Cuba no necesita ser liberada. Respuesta a Mike Pence.

Escrito por: Jennifer Blanco
Queridos lectores acabo de leer un artículo el cual lleva por título ´´Liberar a Cuba, Venezuela y Nicaragua es prioridad para Estados Unidos según Mike Pence ´´. En el mismo el vicepresidente de los EE.UU plantea que es tarea primordial para  su gobierno librar a estos países de las dictaduras en que están viviendo. En su discurso dice algo en el cual estoy completamente de acuerdo con él, aunque él interprete la realidad de manera diferente a mí. El plantea que en nuestro país está vigente el legado del Comandante Fidel Castro  que es como una nube que nos envuelve. Señor Pence: el legado del comandante está y estará siempre con los cubanos, todos sin excepción de mike.jpgninguno de nosotros  tenemos mucho que agradecerles a Fidel Castro y todos los héroes de la Revolución Cubana. Decirle que Cuba no necesita liberarse nosotros fuimos libres, independientes y soberanos el día 1ro de Enero de 1959 cuando triunfó la Revolución Cubana. A usted  y a todo el gobierno norteamericano lo que le duele es que una isla tan pequeña como la nuestra y tan cercana  ha logrado mantener su carácter socialista por más de  medio siglo. Cuba ha conseguido ser ejemplo en América Latina, el Caribe y el mundo entero por toda la ayuda prestada en calidad humana; ya sea con médicos, enfermeras, maestros, deportistas entre otros tantos servicios prestados. Les duele que fuimos nosotros los que les propiciamos su primera gran derrota en América Latina, que a pesar de haber intentado en 659 veces quitarle la vida a nuestro comandante todos le fallaron, les duele además que aún y cuando nos tienen bloqueados somos un país prospero en el cual se han alcanzados innumerables logros tanto en la Medicina como en el Deporte y la Educación. Les duele además que cuando se habla de Cuba se habla con admiración de su pueblo, de sus dirigentes, mientras ustedes mandan misiles a Siria,  Cuba manda 2 toneladas de medicinas y el mundo nos aplaude por eso mientras que a ustedes  les repudian sus actos inhumanos y sangrientos. Pero no solo Cuba, Venezuela y Nicaragua también están en  su blanco, países los  cuales han logrado sacar a miles de familias de la pobreza, les ha dado hogares decorosos donde vivir, le ha devuelto la visión a cientos de miles de personas, ha enseñado a leer y escribir a miles de hombres y mujeres. Por estas razones puedo preguntar de  que nos van a liberar, nosotros ni ningún país necesita ser liberado por los EE.UU. Cuba es y será un país libre y eso es una realidad que van a tener que enfrentar y convivir con ella porque si cuando Fidel estaba vivo no pudieron con nosotros ahora podrán menos por que Cuba entera es Fidel y su legado está más vigente que nunca en todo su pueblo.

América no tiene dueño

«América para los americanos» es una frase que estremece, desde el siglo XIX, los oídos de quienes luchan por la integración regional y por encontrar la unidad más allá de la diversidad.

La frase responde a la llamada Doctrina Monroe, atribuida al presidente James Monroe, y parecía por momentos que estaba guardada en un rincón de las diversas administraciones de Estados Unidos; sin embargo, nunca estuvo muerta.
Hoy, el Gobierno de Estados Unidos liderado por el presidente Donald Trump la tiene más presente que nunca, desde que se presentó como candidato a la Casa Blanca bajo el eslogan de su campaña «Make America great again», en español: «Hacer a Estados Unidos grande otra vez».

Esa ha sido su política desde el pasado año, cuando pasó a ocupar el puesto político más alto de una nación: ha arremetido contra los migrantes, defiende el «proteccionismo» económico, y con respecto a nuestra Isla, ha echado por tierra muchos de los avances obtenidos durante el anterior mandato (Barack Obama).

Ahora, pretenden ir con esa fuerza más sobre nuestros pueblos de América Latina. Uno de los altos cargos de la administración Trump, el secretario de Estado Rex Tillerson, realizó por estos días una gira por diversos países de la región. ¿El motivo?, como ya se había anunciado, el 2018 será el año de las Américas, por lo que busca incentivar la división y la sumisión entre los Gobiernos del continente.

Poco antes de partir a un mediatizado periplo, que lo llevó por México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica, Tillerson continuó con énfasis en esa idea, y afirmó: «algunas veces olvidamos la importancia de la Doctrina Monroe y lo que significa para nuestro hemisferio, por lo que creo que es hoy tan relevante como cuando se escribió».

El Gobierno de Estados Unidos pretende que América Latina se convierta una vez más en su patio trasero, y todo esto ocurre en un momento de expectativas previo a la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar el próximo mes de abril en Perú.

En el encuentro será necesaria la unidad regional, resquebrajada por factores como el retorno de la derecha a algunos países como Brasil, Argentina, y más recientemente a Chile con el presidente electo Sebastián Piñera, así como la persecución a líderes políticos y figuras influyentes (Dilma Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández).

Se hace necesario entonces el impulso a mecanismos regionales como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

VENEZUELA: UNA «PIEDRA» EN EL ZAPATO

Uno de los propósitos de la gira de Tillerson por países de América Latina se centraba en Venezuela, una «piedra» en su zapato y el de su administración, que defiende la tristemente célebre frase «América para los americanos».

El país bolivariano se encontraba expectante ante la firma del Acuerdo de Convivencia Democrática por Venezuela, entre el Gobierno del presidente Nicolás Maduro y la oposición.

Tras meses de diálogos sostenidos en República Dominicana, los temas en discusión ya estaban resueltos, sin embargo, la rúbrica solo ocurrió por parte del Gobierno, la oposición se negó a firmar.

Según declaraciones del jefe de la delegación gubernamental, Jorge Rodríguez, esto se debió a la presión ejercida por Tillerson.

El Secretario de Estado, quien se encontraba en Colombia en ese momento, se comunicó con el dirigente opositor Julio Borges, y esa fue la causa por la que la otra parte no signó el acuerdo.

Varios han sido ya los llamados a que la parte opositora complete su cometido y acceda a firmar, en aras de encontrar la paz en Venezuela.

Mientras, de la estancia del funcionario estadounidense en Bogotá también trascendió que hizo un llamado a «restaurar la democracia en Venezuela», y adelantó que no reconocería los resultados de las próximas presidenciales en la nación sudamericana, pactadas para el primer cuatrimestre del año en curso.

Al referirse a esa gira, Maduro afirmó: «a Venezuela no la amenaza nadie, si él quiere declarar un embargo petrolero de  EE. UU. contra Venezuela, Venezuela superará cualquier amenaza».

Sin embargo, siglos antes de que todo esto ocurriera, el libertador Simón Bolívar alertaba de las pretensiones imperialistas del país norteamericano: «los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad».

DOCTRINA MONROE:

– Es la base que «justifica» las diversas intervenciones de Estados Unidos en la región y sus ansias expansionistas.

– Queda resumida en la frase «América para los americanos».

– Promovida como parte de la estrategia de política exterior del presidente James Monroe (1817-1825). Considera a todo el continente bajo el control de Estados Unidos.

– A través del tiempo ha servido como plataforma en aras de defender las intervenciones norteamericanas, al considerar que sus intereses estuvieran en riesgo o bajo la excusa de abanderar la emancipación de los nuevos países.

– Guarda especial relación con el Destino Manifiesto, en el cual se expresa la creencia de que Estados Unidos estaba destinado a expandirse entre el Atlántico y el Pacífico.

El Bandidismo, principio y Fin (Segunda Parte)

Mangosta

El mandatario estadounidense John F. Kennedy, tras el análisis de las causas de la derrota sufrida por la Brigada de Asalto 2506 en las arenas de la bahía de Cochinos, aprobó el documento denominado Programa de acciones encubiertas para debilitar al régimen de Castro, que recomendaba operaciones de apoyo a las bandas, las cuales se multiplicaron cuando a finales de noviembre, Washington puso en práctica la conocida Operación Mangosta.

Bajo esta premisa en el Escambray comenzaron a reagruparse los bandidos dispersos, y tras constituir el Frente Norte de las Villas adoptaron una estructura en grupos de nueve efectivos y crearon seis comandancias, que aportaban más agilidad en sus desplazamientos y mejor acceso a los suministros.

El 26 de noviembre del propio año 1961 la banda de Emilio Carretero ultimo al alfabetizador Manuel Ascunce, de solo 16 años, y al campesino Pedro Lantigua. Ante este crimen el Gobierno Revolucionario decreto la Ley 988 que establecía la pena máxima para lo que organizaban grupos armados y cometieran asesinatos con propósitos contrarrevolucionarios.

La muerte alevosa de Ascunce no fue un hecho aislado. Otros maestros y alfabetizadores, como Conrado Benítez(18 años) ,Pedro Miguel Morejón Quintana (20 ),Pedrito Blanco Gómez(13),Modesto Serrano Rodríguez(19),Tomas Hormiga(22) y Delfín Sen Cedre(25),por solo citar algunos ejemplos, resultaron víctimas de las salvajadas de los bandidos y engrosaron la lista de mártires de la campaña para levar la luz de la enseñanza a todo el país.

Para enfrentar a los alzados, las Fuerzas Armadas Revolucionarias organizaron grupos operativos que causaron numerosas bajas al enemigo, entre ellas la del cabecilla Osvaldo Ramírez (abril de 1962) .Con la creación del Ejercito del Centro, el 3 de julio siguiente –hace 55 años -, por el comandante Juan Almeida de la Sección de Lucha Contra Bandidos (LCB), se imprimió mas efectividad a las operaciones. Esa jefatura la asumió el entonces comandante Raúl Menéndez Tomassevich.

Los batallones LCB cosecharon éxitos tras éxitos. La banda de Tomas San Gil, jefe cabecilla en el Escambray, hallo su fin en el sumidero del rio Caracusey. En Matanzas, mediante la operación Piloto fueron capturados 19 bandidos y tres jefes de bandas. En Pinar del Rio (diciembre de 1963) se aprehendió a un peligroso grupo de alzados, en una operación dirigida por el capitán Eliseo Reyes (San Luis) y ejecutada por un comando encabezado por el sargento Rene González Novales.

El fin

En la neutralización de las bandas de Maro Borges y Carretero (febrero y marzo de 1964), mediante la llamada Operación Trasbordo, desempeño un papel determinante el agente de la Seguridad Alberto Delgado, posteriormente asesinado por José León Jiménez (Cheito= y sus compinches –hecho histórico que recuerda en el filme El hombre de Maisinicu ,un clásico del cine cubano. El cabecilla mencionado encontraría la muerte poco después en un cerco miliciano.

Ya para enero de 1965 fueron eliminados los grupos de alzados en la zona Sagua-Corralillo y en Pinar del Rio, en Matanzas cayo el último grupo el 22 de enero, y el 5 de julio, en Las Villas, fue liquidada la banda de Martínez   Andrade, la última que quedaba en territorio nacional.

La serie de ficción La otra guerra, que se proyecta actualmente en la televisión nacional, recrea pasajes de la legendaria lucha contra bandidos que culminara victoria en aquella fecha. (Continuara)

50 verdades sobre la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba

Por: Salim Lamrani
La dictadura de Fulgencio Batista de 1952 a 1958 precipitó el advenimiento de la Revolución Cubana. Algunos mitos, cuidadosamente alimentados por los partidarios del antiguo régimen exilados en Miami y por los detractores de Fidel Castro, persisten aún.
1. El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 que organizó Fulgencio Batista, expresidente de la República de 1940 a 1944, puso fin al orden constitucional y derrocó al gobierno democráticamente elegido de Carlos Prío Socarrás, unos meses antes de las elecciones presidenciales de junio de 1952.
2. Antiguo sargento estenógrafo, Batista emergió a la vida política cubana durante la Revolución del 4 de septiembre de 1933 que lideraron los estudiantes y que derrocó la dictadura odiada de Gerardo Machado. Encabezó una rebelión de suboficiales y se apoderó del ejército, convirtiéndose en el nuevo jefe del Estado Mayor. Al día siguiente, el 5 de septiembre de 1933, Batista visitó al embajador estadounidense Sumner Welles, lo que auguraba su futura traición. Welles estaba preocupado por los “elementos sumamente radicales” que acababan de tomar el poder. El gobierno revolucionario de Ramón Grau San Martín, conocido por el nombre de Pentarquía, tenía el apoyo de “la inmensa mayoría del pueblo cubano”, según la embajada estadounidense.
3. Estados Unidos se negó a reconocer al nuevo gobierno revolucionario y alentó a Batista a ejecutar un golpe de fuerza para derrocar a Grau San Martí. Éste preconizaba, mediante la voz de Antonio Guiteras, verdadera alma de la Revolución de 1933, la soberanía nacional y la justicia social. Welles informó a Batista de que disponía del “apoyo de la inmensa mayoría de los intereses económicos y financieros en Cuba”.
4. En enero de 1934, con el apoyo de Washington, Batista derrocó al gobierno de Grau San Martín, conocido como el gobierno de los “cien días” (127 días), impuso la figura de Carlos Mendieta y conservó el poder real. El sargento ascendido a general acababa de doblar las campanas de la Revolución de 1933. Washington se alegró de la situación: “El 4 de septiembre de 1933 fue liquidado”.
5. A pesar de las incesantes conspiraciones, la inestabilidad política crónica y la hostilidad de Estados Unidos, la Revolución de 1933 organizó elecciones para el 22 de abril de 1934, convocó una Asamblea Constituyente para el 20 de mayo de 1934, otorgó la autonomía a las universidades, redujo el precio de los artículos de primera necesidad, dio el derecho de voto a las mujeres, limitó la jornada laboral a ocho horas, creó un Ministerio del Trabajo, redujo las tarifas de electricidad y de gas, acabó con el monopolio de las empresas estadounidenses, impuso una moratoria temporal sobre la deuda y, sobre todo, nacionalizó la Cuban Electric Company, filial de la American Bond and Foreign Power Company.
6. De 1934 a 1940, Batista reinó entre bambalinas hasta su elección a la presidencia de la República en 1940, gracias a una coalición heteróclita que agrupaba a las fuerzas conservadoras y a los comunistas del Partido Socialista Popular. Según Washington, “el volumen y el tamaño de la corrupción”, su alineamiento con la política exterior estadounidense y su dependencia del mercado estadounidense marcaron su gobierno. Batista permitió también que Washington utilizara el espacio aéreo, marítimo y terrestre, dispusiera de varias bases aéreas y navales con uso exclusivo durante la Segunda Guerra Mundial, sin reciprocidad, poniendo así la soberanía nacional entre paréntesis.
7. En 1944, Ramón Grau San Martín fue elegido a la Presidencia de la República y tomó el poder en octubre de 1944. Batista dejó una situación financiera desastrosa a su sucesor. El embajador estadounidense Spruille Braden se dio cuenta de la situación tan pronto como julio de 1944 e informó a sus superiores: “Es cada vez más evidente que el Presidente Batista desea hacerle la vida difícil a la próxima administración por todos los medios posibles, y particularmente desde un punto de vista financiero”. Braden denunció “un robo sistemático de los fondos del Tesoro” y señaló que “el Doctor Grau encontrará cajas vacías cuanto tome el poder”.
8. Grau San Martín dirigió el país hasta 1948 y su administración estuvo gangrenada por la corrupción y la dependencia de Estados Unidos. El Departamento de Estado enfatizó el punto débil de la nación cubana en un memorándum del 29 de julio de 1948: “La economía mono-productora depende casi exclusivamente de Estados Unidos. Si manipulamos las tarifas o la cuota azucarera podemos hundir a toda la isla en la pobreza”.
9. Carlos Prío Socarrás, Primer Ministro de Grau en 1945 y Ministro del Trabajo después, ganó la elección presidencial de 1948. El nepotismo y la corrupción marcaron su administración.
10. El 10 de marzo de 1952, a tres meses de las elecciones presidenciales del 1 de junio de 1952, Batista rompió el orden constitucional e instauró una dictadura militar. Aumentó el salario de las fuerzas armadas y de la policía (de 67 pesos a 100 pesos y de 91 pesos a 150 pesos respectivamente), se otorgó un salario anual superior al del presidente de Estados Unidos (pasó de 26.400 dólares a 144.000 dólares frente a los 100.000 dólares de Truman), suspendió el Congreso y entregó el poder legislativo al Consejo de Ministros, suprimió el derecho de huelga, restableció la pena de muerte (prohibida por la Constitución de 1940) y suspendió las garantías constitucionales
11. El 27 de marzo de 1952, Estados Unidos reconoció oficialmente al régimen de Batista. Como subrayó el embajador estadounidense en La Habana, “las declaraciones del general Batista respecto al capital privado fueron excelentes. Fueron muy bien recibidas y yo sabía sin duda posible que el mundo de los negocios formaba parte de los más entusiastas partidarios del nuevo régimen”.
12. En julio de 1952, Washington firmó acuerdos militares con La Habana, aunque era consciente del carácter brutal y arbitrario del nuevo poder. Cuba está “bajo el yugo de un dictador sin piedad”, subrayó la embajada estadounidense en un informe confidencial de enero de 1953 con destino al Departamento de Estado. En efecto, el general reprimía con mano de hierro a la oposición, particularmente a la juventud estudiantil simbolizada por el asesinato del joven Rubén Batista en enero de 1953.
13. El 26 de julio de 1953, un joven abogado llamado Fidel Castro encabezó una expedición armada contra el cuartel Moncada, segunda fortaleza militar del país. Fue un fracaso sangriento. El consulado estadounidense de Santiago de Cuba señaló que “el Ejército no hizo distinciones entre los insurrectos capturados o simples sospechosos”, reconociendo las masacres que cometieron los soldados tras recibir órdenes del coronel Alberto del Río Chaviano. Enfatizó también “el número muy bajo de heridos entre los insurrectos con respecto al número de soldados heridos. […]. Los asaltantes capturados fueron ejecutados a sangre fría y los asaltantes heridos también fueron liquidados”.
14. En noviembre de 1954, Batista organizó una parodia electoral que ganó sin dificultad. Estados Unidos reconoció que “las elecciones que previó Batista eran un simulacro destinado a aferrarse al poder”.
15. En mayo de 1955, tras una orden de Washington, el régimen militar creó el Buró de Represión de las Actividades Comunistas (BRAC), que se encargaba de “reprimir todas las actividades subversivas que pudieran afectar a Estados Unidos”.
16. Si los discursos de Batista eran ferozmente anticomunistas, conviene recordar que fue él quien estableció por primera vez relaciones diplomáticas entre Cuba y la Unión Soviética en 1942.
17. Durante toda la dictadura militar, Batista mantuvo relaciones comerciales con Moscú, vendiendo azúcar. En 1957, el Diario de la Marina, periódico conservador cubano, se alegró de aquellas ventas señalando que “el precio del azúcar había mejorado después de que la Unión Soviética adquiriera 200.000 toneladas”. En ningún momento, Washington se preocupó de las relaciones comerciales entre la Unión Soviética y Cuba bajo la dictadura de Batista. La historia sería otra cuando tomara el poder Fidel Castro.
18. En mayo de 1955, Batista, quien deseaba mejorar su imagen y responder a una petición popular, procedió a una amnistía general y liberó a Fidel Castro así como a los otros presos del Moncada.
19. El 2 de diciembre de 1956, tras organizar una expedición desde México donde conoció a Che Guevara, Fidel Castro desembarcó en Cuba con 81 hombres para lanzar una guerra insurreccional contra la dictadura militar de Batista. Sorprendidos por el ejército, la operación fue un fracaso y los revolucionarios tuvieron que dispersarse. Fidel Castro se encontró con otros 11 insurgentes, con un total de 7 fusiles solamente.
20. El embajador estadounidense Arthur Gardner expresó su punto de vista sobre Fidel Castro en un informe enviado al Departamento de Estado. El líder del Movimiento 26 de Julio era un “gánster” que “iba a apoderarse de las industrias americanas” y “nacionalizarlo todo”. En cuanto al dictador Batista, “dudo de que hayamos tenido mejor amigo que él”. Hacía falta entonces “apoyar al actual gobierno y promover la expansión de los intereses económicos estadounidenses”.
21. Batista ejercía una violencia feroz hacia la oposición. Pero Estados Unidos se mostró discreto con respecto a los crímenes que cometía su aliado cubano. No obstante, la embajada estadounidense en La Habana multiplicaba los informes sobre este tema: “Estamos convencidos ahora de que los recurrentes asesinatos de personas a quienes el gobierno califica de opositores y terroristas son en realidad el trabajo de la policía y del ejército. La explicación oficial es que los hombres fueron asesinados por otros opositores. Sin embargo, el agregado jurídico recibió confesiones indirectas de culpabilidad en los círculos policiales, además de pruebas de la responsabilidad de la policía”.
22. Wayne S. Smith, joven funcionario de la embajada estadounidense, estuvo conmocionado por las masacres que cometían las fuerzas del orden. Describió escenas de horror: “La policía reaccionaba de modo excesivo a la presión de los insurgentes, torturando y matando a centenas de personas, tanto a inocentes como a culpables. Se abandonaban los cuerpos, ahorcados en los árboles, en las carreteras. Tales tácticas condujeron inexorablemente a la opinión pública a rechazar a Batista y a apoyar a la oposición”.
23. En febrero de 1957, la entrevista a Fidel Castro que realizó Herbert Matthews del New York Times permitió que la opinión pública estadounidense y mundial descubriera la existencia de una guerrilla en Cuba. Batista confesaría más tarde en sus memorias que gracias a ese palo periodístico “Castro empezaba a ser un personaje de leyenda”. Matthews matizó sin embargo la importancia de su entrevista: “Ninguna publicidad, por más sensacional que fuese, habría podido tener efecto si Fidel Castro no fuera precisamente el hombre que yo describí”.
24. El 13 de marzo de 1957, un comando del Directorio Revolucionario del líder estudiantil José Antonio Echeverría, que se componía de 64 jóvenes, asaltó el Palacio Presidencial con el objetivo de ejecutar a Batista. La operación fue un fracaso y costó la vida a 40 de los 64 estudiantes. Los supervivientes fueron perseguidos a través de la ciudad y asesinados. Echeverría perdió la vida durante un enfrentamiento con la policía cerca de la Universidad de La Habana.
25. La embajada francesa en La Habana brindó un análisis sobre el ataque del 13 de marzo: “Las reacciones americanas a los acontecimientos en Cuba eran de horror, de simpatía por los insurrectos, de reprobación contra Batista. Al leer los editoriales que los principales periódicos dedicaron al evento, resulta claro que el heroísmo de los patriotas cubanos marcó mucho a Estados Unidos […]. Si algunos reconocen sin embargo que los insurrectos del 13 de marzo estuvieron equivocados en sus métodos, es verdad, mucho más que en sus objetivos, todos estiman en cambio que dieron a su causa la palma del martirio y que este ejemplo galvanizaría a la oposición cubana”.
26. Fidel Castro, quien firmó una alianza con el Directorio Revolucionario en la lucha contra Batista, estaba en desacuerdo con el asesinato político: “Estábamos contra Batista pero nunca intentamos organizar un atentado contra él y habríamos podido hacerlo. Era vulnerable. Era mucho más difícil luchar contra su ejército en las montañas o intentar tomar una fortaleza que estaba defendida por un regimiento. ¿Cuántos había en la guarnición del Moncada, aquel 26 de julio de 1953? Cerca de mil hombres, quizás más. Preparar un ataque contra Batista y eliminarlo era diez o veinte veces más fácil, pero nunca lo hicimos. ¿Acaso el tiranicidio sirvió una vez en la historia para hacer la revolución? Nada cambia en las condiciones objetivas que engendran una tiranía […] Nunca hemos creído en el asesinato de líderes […], no creíamos que se abolía o se liquidaba un sistema, cuando se eliminaba a sus líderes. Combatíamos las ideas reaccionarias, no a los hombres”.
27. En las montañas de la Sierra Maestra donde se desarrollaban los combates entre el ejército y los insurrectos, Batista evacuó por la fuerza a las familias campesinas para eliminar la base de apoyo de los rebeldes y los concentró en almacenes de la ciudad de Santiago. Aplicaba así los métodos del general español Valeriano Weyler durante la guerra de 1895-1898. En un editorial, la revista Bohemia denunció una “situación de tragedia” que recordaba “las épocas más oscuras de Cuba”. El semanal relató la suerte de unas 6.000 víctimas: “Es una historia dolorosa, de sufrimientos, de penas intensas. Es la historia de 6.000 cubanos obligados a dejar sus hogares, allí, en los rincones inextricables de la Sierra Maestra, para concentrarlos en lugares donde carecían de todo, donde era difícil ayudarlos, darles una cama o un plato de comida”.
28. El 29 de julio de 1957, el asesinato de Frank País, líder del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente, desató una inmensa manifestación que fue reprimida por las fuerzas batistianas, hasta el punto de que el embajador estadounidense Earl E. T. Smith se sintió obligado a denunciar “la acción excesiva de la policía”.
29. El 5 de septiembre de 1957, la sublevación de una fracción del ejército contra Batista en Cienfuegos fue anegada en sangre. Según el embajador Smith, “el factor clave para quebrar la revuelta de Cienfuegos” fue el uso de aviones “F-47 y B-26” suministrados por Estados Unidos.
30. El 29 de septiembre de 1957, el Colegio Médico de Cuba publicó un informe sobre la situación política cubana durante la XI Asamblea General de la Asociación Médica Mundial. Según éste, “los combatientes de la lucha armada que se rinden son liquidados. No hay prisioneros, sólo hay muertos. Muchos opositores no son sometidos al Tribunal de Justicia sino ejecutados con un tiro en la nuca o ahorcados. Intimidan a los magistrados y a los jueces sin que las voces de protesta sean escuchadas. La desesperanza se difunde entre los jóvenes que se inmolan en una lucha desigual. El que es perseguido no encuentra refugio. En la embajada de Haití, diez solicitantes de asilo fueron asesinados por la fuerza pública […]. La prensa está totalmente censurada. No se permite la información periodística, ni siquiera por parte de agencias internacionales […]. En los locales de los cuerpos represivos de la policía y del ejército, torturan a detenidos para arrancarles por la fuerza la confesión de presuntos delitos. Varios heridos presentes en las clínicas y hospitales fueron llevados por la fuerza y aparecían varias horas después asesinados en las ciudades y en el campo”. El Washington Post y Times Herald señalaron que “los médicos cubanos son víctimas de atrocidades, incluso de asesinato por curar a rebeldes cubanos”.
31. En 1958, además de apoyar al régimen de Batista, Estados Unidos enjuició y encarceló a Carlos Prío Socarrás, presidente legítimo de Cuba, refugiado en Miami, bajo pretexto de violar las leyes de neutralidad del país. Éste intentaba organizar una resistencia interna contra la dictadura.
32. En cuanto a la libertad de prensa, Estados Unidos presenta a la Cuba prerrevolucionaria con una mirada positiva. Así, afirma, “antes de 1959, el debate público era vigoroso: había 58 periódicos y 28 canales de televisión que proporcionaban una pluralidad de puntos de vista políticos”. Los documentos de la época y los hechos contradicen esta afirmación. En efecto, un informe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) publicado en 1957 calificó de “antidemocrático al gobierno del Presidente Fulgencio Batista de Cuba, pues este gobierno no respeta la libertad de prensa”. De hecho, la censura en la prensa se aplicó durante 630 días de los 759 que duró la guerra insurreccional entre el 2 de diciembre de 1956 y el 1 de enero de 1959.
33. Bajo Batista, la corrupción era endémica. “Los diplomáticos informan incluso de que si siempre hubo corrupción gubernamental en Cuba, nunca fue tan eficaz y generalizada como bajo el régimen del Presidente Fulgencio Batista”, precisaba el New York Times.
34. Batista estaba íntimamente vinculado a los elementos de gansterismo tales como Meyer Lansky o Luigi Trafficante Jr. Sus primeros contactos con la mafia se remontaban a 1933 cuando se autoproclamó coronel y se le acercaron Charles “Lucky” Luciano y Santo Trafficante senior. El mundo del juego, sumamente lucrativo, estaba controlado por Lansky, número dos de la mafia estadounidense, ‘uno de los principales gánsteres de Estados Unidos”, quien “había creado para el dictador Batista la organización actual de los juegos de La Habana”, según el diario francés Le Monde.
35. Estados Unidos y los partidarios del antiguo régimen presentan todavía la Cuba batistiana como “la vitrina de América Latina” de la época. La realidad es sensiblemente diferente. Las estadísticas del Banco Nacional de Cuba están disponibles para este periodo y es posible comparar la situación económica bajo el gobierno democrático del presidente Carlos Prío Socarrás y bajo el régimen militar de Batista. Así, entre 1951 y 1952, el PIB cubano aumentó un 2,52%. De 1952 a 1953, bajo Batista, el PIB cayó un 11,41%, con un alza de sólo un 0,9 de 1953 a 1954, y de un 3,5 de 1954 a 1955. Sólo en 1956, el PIB volvió a alcanzar su nivel de 1952 con 2.460,2 millones de pesos. Así, resulta imposible hablar de crecimiento económico entre 1952 y 1956. Durante dos tercios del reinado de Batista no hubo crecimiento. La mejoría sólo ocurrió a partir de 1957 cuando el PIB alcanzó la cifra de 2.803,3 millones de pesos y en 1958 volvió a bajar a 2.678,9 millones de pesos.
36. Además, las reservas monetarias cayeron de 448 millones de pesos en 1952 a 373 millones en 1958, los cuales fueron robados durante la huida de Batista y sus cómplices 1 de enero de 1959. La deuda de la nación pasó de 300 millones de dólares en marzo de 1952 a 1.300 millones en enero de 1959 y el déficit presupuestario alcanzó 800 millones de dólares.
37. La política azucarera de Batista fue un fracaso. Mientras que este sector generaba ingresos a la altura de 623 millones de pesos en 1952, bajó a 383,5 millones en 1953, 412,8 millones en 1954, 402,1 millones en 1955, 426,1 millones en 1956 y 520,7 millones en 1958. Sólo el año 1957 generó más ingresos que 1952 con 630,8 millones de pesos.
38. Los obreros y empleados agrícolas pagaron el precio. Mientras que su remuneración se elevaba a 224,9 millones de pesos en 1952, cayó a 127,7 millones en 1953, 128,2 millones en 1954, 118,9 millones en 1955, 127 millones en 1956, 175,3 millones en 1957 y 156,9 millones en 1958. Durante el régimen de Batista nunca tuvieron el ingreso de 1952. Lo mismo ocurrió con los obreros y empleados no agrícolas. Mientras que su ingreso global era de 186,6 millones de pesos en 1952, bajó a 126,2 millones en 1953, 123,5 millones en 1954, 112,7 millones en 1955, 114,6 millones en 1956, 145,7 millones en 1957 y 141,8 millones en 1958. Bajo Batista los obreros y empleados no agrícolas nunca alcanzaron su nivel de ingreso de 1952.
39. No obstante, el régimen de Batista se benefició de la ayuda económica estadounidense como nunca antes. Las inversiones estadounidenses en Cuba pasaron de 657 millones de dólares en 1950 bajo Carlos Prío Socarrás a más de 1.000 millones de dólares en 1958.
40. El profesor estadounidense Louis A. Pérez Jr. señala que “en realidad, el ingreso per cápita en Cuba en 1958 era más o menos similar al de 1947”.
41. Según un estudio que realizó el Consejo Nacional de Economía de Estados Unidos entre mayo de 1956 y junio de 1957 publicado en un informe titulado Investment in Cuba. Basic Information for the United States Busing Department of Commerce, el número de desempleados era de 650.000 la mitad del año, es decir cerca del 35% de la población activa. Entre esas 650.000 personas, 450.000 eran desempleados permanentes. Entre los 1,4 millones de trabajadores, cerca del 62% recibía un salario inferior a 75 pesos mensuales. Según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, “en el campo, el número de desocupados aumentaba tras la zafra azucarera y podía superar el 20% de la mano de obra, es decir entre 400.000 y 500.000 personas”. Los ingresos anuales del jornalero no superaban los 300 dólares.
42. Cerca del 60% de los campesinos vivía en barracones con techo de guano y piso de tierra desprovistos de sanitarios o de agua corriente. Cerca del 90% no tenían electricidad. Cerca del 85% de esos barracones tenían una o dos piezas para toda la familia. Sólo el 11% de los campesinos consumía leche, el 4% carne y el 2% huevos. El 43% eran analfabetos y el 44% nunca había ido a la escuela. El New York Times señala que “la gran mayoría de ellos en las zonas rulares –guajiros o campesinos– vivían en la miseria, a nivel de la subsistencia”.
43. Según el economista inglés Dudley Seers, la situación en 1958 era “intolerable. “Lo que era intolerable, era una tasa de desempleo tres veces más elevada que en Estados Unidos. Por otra parte, en el campo, las condiciones sociales eran malísimas. Cerca de un tercio de la nación vivía en la suciedad, comiendo arroz, frijoles, plátanos y verdura (casi nunca carne, pescado, huevos o leche), viviendo en barracones, normalmente sin electricidad ni letrinas, víctima de enfermedades parasitarias y no se beneficiaba de un servicio de salud. Se le negaba la instrucción (sus hijos iban a la escuela un año como máximo). La situación de los precarios, instalados en barracas provisionales en las tierras colectivas, era particularmente difícil […]. Una importante proporción de la población urbana también era muy miserable”.
44. El Presidente John F. Kennedy se expresó también al respecto: “Pienso que no hay un país en el mundo, incluso los países bajo dominio colonial, donde la colonización económica, la humillación y la explotación fueron peores que las que hubo en Cuba, debido a la política de mi país, durante el régimen de Batista. Nos negamos a ayudar a Cuba en su necesidad desesperada de progreso económico. En 1953, la familia cubana mediana tenía un ingreso de 6 dólares semanales […]. Este nivel abismal empeoró a medida que la población crecía. Pero en vez de extenderle una mano amistosa al pueblo desesperado de Cuba, casi toda nuestra ayuda tomaba la forma de asistencia militar –asistencia que sencillamente reforzó la dictadura de Batista [generando] el sentimiento creciente de que Estados Unidos era indiferente a las aspiraciones cubanas a una vida decente”.
45. Arthur M. Schlesinger, Jr., asesor personal del Presidente Kennedey, recordó una estancia en la capital cubana y testimonió: “Me encantaba La Habana y me horrorizó la manera en que esta adorable ciudad se había transformado desgraciadamente en un gran casino y prostíbulo para los hombres de negocios norteamericanos […]. Mis compatriotas caminaban por las calles, se iban con muchachas cubanas de catorce años y tiraban monedas sólo por el placer de ver a los hombres revolcarse en el alcantarillado y recogerlas. Uno se preguntaba cómo los cubanos – viendo esta realidad – podían considerar a Estados Unidos de otro modo que con odio”.
46. Contrariamente a las prácticas el ejército gubernamental, los revolucionarios otorgaban una gran importancia al respeto de la vida de los prisioneros. Al respecto, Fidel Castro cuenta: “En nuestra guerra de liberación nacional, no hubo un solo caso de prisionero torturado, ni siquiera cuando hubiéramos podido encontrar como pretexto la necesidad de conseguir una información militar para salvar a nuestra propia tropa o para ganar una batalla. No hubo un solo caso. Hubo centenares de prisioneros, luego miles, antes del fin de la guerra; se podrían buscar los nombres de todos y no hubo un solo caso entre estos cientos, estos miles de prisioneros que sufriera una humillación, o siquiera un insulto. Casi siempre poníamos en libertad a estos prisioneros. Eso nos ayudó a ganar la guerra, porque nos dio un gran prestigio, una gran autoridad frente a los soldados del enemigo. Confiaban en nosotros. Al inicio, nadie se rendía; al final se rendían en masa”. El New York Times también aludió al buen tratamiento reservado a los soldados presos: “Es el tipo de conducta que ha ayudado al Señor Castro a tener una importancia tan extraordinaria en el corazón y el espíritu de los cubanos”.
47. El embajador Smith resumió las razones del apoyo de Estados Unidos a Batista: “El gobierno de Batista es dictatorial y pensamos que no tiene el apoyo de la mayoría del pueblo de Cuba. Pero el gobierno de Cuba ha sido un gobierno amistoso hacia Estados Unidos y ha seguido una política económica generalmente sana que ha beneficiado a los inversionistas estadounidenses. Ha sido un partidario leal de las políticas de Estados Unidos en los foros internacionales”.
48. El periodista estadounidense Jules Dubois, uno de los mejores especialistas de la realidad cubana de la época con Herbert L. Matthews, describió al régimen de Batista: “Batista regresó al poder el 10 de marzo de 1952 y empezó entonces la etapa más sangrienta de la historia cubana desde la guerra de independencia, casi un siglo antes. Las represalias de las fuerzas represivas de Batista costaron la vida a numerosos presos políticos. Por cada bomba que estallaba, sacaban a dos presos de la cárcel y los ejecutaban de modo sumario. Una noche en Marianao, un barrio de La Habana, se repartieron los cuerpos de 98 presos políticos por las calles, acribillados de balas”.
49. El Presidente Kennedy también denunció la brutalidad del régimen: “Hace dos años, en septiembre de 1958, un grupo de rebeldes barbudos bajó de las montañas de la Sierra Maestra de Cuba y empezó su larga marcha hacia La Habana, una marcha que derrocó finalmente a la dictadura brutal, sangrienta y despótica de Fulgencio Batista […]. Nuestro fracaso más desastroso fue la decisión de darle estatura y apoyo a una de las más sangrientas y represivas dictaduras en la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20.000 cubanos en 7 años –una proporción más grande de la población cubana que la proporción de norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales– y transformó la democrática Cuba en un Estado policiaco total, destruyendo cada libertad individual”.
50. A pesar de las declaraciones oficiales de neutralidad en el conflicto cubano, Estados Unidos brindó su apoyo político, económico y militar a Batista y se opuso a Fidel Castro. A pesar de ello, sus 20.000 soldados y una superioridad material, Batista no pudo vencer a una guerrilla que se componía de 300 hombres armados durante la ofensiva final del verano de 1958. La contraofensiva estratégica que lanzó Fidel Castro ocasionó la huida de Batista a República Dominica y el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.

El sabotaje del barco La Coubre en el recuerdo del pueblo cubano.

Una de las  primeras acciones terroristas del Gobierno de los Estados  Unidos contra  Cuba tuvo un carácter monstruoso, el sabotaje al buque  francés La Coubre el  4 de marzo de 1960, en un muelle del puerto de la Habana.

El buque había  cargado en Europa un importante lote de armamentos y parque comprado a la industria nacional  belga por el Gobierno  Revolucionario de Cuba, que ya estaba  preocupado por las crecientes acciones agresivas de Estados Unidos.

El cargamento fue saboteado pro agentes  de la Agencia Central de Inteligencia CIA en el punto de embarque, y los  artefactos colocados hicieron  explosión ese día pasado las tres y  diez de la tarde  mientras se realizaban las operaciones de descarga.

Durante las primeras  horas de la tarde del  4 de marzo de 1960 , se produjo una detonación inicial y minutos más tarde la  segunda  causante  del mayor  número de víctimas ,pues en ese momento decenas de militares y trabajadores  ofrecían  ayuda en el lugar a las víctimas de la primera explosión.

Tanto el  buque la Coubre como  el muelle aledaño estaba atestados de trabajadores portuarios , soldados rebeldes , miembros  de la  Policía Nacional Revolucionaria , bomberos y personal de auxilio que , sin importarles el peligro habían  acudido al lugar del desastre para  ayudar a las víctimas y prevenir accidentes .

El Comandante en Jefe Fidel  Castro Ruz, y otros dirigentes de la Revolución Cubana hicieron acto de presencia en el lugar de los hechos.

El sabotaje al  buque la  Coubre  dejó un saldo de 101 muertos, entre ellos seis marinos franceses, y centenares  de heridos. Al día  siguiente  tuvo  lugar el sepelio de las víctimas. Un cortejo interminable marcho a todo lo largo de la calle 23 rumbo al cementerio de  Colon. Allí , a las puertas  de la  principal necrópolis habanera , el Comandante en jefe Fidel castro Ruz ,se dirigió al  pueblo , proponiéndole a  los  cubanos la nueva consigna de Patria o Muerte .

 

Cincuenta y siete  años nos separan de un sabotaje que conmovió a  todos los  cubanos, y sembró el dolor  en los  corazones. La  explosión  del  barco La Coubre  permanece   aún  en la memoria  de muchos cubanos. La acción  terrorista  ocurrida en  1960 profundizo la  convicción  de los cubanos  de radicalizar  el  proceso revolucionario iniciado  en  Cuba  en  1959.