OFRECE INGNACIO RAMONET DETALLES DE LA IV EDICIÓN DE SU LIBRO CIEN HORAS CON FIDEL.

Texto y fotos: Carlos Sanabia Marrero.

En compañía del Comandante en Jefe Fidel Castro, el catedrático y periodista español Ignacio Ramonet, visitó por primera vez el cementerio “Santa Ifigenia”, de Santiago de Cuba, donde rindió homenaje a nuestro Héroe Nacional José Martí.

Por segunda vez, lo hizo éste 13 de mayo en ocasión de asistir a la última jornada de la XXVII Feria Internacional del Libro y se detuvo ante la piedra que guarda las cenizas del Máximo Líder de la Revolución, portando la IV Edición de su libro Cien horas con Fidel.

Tras el tributo al Eterno Comandante, Ramonet ofreció a Radio Rebelde detalles de la última edición que acaba de presentar en varias provincias cubanas:

“Esta Cuarta Edición es como siempre un homenaje a Fidel y recoge no sólo todo el texto que ha sido revisado, limpiado, sino también, tiene textos nuevos con la última entrevista que le hice a Fidel en 2013; tiene una introducción nueva con nuevas consideraciones y mantiene todas las introducciones que hubo en las precedentes ediciones…

“Se presenta así, agregó, como un material ya definitivo de trabajo porque hay una cronología de la vida de Fidel muy completa, una cronología de los acontecimientos internacionales que ocurrieron a lo largo de su vida, cómo se articula la vida de Fidel, digamos el itinerario de la Revolución Cubana y por otra parte, hay un índice de nombres con un bibliografía muy completa, más que las precedentes…

Con ello quiero decir, que es un libro de trabajo para periodistas, estudiantes, historiadores, es como quiso el Comandante cuando lo revisó con tanta intensidad y minuciosidad. Es pues, un libro al que tendrá que recurrir cualquier historiador del futuro que quiera tratar de reconstruir la vida y el pensamiento de Fidel Castro”.

En el homenaje a Fidel el periodista español radicado en Francia, estuvo acompañado por el Ministro de Cultura Abel Prieto Jiménez y el vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Luis Morlote.

Luz de aurora

Luz de aurora

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el comandante Delio Gómez Ochoa, al centro, en el Instituto Tecnológico Calixto García, cuartel del Ejército Rebelde en Holguín, 3 de enero de 1959
El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el comandante Delio Gómez Ochoa, al centro, en el Instituto Tecnológico Calixto García, cuartel del Ejército Rebelde en Holguín, 3 de enero de 1959

Fecha:

16/08/2003

Fuente:

Cubava.cu

Autor:

Apenas se produjo el desembarco del Granma el gobierno de Batista puso gran empeño en hacer creer a la opinión pública, que ni Fidel ni Raúl habían venido al frente de los expedicionarios, y cuando ya no pudo ocultar por más tiempo la presencia del jefe rebelde en el teatro de operaciones, echó a rodar la bola de su muerte en combate, y aseguraba que su cadáver sería trasladado a La Habana para exhibirlo públicamente. Se trataba de una artimaña fraguada para desalentar a sus seguidores y simpatizantes.

Después de la sorpresa de Alegría de Pío, que ocasionó sensibles bajas a los expedicionarios del Granma y provocó la dispersión del grupo, un manto de silencio cubrió el desarrollo de las operaciones militares en la Sierra Maestra; al extremo de que en la página 68 de la revista Bohemia del 30 de diciembre de 1956, al referirse a Fidel decía: «Su suerte, muerto en comba-te o refugiado en la Sierra Maestra, constituye una incógnita». En tanto, el ejército de la dictadura asesinaba a cuanto revolucionario caía en sus manos, y los libelos «Tiempo en Cuba», de Masferrer; «¡Ataja!», de Alberto Salas Amaro; y Otto Meruelos y Luis Manuel Martínez, en los espacios que tenían por la radio y la televisión como contumaces voceros de la dictadura ratificaban el infundio. Por lo reiterado de la noticia, la certeza era posible y, sin embargo, pese a la propaganda desplegada, no resultaba creíble para las masas populares.

Apresados todos en las mallas de la incertidumbre, negados a aceptar la información gubernamental, la Dirección del periódico Norte apeló al dinamismo y seriedad de su corresponsal en Manzanillo, Adalberto Infante y, desde el primer momento, se apoyó en el periodista santiaguero Pedro Wilson para obtener noticias frescas sobre los sucesos que se producían, y luego como Enviado Especial mandó al periodista de su Redacción nombrado Gelpi de Castro, hasta donde pudiera llegar… Se trataba de desentrañar la verdad, que tal vez se filtrara por alguna fisura del aparato militar desplegado en el área de operaciones.

El día del desembarco, el dictador Batista había declarado, como para restarle importancia a los hechos, que solo sus-pendería las garantías constitucionales si era necesario en algunos lugares donde se requiriese.

La Redacción del periódico Norte, desde el Director hasta el último de sus empleados, especulaba sobre la posible muerte de Fidel.

En tanto, los días transcurrían lentos, pesados, angustiosos. ¿Qué habrá pasado en realidad? ¿Qué pasará ahora? Eran las preguntas que esperaban respuesta inmediata de la Sierra Maestra.

Y al fin comenzaron a llegar algunos rumores y conjeturas sobre movimientos de tropas y otros hechos, los que permitieron dudar de la certeza de la afirmación acerca de la muerte de Fidel. ¡Algo no estaba claro! Era necesario seguir atando cabos…

Pasados unos días, el Director de Norte tomó la decisión de enviarme a Birán para intentar conocer la opinión de la familia Castro Ruz sobre lo que ocurría en la Sierra, y que permitiera descubrir la verdad, o al menos algún vestigio de ella, en cuanto al destino de Fidel. ¿Estaría dispuesta la madre a hacer un llamado público a todas las madres de Cuba: clamar por la concordia nacional y por la vida de sus hijos perseguidos y asesinados en montes y ciudades?

Nunca había tenido relaciones con la familia Castro Ruz ni siquiera conocía «de vista» a alguno de sus miembros, pero acepté la difícil encomienda. Me asignaron al fotógrafo Armandito Rodríguez y un auto; me dieron instrucciones precisas, y en la mañana del 13 de diciembre de 1956 salimos rumbo a Marcané, donde debía localizar a Ramón Castro para que nos condujera a Birán a fin de lograr el encuentro con la angustiada madre.

Durante el trayecto analizaba la misión que sabía no fácil y sí peligrosa. Estaba dispuesto a cumplirla siempre que no se convirtiera en un instrumento para explotar un trabajo sensacionalista y vender periódicos a costa del dolor y la aflicción de una madre; aunque sabía que la Dirección del periódico no utilizaba esos procedimientos.

En Marcané no fue difícil localizar la casa de Ramón, cuya dirección busqué en la farmacia del doctor Castellanos, al que me unía la masonería; y, además, era el padre de «Bilito» Castellanos con quien había coincidido en las filas del ajefismo, asociación de jóvenes patrocinada por la masonería, el que se había personado en la Causa 37 como defensor de los jóvenes asaltantes al cuartel Moncada.

Ramón me acogió amablemente, pero al conocer el motivo de mi visita me aseguró que su mamá no accedería a la pretendida entrevista. Le insistí, le pedí su ayuda para que me facilitara llegar hasta Birán. «Por mi parte no hay problema, yo los llevo, pero van a perder su tiempo», me dijo. Y nos pusimos en camino.

En Birán aguardamos en la sala de la casona familiar. De su pared central colgaba un gran retrato de Fidel cuya copia había visto publicada recientemente en la revista Bohemia. Ramón se había adelantado para saludar a la familia e imponer a su mamá de nuestra presencia y propósito. Al cabo de unos minutos regresó y nos pidió que pasáramos a una habitación contigua. Las paredes de la casa, toda de madera, eran «medianeras» —no llegaban al techo—, por lo que sin mayor esfuerzo podía escucharse la voz de una habitación a otra. Y el diálogo se inició de esa forma. Pasados unos instantes, desde la habitación aledaña, una voz femenina, de tono seco y firme preguntaba: «¿Y usted qué quiere, periodista?». Rápidamente contesté: «Si me lo permite, deseo conversar con usted unos minutos».

—¿Y de qué quiere hablar conmigo?

—De usted, de su familia, de sus hijos, de la situación que atraviesa el país y de los rumores que corren…

—Yo no quiero hablar con nadie de esas cosas… ¿En qué periódico trabaja usted?

—En el Norte, de Holguín…

—¿Y qué va hacer con lo que yo diga?

—Si usted me lo permite, pues publicarlo.

—¿Y cuánto me va cobrar por eso?

—¿Cobrarle? ¡Nada…! Tanto el periódico como yo personal-mente le quedaríamos muy agradecidos.

Luego supe que, en ocasiones, algunos titulados «periodistas», aprovechándose de las circunstancias, habían visitado a esta familia, especialmente a Ramón y a Lina para «entrevistarlos», pidiéndoles luego considerables sumas de dinero «para comprar papel para la tirada del periódico», ¡y no volvieron a saber de ellos!

Hubo un silencio que se extendió no sé por cuántos segundos, y finalmente apareció en la puerta de la habitación una mujer vestida completamente de negro, con una mantilla o velo también de ese color, sobre la cabeza, un semblante que quería ser duro, pero en el que se notaba el dolor, la ansiedad y la incertidumbre que la embargaban. Los ojos, enrojecidos por la vigilia de largas noches sin sueño. Me puse de pie instantáneamente.

Fidel rinde tributo a sus padres, don Ángel y doña Lina,
y la abuela Dominga que descansan en el panteón cercano a la
casa en Birán, 15 de agosto de 1996

Aquel luctuoso atuendo le hacía parecer con más edad de la que en realidad debía tener.

Ella avanzó hacia un viejo balance, de los llamados comadritas, que estaba frente a mí y se sentó. Ramón hizo la presentación formal, y cuando ella se percató de la presencia del fotógrafo dijo tajante:

—No quiero que me retraten. ¡Yo no quiero fotos!

—Despreocúpese —le dije—. Si usted no quiere fotos no las habrá, y si no quiere que se publique nada de lo que conversemos, no se publicará. ¡Se lo prometo!

La entristecida madre no parecía creer en mis palabras. Le expliqué más detalladamente el motivo de mi visita, de los rumores echados a rodar por el gobierno en relación con la suerte que habían corrido sus hijos Fidel y Raúl, y la del resto de sus compañeros; y también sobre un artículo firmado por Luis Conte Agüero, publicado en esos días en la revista Bohemia, en el que hacía un llamamiento a Fidel para que depusiera las armas y junto a sus seguidores se sumara a las gestiones de paz que se hacían para salvar a la República de la guerra civil… Pero no llegué a terminar la idea que intentaba expresar, pues de una habitación contigua una voz enérgica me interrumpió diciendo que Conte Agüero no era hombre, que era esto y lo otro…, que él no tenía valor de subir a la Sierra y personalmente, cara a cara, hacerle esas proposiciones a Fidel, etcétera.

Sorprendido, miré a Ramón, y este me explicó:

—Es mi hermana Angelita.

Al escuchar aquellas palabras, yo me dije:

—Aquí, hasta las mujeres son bravas.

El ambiente se puso ligeramente tenso. Reanudé mi conversación con Lina, que con el rostro compungido miraba hacia el piso…

—¿Estaría usted dispuesta a pedirles a sus hijos que bajaran de la Sierra? —Pregunté.

—¿Para que los asesinen? —Respondió rápida, y agregó: Como madre sufro esta situación. Pero jamás les pediría que hicieran tal cosa. Ellos han escogido ese camino… ¡Los dos son hombres enteros que luchan por la libertad de Cuba!

Automáticamente recordé a Mariana, cuando en momentos cruciales se dirigió al menor de sus hijos: «¡Y tú, empínate!». Y a Lucía Íñiguez: «¡Ese sí es mi hijo Calixto!». Y volví a mis preguntas:

—¿Estaría usted de acuerdo en dirigir un llamamiento a las madres cubanas para que demanden garantías para la vida de sus hijos…?

—¡Claro que sí! —respondió—. Pero esta situación que vivimos la ha provocado Batista y su camarilla con el golpe de Estado del 10 de marzo, con sus robos, sus crímenes y atropellos!

El momento era difícil. La madre no quería perder a sus hijos en la vorágine de la guerra; ella conocía el parecer y el sentir de ambos… Sabía que no se hundirían en el bochorno de la claudicación. En cuanto al destino de ellos era evidente que desconocía la suerte que habían corrido. El ambiente que allí existía era de incertidumbre y tristeza. Así lo noté en sus rostros.

Yo sabía que se gestaba en la redacción de Norte la sensacional noticia: «¡No ha muerto Fidel Castro!».

Y me atreví a comentar que nadie creía que Fidel estuviera muerto, prometiéndole que si algo llegáramos a saber sobre el particular le llevaríamos la noticia. Promesa que, llegado el momento, cumplí.

Miré fijamente a Lina y pensé en mi madre. Si la vida la hubiera situado en tales circunstancias no me hubiera gustado que alguien la asediara con preguntas y más preguntas en tan duros momentos. Y llevábamos conversando más de media hora y había tomado mis notas. Entonces le dije:

—Ya ve usted, hemos conversado bastante. Ahora dígame: ¿Me permite publicar esta conversación? No me conteste toda-vía, pues le voy a leer lo que he escrito. Leí las notas y ella estuvo de acuerdo. Entonces me atreví a decirle:

—Bueno, señora, y ya que nos conocemos mejor, ¿usted permite que el fotógrafo la retrate?, recuerde que antes le dije que eso lo decidiría usted…

—¿Y para qué quiere usted un retrato mío…?

—Para publicarlo en el periódico con sus palabras. Eso le daría más fuerza a la entrevista.

—Bueno, está bien —respondió algo inquieta, aunque no parecía muy convencida. Y agregó: ¡Pero una sola!

—Como usted diga —respondí. Y dirigiéndome a Armandito le pedí que la retratara. Él disparó dos o tres veces del flash y ella protestó:

—¿Por qué tantas? ¡Le dije que una…!

—Es por si la cámara falla —le contesté.

Al despedirme le di las gracias y prometí mandarle varios periódicos con la entrevista publicada; le reiteré que nada tendría que pagar. Ramón nos llevó de regreso, y durante el camino me dijo que no comprendía cómo yo había podido convencer a Lina para entrevistarla.

—Mi madre siempre ha sido una mujer de carácter fuerte, y verla así, abatida, nos hace sentir muy mal a todos —comentó. Y agregó: Por dentro debe estar destruida.

Así comenzó una larga y sincera amistad. A partir de entonces fui con frecuencia a Marcané y en varias ocasiones coincidí con Lina en casa de Ramón, y conversamos amistosamente. Siempre hablaba de sus hijos.

Tras aquel rostro enérgico había un alma bella y comunicativa. Ya se vislumbraba la proximidad de la victoria. Una tarde almorzábamos juntos en la casa de Ramón. Ella tenía el semblante radiante. No era la misma mujer que había conocido tiempos atrás, en momentos duros.

Me contó que había visitado a Raúl en la Comandancia de Calabaza de Sagua, que lo sentó en sus piernas como cuando era niño; y todo lo decía con tal expresión de alegría que contagiaba. Aquella tarde fue más locuaz que de costumbre. Habló de su vida en el campo, ¡cuánto le gustaba recorrer a caballo por la guardarraya de los cañaverales! Me dijo que una vez estaba en estado de gestación y contrariando la observación de su esposo montó un brioso caballo para «probarlo» en su acostumbrado recorrido, y este de inmediato la tiró de la silla. Y mientras hablaba reía a carcajadas cuando hacía la anécdota, como un niño ríe de sus travesuras. Y continuó:

—¿Sabe usted a quién tenía en ese momento dentro del vientre?

Yo no podía imaginarlo, y me quedé perplejo. Pero ella rápidamente despejó la incógnita:

—¡A Fidel! —dijo—. ¡Y no aborté! ¡Por eso dije entonces que si aquella criatura se había salvado cuando el caballo me tiró era porque iba a ser algo grande en la vida! ¡Y mire usted…!

* Esta entrevista se publicó en la primera página del periódico Norte con la foto de Lina Ruz, sentada, de cuerpo entero, el día 17 de diciembre de 1956, y luego, el 21, el comentarista José Pardo Llada se refirió a ella por la emisora Unión Radio en su noticiero «La Palabra», que se trasmitía a la una de la tarde. Después, el autor la reelaboró para la edición del periódico ¡ahora! del 16 de agosto de 2003. (N. de los C.).

Homenaje para Fidel y Raul de Palestina

La Habana, 11 may (RHC) El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ratificó el respaldo de la nación caribeña a Palestina, durante un encuentro con el presidente de ese país, Mahmoud Abbas, quien realiza una visita oficial a La Habana.
Durante el diálogo, ambos gobernantes coincidieron en continuar desarrollando los vínculos de solidaridad, cooperación y amistad que unen a ambos pueblos y gobiernos.Díaz-Canel ratificó el apoyo permanente de Cuba al derecho de los palestinos a constituir su propio Estado, con fronteras en los límites previos a 1967 y Jerusalén Oriental como su capital.

Además, ratificó el rechazo a la decisión unilateral de Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como capital del Estado de Israel y trasladar su embajada hacia esa ciudad.

Por su parte, Abbas agradeció el histórico apoyo de la isla caribeña a la causa de su pueblo, y al concluir las conversaciones oficiales entregó al gobernante cubano el Gran Collar del Estado de Palestina, la más alta condecoración que otorgan a personalidades extranjeras, concedida al primer secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro y, post mortem, al líder histórico de la Revolución, Fidel Castro.

En horas de la tarde, el líder palestino rindió homenaje al Héroe Nacional cubano, José Martí, en el Memorial que lleva el nombre del prócer independentista en la Plaza de la Revolución.

El líder palestino llegó anoche a la mayor de las Antillas, como parte de una gira latinoamericana que lo llevó además a Venezuela y Chile.

Su estancia -según el programa divulgado- culmina  este  sabado , con una visita a la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Abbas estuvo en La Habana en septiembre de 2009 por invitación del entonces presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro, ocasión en que asistió a la firma de tres convenios de cooperación bilateral en los sectores de educación, cultura y deporte.

Nada es posible para los cubanos sin el proyecto de la unidad

“La propia lectura de la contradicción del año 1868, y de lo que sucedió después, nos dice que nuestra historia es definitivamente firme, y lo es por la capacidad que tenemos los cubanos de encontrar un equilibrio que siempre nos conduce a la unidad”, expresó el presidente de la filial de la Sociedad Cultural José Martí (SCJM) en Sancti Spíritus, Juan Eduardo Bernal Echemendía, uno de los más prestigiosos intelectuales de estos predios.

“A la unidad nos convoca la profunda emoción de lo que fuimos y somos, de lo que debemos ser definitivamente”, añadió el prolífero investigador yayabero, quien asegura que la unidad no es un proceso casual, fortuito, que surge en cualquier momento.

“La Cuba del siglo pasado, intervenida por Estados Unidos, fue una etapa muy convulsa, pero es nuestra República. Fue más de medio siglo de contienda, donde surgen los principales exponentes de las luchas, donde se formaron el fermento y el cemento para poder decir hacia allá vamos. Por ejemplo, Rubén Martínez Villena es un hombre de esa República, como lo es Julio Antonio Mella, o lo es Fidel Castro Ruz y la generación del centenario”, asevera Bernal Echemendía.

Para el principal organizador del Coloquio Voces de la República, espacio de la SCJM que analiza desde varias aristas el periodo neocolonial (1902-1958), hay que entender esa etapa y hay que hacerlo con responsabilidad.

“Si no podemos emocionarnos ante lo que fueron esos líderes, no podríamos entender por qué hubo una revolución triunfante en 1959. Ella surgió de todo ese conflicto de la republica intervenida por los Estados Unidos. Fue una intervención sacudida por lo mejor de la unidad de los cubanos”, confiesa el destacado intelectual, quien valora que hay que tener en cuenta la capacidad que tuvieron los buenos de entonces de ir gestando un nuevo momento de independencia, de unidad, porque fueron los cubanos que nunca dejaron de cantar el Himno Nacional, que nunca dejaron de saludar a la bandera, porque ellos entendieron el propósito de ser mejores cubanos en el futuro.

El reconocido investigador Juan Eduardo Bernal Echemendía considera que hubo una revolución en 1959 porque hubo una unidad entre los cubanos.

“La unidad se fue fortaleciendo. La revolución triunfante es una etapa que nos permite valorar el por qué debemos estar unidos. Y han sucedido tantas cosas; cubanos que han renunciado al propósito de la revolución, que no se han percatado que aquí tienen un lugar para seguir construyendo; algunos cogieron otros rumbos pero no dejan de estar cercanos a Cuba, y a veces contribuyen –de manera involuntaria- con el proceso de unidad de los cubanos”, reflexiona el presidente de la SCJM en Sancti Spíritus.

Para el historiador, la unidad no solo se consigue y se conserva con los cubanos que estamos en Cuba. Él piensa que quienes están lejos tienen la posibilidad de pensar y de recordar porque la unidad se consigue con la memoria.

“Yo tengo mucha confianza en los cubanos de estos tiempos porque tengo confianza en mí que soy un hombre de este tiempo y aspiro a ser de otro tiempo”, dijo Juan Eduardo Bernal Echemendía, quien en toda su vida ha vivido la seguridad de la esperanza, otro factor que considera notable para que la unidad no decaiga.

“Nada es posible para los cubanos sin el proyecto definitivo de la unidad”, concluye Bernal Echemendía con la emoción que generan las históricas jornadas que vivimos por estos días en la Mayor de las Antillas.

Fuente:

Radio Rebelde

Fecha:

20/04/2018

Presentan Volumen dedicado a Fidel en Feria del Libro.

El libro Ahí viene Fidel, crónicas sobre el paso por Cuba del cortejo fúnebre del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, se presentó este este jueves en la XVIII Feria del Libro de la Habana.
De la autoría de los jóvenes periodistas Yunet López Ricardo y Wilmer Rodríguez Fernández publicada por la Casa Editorial Verde Olivo cuenta desde las historias de muchos cubanos, el homenaje póstumo que recibió Fidel durante los nueve días de Duelo Nacional.
En la sala Nicolás Guillen, de la Fortaleza de la Cabaña el Doctor en Ciencias Dr. C. Fidel Antonio Castro Smirnov, Profesor Titular de la Universidad de las Ciencias Informática realizo la presentación del volumen.
¨Es la primera vez que escriben dos jóvenes que quieren a Fidel , aun sin haberlo conocido personalmente , una obra de amor hecha a cuatro manos tiene por título una frase que todos decían al pasar el cortejo ¨¨ Ahí viene Fidel ¨¨ , der quien se habla en presente dijo el joven ante el auditorio de jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias , cadetes , camilitos ,y combatientes de los Ejercito Occidental y Juvenil del Trabajo.
También manifestó la certeza de que el líder histórico de la Revolución, ¨¨ no se fue, está y estará ¨ entre nosotros .Y luego de expresar sentidas palabras, como quien habla con toda la ternura del mundo con un ser querido que lo quiere, aconseja y da ejemplo, expreso como lo hiciera en otros momentos.
¨¨ Yo soy Fidel .Mi padre es Fidel .Mi abuelo es y será siempre el eterno e invicto Fidel, Mi nombre es Fidel, y mi vida se llama Fidel. Mis pensamientos, mis sueños, mis anhelos, se llaman también Fidel.¨¨
Castro Smirnov agradeció la posibilidad de presentar este testimonio, esta crónica tan sentida, este libro de homenaje al Comandante en Jefe.
En las 17 crónicas que conforman Ahí viene Fidel, Wilmer y Yunet narran sus recuerdos y los de decenas de cubanos sobre el paso por ciudades, poblados y bateyes del cortejo fúnebre de Fidel desde la Habana hasta Santiago de Cuba, a la vez en sus 174 páginas muestra más de un centenar de fotografías a color sobre el triste suceso .donde se aprecia los honores de un pueblo a su líder.
Raúl Pérez Torres, ministro de Cultura de Ecuador asistió a la presentación del libro Ahí viene Fidel, un homenaje de la Editorial Verde olivo del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias a Fidel en la XXVII Feria Internacional del Libro de la Habana

La imagen puede contener: 3 personas, personas sentadas e interior

La imagen puede contener: 3 personas, personas sentadas e interior
La imagen puede contener: 3 personas, personas sentadas y barba
La imagen puede contener: 1 persona, barba
La imagen puede contener: 5 personas

Fidel estimuló la dignidad de América Latina

Niños en el círculo infantil Amiguitos de Polonia. Foto: Adalberto Ríos Szalay
Niños en el círculo infantil Amiguitos de Polonia. Foto: Adalberto Ríos Szalay

Adalberto Ríos Szalay es un profesional del lente nacido en Morelos, México, en 1943.

Su crédito, mundialmente conocido, rubrica su talento en publicaciones como las revistas National Geographic y Escala de Aeroméxico, y en periódicos como el Regional del Sur, Reforma, El Norte, de Monterrey y Mural, de Guadalajara, por solo mencionar algunos de la larga lista que engrosa su currículum.

Merecedor del Doctorado Honoris Causa de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, el artista tiene en su haber distinciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), de México; la Unesco; el Ministerio de Patrimonio Cultural de Hungría; la Casa de América en Madrid; la Casa de las Américas en La Habana y el Fondo Cubano de Bienes Culturales. De honda familiaridad le resulta la geografía insular a causa de su desempeño en el proyecto editorial Cuba, Cultura, Estado y Revolución, razón por la que José Antonio Núñez Jiménez, padre de la Espeleología cubana, y el Comandante en Jefe Fidel Castro –de quien nos hablará en este trabajo– lo consideraron «amigo entrañable de la Revolución Cubana».

Para este catedrático, periodista, exdirector del Instituto de Cultura de Morelos, autor de más de 40 títulos y productor audiovisual, difundir los valores de América Latina ha sido un imperativo permanente. «Desde la primera ocasión que crucé el Suchiate, hace más de 60 años, me quedó claro que mi patria no quedaba atrás, sino se extendía hacia adelante».

Ríos Szalay se ha ubicado desde muy joven del lado de los pobres: «Al recorrer el istmo centroamericano, llegar a litorales caribeños, a las pampas, o a los Andes he vivido la profunda emoción de encontrarme en entornos maravillosos a hermanos que nunca había visto antes; sin embargo, innumerables desdichas pronto se encargaban de estrujarme ante el injustificable panorama de extensas tierras ricas llenas de pobres».

«Conocí a republicanos que encontraron una nueva patria en México y posteriormente a chilenos, argentinos y uruguayos que soñaban con volver a sus lares y construir un futuro mejor, como lo decidieron un grupo de jóvenes cubanos dirigidos por el joven Fidel Castro, que salieron hace 61 años de Tuxpan, rumbo a las playas del Oriente de su Isla».

–¿Cuáles son las primeras referencias que lo acercan a Cuba?

–Mi relación con Cuba tiene sus orígenes desde mi niñez, cuando me contacté con niños cubanos pertenecientes al movimiento de Boy Scouts. Manteníamos correspondencia y con candor infantil comentábamos entusiasmados lo que sucedía en la Sierra Maestra, al punto que uno de ellos me envió por correo un ejemplar de la revista Bohemia donde colocó un brazalete rojo y negro con un 26 en blanco.

«Al ser lector de José Martí, Eduardo Galeano, Pablo Neruda, Leopoldo Zea y otros grandes latinoamericanistas, sin duda uno de mis anhelos era conocer Cuba. Afortunadas circunstancias me permitieron trabajar con dos personajes de la cultura cubana: el doctor Núñez Jiménez y la doctora Nisia Agüero, incansable promotora cultural, con la que colaboré en una serie de audiovisuales sobre creadores cubanos.

En La Habana conocí al Alfonso Guillén Zelaya Alger, el único mexicano que llegó a Cuba en el Granma y sirvió hasta su muerte al proceso revolucionario».

–Poco a poco se fue involucrando en el mundo cultural de la Isla…

–Gracias a mi colaboración tuve la oportunidad de conocer a René Portocarrero, Manuel Mendive, Tomás Sánchez, Eusebio Leal, César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Omara Portuondo, Elena Burke, Virulo, y por Nancy Morejón, a Nicolás Guillén, además del privilegio de encontrarme con artesanos, obreros, campesinos, médicos, estudiantes o pescadores que me abrieron sus casas y de los que tanto aprendí, palpando su esfuerzo, sacrificio, anhelos y calidad humana, que encontraron en la Revolución Cubana las condiciones que de otra manera no se hubieran dado. Me tocó palpar el significado y la trascendencia de un movimiento que cimbró a América Latina y al mundo, en voz de sus protagonistas y conocer así la dimensión de su líder.

–Y a Fidel, ¿cuándo lo conoció?

–Tuve la oportunidad de estar junto al Comandante Fidel Castro, escucharlo y verlo en acción, es una experiencia que nunca olvidaré. Lo conocí en una comida donde se encontraban el presidente mexicano Luis Echeverría, Gabriel García Márquez, José Ramón Fernández, Nisia Agüero y Antonio Núñez. A este último le pedí que le solicitara al Comandante su autorización para tomarle algunas fotos.

–¿Y pudo hacerlo?

–Yo fui presentado como un fotógrafo mexicano-cubano y él amablemente aceptó, mientras me contaba sus recuerdos de Cuernavaca (mi tierra). Yo creí que ante tal oportunidad tomaría muchísimas fotografías, pero no pude, tomé una o dos y su carisma me volvió a sentar, mientras continuaba su amigable relato sobre el día en que conoció al Che.

–Usted dice que pudo verlo en acción. ¿A qué se refiere?

–Fui invitado un 26 de Julio a Santiago de Cuba y me tocó ver cómo interactuaba con los trabajadores de una fábrica. Mientras recordaba momentos del asalto al cuartel Moncada preguntó a la audiencia: ¿Qué es el tiempo muerto? Y nadie contestó, el Comandante repitió la pregunta y entonces dijo a un hombre de edad: «Viejo, tú sí debes saber» y el hombre explicó que era el arduo lapso entre la zafra y la siembra en que no había trabajo. Fidel dijo:«¡Qué bueno que ningún joven sabe lo que es el tiempo muerto!».

«También me tocó oírlo cuando hablaba a una generación de nuevos médicos, sobre los graves problemas de salud en Angola, Nicaragua y otros países. Les dijo que si algunos deseaban ir voluntariamente a cumplir misión internacionalista a esos lugares se podrían anotar. Con orgullo mostró después la lista donde aparecían todos los que lo habían escuchado».

–Cuba no ha dejado de ser un referente para usted…

–Yo estuve trabajando en Tanzania con un grupo de campesinos mayas en un proyecto agrícola y nos comentaron que en una población cercana había personas que hablaban como nosotros y nos dirigimos al lugar. Allí nos encontramos a un grupo de médicos cubanos haciendo una tarea heroica. Uno de ellos era el doctor Manuel Limonta, quien me invitó a acompañarlo a las salas donde hacían una admirable labor humanitaria, en condiciones extremas. Con los años asistí a la inauguración del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y de pronto vi al Comandante charlando con Limonta, el nuevo director, que estaba de espaldas. Me acerqué diciendo en idioma swahili:

«¿Cómo estás, compañero?». Limonta giró contestando en esa lengua africana, los saludé y volví a pedir al Comandante permiso para hacerle fotos durante la ceremonia. En eso vino el encargado de seguridad porque aunque fui autorizado no se avisó a los guardias responsables y cuando me levanté y avancé hacia el Comandante, que hablaba, de repente sentí mis pies en el aire, mientras dos gigantes me llevaban en vilo diciéndome: «No te muevas», me trasladaron a un rincón mientras su jefe llegó corriendo para explicar que estaba autorizado.

–¿Alguna otra experiencia en relación con el Líder de la Revolución Cubana merece sus recuerdos?

–En la Isla de la Juventud visité a jóvenes de la República Saharawi, de Namibia, de Nicaragua y otros países que gracias a la generosidad cubana estaban estudiando, y agradecían el enorme esfuerzo de Cuba al abrirles las puertas de sus aulas.

«Gracias al Comandante pude hacer un recorrido desde círculos infantiles, hasta centros de educación superior. Viví experiencias extraordinarias que hilvané en un audiovisual que vio el entonces Ministro de Educación, José Ramón Fernández un día a las 6 de la mañana, cuando me había concedido 15 minutos que se prolongaron hora y media, mientras se emocionaba con los testimonios, lo mismo de los pequeñitos, que de jóvenes dedicados al estudio».

–¿Qué foto suya tomada en Cuba recuerda con especial cariño?

–Un día, al encontrarme en el patio del círculo infantil Amiguitos de Polonia, vi que un pequeñito blanco iba corriendo y de improviso se detuvo para amarrar las agujetas de una compañerita negra que estaba sentada. La foto recibió un premio mundial de fotografía de la Unesco, en Tokio, durante el Año mundial de la tolerancia entre los pueblos. La imagen se la envié a Fidel. Me hizo el favor de llevársela al Comandante el embajador Fernández de Cossío, gran amigo que dejó gratísimos recuerdos de su misión diplomática en México.

–Entonces Cuba le es entrañable…

–En Cuba tuve la experiencia de conocer a uno de los más connotados personajes del siglo XX, hecho que muchos hubieran querido vivir; sus palabras y acciones estimularon la dignidad de América Latina. Pero igualmente enriquecedor fue conocer el trabajo, la sensibilidad y el sacrificio del admirable pueblo cubano, al seguir a tan excepcional líder. Todo esto me identifica entrañablemente con el hermano pueblo de Cuba y ha influido en el trayecto que he seguido en mi vida».

Preside Raúl Castro Homenaje a Próceres de la Independencia de Cuba

El Presidente  de los Consejos de Estado y de Ministros general de Ejército  Raúl  Castro Ruz, presidio el acto político y ceremonia militar de inhumación de los  restos del  Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales, la madre de los Maceos en el cementerio patrimonial de  Santa Ifigenia en la  ciudad de Santiago de Cuba, en ocasión del aniversario 149 del inicio de las Guerras de Independencia en Cuba.

Raúl realizo la última guardia de honor  a los próceres de la Independencia, así como también rindió tributo  al Héroe  Nacional  José  Martí y al Líder Histórico de la Revolución el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y a los combatientes de los asaltaos a los cuarteles Moncada y  Carlos Manuel de Céspedes.

Inaugurada exposición homenaje a Fidel Castro

 

Una exposición fotográfica que muestra los distintos encuentros del Comandante en Jefe Fidel Castro con los niños de la compañía infantil La Colmenita, fue inaugurada este domingo en el recinto ferial Expocuba, en homenaje al aniversario 91 del natalicio del líder de la Revolución.
La muestra está compuesta por más de 40 instantáneas en las que aparecen, junto a Fidel, personalidades como el General de Ejército Raúl Castro; la heroína Vilma Espín; el Comandante Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.
Según una información ofrecida por la dirección de Comunicación de Expocuba, la exposición estará abierta hasta el 27 del presente mes en el área introductoria del Pabellón Central de ese recinto, muy cerca del estudio montado exclusivamente para las filmaciones del programa La Colmena TV.
Expocuba estará abierta de miércoles a domingo, a partir de las 9 de la mañana, y se garantizará la transportación del público por parte de la Empresa Provincial de Transporte de La Habana.

 

 

Ofrendas Florales de Fidel y Raúl acompañaron tributo al General Rolando Kindelan Bles

PHOTO_20160607_210350PHOTO_20160607_210304PHOTO_20160607_220813 

 

Ofrendas florales del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz , y del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros General de Ejército Raúl Castro Ruz ,del pueblo de Cuba , del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias , y de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana , acompañaron las cenizas del general de Brigada de la Reserva Rolando Kindelan Bles , durante el tributo realizado en el panteón de los Veteranos de las Guerras de Independencia en la Necrópolis de Colon en la Habana .

Compañeros de lucha, y combatientes de la Revolución Cubana, rindieron guardia de honor al pie de las cenizas y de las condecoraciones recibidas por el destacado combatiente revolucionario fallecido el pasado 6 de junio en la capital. Posteriormente sus cenizas serán trasladadas al mausoleo del Frente Norte de las Villas, en el municipio de Yaguajay, donde reposaran.

El General de División José Antonio Carrillo , miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba , y Presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana , al destacar las cualidades del general Kindelan , destaco su condición de combatientes del Ejército Rebelde , en la columna No, 1 José Martí bajo el mando del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz , , como integrante de la columna No. 2 Antonio Maceo al mando del Comandante Camilo Cienfuegos , y como combatiente internacionalista en el Congo bajo el mando del Comandante Ernesto Che Guevara .

Rolando Kindelan Bles, fue fundador del Partido Comunista de Cuba, e integro su primer Comité Central en 1965.

Bien conectado para festejar cumpleaños de Fidel Castro

PHOTO_20160530_030728PHOTO_20160530_030624PHOTO_20160530_030522
Celebrar el cumpleaños 90 del Líder de la Revolución Fidel Castro, es el propósito
De la Jornada Bien Conectados, que se efectuara en las redes sociales en el Internet
Del 6 al 13 de agosto, por los Comités de Defensa de la Revolución CDR y el
Ministerio de Comunicaciones.

Así transcendió durante la convocatoria y conferencia realizada en el Memorial
José Martí de esta capital, donde Irina Cerra Podio, funcionaria de la Dirección
Nacional de la mayor organización de masas informo del programa que se realizara
En la cual están involucrada la sociedad civil en todas las esferas de la vida social y política.

Cubanos y amigos solidarios de todo el mundo con la Revolución Cubana, harán sentir con
Fuerza con fuerza durante los días del 6 al 13 de agosto mediante el envió mensajes y
Saludos en facebook y Twiter el cariño y la admiración por el líder cubano. , para lo cual
Utilizaran el hastag #90F

La creación del grupo 90, una iniciativa de los jóvenes informáticos cubanos, que ya
Cuenta con más de mil integrantes en todo el país creado para combatir las campañas
Orquestadas desde el exterior contra la isla, también forma parte de la Jornada Bien
Conectados.
Una conferencia sobre el enfrentamiento a la subversión política ideológica, y las campañas
Mediáticas orquestada contra Cuba, fue realizada por Raúl Capote Fernández, Director de
Comunicación Institucional y Atención Ciudadana del Ministerio de Comunicaciones, ex
Agente Daniel para la Seguridad Cubana, quien estuvo infiltrado durante años en la Agencia
Central de Inteligencia CIA de los Estados Unidos.