Con la presencia del embajador de Cuba en Colombia, José Luis Ponce, sesionó hoy la Cátedra Fidel Castro, dedicada a la impronta de José Martí en la obra y el ideario del líder histórico de la Revolución cubana. Las ponencias estuvieron a cargo de los investigadores antillanos Pedro Pablo Rodríguez, director de la edición crítica de las Obras Completas de José Martí; y Jorge Lozano, asesor de la Oficina del Programa Martiano en el país caribeño.
Rodríguez rememoró sus años de estudiante en la Universidad de La Habana durante los primeros años de la Revolución, cuando Fidel acudía con frecuencia a la casa de altos estudios a intercambiar ideas con los jóvenes universitarios.
El también historiador y periodista del Centro de Estudios Martianos relató cómo Fidel, justo en los inicios de la construcción del socialismo en Cuba, les insistía a los estudiantes sobre la importancia de profundizar en el pensamiento y la obra de Martí y de Simón Bolívar, consciente de que el camino que transitaba la isla era muy distinto al trazado por otras experiencias socialistas del momento.
El profesor Lozano, por su parte, recalcó en su intervención la capacidad creativa del Héroe Nacional Cubano, demostrada durante la organización de la gesta independentista, legado que asumió luego Fidel, quien, acotó, jamás se ajustó a dogmas.
El investigador reflexionó sobre el concepto de dignidad de Martí, cuya levadura era el patriotismo, sentimiento capaz de vencer el egoísmo individual y colectivo, paso fundamental para llegar al internacionalismo y la solidaridad, esencia resumida en la frase del Apóstol cubano: ‘Patria es humanidad’.
A esta séptima edición de la Cátedra asistieron miembros del Movimiento Colombiano de Solidaridad con Cuba, representantes de fuerzas políticas y sociales, amigos de la mayor de las Antillas y diplomáticos y trabajadores de la embajada de Cuba en Bogotá.(PL)
Delegados e invitados al VI Seminario por la Paz y Abolición de las Bases Militares Extranjeras que se realiza en la ciudad de Guantanamo , rendirán tributo hoy al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, en el cementerio de Santa Ifigenia.
En horas tempranas de la mañana los participantes en el evento partirán hacia la vecina ciudad de Santiago de Cuba, donde visitarán además los monumentos del Héroe Nacional, José Martí, del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, y de Mariana Grajales, símbolo de la mujer cubana.
Al regreso visitarán el municipio de Caimanera, territorio limítrofe con la ilegal base naval estadounidense de Guantánamo, donde compartirán con los pobladores y autoridades del territorio y conocerán acerca de los logros alcanzados por la Revolución en ese ultramarino poblado.
Podrán avistar desde el mirador ubicado en una elevación de esa ciudad el enclave militar más antiguo que posee Estados Unidos fuera de su territorio y que mantiene ocupado desde hace más de un siglo en contra de la voluntad del pueblo y el gobierno cubano.
Después de estar preparando su intervención para el evento de Buenos Aires durante toda la madrugada del 24 de abril, en horas de la mañana, Fidel inaugura las operaciones del día en la Bolsa de Café y Azúcar en el distrito financiero de Wall Stret. Pasada las diez y media de la mañana, el subjefe de la policía del Bronx recibe una llamada que Fidel se dirige hacia el parque zoológico. Frente a la jaula de los tigres, Fidel, inesperadamente, salta sobre la baranda divisoria para admirar de cerca al hermoso felino. Es un ejemplar adulto. El director del Zoológico, que lo acompaña se inquieta, y le dice —Please… Mister Castro. Ya de retirada dos muchachas de habla española, una rubia y otra castaña, irrumpieron a través del cordón de guardianes cubanos y estadounidenses e insistieron en besar a Fidel. Luego entró en la cafetería del parque y aceptó un perro caliente que le brindó un niño, bebió un refresco y, por último, ingirió un helado de fresa con barquillo. Desde las primeras horas del atardecer del 24 de abril, el neoyorquino Parque Central se ha estado llenando con personas que quieren participar en el gran acto con Fidel. En su mayoría, son latinoamericanos emigrados por razones económicas, exiliados por razones políticas o perseguidos por las dictaduras imperantes en muchos países de América. Fidel comenzó sus palabras dirigidas a cubanos, latinoamericanos y norteamericanos y significó que el valor del acto radicaba en las personas que están presentes, no solo cubanos sino dominicanos, puertorriqueños, mexicanos, centroamericanos, en fin latinoamericanos y norteamericanos. También lanzó un reto: “¡Qué vengan los dictadores de América! ¡Qué vengan aquí y convoquen al pueblo! ¡Que vengan aquí y convoquen a sus propios compatriotas! ¡Qué vengan aquí y le hablen a la opinión pública de los Estados Unidos y de la América entera! ¡Qué vengan a comparecer ante todas las asociaciones de periodistas que quieran preguntarles acerca de todas las cosas de su país! ¡Que vengan a ver si reúnen pueblo!” (Bohemia, No. 18, 3 de mayo de 1959, p. 86). También consideró el basamento filosófico que conforma el ideario de la Revolución cubana y analizó el dramático pasado de los pueblos latinoamericanos que habitan tierras donde nunca se ha aplicado la justicia.
Eugenio Suarez Perez, Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado
El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) dio a conocer en la Habana su respaldo incondicional a la Declaración del Ministerio de Salud Pública de Cuba de no continuar en el programa Más Médicos
Lo anterior trascendió durante la celebración del XX Aniversario de la cooperación Cuba-Haití. El ICAP manifiesta en su declaración … ¨ Cuba no ha abandonado no abandonara nunca a sus amigos. Desmentimos la calumniosa campaña del presidente electo de Brasil Jair Bolsonaro al decir que Cuba ha dejado a su suerte al pueblo al pueblo brasileño en materia de salud y que ha abandonado la misión médica.¨¨
¨¨ Sepan amigos que desde el ICAP ya estamos en combate junto al gran movimiento de solidaridad para desmentir esta nueva campaña que hoy se gesta contra Cuba.¨¨
El papel desempeñado por residentes caribeños en la Campaña de Alfabetización protagonizada por el pueblo cubano en 1960, y que fue el antecedente que marco en Haití el inicio del Programa Yo Si Puedo fue destacado en la conmemoración.
El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, tuvo la genial idea del programa Yo Si Puedo. Fue a Haití donde Cuba llevo la alfabetización radial en idioma creol en 1989. Y que más tarde se realizó a través de la televisión, posibilitando que casi 500 mil haitianos se haya alfabetizado.
Ante la presencia de Elvira Beauchard, Encargada de Negocios de la Embajada de la Republica de Haití en Cuba, Catherine Murphy, Directora del Programa de Educación y Alfabetización para las Américas, y José Prieto Cintao, vicepresidente del ICAP se realizó la presentación del trayler de la multimedia ¨¨Maestra¨¨ en creol.
Sus efectivos combatieron sin tregua al enemigo y le impidieron la entrada y salida de sus tropas y medios logísticos a la provincia de Oriente
En carta enviada al comandante Juan Almeida Bosque, el 8 de octubre de 1958, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz le comunicó su determinación de cambiar su plan estratégico de tomar Santiago de Cuba, por el de apoderarse primero de la provincia oriental con vistas a facilitar el acceso a esa ciudad.
El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el comandante Delio Gómez Ochoa, jefe del Cuarto Frente Simón Bolívar, entre otros combatientes, el 3 de enero de 1959, al paso de la Caravana de la Libertad por Holguín. Foto: Cortesía del Comandante del Ejército Rebelde Delio Gómez Ochoa
Igualmente le indicó que con ese objetivo enviaba tropas a los territorios de Victoria de Las Tunas, Puerto Padre, Holguín y Gibara, donde debían cumplir dos misiones fundamentales: una, combatir al enemigo incesantemente en todo su territorio, cortarle el abastecimiento, la luz, el agua y las comunicaciones, fijándolos en sus posiciones; y la otra, evitar que el adversario destacado en la retaguardia del Ejército Rebelde, entonces enfrascado en la contraofensiva estratégica hacia Santiago de Cuba, recibiera refuerzos y avituallamientos de equipos bélicos, por mar o tierra, y obstaculizar su fuga.
En correspondencia con tal decisión, desde la Sierra Maestra, el 9 de ese mes partió hacia la sierra de Gibara un pelotón capitaneado por Eduardo Suñol Ricardo, Eddy, del cual formaba parte una pequeña escuadra del Pelotón Femenino Mariana Grajales; el 10 lo hizo la Columna no. 12 Simón Bolívar, comandada por Eduardo Sardiñas Labrada, Lalo, hacia la zona de Victoria de Las Tunas; y 13 días más tarde, con rumbo a Cauto el Paso, la Columna no. 32 José Antonio Echeverría, encabezada por el comandante Delio Gómez Ochoa.
De derecha a izquierda, en primer plano: capitana Isabel Rielo Rodríguez, teniente Dersa Esther Puebla Viltres, soldado Edemis Tamayo Núñez, y teniente Lilia Rielo Rodríguez, integrantes del Pelotón Femenino Mariana Grajales, que combatieron en el Cuarto Frente Simón Bolívar. Foto: Cortesía del Comandante del Ejército Rebelde Delio Gómez Ochoa
Antes, en septiembre, regresó a ese último lugar la tropa del capitán Orlando Lara Batista quien, alzado allí desde mediados de 1957, había participado con sus hombres en el rechazo a la Ofensiva de Verano del ejército contra la Sierra Maestra, y retornaba para dirigir la Columna no 14 Juan Manuel Márquez. Así, cuando el 4 de noviembre Gómez Ochoa arribó a Cauto el Paso, quedó oficialmente fundado el Cuarto Frente Simón Bolívar, del cual era jefe.
Estructura y extensión del Frente
La Columna no. 32 José Antonio Echeverría, comandada por Delio Gómez Ochoa, en el momento de su partida de la Sierra Maestra, el 23 de octubre de 1958. Foto: Cortesía del Comandante del Ejército Rebelde Delio Gómez Ochoa
El Cuarto Frente Simón Bolívar abarcó alrededor de 9 mil kilómetros cuadrados, cuyos límites eran: Gibara por el norte; Puerto Padre y Manatí, por el oeste, en el límite con Camagüey; el oeste de Holguín y Victoria de Las Tunas; el norte de Bayamo, en el centro, y en el sur, la llanura del río Cauto, parte de la zona de Manzanillo y Jobabo.
En ese territorio predominan la gran llanura del Cauto, los llanos del norte de Holguín y los de toda la región del norte, centro y sur de Victoria de Las Tunas. Además, contaba con importantes vías de comunicación, entre estos los ramales del ferrocarril central que enlazan a Martí-Cacocum-Bayamo-Santiago de Cuba y a Martí-Victoria de Las Tunas-Bayamo-Santiago de Cuba, la Carretera Central, entre otras, y caminos vecinales.
La Columna 12 tenía como segundo al capitán Manuel Fajardo Rivero, Piti —jefe, además, del pelotón de la comandancia, de los servicios médicos, de la administración civil y de la justicia revolucionaria en todo el Frente—, y otros ocho pelotones a cargo, respectivamente, de los capitanes Juan Olivera Hernández, Silvio García Planas, Roger García Sánchez, Ángel Sotomayor Mas (Ango), Pedro Néstor Labrada, Rafael Castro Peña, Salvador Sosa Sosa y Marcos Carmenates Borges, este último sumado en territorio de Victoria de Las Tunas.
La Columna Juan Manuel Márquez la conformaban cuatro pelotones a cargo, en número ascendente, de los capitanes Arsenio García Dávila, Cristino Naranjo Vázquez, Eduardo Suñol Ricardo (Eddy), y el propio Orlando Lara Batista; posteriormente se les incorporó un pelotón independiente bajo el mando del teniente Lizardo Proenza Sánchez.
Y la Columna 32 contaba con tres pelotones capitaneados por Roberto Fajardo Sotomayor, Félix Mendoza, a quien al resultar herido en combate sustituyó el también capitán Ernesto Hernández Calvo, Habana; y Glicerio Figueredo Tamayo. Más tarde se le añadió un cuarto pelotón capitaneado por Otto Munster Oliva, y uno independiente encabezado por el teniente Isael Cruz.
Principales acciones combativas
No obstante su corta existencia, los efectivos del Cuarto Frente tuvieron una intensa actividad bélica, y otras numerosas acciones entre las cuales figuraron el derribo de los puentes, incluidos los de la Carretera Central, entre Holguín y Camagüey; la destrucción de las líneas ferroviarias, telefónicas, telegráficas y eléctricas, la obstrucción del servicio de acueductos, e imposibilitar la entrada de suministros a las ciudades y pueblos, especialmente a Holguín y Victoria de Las Tunas.
En el plano militar el quehacer resultó muy intenso. En ese sentido se destacó la Columna 12, porque en cumplimiento de su misión de custodiar los accesos a la provincia oriental, casi a diario enfrentó al ejército en la Carretera Central. Entre sus acciones figuran dos ataques a Jobabo, en el último de los cuales lo liberó; así como los combates librados en Gramal de Manatí, Bejuco, Palo Seco, Diez de Macagua, La Guanábana —en varias oportunidades—, Bartle y Manatí, y otros, además de las emboscadas de San Antonio y a un ómnibus de la línea Santiago- Habana.
De la Columna 14, el pelotón 1 se batió con el enemigo en Holguín, Yaguabo, varias veces en Buenaventura y en Puerto Padre; el 2, en Holguín, San Germán, Yaguabo, Bayamo y Jiguaní; el 3, en la presa de Holguín, Los Güiros —donde Suñol resultó gravemente herido y sobresalió por su bravura la teniente Delsa Esther Puebla Viltres, Teté—, Fray Benito, La Vigía, La Cadena, el cementerio de Chaparra, Entrada de San Andrés y Gibara, y el sitio a Holguín.
Y la Columna 32, que con su jefe se movía por todo el territorio del Frente, se batió en Bayamo, Arroyo Muerto, Chaparra, Entrada de San Andrés, el río Cacoyugüín y Puerto Padre —en cuya toma y liberación, del 24 al 25 de diciembre, participaron fuerzas conjuntas de las tres columnas—, y en el sitio a Holguín.
Actividades colaterales
Al unísono con el intenso quehacer combativo, las tropas del Cuarto Frente cumplieron disímiles misiones, como sabotajes, bloqueo a las ciudades, cobro de impuestos, educación, suministros, aplicación de la justicia revolucionaria y de las leyes del Ejército Rebelde, y salud, servicio extendido a los residentes en la región.
En el cumplimiento de las misiones asignadas por el Comandante en Jefe, los combatientes del Cuarto Frente contaron siempre con el apoyo de la población campesina y del movimiento clandestino en las ciudades y pueblos. En una ocasión, con proverbial modestia, el comandante Delio Gómez Ochoa expresó a esta periodista:
“Yo creo que los fundadores del Frente fueron los primeros que se alzaron y por eso le pedí a Raúl que autorizara la construcción del monumento al Cuarto Frente Simón Bolívar en el poblado de Mir, donde bajo el mando de Orlando Lara, el 31 de marzo de 1958, se tomó el primer cuartel de la tiranía en el llano”.
El aniversario 45 de la primera visita oficial del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a Vietnam se recordó en la Habana con un acto.
En el teatro del Ministerio de Comunicaciones se efectuó la conmemoración a la que asistieron los miembros del Buro Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba Esteban lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Mercedes López Acea, y Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).
El 12 de septiembre de 1973 y en medio de un escenario de guerra llego el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a VietNan.Imagenes del Noticiero ICAIC testimonio de la única visita de del líder revolucionario al país asiático y las relaciones entre ambos pueblos fue presentado en el acto.
Vietnamitas y cubanos 45 años después rememoran este hechos histórico. El Excelentísimo señor Nguyen Trung Thanh, embajador extraordinario y plenipotenciario de la Republica Socialista de Vietnam en Cuba durante el acto central agradeció la solidaridad del gobierno y el pueblo cubanos en la etapa de la guerra contra el invasor norteamericano, al tiempo que destacó la importancia de impulsar las relaciones económicas y comerciales para el desarrollo sostenible de los dos países.
Mercedes López Acea, miembro del Buro Político relato la hermandad entre ambos pueblos como uno de los mayores legados que deja la historia reciente a las nuevas generaciones.
Asistió también a la conmemoración José Ramón Balaguer Cabrera, integrante del secretariado del Comité Central y Jefe del departamento de relaciones internacionales,
El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, se declaró admirador de la capacidad de lucha del pueblo vietnamita. Su imagen en aquella visita enarbolando la bandera del Frente Nacional de Liberación del Vietnam del Sur expresaba su fe absoluta en la victoria. El cómo Ho Chi Minh estaba convencido de que una vez derrotado el invasor yanqui construirían una Patria Diez veces más hermosa.
El cinco de agosto junto a la entrada del edificio donde radica el Comité Nacional de la UJC un compañero me extendió la pata de una vieja mesa,
– Toma camagüeyano que nos vamos a fajar – Y sin detenerse se incorporó a la concentración de pueblo que ya comenzaba a moverse rumbo a Malecón, me fui con ellos llevando la pieza del mueble como un garrote y el convencimiento de que gusano o delincuente que se pusiera delante iba a saber de que madera están hecha la juventud cubana, y la pata de la mesa.
Los días que le antecedieron a ese fueron de mucha tensión, el ánimo se iba caldeando, los enemigos de la Revolución animando a su mejor aliado, el lumpem, conseguían crear un estado de incertidumbre y desorden. Pero el día 5 las cosas llegaron al limite, piedras, gritos, roturas de escaparates y de ómnibus, se parecía mucho a lo que vemos en las imágenes de los noticieros y que nunca pensabamos ver en Cuba.
Había sin embargo una singularidad: ni un solo carro lanza agua, ni gases lacrimógenos, ni policías disfrazados de marcianos con cachiporras, nada. Quienes salieron a la contienda fue el pueblo, los jóvenes, los constructores… ¿Qué querían el enemigo externo y sus aliados internos, aunque constituyan una reducida minoría? Querían provocar un enfrentamiento sangriento, querían que usáramos las armas. Y armas tenemos, armas tenemos para millones de personas, que son las que defienden la Revolución; pero tenemos armas para luchar contra los enemigos externos.
Excepto que desembarquen aquí, excepto que se empleen las armas internamente contra los revolucionarios, nosotros no tenemos por qué emplear las armas, teniendo el pueblo y teniendo las masas para mantener la estabilidad de la Revolución (Fidel Castro 5 de agosto de1995)
Avanzamos por Malecón, cada vez éramos más, gritando consignas revolucionarias, enardecidos, bravos. Saliendo de unos portales se nos unió un grupo de mujeres,muy jóvenes, vestidas de camareras y con una bandera cubana.
Un rumor comenzó a subir desde la avanzada, un rumor inquietante: Por Paseo viene bajando tremenda manifestación y no sabemos si es amiga o enemiga.
Le pedimos a las muchachas que se pusieran del lado de adentro, así las protegeríamos más, pero ellas no accedieron. Cuando estábamos por arribar al punto de confluencias donde deberíamos encontrarnos con la manifestación que se aproximaba, el descubrimiento de la realidad sobrepasó todo limite de entusiasmo, quien llegaba, rodeado de pueblo era Fidel. Yo vine entonces porque tenía que venir, era mi más elemental deber estar junto al pueblo, en un momento en que el enemigo había trabajado mucho tiempo para crear un desorden. ¡Un desorden! No se puede decir que aquello fue siquiera un intento de rebelión, fueron en realidad desórdenes (Fidel Castro 5 de agosto de1995
Lo vi subido al estribo del Jeep mirando a todos lados con rostro sereno, la gente aplaudía, gritaba vivas, saludaba llena de entusiasmo, muchos compañeros se le aproximaron, le contaban lo que estaba pasando, lo que había ocurrido, sus anécdotas y experiencias.
Los que tiraron piedras se escondieron, los que gritaron maldiciones se evaporaron, los pescadores en río revuelto se hundieron, los que revolvieron el río se desmoronaron. Todos los años tendremos el deber de recordar la gran victoria del 5 de agosto de 1994 en que el pueblo aplastó la contrarrevolución sin disparar un tiro, porque dice mucho esta fecha, enseña mucho y alienta mucho. (Fidel Castro 5 de agosto de1995)
El 8 de enero de 1959 tras su entrada triunfal a la Habana al frente del Ejército Rebelde el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en un discurso pronunciado ante el pueblo expreso ¨¨Se, además, que nunca más en nuestras vidas volveremos a presenciar una muchedumbre semejante ,excepto en otra ocasión – en que estoy seguro que se van a volver a reunir las muchedumbres-, y es el en que muramos, porque nosotros ,cuando nos tengan que llevar a la tumba ,ese dia,se volverá a reunir tanta gente como hoy, porque nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo ! ¨¨.
¡Ahí viene Fidel! Decían muchos cuando estaba cerca el cortejo fúnebre. El pueblo lo aclamaba como si pasara de verde olivo, igual que cuando, sin avisar, aparecía en cualquier rincón del país. Fueron cinco días y cuatro noche de viaje por trece ciudades capitales y decenas de poblados, bateyes. 1223 kilómetros recorridos desde la Habana hasta Santiago de Cuba.
Millones de hijos de la Isla a lo largo de la Carretera Central pudieron despedirlo y agradecerle desde su envoltura en cedro, cristal y la bandera cubana.
Todos fueron testigos de un suceso que nunca había vivido la nación, y que tal vez jamás vuelva a suceder en Cuba.
Santiago de Cuba, 8 jul (ACN) Para evocar a José Martí, a Fidel Castro y a los participantes en la gesta heroica del Moncada, el 26 de Julio, la frase “Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro” es la que mejor sintetiza el sentir patriótico y el afán de defender las causas más sublimes.
Pronunciada por el joven y valiente abogado, en el juicio por los sucesos de 1953, que clasifica entre los acontecimientos más relevantes en la historia del continente, en la segunda mitad del siglo XX, ese mensaje es fiel reflejo de la estirpe de esos dignos hombres y mujeres y de la devoción martiana.
La frase es muy conocida, pertenece al patrimonio latinoamericano, está incluida en La Historia me absolverá, uno de los documentos más leídos por el pueblo de la Isla por el valor humano, testimonial y de denuncia, impactante por sus argumentos y las acusaciones que entrañaba.
Fidel hizo enmudecer a los adversarios en el juicio, ocurrido el 16 de octubre de 1953, al expresar: “De igual modo se prohibió que llegaran a mis manos los libros de Martí; parece que la censura de la prisión los consideró demasiado subversivos. O será porque yo dije que Martí era el autor intelectual del 26 de Julio?.
Y ampliaba: ¡“No importa en absoluto! Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos”.
El audaz joven respaldaba su autodefensa en la acción y en el pensamiento de otro cubano de singular postura y sueños libertarios, nacido un siglo antes, y a cuyos ideales eran fieles continuadores los de la Generación del Centenario, quienes estuvieron dispuestos a morir para que él siguiera viviendo en el alma de la Patria.
Una respuesta enérgica y valiente al testamento político de José Martí resultó el asalto al cuartel Moncada, que no se circunscribía a un cambio de un tirano por un presidente al frente de la República, con un consejo de ministros, un congreso y un ejército a la usanza de la democracia representativa de la época.
Encarnó el ideario martiano el aliento político e ideológico que impulsó la lucha de liberación nacional, con un basamento auténtico y propuestas concretas para propiciar transformaciones radicales en la nación.
Otro supremo interés respondía a que el pueblo pudiera acceder a las diversas esferas del saber, la cultura, la salud; tener un trabajo decoroso y elevar su nivel y calidad de vida.
Combatientes de esa gesta como los hermanos Haydée y Abel Santamaría habían expresado abiertamente su profunda vocación martiana, una convicción que los hizo asaltar la fortaleza militar para que Martí no muriera en el año de su centenario, para tratar de emprender después el cumplimiento del programa del Moncada.
La significación histórica de la epopeya se expresa en La Historia me absolverá, que define las características y magnitud del Programa de la Revolución desde que Fidel le adjudicara al Apóstol la autoría intelectual del asalto hasta la reflexión sobre la situación de la Isla en la seudorrepública.
Su trascendencia también está en que fue el motor pequeño que impulsó y dio alas al motor grande de la Revolución para despertar el archipiélago dormido desde hacía tiempo; y hacer saber la existencia de una vanguardia y un líder, que esgrimían la táctica de la lucha armada para combatir los males de Cuba.
Fidel y sus compañeros de armas en la denuncia de la paupérrima situación económica, de pobreza extrema, insalubridad, de injusticia social y analfabetismo que resumían el panorama nacional, fueron fieles discípulos de las enseñanzas martianas de que: “Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército».
Santiago de Cuba.- Con una flor blanca en la mano, denominada cala, que florece en la Sierra Maestra, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, rindió tributo a Fidel ante el monolito que atesora toda la gloria del mundo.
Frente a la piedra, Díaz-Canel saludó al líder de la Revolución como lo hace un soldado ante su invencible Comandante en Jefe.
En el Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia solo se escucha el silencio. Del edificio administrativo salen marchando los jóvenes soldados, muchachas y muchachos, luciendo una marcialidad impecable.
Ellos atraviesan el Altar de la Patria y el relevo de la Guardia de Honor se realiza de manera simultánea en los sitios sagrados donde reposan Fidel, Martí, Céspedes y Mariana Grajales.
Se escucha el toque de la corneta con las notas del Himno que en Santiago movilizó para el combate hace casi 65 años.
Al concluir la ceremonia, bajo el sol abrasador de la tierra santiaguera, el presidente cubano comienza rindiendo tributo al Comandante en Jefe, frente a la roca extraída de un sitio próximo a la Gran Piedra, que guarda la urna de cedro con las cenizas de Fidel.
Cada detalle en ese sitio solemne encierra un significado. Por eso, a escasos metros se lee en letras doradas el concepto de Revolución, emitido por Fidel en el año 2000, un mandato para todos los tiempos.