La barbarie batistiana de Bonifacio Haza

El presidente de los Estados Unidos Donald Trump en su anuncio de acciones contra Cuba ante batistianos y terroristas reunidos en el teatro Manuel Artime dela ciudad de Miami evoco un padre ejecutado por los revolucionarios, y a su hijo violinista quien ofreció una desafinada versión del himno estadounidense.

Lo que nunca dijo el presidente norteamericano es que el padre del violinista, el comandante de la policía batistiana Bonifacio Haza Grasso, fue culpable del asesinato de luchadores revolucionarios como los hermanos Frank y Josué País García así como Fernando Proll Céspedes, este último detenido el primero de junio de 1958 en casa de su madre donde residía en el Reparto Chicharrones de la ciudad de Santiago de Cuba. Fue tiroteado dejándolo por muerto como los tiros los recibió en la ingle, recobro el conocimiento incorporándose y cayendo de nuevo desmayado por la hemorragia interna.

Según el coronel de la reserva Eduardo Blas Yasells Ferrer, combatiente de la lucha clandestina y Premio Nacional de Periodismo José Martí los esbirros fueron a la funeraria y ordenaron recoger el cadáver, cuando Rivas dueño de la de la funeraria con la caja cuentan que Fernando estaba vivo y lo remataron por orden del comandante Bonifacio Haza Grasso. Al morir contaba con 19 años de edad dejando un hijo de dos meses de nacido.

Bonifacio Haza Grasso, como jefe de la policía batistiana en Santiago de Cuba a mediados de abril de 1956 había reprimido a un grupo de estudiantes, que antes la Audiencia pedían la libertad de sus compañeros juzgados. El 20 de abril del propio año 1956 caían heridos los jóvenes revolucionarios Carlos Díaz y Orlando Carvajal. Recluidos en un hospital fueron sacados y conducidos ante un grupo de esbirros, entre ellos Bonifacio Haza Grasso. Y los dos jóvenes fueron asesinados, luego de bárbaras torturas, entre estas aplicación de alcohol puro en las heridas y pinchazos con punzones.

En los primeros días de enero de 1959 en Santiago de cuba se dio a conocer en la prensa los rostros o cadáveres de hombres ,mujeres , jóvenes casi niños, asesinados por la tiranía batistiana en esta ciudad ,donde uno de los criminales , era el comandante Bonifacio haza Grasso ,padre del violinista que exalto Trump.

Bonifacio Haza Grasso, fue juzgado por un tribunal revolucionario y pago por sus crímenes. Fue fusilado junto a otros connotados asesinos.

El presidente Donald Trump sigue la tradición de sus antecesores en fabricar supuestos héroes cubanos, y de escoger las peores materias primas. Bonifacio Haza Grasso es un claro ejemplo de ese fracaso de la política norteamericana hacia la isla.

El padre del violinista que Trump exaltó fue uno de los asesinos de Frank País

Frank recibió 22 balazos a sangre fría. Los esbirros colocaron la pistola junto a su cuerpo para que pareciera que se había resistido.

Usando las técnicas del storytelling tan caras al marketing político estadounidense, Donald Trump convirtió ayer en Miami a Luis Haza en todo un héroe de la historia y del violín.
El administrador del imperio quizo mover corazones, en su anuncio de su errada política hacia Cuba, evocando un padre ejecutado por los revolucionarios y un hijo que se enfrentó al “régimen” tocando el “The Star Spangled Banner” . Aquel muchacho, dijo Trump, hoy es un renombrado músico en las tierras del Norte, de la “libertad”. El “heroico” Luis respondió a su exaltación ejecutando una horrenda y desafinada versión del himno estadounidense, en clara muestra de la Patria que defienden los reunidos en ese Teatro Manuel Artime.
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Lo que nunca dijo Mr. Trump, es que el padre de Luis, Bonifacio Haza, fue uno de los asesinos del joven líder revolucionario Frank País García, el más heroico y destacado combatiente de Santiago de Cuba, de cuyo crimen se cumplen ahora 60 años.
Los hijos no son culpables de la actuación de sus padres; pero sí la asumen cuando comulgan y blazonan con ella. A esa “Cuba Libre” jamás volveremos.

Cubadebate los invita a leer este testimonio sobre la muerte de Frank, realizado por el Contralmirante (R) José Luis Cuza Téllez de Girón, su amigo en la lucha revolucionaria, que publicamos hace un tiempo en este sitio:

En exclusiva para Cubadebate, el Contralmirante (R) José Luis Cuza Téllez de Girón, compañero de Frank País, comparte este testimonio excepcional sobre los acontecimientos que conducirían al asesinato del líder del Movimiento 26 de Julio, en Santiago de Cuba, el 30 de julio de 1957, y que él vivió de primera mano. El contralmirante Cuza fue Capitán del Ejercito Rebelde, Jefe de la Compañía B “Pedro Sotto Alba”, de la Columna 19 “José Tey”, en el Segundo Frente Oriental “Frank País”.

Show anexionista en Miami

Por Juan Fernández López
Un discurso anticomunista que recordó los peores libretos de la guerra fría, con manipulaciones históricas de todo tipo y mentiras mal fabricadas, propias para un auditorio de viejos provocadores, terroristas, mercenarios y políticos ultraderechistas del actual gobierno, se encargó de presentar ante el mundo la desatinada decisión del mal asesorado Donald Trump de dar marcha atrás al proceso de normalización de relaciones con Cuba y retomar la fórmula de la coerción, el bloqueo, la presión política y el chantaje para en “corto tiempo” tratar de derrocar a la Revolución.
No hubo tapujos y después de encender los ánimos del auditorio, el representante anticubano Mario Díaz Balart; le sucedieron las promesas de Marco Rubio de destrozar la revolución en seis meses o seis años (un comentarista miamense apuntó que seis décadas con estos métodos fueron insuficientes); una consigna degradante del vicepresidente Mike Pence, lo ratificó en su ultraconservadora postura y como un acérrimo anticubano; una intervención del gobernador floridano que pasó inadvertida y no traducida por las televisoras, y el momento por todos esperados en la sala: las ofensas, calificativos agresivos e irrespetuosos, que no tienen parangón entre mandatarios que le precedieron en las últimas décadas.
En las propias calles de Miami la gente calificó el espectáculo como “politiquería barata de tercer nivel”. El show no podía ser de otro modo en el teatro de la Brigada mercenaria que fue derrotada en menos de 72 horas en Playa Girón; donde los gritos de la anexión y la resignación fueron evidentes cuando corearon en inglés una y otra vez USA, USA, USA… para apoyar las promesas de castigo y de pronto regreso al capitalismo en Cuba por un coro de esbirros de la tiranía, terroristas de todas las décadas ávidos de sangre, contrarrevolucionarios, flotipandilleros y los legisladores anticubanos que se vendieron como protagonistas.
Desconociendo la historia de Cuba, Trump en tono amenazante y hegemónico trató de poner condiciones a la continuidad de las relaciones bilaterales, ofendió al pueblo cubano, al sistema político que libremente ha escogido y a sus líderes históricos. Acudió al viejo libreto de los derechos humanos como pretexto para exigir concesiones a la Isla, fórmula fracasada por injerencista e irrespetuosa a lo largo de los últimos 60 años.
El viceasesor de seguridad nacional de la administración de Barack Obama, Ben Rhodes, calificó que con la actuación de Trump “han devuelto las relaciones entre EE.UU. y Cuba a la prisión del pasado (…), ignorando las voces del pueblo cubano y la mayoría de los estadounidenses simplemente para recompensar a un menguante grupo político de EE.UU.”.
Rhodes argumentó que la decisión de Trump de restringir algunos viajes de estadounidenses a la Isla y las transacciones del Ejército cubano equivale a regresar a “una mentalidad de Guerra Fría que fracasó trágicamente (…) El anuncio de Trump es la última bocanada ilógica de una cepa de la política estadounidense que tiene un historial de fracaso de 50 años de duración, y que se equivoca al asumir que podemos controlar lo que ocurre en Cuba”, afirmó el exfuncionario.
Pese a los rumores y filtraciones de las últimas jornadas sobre la decisión de cambiar la política, el show de este viernes genera una mezcla de decepción, denuncia e indignación de Miami a Washington; en el viejo continente; en América Latina, en todos los puntos cardinales, y en Cuba el pueblo alza su voz, como lo ha hecho siempre para rechazar el agravio y patentizar su respaldo a la Revolución, a sus dirigentes, a la soberanía, la independencia y a las conquistas sagradas del socialismo, contra las que se han estrellado las bravuconerías de quienes han apostado a la intimidación y las amenazas.
Los líderes de la Revolución han reiterado a lo largo de la historia la disposición a sostener con el gobierno de los EE.UU. un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, para tratar los más diversos temas de forma recíproca, sin menoscabo a la independencia y la autodeterminación de nuestro pueblo, y sin renunciar a uno solo de nuestros principios. Así se empezó a construir el puente que súbitamente, Trump se propone destruir.
La Pupila Insomne