubanos.

EE.UU. retoma viejos planes para promover la subversión en Cuba(+Fotos)

 

Acusan a Cuba de fusilar, pero no dicen los crímenes que cometieron.

Por Arthur González.

En 1959 al triunfar la Revolución cubana, una de las primeras medidas adoptadas fue detener y someter a juicios a los asesinos, torturadores y colaboradores del régimen del dictador Fulgencio Batista; muchos de ellos fueron sancionados a pena de muerte por sus crímenes.

Los que ahora acusan a Cuba, no mencionan esos asesinatos, solo conforman operaciones mediáticas para tergiversar la verdad y ocultar que Estados Unidos recibió y otorgó la categoría de “refugiados políticos”, a una parte de aquellos asesinos.

De lo sucedido a los asaltantes al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba en 1953, ni una palabra, cuando allí el ejército batistiano asesinó, sin juicio alguno, a todos los detenidos.

Contra Batista nunca se llevó a cabo una denuncia por sus violaciones de los derechos humanos, ni fue sometido a sanciones económicas, porque fue un fiel peón de Washington y asesorado por oficiales del FBI que viajaron a La Habana para entrenar a quienes formaron parte del Buro de Represiones Anti Comunistas, BRAC, tenebrosa organización que detenía arbitrariamente y asesinaba a mansalva, por el solo hecho de ser sospechoso de comunista.

Los juicios celebrados en 1959 contra los asesinos y torturadores, fueron públicos, miles de personas asistieron, para declarar contra quienes cometieron todo tipo de crímenes.

Entre los asistentes a los juicios estaban periodistas extranjeros, que comprobaron la justeza de las sanciones. Entre ellos el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, Jules Dubois; el editor del Washington Daliy News, John T. O´bourke y los diputados chilenos Alfredo Lorca y José Musalem.

Sin esclarecer los motivos que los impulsan o quienes les sufragan en estos momentos esa campaña contra la Revolución, organizaciones contrarrevolucionarias a las órdenes de Estados Unidos, entre ellas: Archivo Cuba, la Fundación de los Derechos Humanos y Cubalex, presentaron un documento sobre fusilamientos, supuestas desapariciones forzosas, asesinatos extrajudiciales, muertes de opositores e inducción al suicidio, algo que jamás el gobierno de Estados Unidos ha podido probar.

Las acusaciones parten de Miami, donde precisamente se refugiaron los asesinos más crueles de la tiranía batistiana, a pesar de ser reclamados por el gobierno revolucionarios. La respuesta del Departamento de Estados yanqui fue otórgales la residencia en ese país.

Al parecer María Werlau, directora ejecutiva de la organización Archivo Cuba, no sabe que Esteban Ventura, Jesús Blanco Hernández, Conrado Carratalá Ugalde, Luis Alberto del Rio Chaviano, Sotero Delgado Méndez, Orlando Piedra Negueruela, Mariano Faget Díaz, Rafael Gutiérrez Martínez, Pilar García, Irenaldo García Báez, Julio Laurent Rodríguez, Lutgardo Martín Pérez Molina y Rolando Masferrer Rojas, encontraron refugio seguro en territorio estadounidense, a pesar de tener sus manos llenas de sangre.

Tampoco conoce que por las calles de Miami camina libremente Posa Carriles, autor de la voladura de un avión civil cubano donde murieron 73 personas, padre de los actos terroristas contra 6 hoteles cubanos, donde falleció un turista y que fue participante del plan de asesinato de Fidel Castro, en ciudad de Panamá.

¿Por qué ella no reclama justicia para esas víctimas?

Entre los fusilados en Cuba estaba el ex comandante del ejército de Batista, Jesús Sosa Blanco, acusado de cometer 108 asesinatos, de ellos 53 en una tarde.

Otro de los fusilados fue el capitán Grao, quien en solo una mañana asesinó a 30 campesinos de un caserío en las faldas de la Sierra Maestra, para que no apoyaran al ejército rebelde.

Entre los testigos en aquellos juicios comparecieron sacerdotes que declararon sobre la crueldad de los acusados.

¿No saben los miembros de esas organizaciones contrarrevolucionarias, de los 214 asesinatos cometidos por los alzados en las montañas del Escambray, organizados y armados por la CIA?

Alfabetizadores, maestros, campesinos y sus familiares, obreros agrícolas y funcionarios, fueron torturados y asesinados por esos llamados “luchadores por la libertad”.

Entre los alfabetizadores están Pedro Blanco Gómez de 13 años; Manuel Ascunce de 16 años; Delfín Sen Cedré de 20 años y el maestro Conrado Benítez de 18 años.

Total de víctimas fatales, de ellos 63 campesinos y obreros agrícolas, 13 niños, 3 mujeres, 8 ancianos, 9 maestros voluntarios de la campaña de alfabetización, 10 funcionarios, 6 administradores de granjas agrícolas.

Muchos de los asesinos fueron juzgados y fusilados justamente.

Terroristas a las órdenes de la CIA, colocaron explosivos en los centros comerciales, cines y escuelas de la isla, donde murieron personas inocentes. Entre los autores está Carlos Alberto Montaner, hoy residente en Estados Unidos, a pesar de ser un prófugo de la justicia cubana.

Miembros de organizaciones terroristas como Alfa 66, Omega 7, y muchas más, transitan libremente por calles y ciudades de Estados Unidos, como lo hizo Orlando Bosch, quien contó con el apoyo de la representante al Congreso Ileana Ros-Lehtinen, al igual que Guillermo Novo Sampoll, implicado directamente en el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier, su secretaria y el chofer.

Antes de mentir contra Cuba, deberían responder ante la Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, por qué no demandan al FBI de no actuar contra los residentes en Miami, Ángel de Fana Serrano, participante del plan de asesinato a Fidel Castro, junto a Posada Carriles; Armando Valladares, terrorista que colocó bombas en centros comerciales de La Habana; Gaspar Jiménez, asesino del diplomático Dartagnan Díaz; Pedro Remón, asesino de los funcionarios cubanos Eulalio Negrín y Félix García; Ramón Saúl Sánchez, ex miembro de Omega 7 y cómplice de los asesinos Eduardo Arocena y Pedro Remón.

La guerra psicológica contra Cuba nunca ha fructificado, pues se desbarata con las propias informaciones desclasificadas de la CIA y del FBI.

Los que reciben altas sumas de dinero para tales campañas carecen de moral y elementos convincentes, viajan constantemente a Estados Unidos, son asiduos visitantes a residencias diplomáticas y abastecidos para sus acciones.

Mientras acusan a Cuba, callan sobre las desapariciones, secuestros y asesinatos de miles de mexicanos, hondureños, salvadoreños y guatemaltecos, y no dijeron una sola palabra de la detención arbitraria y asesinato del joven argentino Santiago Maldonado.

Por la ausencia de moral y apego a la verdad, nunca han contado con apoyo del pueblo cubano, son repudiados permanentemente por una población que sabe lo que es padecer el terrorismo de estado, ese que durante medio siglo ejecuta Estados Unidos contra Cuba.

No por gusto expresó José Martí:

“Se aborrece a los viles y se ama con todas las entrañas, a los hombres pudorosos y bravos”

Historias reales de Cuba que no se cuentan

Por Arthur González.

Siempre hay personas que están prestas a contar historias tergiversadas y falsas de Cuba, porque no soportan que su pueblo haya construido una sociedad socialista desafiando las sanciones de Estados Unidos, y ocultan muchas verdades y proezas de un país que resiste la guerra económica más brutal y larga de la historia mundial.

Recientemente se han publicado varios artículos sobre historias de informantes de la Seguridad del Estado cubano, divulgadas en medios de Estados Unidos y de otros países, intentando desacreditar a la Revolución, incluso historietas divulgadas en comics, encargadas por la organización Amnistía Internacional, esa que es sostenida con financiamiento yanqui para condenar a los que no siguen su política.

Todos los relatos hablan de supuestas vivencias de informantes, que después de un tiempo colaborando con la Seguridad se arrepienten y se pasan al bando de los yanquis.

Esos informantes narran ahora que los reclutaron para vigilar a sus compañeros de estudios y reportarle a la Seguridad sobre sus verdaderas ideas y planes futuros, pretendiendo brindar una visión infernal de Cuba, pero ni una palabra del por qué desde el mismo año del triunfo revolucionario, fue necesario crear un órgano capaz de descubrir y cortar los planes que la CIA organizaba contra la naciente Revolución.

Nunca se han expuesto en artículos e historietas publicadas por Amnistía Internacional, que el 28 de enero de 1959, a solo 27 días del triunfo, en Miami los testaferros del dictador Fulgencio Batista, bajo las orientaciones de la CIA, constituyeron la primera organización contrarrevolucionaria para invadir a la Isla, a la que bautizaron como La Rosa Blanca, dirigida por Rafael Díaz-Balart.

Menos aún mencionan los cientos de actos terroristas perpetrados por organizaciones contrarrevolucionarias abastecidas por la CIA, en la que murieron decenas de personas, ni que poco a poco la Seguridad cubano logró desmantelarlas, gracias a la inteligencia y creatividad de miles de informantes voluntarios que llegaron a convertirse en los principales líderes de las misma, engañando a profesionales oficiales de la CIA.

¿Por qué nunca relatan los planes para asesinar a Fidel Castro, todos frustrados, en los que muchos informantes jugaron un rol protagónico?

Hasta filmes se exhiben hoy con guiones de escritores cubanos, donde se intenta desprestigiar a la exitosa Seguridad cubana, pues les duele profundamente no haber podido vencer la sagacidad de esos agentes que lo dan todo por salvaguardar la soberanía de su patria.

Las bandas de los alzados en las montañas del Escambray cubano, fueron inundadas por agentes pagados por Estados Unidos, pero gracias a los agentes de las Seguridad cubana, como Alberto Delgado, permitieron conocer sus planes criminales y eliminarlas totalmente. Alberto al ser descubierto, fue asesinado vilmente por aquellos bandidos al servicio de la CIA.

haciéndoles creer que 30 agentes cubanos supuestamente trabajan para ellos, poniendo en ridículo a la Agencia, al denunciar por la TV cubana en 1987, el trabajo sucio que pretendían ejecutar contra la economía, la salud y la agricultura cubana.

Esa denuncia, la más escandalosa en la historia de la CIA, fue silenciada por la prensa oficialista yanqui, sin embargo, veintiún años después, fue calificada por el ex oficial CIA Ishmael Jones, en su libro “The Human factor: Inside the CIA’S Dysfunctional Intelligence Culture”Encounter Books, New York and London; 2008; pp. 33-35, como una muestra de la mala profesionalidad de esa Agencia de Inteligencia.

Otros agentes cubanos penetran hoy los grupúsculos contrarrevolucionarios, entrenados, abastecidos y financiados por Estados Unidos, ridiculizando su motivación monetaria.

Esos que reciben dinero por intentar desprestigiar lo que respetan otras agencias de inteligencia, incluidas las estadounidenses, o aquellos que escriben guiones de filmes sobre esa temática para ganar resonancia en Miami, no hablan de que la CIA utilizó al asesino terrorista Luis Posada Carriles, para espiar a otros exiliados anticastristas, muchos de ellos sus propios amigos y compañeros de quehaceres contra Cuba, según documentos desclasificados.

Un memorando de noviembre de 1976 enviado por el director de la CIA al director del FBI, dice textualmente:

“…a partir de agosto de 1966, Posada fue utilizado únicamente como informante de las actividades de la Representación Cubana en el Exilio (RECE)”, organización basada en Miami en la que militaba Jorge Mas Canosa, presidente de la llamada Fundación Nacional Cubano Americana, radicada en la Florida.

También fue utilizado para monitorear los pasos del contrarrevolucionario Orlando Bosch, coautor de la voladura de la aeronave de Cubana de Aviación.

Si Cuba no hubiese contado con sus Órganos de Seguridad y de miles de cubanos dispuestos voluntariamente a participar en el enfrentamiento a los actos terroristas diseñados por la CIA, unido a la fuerte y permanente actividad de espionaje que busca afectar su economía y el desencanto de su pueblo, la Revolución no habría resistido las consecuencias de la Operación Peter Pan, el Plan Mangosta, las acciones terroristas, la guerra biológica, ni los planes para asesinar a Fidel Castro.

A los que les duele la resistencia de los cubanos y la actitud de aquellos que solo por su amor a la patria colaboran sin cobrar un centavo, que sigan emborronando páginas con calumnias, pues la vida diaria se encarga de desmentirlos, porque como apuntó José Martí:

“Las revoluciones hermosas no tienen necesidad de los soldados mercenarios”.

La CIA inicia proyecto contra diplomáticos cubanos

 

Una  nueva escalada   de Acciones de Estados   Unidos  contra Cuba

Alerto sobre una nueva operación promovida por la CIA norteamericana contra Cuba, particularmente contra la diplomacia cubana valiéndose de falsas acusaciones que vinculan dudosamente a funcionarios diplomáticos cubanos en casos de espionaje, corrupción y apoyo a actividades terroristas en otras naciones. Para ello, la Agencia –especialmente sus Oficinas de Planes y Operaciones–, ha promovido un flujo de informaciones a sus colaboradores y agentes –principalmente a sus servidores en medios de difusión masiva– que conjugan campañas mediáticas, difusión de falacias insostenibles, acciones encubiertas en el marco comunicacional, identificadas en su argot interno con el criptónimo RYBAT. Esta operación de la CIA apenas comienza y ya empiezan a aparecer sus siniestras intenciones.

Uno de los casos inexplicables lo ha sido el usar la excusa de inciertos ataques sónicos a sus funcionarios diplomáticos en La Habana para expulsar a 17 diplomáticos cubanos integrantes de la Embajada de Cuba en Estados Unidos –dos de ellos el 23 de mayo de este año y, posteriormente, a 15 de los mismos el reciente 3 de octubre– bajo el enigmático argumento de equiparar el número de diplomáticos luego de la salida de sus diplomáticos de Cuba. Tras bambalinas se manejó por los sectores de la inteligencia norteamericana y de la extrema derecha anticubana que los mismos realizaban conjeturadas labores de espionaje en EEUU.

Dentro de esta operación estuvo la descarada manipulación por parte de la revista colombiana Semana en un artículo titulado “Cartas explosivas en el caso Andinoen el cual se pretende vincular a un ex funcionario diplomático cubano, José Antonio (Tony) López Rodríguez,  con una supuesta célula terrorista perteneciente al Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) y particularmente con el joven Mateo Gutiérrez León, actualmente encarcelado desde febrero de este año, lo que lo exime de haber participado en el hecho que se le imputa, el atentado ocurrido en el centro comercial Andino, el 17 de junio,  del que se le acusa injustamente. La manipulación descarada de los hechos fue refutada por el propio Tony López en una carta pública publicada en Resumen Latinoamericano y por otras personas con cordura como es el caso de Jorge Gómez Pinilla en un artículo aparecido en El Espectador.

Otro caso de abierta manipulación por parte de la CIA y sus burdos especuladores es la acusación contra la embajadora cubana en Rumania por autorizar supuestos vínculos entre tres ex directivos de la entidad biotecnológica Labiofam y el ciudadano rumano Ovidiu Tender, quien cumple en su país una sanción de 12 años y 7 meses de prisión por actividades de lavado de dinero y defraudaciones multimillonarias. Con independencia de la existencia o no de actos de corrupción que aún existen y a los que se combate con mano dura y severidad en Cuba, este hecho apunta hacia la manipulación de la integridad de diplomáticos cubanos y de la propia Cancillería, lo que es parte de la finalidad de esta operación de guerra mediática a la que se suma también el mercenario René Gómez Manzano.

Opino que la mejor manera de enfrentar esta operación, que repito aún comienza, es la transparencia en el cumplimiento de las tareas diplomáticas por parte de nuestros funcionarios, el control ministerial y el estudio detenido de esta incipiente campaña urdida por la CIA.

Si antes asesinaban a nuestros diplomáticos como Adriana Corcho Calleja, Efrén Monteagudo Rodríguez, Jesús Cejas Arias, Crescencio Nicomedes Galañena Hernández, Félix Carlos García Rodríguez, entre otros, hoy pretenden atentar contra su lealtad, compromiso y fidelidad a la Patria, atacándolos con falacias y mentiras.

Publicadas por Percy Francisco Alvarado Godoy 

Las operaciones encubiertas de la CIA al servicio del imperio y el apoyo a la sangrienta tiranía batistiana

 

Autor: Manuel Hevia Frasquieri * | internet@granma.cu
14 de noviembre de 2017
Al triunfo de la Revolución Cubana, el gobierno de Estados Unidos poseía una vasta experiencia en la ejecución de medidas de subversión política e ideológica y guerra económica, como instrumentos de su política exterior durante la década de los años 40 y 50 del pasado siglo. La subversión se había aplicado con anterioridad de forma conjunta por Gran Bretaña y Estados Unidos contra los países del eje nazi-fascista durante la II Guerra Mundial. Este último país emergería después como cabeza del sistema capitalista mundial y comenzó a aplicar estos instrumentos a escala planetaria, como parte de la denominada política de contención del comunismo que trajo consigo la llamada «Guerra Fría».

En la Directiva de Seguridad Nacional NSC 10/2 de junio de 1948, Estados Unidos denominó «operaciones encubiertas» a las acciones de propaganda negra, guerra económica, sabotajes y subversión contra estados hostiles, y apoyó a grupos de resistencia interna en «países amenazados del mundo libre». La mencionada directiva le brindó carácter permanente a un denominado «Grupo de Procedimientos Especiales» en la recién fundada Agencia Central de Inteligencia (CIA), que se convirtió en el órgano de operaciones encubiertas para ejecutar acciones clandestinas en otros países.

El respaldo a personas o grupos políticos afines a sus intereses la CIA lo denominó desde entones como «operaciones de acción política». Aquel órgano fue bautizado en agosto de 1952 como la «Dirección de Planes de la CIA». Su oficio principal: derribar gobiernos, como lo demostró poco después en 1954 con el derrocamiento del presidente Jacobo Arbenz Guzmán, en Guatemala. Aquel golpe de Estado, devenido después en genocidio, fue el punto de partida de la espiral ascendente de crímenes y atropellos de la CIA hasta nuestros días.

En ese mismo año 1954, para anticiparse a una indagación del Congreso norteamericano sobre la magnitud de tales acciones encubiertas, el presidente Dwight Eisenhower promocionó un estudio conocido como «informe Doolittle», que reflejaba sin tapujos la verdadera naturaleza de la nueva política del imperio: Estados Unidos tenía que abandonar sus tradicionales conceptos de juego limpio frente a un implacable enemigo y «Aprender a subvertir, sabotear y destruir a nuestros enemigos por métodos más astutos, más sofisticados y más eficaces».

Las acciones de subversión política contra el movimiento revolucionario en Cuba se iniciaron mucho antes del primero de enero de 1959. Al producirse el golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952, Estados Unidos poseía la total hegemonía económica, ideológica, política y militar sobre el continente. Como parte de su «política de contención» sobre América Latina, basada en el supuesto peligro de una amenaza comunista, Estados Unidos reforzó su presencia en Cuba mediante la asistencia militar y el establecimiento de misiones dentro del Ejército, la Marina de Guerra y la Aviación de la tiranía. La CIA reforzaba su «centro local» en la embajada estadounidense en La Habana y ampliaba la capacidad de su labor de inteligencia, mediante su penetración secreta en estructuras gubernamentales, políticas, económicas y sociales del país. En contubernio con los órganos represivos batistianos, aplicaba modernos recursos técnicos secretos para labores de seguimiento, control telefónico y escucha microfónica contra ciudadanos cubanos o extranjeros que militaban en movimientos revolucionarios y progresistas.

Según el volumen III de la Historia Oficial de Operación de Bahía de Cochinos,[1] elaborado por historiadores de la CIA en los años 80, se reconoce abiertamente el desarrollo de estas operaciones subversivas. Este estudio expresaba que «a mediados de los años 50, la Estación de La Habana dirigía siete proyectos aprobados, la mayoría de los cuales iban dirigidos al Partido Comunista cubano, el PSP (Partido Socialista Popular)». La CIA financiaba agentes encubiertos, «sembrados» desde años atrás, en la sociedad civil de entonces. Muchos de estos espías enfrentaron la Revolución triunfante y fueron desenmascarados posteriormente por la seguridad cubana con posterioridad a enero de 1959

La CIA recomendó a la tiranía crear un aparato represivo contra el movimiento comunista, incluidos los líderes de organizaciones políticas, estudiantiles o sociales a los que consideraba como adversarios, surgiendo en 1955 el Buró para la Represión de Actividades Comunistas (BRAC). Fortaleció el asesoramiento del aparato policíaco-represivo de la dictadura, de conjunto con el Buró Federal de Investigaciones (FBI), sin excluir la estrecha colaboración con los cuerpos militares.

De acuerdo con documentos norteamericanos, la CIA aportó significativos fondos para sostener la labor subversiva de una organización anticomunista secreta denominada «Movimiento de Integración Democrática Americana» (MIDA), dirigida contra el movimiento revolucionario cubano. Existen evidencias documentales que demuestran que el MIDA reclutaba a sus miembros en diferentes sectores sociales y los utilizaba en labores represivas. En 1954 el carné de identificación del MIDA denominaba a sus miembros como «combatientes», los que juraban «defender la democracia y la libertad y luchar contra el comunismo».

El gobierno norteamericano y sus servicios de inteligencia y las misiones militares dentro del país nunca condenaron los crímenes y la represión desatada por esa dictadura. Los asesores yanquis se mantuvieron impasibles ante los asesinatos, la tortura, las desapariciones y las violaciones a los derechos humanos del pueblo cubano.

Después del desembarco del yate Granma en 1956, la CIA priorizó sus intereses informativos sobre la filiación política e ideológica de Fidel Castro, la actividad revolucionaria de emigrados cubanos en el extranjero y los vínculos con el PSP. Desde principios de los años 50, en los reportes de la CIA y la embajada norteamericana en La Habana era frecuente encontrar estas preguntas: ¿Quién es realmente Fidel Castro? ¿Quién lo controla? ¿Es o no comunista? ¿Tendría Castro fuerza suficiente para derrocar a Batista? ¿Son amistosos sus sentimientos hacia los Estados Unidos? En el fondo de estas interrogantes primaba ya la creciente preocupación yanqui por el peligro que un líder descollante como Fidel Castro podía representar para sus intereses económicos y políticos en Cuba y en el continente. En la medida que crecía el movimiento revolucionario en la sierra y el llano, aquella preocupación se convirtió en certidumbre y Estados Unidos intentó lo imposible para tratar de evitar el triunfo revolucionario.

En los últimos meses de 1958 la CIA desplegó un intenso trabajo de inteligencia y penetración dentro de Cuba para identificar y respaldar una posible «tercera fuerza» para oponerla al movimiento revolucionario. Con igual propósito la CIA trabajó de forma encubierta sobre los principales jefes del grupo guerrillero II Frente Nacional del Escambray para lograr su traición. No escatimó esfuerzos tampoco para apoyar posibles planes golpistas entre la cúpula militar batistiana y tratar de impedir la cercana victoria del Ejército Rebelde. Una reunión de alto nivel, presidida por el presidente Eisenhower celebrada a las 3 y 40 de la tarde del 31 de diciembre de 1958, la que es descrita por el historiador de la CIA Jack B. Pfeiffer, nos brinda el nivel de incertidumbre de aquel gobierno ante los sucesos que se estaban produciendo en Cuba. La posible acción de los Estados Unidos, incluyendo la intervención directa, estaba entre los asuntos que fueron discutidos. También se sugirió que los Estados Unidos asumieran la responsabilidad de nombrar los miembros de una junta militar que sustituyera a Batista, en lugar de permitir que Fidel Castro Ruz y sus seguidores asumieran el gobierno.

En aquella reunión, el Director de la CIA Allen Dulles defendió con vehemencia el criterio de que una victoria de Fidel Castro no estaba entre los mejores intereses para Estados Unidos. Más tarde, el propio presidente Eisenhower mencionaría en sus memorias las palabras utilizadas por Dulles: «Los comunistas y otros radicales extremistas parece que han penetrado el movimiento de Castro». «Si Castro asume el poder, ellos probablemente participarán en el gobierno». Una semana atrás, el 23 de diciembre de 1958, durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, Dulles había expresado su frase antológica: «Es necesario evitar la victoria de Castro». Según el mencionado Pfeiffer, aquella percepción los condujo a «un programa encubierto para sacarlo del poder, a partir de 1960».

En los años sucesivos aquel programa de agresiones integraría gigantescas operaciones bien estructuradas, sufragadas por millonarios recursos y dirigidas en secreto al más alto nivel político, a través de las principales agencias de inteligencia, para derribar la Revolución. Desde entonces, la Revolución Cubana no ha tenido un enemigo más tenaz e implacable, pero ha sabido resistir y vencer.

*Investigador del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado

[1] David R. McLean: Western Hemisphere Division, 1946- 1965, vol. I, 191-192(DDO/HP 324, 2 Dec. 1973). Citado en Jack B. Pfeiffer: Official History of the Bay of Pigs Operation, vol. III, “Evolution of CIA´s Anti-Castro Policies”, 1959-January 1961, Central Intelligence Agency, Top Secret (desclasificado en el 2005).

El Bandidismo, principio y fin (Final)

Balance
Como señalara Fidel en su intervención del 26 de julio de 1965, ¨ hay que decir que ni un solo asesinato quedo impune, hay que decir que ninguno de aquellos malhechores que ultimaron a brigadistas, a maestros, a obreros, a campesinos, logro escapar, hay que decir que la ley y la justicia cayeron sobre los culpables. Pero la erradicación de esas bandas no se hizo sin sacrificios¨.
De acuerdo con datos suministrados por el historiador Pedro Etcheverry, ¨en total unos 1 467 cubanos perdieron la vida en una guerra fomentada por el gobierno de Estados Unidos , a cuyas autoridades no les interesaban las bajas de una u otra parte.¨ Según esta misma fuente, de las cerca de 300 bandas terroristas que aglutinaron alrededor de 4 328 alzados ,635 de estos murieron durante las operaciones militares y debido a pugnas internas , los bandidos cometieron al menos 18 asesinatos en sus propias filas.
Un total de 618 combatientes y milicianos murieron en los enfrentamientos y otras 196 personas fueron asesinadas por las bandas, la mayoría civiles. Entre ellas 63 campesinos y trabajadores agrícolas ,55 milicianos campesinos, dos habitantes de ciudades ,13 niños, ocho ancianos, dos mujeres ,10 maestros voluntarios, brigadistas y colaboradores de la campaña de alfabetización ,10 funcionarios de organizaciones políticas y de masas, ocho obreros, seis administradores de granjas y tiendas del pueblo, siete militares, siete agentes y colaboradores de la Seguridad del Estado y cinco combatientes y auxiliares del Departamento de Orden Público.
En opinión de Etcheverry, ¨ la victoria frente a las agrupaciones terroristas fue posible porque contra ellas combatió un ejército de hombres y mujeres humildes, bajo el mando de un verdadero líder como Fidel Castro, quien trazo la estrategia y la táctica del enfrentamiento, dirigió muchas de las operaciones militares y de contrainteligencia, y definió la política a seguir para proteger a las familias campesinas del accionar terroristas de las bandas¨.
En su valoración final , Fidel resalto el valor de la lección inolvidable que encaró el imperialismo , ¨¨no menos importante que la que recibió en Playa Girón .El imperialismo aprendió que las guerrillas contrarrevolucionarias no pueden prosperar , el enemigo aprendió que organizar guerrillas contra el pueblo ,contra la revolución ,contra los trabajadores , es absolutamente imposible ¨.

Fuente consultadas El libro Bandidismo, derrota de la CIA en Cuba, de Pedro Etcheverry y Santiago Gutiérrez Oceguera. Los textos periodísticos La lucha contra bandidos, una lección inolvidable, de Pedro Etcheverry y Pedro A. García, Los crímenes del bandidismo, de Pedro Etcheverry Vázquez y Manuel González, y Leyva ,un hombre temido por los bandidos ,de Narciso Fernández.

El Bandidismo, principio y Fin (Segunda Parte)

Mangosta

El mandatario estadounidense John F. Kennedy, tras el análisis de las causas de la derrota sufrida por la Brigada de Asalto 2506 en las arenas de la bahía de Cochinos, aprobó el documento denominado Programa de acciones encubiertas para debilitar al régimen de Castro, que recomendaba operaciones de apoyo a las bandas, las cuales se multiplicaron cuando a finales de noviembre, Washington puso en práctica la conocida Operación Mangosta.

Bajo esta premisa en el Escambray comenzaron a reagruparse los bandidos dispersos, y tras constituir el Frente Norte de las Villas adoptaron una estructura en grupos de nueve efectivos y crearon seis comandancias, que aportaban más agilidad en sus desplazamientos y mejor acceso a los suministros.

El 26 de noviembre del propio año 1961 la banda de Emilio Carretero ultimo al alfabetizador Manuel Ascunce, de solo 16 años, y al campesino Pedro Lantigua. Ante este crimen el Gobierno Revolucionario decreto la Ley 988 que establecía la pena máxima para lo que organizaban grupos armados y cometieran asesinatos con propósitos contrarrevolucionarios.

La muerte alevosa de Ascunce no fue un hecho aislado. Otros maestros y alfabetizadores, como Conrado Benítez(18 años) ,Pedro Miguel Morejón Quintana (20 ),Pedrito Blanco Gómez(13),Modesto Serrano Rodríguez(19),Tomas Hormiga(22) y Delfín Sen Cedre(25),por solo citar algunos ejemplos, resultaron víctimas de las salvajadas de los bandidos y engrosaron la lista de mártires de la campaña para levar la luz de la enseñanza a todo el país.

Para enfrentar a los alzados, las Fuerzas Armadas Revolucionarias organizaron grupos operativos que causaron numerosas bajas al enemigo, entre ellas la del cabecilla Osvaldo Ramírez (abril de 1962) .Con la creación del Ejercito del Centro, el 3 de julio siguiente –hace 55 años -, por el comandante Juan Almeida de la Sección de Lucha Contra Bandidos (LCB), se imprimió mas efectividad a las operaciones. Esa jefatura la asumió el entonces comandante Raúl Menéndez Tomassevich.

Los batallones LCB cosecharon éxitos tras éxitos. La banda de Tomas San Gil, jefe cabecilla en el Escambray, hallo su fin en el sumidero del rio Caracusey. En Matanzas, mediante la operación Piloto fueron capturados 19 bandidos y tres jefes de bandas. En Pinar del Rio (diciembre de 1963) se aprehendió a un peligroso grupo de alzados, en una operación dirigida por el capitán Eliseo Reyes (San Luis) y ejecutada por un comando encabezado por el sargento Rene González Novales.

El fin

En la neutralización de las bandas de Maro Borges y Carretero (febrero y marzo de 1964), mediante la llamada Operación Trasbordo, desempeño un papel determinante el agente de la Seguridad Alberto Delgado, posteriormente asesinado por José León Jiménez (Cheito= y sus compinches –hecho histórico que recuerda en el filme El hombre de Maisinicu ,un clásico del cine cubano. El cabecilla mencionado encontraría la muerte poco después en un cerco miliciano.

Ya para enero de 1965 fueron eliminados los grupos de alzados en la zona Sagua-Corralillo y en Pinar del Rio, en Matanzas cayo el último grupo el 22 de enero, y el 5 de julio, en Las Villas, fue liquidada la banda de Martínez   Andrade, la última que quedaba en territorio nacional.

La serie de ficción La otra guerra, que se proyecta actualmente en la televisión nacional, recrea pasajes de la legendaria lucha contra bandidos que culminara victoria en aquella fecha. (Continuara)