Acto por el 55 Anversario de la Defensa Civil, en el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil. En la foto el General de Brigada Jorge Luis Méndez de la Fe, J´de Dirección del MINFAR, entrega un diploma al General de División de la Reserva Ramon Pardo Guerra,Jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil
Acto por el 55 Anversario de la Defensa Civil, en el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil. En la foto el General de División de la Reserva Ramon Pardo Guerra ,Jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil ,recibe el Sello Conmemorativo 75 Aniversatio de la CTC de manosUlises Guilarte de Nacimiento, miembro del Buro Politico del Partido Comunista de Cuba y secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba.
Acto por el 55 Anversario de la Defensa Civil, en el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil. En la foto el General de División de la Reserva Ramon Pardo Guerra ,Jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil recibe el Sello Conmemorativo 75 Aniversario de la CTC de manos de Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba.
Fotos Yander Zamora .El General de Cuerpo de Ejército Leopoldo Cintras Frías, ministro de las Fuerzas Armada Revolucionaria, envió un reconocimiento al Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, con motivo de celebrarse el aniversario 55 de su fundación.
El diploma de reconocimiento de la cual fue portador el General de Brigada Jorge Luis Méndez La Fe, Jefe de Dirección del Ministerio de las Fuerzas Armada Revolucionaria reconoce la labor de una institución que cumple con la misión de proteger a la población y los recursos de la economía.
En acto político cultural efectuado en la Habana, el miembro del Buro Político del Partido Comunista de Cuba Ulises Guilarte de Nacimiento entrego el Sello Conmemorativo 75 Aniversario de la Central de Trabajadores de Cuba al Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil estimulo que recibido por el General de División de la Reserva Ramón Pardo Guerra, en representación de ese colectivo.
También se reconoció la labor de 14 trabajadores en la contribución al fortalecimiento del sistema de defensa Civil cubano.
El joven Carlos Cepero Valdez, al hablar en nombre del colectivo ratifico el compromiso de continuar contribuyendo a una Defensa Civil fuerte, enérgica y previsora, como la catalogara el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz durante el paso de los hurcanes en el 2008.
Como de la celebración se realizó una cancelación de un sello postal en la sede del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil.
En las palabras centrales el coronel de la reserva Luis Ángel Macareño Veliz ,segundo jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil trasmitió la gratitud a los fundadores de la institución , Fidel y Raúl , a los cientos de compatriotas que dedicaron su vida a tan noble labor, a los que la continúan , y a la población principal integrante de este sistema a la que dedican el trabajo cotidiano.
¨ A nuestro pueblo le reiteramos el compromiso de ser merecedores de su confianza.¨ concluyo Macareño.
Poco después de la triste experiencia del ciclón Flora, el 31 de julio de 1962 quedaba fortalecido el sistema defensivo cubano en la salvaguarda de la población y la economía de Cuba con la fundación de la Defensa Civil.
Con una peregrinacion y gala politico cultural se rendio tributo en la Habana a los Martires de la Revolucion en ocasion del aniversario 60 del asesinato de los luchadores revolucionarios Frank Pais y Raul Pujol por esbirros de la tirania batistiana.
Desde el otrora Puesto Naval de la Marina de Guerra , en el Castillo de la Chorrera , lugar donde la tirania de Fulgencio Batista desaparecio a los revolucionarios Lidia Doce , Clodomira Ferrats , Fulgencio Oroz , y Jose Maria Perez Capote partio la peregrinacion portando las fotografias de 200 combatientes de la lucha clandestina asesinados en 1958.
A los jovenes de las organizaciones estudiantiles y movimientos estudiantiles les acompañaron familiares de los Martires de la Patria.
La peregrinacion en su transito por las calles 19 entre 22 y 24 en la bariada del Vedado ,hizo un alto para rendir homenaje a las hermanas Cristina y Lurdes Giralt,combatientes del Directorio Revolucionario asesinadas el 15 de junio de 1958 por la tirania batistiana.
En el parque de las calles 28 y 30 , donde radicara el Buro de Investigaciones de la Policia Nacional batistiana , y donde cientos de de luchadores clandestinos fueron victimas de torturas y fuern asesinados culmino la peregrinacion para dar paso a la Gala poltico cultural en tributo al Dia de los Martires .ocasion que 11 jovenes de la Divicion Territorial Norte de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba ETECSA recibieron el carnet de la Union de Jovenes Comunistas UJC de manos de combatientes de la Revolucion Cubana .
Yaquelin Gonzalez Lopez , integante del Buro Provincial del Partido Comunista de Cuba PCC en la capital , el Heroe de la Republica de Cuba Rene Gonzalez , vice presidente de la Sociedad Cultural Jose marti y Mayra Arevich Marin , Presidenta Ejecutiva de ETECSA presidieron el tributo en la Habana pòr el Dia de los Martires de la Revolucion .
El pueblo santiaguero acompañó el féretro de Frank País y Raúl Pujol el 31 de julio de 1957. Los esbirros, temerosos, se refugiaron en sus cuarteles.
En exclusiva para Cubadebate, el Contralmirante (R) José Luis Cuza Téllez de Girón, compañero de Frank País, comparte este testimonio excepcional sobre los acontecimientos que conducirían al asesinato del líder del Movimiento 26 de Julio, en Santiago de Cuba, el 30 de julio de 1957. El contralmirante Cuza fue Capitán del Ejercito Rebelde, Jefe de la Compañía B “Pedro Sotto Alba”, de la Columna 19 “José Tey”, en el Segundo Frente Oriental “Frank País”.
“[…] a remover, derribar, destruir el sistema colonialista que aún impera, barrer con la burocracia, eliminar los mecanismos superfluos, extraer los verdaderos valores e implantar, de acuerdo con las particularidades de nuestra idiosincrasia, las modernas corrientes filosóficas que imperan actualmente en el mundo; aspiramos no a poner parches para salir del paso, sino a planear concienzuda y responsablemente la Patria Nueva […]” Frank País García
Sería algo más de las 4 de la tarde cuando sonó el teléfono en la sala de la casa de “los tíos”, María Fernández y Manolo Céspedes, en el Reparto Sueño en Santiago de Cuba aquel 30 de Julio de 1957. Estaba cerca y lo descolgué. Oí la voz apresurada de nuestro jefe del “26 de Julio” Agustín Navarrete, Jorge:
– ¿Quién habla?
– Es Pepito Cuza.- Le contesté.
– Rápido, ¿quiénes están ahí?
Comencé a decirle: Yito, Fernando, Oscar, Ñico… ¡Súbitamente me cortó la relación!
– Prepárense que los voy a mandar a buscar. ¡Frank está cercado y lo vamos a rescatar a tiro limpio!
Inmediatamente les grité a los mencionados, quienes estaban en la cocina después del largo pasillo que conformaba el patio de la casa y, apresuradamente, comenzamos a sacar las armas de sus escondites y alistarlas para la necesaria acción.
Frank País García.
Frank y Léster Rodríguez se escondían juntos, pero al marchar este para los Estados Unidos en misión de obtener armas para abastecer a Fidel y a su Ejército Revolucionario en la Sierra Maestra, era Agustín Navarrete quien estaba con él. Ambos portaban pistolas y además una baby Thompson con la que se turnaban de guardia, día y noche.
Unos días atrás estando escondidos en la casa de Clara Elena Ramírez, en la calle 8 del Reparto Vista Alegre, habían tenido que salir pues Clara Elena en avanzado estado de gestación se había puesto muy nerviosa. Frank salió delante y Navarrete detrás. Cuando montaron en el carro, Navarrete le dijo que se le notaba la pistola que portaba en la cintura por detrás de la cadera a pesar de tener la camisa por fuera del pantalón. Frank estaba usando una pistola STAR calibre 38, que unos días antes un comando revolucionario al mando de Belarmino Castilla había ocupado en casa del ya fallecido médico militar Capitán Doctor Edmundo Tamayo.
Esa noche se separaron para evitar que ambos jefes principales de la Organización Revolucionaria pasaran los mismos peligros y pudiera ser descabezada la Dirección insurreccional. Navarrete fue para San Basilio No. 410 y Frank dijo no tener definido para dónde iba y que ya lo llamaría.
Ocultó a los otros dirigentes revolucionarios dónde se escondería, pues se había analizado que la casa de la familia Pujol San Miguel en San Germán No. 204 esquina al Callejón Capdevila, no tenía condiciones ya que formaba la esquina y no tenía posibilidad de escape por la parte trasera, ni siguiera por los techos de las casas colindantes, y para subir a la planta alta había que treparse por un tubo de desagüe. La familia era de una fidelidad a toda prueba, pero la casa a decir de Navarrete, era una ratonera.
Frank había estado ahí junto con Navarrete una noche a principio del mes de julio, y se había sentido muy cariñosamente atendido, en familia, y quizás eso primó en su estado de ánimo en esos días, en que había fracasado el tan meticulosamente preparado Segundo Frente en la Sierra Cristal, la bomba debajo de la tribuna del mitin de los esbirros batistianos Alliegro y Masferrer el 30 de junio y la caída en combate en las calles santiagueras de tres magníficos combatientes: Salvador Pascual, Floro Vistel y su hermano más pequeño, Josué, “su niño” de tan solo 19 años.
A todos ocultó dónde estaba. Hasta a Vilma, Coordinadora Provincial en la antigua provincia de Oriente, la llamó pero no le dijo donde estaba.
A pesar de que se sabía muy perseguido y que como todo combatiente clandestino de cualquier Revolución, con sus días contados, no paraba de trabajar en aras de fortalecer a los combatientes en la Sierra Maestra y de extender la lucha revolucionaria por todo el país. A Haydeé Santamaría le había escrito que solo le pedía a la vida que le diera un mes para poder dejar bien organizado el abastecimiento de hombres, armas y medios materiales a Fidel y su Ejército Revolucionario y la articulación de planes nacionales de acción y sabotajes que crearan un clima insurreccional insostenible para la dictadura.
Además de las grandes responsabilidades que se había echado sobre sus hombros desde el mismo momento en que vio a su patria humillada por el Golpe Militar del 10 de marzo de 1952, Frank era un joven que deseaba crear una familia y aunque estuviera todos los días en inminente peligro de quedar en la historia patria eternamente joven, deseaba contraer matrimonio con su querido amor, América Domitro Terlebauca, y en esos días de julio se estaba preparando la boda en la clandestinidad, con la ayuda de otras valerosas combatientes como Graciela Aguiar, quien aquel 30 de julio acompañaba a América en la compra de algunas prendas azules, blancas y nuevas para el mínimo ajuar, cuando en todo Santiago de Cuba se sintieron aquellos disparos malditos.
Esa tarde Frank estaba despachando con el jefe de Acción de Guantánamo Demetrio Montseny, Canseco, y con el dirigente obrero José de la Nuez, Basilio. Estando con ellos le llegó la información de que estaban registrando la zona. Era el método de lucha que estaba empleando el conocido asesino Teniente Coronel José María Salas Cañizares desde su llegada a Santiago de Cuba en mayo de ese año, cuando se había ganado el mote de “Masacre” por el asesinato de los revolucionarios Roberto Lámelas, Joel Jordan, Salvador González y Orlando Badell. Esa tarde había cercado la zona por una confidencia dada por Esperanza Paz, amante del batistiano administrador de la Zona Fiscal Laureano Ibarra, a quien le había informado de movimientos sospechosos por San Germán desde Gallo a Rastro.
Cuando Raúl Pujol fue informado por una vecina, Bessie Planas, de que había un gran despliegue de fuerzas en la zona de su casa, pidió permiso en la ferretería Boix donde trabajaba y partió de inmediato a su hogar. Al llegar alertó a Frank y a sus acompañantes y solicitó permiso a los esbirros para que Montseny y De la Nuez salieran en contra del tránsito en el carro en que andaban. Montseny trató de que Frank se fuera con ellos, pero este muy tranquilamente le dijo: “No te preocupes, Canseco, yo soy Francisquito Buena Suerte, no me va a pasar nada. Váyanse tranquilos. Recoge el dinero para que se puedan comprar las armas y el parque que Fidel necesita y tú, Basilio, sigue reforzando el movimiento obrero”.
Frank le entregó a Eugenia San Miguel la sub-ametralladora y unos importantes documentos, que fueron escondidos detrás del aparador del comedor, y ambos hombres salieron para la calle San Germán. La cantidad de policías, soldados y marineros portando todos ametralladoras y carabinas M-1 era tremenda. Un soldado con arma larga desde un balcón les dio el Alto y los mandó a registrar con un marinero y un policía, quienes le encontraron a Frank la pistola calibre 38 que portaba. Rápidamente se personaron muchos más esbirros, todos apuntándolos con sus armas largas deseosos de asesinar. Los condujeron al Callejón del Muro y los sentaron en un jeep. Llamaron por la planta de radio a Salas Cañizares y este acudió de inmediato con su escolta preferida, los asesinos cabo Basol, Mano negra, Garay, los hermanos Gallo.
Allí estaba lo peor de la dictadura en Santiago de Cuba: el Capitán Bonifacio Haza, los Tenientes Ortiz y Garay, y con ellos Luis Mariano Randich, quien había sido estudiante de la Escuela Normal para Maestros, por lo que conocía muy bien a los estudiantes devenidos revolucionarios al recrudecerse la lucha contra la dictadura. Randich, a quien sus compañeros de estudio más de una vez le habían hecho colectas de dinero para que pudiera continuar sus estudios, olvidando su condición de negro y pobre, ahora era un vulgar traidor deseoso de obtener prebendas delatando a sus antiguos condiscípulos y en especial a los hermanos Frank y Agustín País García.
Montseny había alertado a Navarrete y a Vilma de la situación de Frank y Pujol y estos se movilizaban para socorrer a nuestro jefe en peligro. Así la llamada a nuestro grupo en la casa de los Céspedes, como a Luis Clerge, quien rápidamente movilizó a algunos de sus más cercanos compañeros, Romanidy, Carbonell y Ceferino y armados de una sub ametralladora, una escopeta recortada y una pistola Star de ráfagas partieron en un carro tomado a la fuerza para la casa de Raúl Pujol. Estando ya cerca del lugar sintieron los múltiples disparos con que Salas Cañizares y sus asesinos daban muerte brutalmente a Frank y a su fiel compañero de luchas Raúl Pujol.
Mi amiga y compañera de la Lucha Clandestina en Santiago de Cuba, Madeline Santa Cruz Pacheco, quien vivía en San Germán esquina a Callejón del Muro, vio todo lo que sucedió desde detrás de uno de los ventanales del costado de su casa que daba para el Callejón. Me contó al otro día todo lo sucedido:
“Estaban Frank y Pujol sentados en el jeep parqueado en San Germán y el Callejón del Muro cuando llegó Salas Cañizares vociferando y amenazando con su carabina M-2 con la culata recortada. Randich se acercó al jeep y miró a Frank, le quitó los espejuelos oscuros y al reconocerlo le dijo a Salas: ‘¡Coronel, este es Frank País!… ¡Este es Frank País, Coronel!’
“Al oír esto Salas fue al jeep y agarró a Frank por la camisa vociferando palabras obscenas y con la culata del M-2 lo golpeó en el pecho. Frank fue a dar contra la pared de enfrente, desfallecido por los salvajes golpes.
“Raúl se había bajado del jeep y le gritó a Salas que no lo golpeara y además le llamó cobarde. Los matones escoltas de Salas golpearon brutalmente a Pujol, que cayó inconsciente en la acera de la Calle San Germán adonde fue Salas y le ametralló toda la espalda con una ráfaga larga. Se viró para donde estaba Frank y le tiró los últimos proyectiles que le quedaban y mientras colocaba otro cargador le ordenó a Mano Negra, a Basol y a los demás asesinos que le tiraran a Frank, quien cayó boca abajo al recibir los múltiples impactos. Volvió Salas sobre sus pasos hacia el Callejón del Muro y ametralló en el suelo y por la espalda el cuerpo inerte de Frank País.”
Frank recibió 22 balazos a sangre fría. Los esbirros colocaron la pistola junto a su cuerpo para que pareciera que se había resistido.
Al sentir los disparos realizados contra los dos revolucionarios y al aire para darse valor y meterle miedo a la población, todo el pueblo salió a la calle presintiendo que algo muy grande había ocurrido.
Sin demora a los hechos se escuchó por la radio CMKC santiaguera:
“El Teniente Coronel Salas Cañizares, supervisor de la Policía Nacional en esta ciudad, declaró a los periodistas que Frank País hizo resistencia al momento de ser detenido y disparó contra él con una pistola 38 que portaba, por lo que tuvo que repeler la agresión. El cadáver de Frank País y de su compañero Raúl Pujol permanecen en el lugar de los hechos a la espera de la correspondiente diligencia judicial.”
America y Graciela fueron para la casa de Frank. A los oídos de Doña Rosario la voz del pueblo había llevado la verdad de la triste noticia. La había escuchado por la radio estando en la oficina de Carmona en Heredia y San Félix y juntas las tres se encaminaron presurosas a San German y el Callejón del Muro. En el camino Clerge les confirma la dolorosa realidad.
A la prensa se le permitió tomar fotos de los nuevos mártires de la Patria…
¡Quizás la Dictadura pensó que nos iba a amedrentar con la muerte de nuestro querido jefe!
Sus cuerpos sin vida fueron llevados al necrocomio del Cementerio de Santa Ifigenia, donde la Dirección del Movimiento revolucionario comisionó al joven abogado Dr. Jorge Serguera Riverí para que, en compañía de los Reverendos Agustín y Celestino González, reclamara a Salas Cañizares la entrega de los cadáveres a sus familiares… El médico forense, Dr. Prieto, le dijo a Salas Cañizares: “¡Ya lo mataste, a lo menos entrégale el cuerpo a su madre!”
Frank en el féretro. En su pecho se colocó un brazalete del 26 de Julio.
Doña Rosario, América, Graciela, Marinita Malleuve y Carmona limpian, taponan y visten con su traje blanco el cadáver de Frank. ¡22 balazos recibió en su cuerpo Frank País! ¡36 perforaciones le taponeó su madre adorada!
Vilma comisionó a Clerge a que hablara con Doña Rosario para que les permitiera velar a Frank en casa de América, en Heredia y Clarín:
“Hagan lo que crean mejor. Frank es de ustedes”. Le contestó la valerosa Doña Rosario.
Navarrete ordenó el acuartelamiento de los Grupos de Acción, aunque en Santiago de Cuba apenas hay armas para poder realizar alguna acción de envergadura. En mi casa fuimos siete con un revolver 38.
La idea de Vilma, Taras Domitro, Daniel y Navarrete, era movilizar al pueblo y convertir el sepelio en una vigorosa demostración de repudio a la Tiranía. Desde la casa de América al cementerio de Santa Ifigenia el sepelio atravesaría la parte más céntrica de Santiago de Cuba. El pueblo podría demostrarle su respeto y amor a su hijo más querido. A quien tanto había luchado contra la dictadura desde el mismo 10 de marzo de 1952.
En su pecho se colocó un brazalete del 26 de Julio. Y en la madrugada los cuatro hermanos Marañón lo vistieron con el uniforme verde olivo, con una escarapela roja y negra con las Tres Estrellas de Comandante en Jefe del Ejército Revolucionario del 26 de Julio. El mismo grado militar que el de Fidel.
La Resistencia Cívica y el Frente Cívico de Mujeres Martianas habían convocado una manifestación para el 31 de julio con motivo de la anunciada visita del nuevo Embajador de los Estados Unidos a Santiago de Cuba. Ahora con los asesinatos de Frank y Pujol, la manifestación se convertirá en una combativa demostración de condena a la dictadura de Batista, fiel aliado del gobierno yankee que Earl Smith representa. Con las valerosas Gloria Cuadra y Pura Amador al frente, las mujeres santiagueras originarían una verdadera batalla campal contra Salas Cañizares y sus esbirros. Una veintena de ellas vilmente golpeadas serían conducidas a los calabozos del cuartel de la Policía Nacional. Ni Gloria Cuadra, ni Nuria García, ni Amalia Ross, ni Deborah Algeciras, ni Diana Santamaría, ni Marcia Céspedes, ni Ania Martínez, ni Maira y Manolita Lavigne, ni otras valerosas más podrían asistir al combativo sepelio por estar recluidas en los sótanos del edificio del Gobierno Provincial en la calle Carnicería entre Aguilera y Enramadas.
Serían como las dos de la tarde cuando salieron los cortejos. El de Frank por la calle Heredia rumbo al Parque Céspedes a unirse con el de Pujol en San Pedro y Heredia y así por toda la calle San Pedro ir hasta el Paseo Martí y de ahí para San Pedrito donde en Santa Ifigenia Carlos Manuel de Céspedes, Perucho Figueredo, José Martí, Guillermón Moncada, José Maceo, Renato Guitart, Abel Santamaría, Pepito Tey y otros héroes aguardaban la llegada de los dos últimos caídos por una patria libre.
Fue una inmensa muchedumbre la que los acompañó. Más de veinte cuadras de compacta población de todas las capas sociales, credos religiosos, militancia revolucionaria y política, sexos, color y edades. Banderas cubanas y del 26 de Julio, flores que caían de todos los balcones, abajos a Batista, Vivas a la Revolución, Libertad o Muerte, el Himno Nacional en la garganta de todo un pueblo que gritaba: ¡Revolución!, ¡Revolución!, ¡Revolución!. ¡Era el reclamo del pueblo santiaguero que aquel 31 de Julio tomó las calles del heroico Santiago de Cuba!
Los esbirros temerosos se refugiaron en sus cuarteles. El Jefe Militar de la ciudad, Coronel Cruz Vidal, comenzó a recibir Partes informándole de que en otros pueblos y ciudades de la Provincia de Oriente se comenzaban a realizar movimientos populares de solidaridad con la actuación revolucionaria de Santiago de Cuba por la muerte de Frank País y Raúl Pujol.
Cerca ya de la entrada al cementerio un grupo de jóvenes se adelantó a colocar todas las banderas a media asta y otros brazos extrajeron los féretros y en hombros fueron conducidos hasta sus últimas moradas.
Varios compañeros improvisaron combativos discursos, todos con llamamientos a continuar la lucha hasta la derrota de la oprobiosa tiranía.
Los comercios, las fábricas, las empresas, todos los centros de trabajo de Santiago de Cuba cerraron aquel 31 de julio en huelga espontánea en protesta por el vil asesinato de esos hijos tan queridos. La huelga se fue extendiendo a otros pueblos y ciudades de la provincia oriental y como una ola se fue propagando a las demás provincias hasta llegar a las puertas de la capital de la República. Durante casi una semana el pueblo cubano mantuvo la huelga espontáneamente a pesar de la represión desatada por las Fuerzas Armadas de la dictadura… ¡Fue algo verdaderamente extraordinario!
El Comandante en Jefe del Ejército Revolucionario 26 de Julio, el Dr. Fidel Castro Ruz, al conocer la noticia de la muerte de Frank País escribiría desde la Sierra Maestra, el 31 de julio de 1957:
“[…] ¡Que bárbaros! Lo cazaron en la calle cobardemente, valiéndose de todas las ventajas que disfrutan para perseguir a un luchador clandestino. ¡Qué monstruos! No saben la inteligencia, el carácter, la integridad que han asesinado. […]”
Años después, al reparar el lavadero de la casa de Eugenia San Miguel y Raúl Pujol, se encontró que un túnel construido en época de la Colonia atravesaba por debajo de las calles e iba de la Iglesia San Francisco a la casa de la familia Pujol San Miguel.
¡Hubiera sido la casa más segura de la lucha clandestina en Santiago de Cuba! La Habana, 30 de julio de 2014.
Los jóvenes revolucionarios Josué País García, Salvador Pascual y Floro Bistel al percatarse que la explosión no se había producido salieron a actuar. Con Salvador al volante, Josué delante y Floro en el asiento trasero transitaban por calle Martí en la urbe santiaguera.
En el lugar son detectados por un carro patrullero originándose la balacera. Un proyectil impacto uno de los neumáticos y el vehículo comenzó a zigzaguear hasta estrellarse contra un almacén de madera.
Cuando el Comando revolucionario pugnaba por salir del carro, a Salvador y a floro los detuvo para siempre una ráfaga.
Josué salió en actitud combativa y replico al fuego hasta que cayó herido al pavimento.
Según testimonios del farmacéutico Elio Castro y su padre Josué, al ser capturado, ¨ como queriendo dar una última despedida o aviso, levanto la cabeza, con los ojos muy abierto, como para que se supiera que él había quedado vivo.¨
Angelita Montes de Oca, quien identifico en el hospital el cadáver de Josué, afirmaría años después ¨¨ tenía heridas en ambos hombros. Su brazo derecho presentaba muchos impactos de bala. Pero lo que más me impresiono fue un tiro que le habían dado en la sien, Sin dudas, lo habían matado.¨¨
Decían los viejos mambises que Josué le recordaba a José Maceo. Y Josué a veces se lamentaba de no haber nacido en la época de las cargas al machete.
Salvador Pascual era muy popular entre las muchachas. Alegre, jaranero y tremendo bailador. Floro Bistel tenía dos grandes paciones, el beisbol y el boxeo, era muy fildeador, tenía un corazón noble.
Fidel, Che y los miembros del Ejército Rebelde le enviaron una carta a Frank País por aquellos días, con motivo de la muerte de Josué, Floto y Salvador.
El mandatario estadounidense John F. Kennedy, tras el análisis de las causas de la derrota sufrida por la Brigada de Asalto 2506 en las arenas de la bahía de Cochinos, aprobó el documento denominado Programa de acciones encubiertas para debilitar al régimen de Castro, que recomendaba operaciones de apoyo a las bandas, las cuales se multiplicaron cuando a finales de noviembre, Washington puso en práctica la conocida Operación Mangosta.
Bajo esta premisa en el Escambray comenzaron a reagruparse los bandidos dispersos, y tras constituir el Frente Norte de las Villas adoptaron una estructura en grupos de nueve efectivos y crearon seis comandancias, que aportaban más agilidad en sus desplazamientos y mejor acceso a los suministros.
El 26 de noviembre del propio año 1961 la banda de Emilio Carretero ultimo al alfabetizador Manuel Ascunce, de solo 16 años, y al campesino Pedro Lantigua. Ante este crimen el Gobierno Revolucionario decreto la Ley 988 que establecía la pena máxima para lo que organizaban grupos armados y cometieran asesinatos con propósitos contrarrevolucionarios.
La muerte alevosa de Ascunce no fue un hecho aislado. Otros maestros y alfabetizadores, como Conrado Benítez(18 años) ,Pedro Miguel Morejón Quintana (20 ),Pedrito Blanco Gómez(13),Modesto Serrano Rodríguez(19),Tomas Hormiga(22) y Delfín Sen Cedre(25),por solo citar algunos ejemplos, resultaron víctimas de las salvajadas de los bandidos y engrosaron la lista de mártires de la campaña para levar la luz de la enseñanza a todo el país.
Para enfrentar a los alzados, las Fuerzas Armadas Revolucionarias organizaron grupos operativos que causaron numerosas bajas al enemigo, entre ellas la del cabecilla Osvaldo Ramírez (abril de 1962) .Con la creación del Ejercito del Centro, el 3 de julio siguiente –hace 55 años -, por el comandante Juan Almeida de la Sección de Lucha Contra Bandidos (LCB), se imprimió mas efectividad a las operaciones. Esa jefatura la asumió el entonces comandante Raúl Menéndez Tomassevich.
Los batallones LCB cosecharon éxitos tras éxitos. La banda de Tomas San Gil, jefe cabecilla en el Escambray, hallo su fin en el sumidero del rio Caracusey. En Matanzas, mediante la operación Piloto fueron capturados 19 bandidos y tres jefes de bandas. En Pinar del Rio (diciembre de 1963) se aprehendió a un peligroso grupo de alzados, en una operación dirigida por el capitán Eliseo Reyes (San Luis) y ejecutada por un comando encabezado por el sargento Rene González Novales.
El fin
En la neutralización de las bandas de Maro Borges y Carretero (febrero y marzo de 1964), mediante la llamada Operación Trasbordo, desempeño un papel determinante el agente de la Seguridad Alberto Delgado, posteriormente asesinado por José León Jiménez (Cheito= y sus compinches –hecho histórico que recuerda en el filme El hombre de Maisinicu ,un clásico del cine cubano. El cabecilla mencionado encontraría la muerte poco después en un cerco miliciano.
Ya para enero de 1965 fueron eliminados los grupos de alzados en la zona Sagua-Corralillo y en Pinar del Rio, en Matanzas cayo el último grupo el 22 de enero, y el 5 de julio, en Las Villas, fue liquidada la banda de Martínez Andrade, la última que quedaba en territorio nacional.
La serie de ficción La otra guerra, que se proyecta actualmente en la televisión nacional, recrea pasajes de la legendaria lucha contra bandidos que culminara victoria en aquella fecha. (Continuara)
62 ANIVERSARIO
Salida del llamado Presidio Modelo, el 15 de mayo de 1955.
El poderoso movimiento pro-amnistía logró
activar la conciencia nacional hasta la
liberación de los jóvenes revolucionarios
(Foto: Archivo de BOHEMIA)
Por CARIDAD CARROBELLO
Mayo aún no cumplía su promesa de lluvias. El domingo 15, en la entonces llamada Isla de Pinos, el calor y el entusiasmo popular reverberaban juntos desde que se supo la noticia: serían excarcelados los jóvenes asaltantes de dos de las fortalezas militares más importantes de la tiranía en el oriente cubano.
Un año antes el dictador Fulgencio Batista, movido por intereses electorales, había decretado el indulto de sus opositores. Pero excluyó inicialmente a los asaltantes de los cuarteles de Santiago de Cuba y de Bayamo, recluidos en el mal llamado Presidio Modelo.
La lucha de todo un pueblo, emprendida por el Comité de Familiares Pro Amnistía, fue la que obligó al Presidente de la República a disponer la liberación de los valerosos jóvenes. El decreto oficial resultó ratificado por la Cámara de Representantes y el Senado.
Pero el tirano no cedería tan dócilmente. Maniobras oficialistas pretendieron hacer ver que la aprobación de la amnistía llevaba implícito un entendimiento con los combatientes, para lograr “una equilibrada solución nacional”.
Fidel Castro respondió a este intento mediante la Carta sobre la Amnistía, fechada el 19 de marzo de 1955 y publicada en la revista BOHEMIA el 25. Con ella reveló las artimañas de la dictadura para que el grupo de revolucionarios abandonase la lucha a cambio del indulto. Esta denuncia pública provocó que el Consejo Disciplinario del Penal dispusiera la total incomunicación y extrema vigilancia sobre los jóvenes patriotas.
Abrazo de todo un pueblo
Pabellón en el que permanecieron los jóvenes de la Generación del Centenario.
En este pabellón del Presidio Modelo, y separados de su líder Fidel, los jóvenes revolucionarios estuvieron confinados bajo estricta vigilancia (Foto: MARTHA VECINO).
El máster Roberto Unger Pérez, historiador de la principal ciudad pinera y profesor de Filosofía e Historia, destaca una curiosa coincidencia. “La llegada al Presidio Modelo del grupo inicial de los asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en 1953, coincidió con el mismo día y mes del inicio del confinamiento de José Martí en la finca El Abra, el 13 de octubre de 1870. Es otro detalle que une a estos revolucionarios con el autor intelectual del 26 de Julio”.
Explica Unger que poco después de la llegada de estos combatientes al recinto, se activó la lucha por su liberación. Dentro del Comité de Familiares Pro Amnistía jugaron un activo rol las madres de los presos, quienes promulgaron la “Carta de las Madres de toda Cuba”, firmada por María Esther Aguilera, Rosario Bosque de Almeida, Luisa Prieto de Miret y Zenaida Oropesa de Montané.
Según datos históricos, la génesis de este Comité estuvo en Isla de Pinos. La primera reunión fue en Nueva Gerona, donde se acordó imprimir una tarjeta con la finalidad de extender la campaña por todo el país. También el humilde hogar de la familia Almeida, en el capitalino reparto Poey, municipio de Arroyo Naranjo, se convirtió en centro promotor de estas actividades.
Celda donde estuvo aislado Fidel Castro.
A la par, el Comité Gestor integrado por familiares y amigos allegados, coordinó visitas y atenciones a los presos, para garantizar la adecuada la comunicación entre el recinto carcelario y el exterior.
La unidad popular condujo a la victoria de aquel domingo 15 de mayo de 1955. En horas de la mañana se le informó a periodistas y familiares que había llegado la orden de libertad para los asaltantes, la cual comenzó a ejecutarse a partir de la 1 p.m. con el primer grupo integrado por Eduardo Rodríguez Alemán, José Suaréz Blanco, Jesús Montané Oropesa, Ernesto Tizol Aguilera, Oscar Alcalde Vals, Fidel Labrador García, Gustavo Arcos Bergnes, Abelardo Crespo Arias, Pedro Miret Prieto y Ciro Redondo García.
Casi media hora después aparecieron Fidel y Raúl Castro, Juan Almeida, Armando Mestre, Enrique Cámara, Agustín Díaz Cartaya, Orlando Cortés y Mario Chanes. El último grupo lo integraron Ramiro Valdés Daussá, José Ponce, Julio Díaz González, René Bedia, Reynaldo Benítez, Francisco González, Gabriel Gil, Rosendo Menéndez, Andrés García, Israel Tápanes y Eduardo Montano.
Libros que acompañaron al joven revolucionario durante el tiempo que permaneció prisionero.
Las heroínas del Moncada, Melba Hernández y Haydeé Santamaría, estuvieron en el recibimiento. El hijo de Montané, quebrantó el cerco de los guardias, lo cual fue aprovechado por el resto de los familiares para abrazar a sus allegados.
Los excarcelados se dirigieron a Nueva Gerona. Almeida fue con sus familiares a casa de Francisca Eduviges Herrera (Tin Tan), en el barrio de Sierra Caballos; Ciro Redondo y otros compañeros se trasladaron a la finca El Abra para rendir homenaje a Martí.
La principal ciudad pinera concentró la mayor parte de la expectación nacional dada la presencia de Fidel Castro, quien junto a Montané y otros revolucionarios, fue al café Nuevo Virginia y luego hacia la casa de la familia Montané Oropesa, donde intercambiaron ideas hasta el momento de salir hacia el hotel Isla de Pinos.
Ya en el hotel, el joven líder ofreció una conferencia de prensa. Respondió firmemente que continuaría la lucha contra el régimen. Señaló su oposición a la convocatoria de una Asamblea Constituyente (posición sostenida por el oficialismo), por considerarla una clara maniobra para alcanzar la reelección de Batista.
Al terminar, entregó a la prensa el Manifiesto al Pueblo de Cuba. En él se expresaba la disposición de seguir la lucha inspirada en el ideario martiano. Este documento proclamaba que la campaña popular por la amnistía era “la gran victoria del pueblo en los últimos tres años”.
En el muelle donde estaba atracado el barco donde partirían hacia Batabanó, los moncadistas entonaron el Himno del 26 de Julio, igual que lo hicieron otra vez en el Presidio Modelo. Ese día El Pinero zarpó más tarde, cerca de las 10 de la noche. Cuentan que durante la travesía nadie durmió.
Presidio Modelo
Edificado a cuatro kilómetros de la capital pinera, durante el régimen del tirano Gerardo Machado, esta cárcel fue más que sitio de confinamiento, un escenario de horrores.
Desde el prólogo de su libro Presidio Modelo el destacado revolucionario y periodista Pablo de la Torriente Brau, describió las atrocidades cometidas en la instalación: “Allí estuvimos nosotros y casi dos años, asomados atónitos, al borde de aquel remolino de inmundicia, que arrastraba en vértigo un clamor confuso de voces de espanto; aullidos de los locos aterrorizados; explosiones de los disparos homicidas; estertores angustiosos de hombres estrangulados por sorpresa (…); gritos desesperados de los que morían de hambre y de sed en las celdas!… ¡Rumor estremecido de un mundo indescriptible, que dejó enferma de recuerdos mi imaginación!… ¡Para siempre!…”
Desde la primera muerte en 1926, el crimen se apoderó del reclusorio; entre ese año y 1959 hubo 763 muertos, muchos estrangulados, ahogados, golpeados, torturados, envenenados o empujados desde lo alto de las construcciones circulares.
Allí, con apariencia de modernidad se fusionaron 24 cárceles del país. Además durante la Segunda Guerra Mundial el lugar se utilizó como campo de concentración, ya que fueron encerrados y reprimidos ciudadanos de países del eje nazi-fascista Berlín-Roma-Tokio, por considerarles espías.
El vicio y la corrupción alimentaron en este lugar el maltrato, el tráfico ilícito y los castigos inhumanos que no pudieron doblegar ni a los revolucionarios antimachadistas de los años 30, ni a los asaltantes a los cuarteles Moncada y de Bayamo.
Fue en 1967 que el mal llamado Presidio Modelo se dejó de emplear como tal.
El decreto oficial
El martes 2 de mayo de 1955 resultó ratificada la Ley de Amnistía por la Cámara de Representantes y al siguiente día por el Senado. El 6, el Primer Ministro, Jorge García Montes, entregó a la prensa una nota oficial en la cual se expresaba que el Presidente de la República había firmado la excarcelación de los sancionados.
Fue reflejada la Ley en el número extraordinario de la Gaceta Oficial de Cuba, con un apéndice de último momento que incluía a los exmilitares. La decisión sería firme, según lo establecido, dos días después, sin embargo, tanto en la prensa como en otros medios surgieron confusiones en su interpretación.
El viernes 13 de mayo, día de la supuesta excarcelación, en la primera página del periódico La Calle, Luis Orlando Rodríguez denunciaba con el artículo “Quieren matar a Fidel Castro”, el plan organizado por provocadores de la tiranía para atentar contra la vida de los jóvenes revolucionarios. Igual destacaba la intención de confundir al pueblo en cuanto a la fecha y hora de la excarcelación para evitar demostraciones a favor.
Hasta el momento de la salida, los familiares y el pueblo estuvieron concentrados cerca de la entrada del Presidio Modelo para evitar cualquier contratiempo.
Carta de Fidel sobre la amnistía
carta-fidel-13Presidio Modelo, Isla de Pinos
marzo de 1955
Dr. Luis Conte Agüero
Presente
Mi entrañable amigo:
Estar preso es estar condenado al silencio forzoso; a escuchar y leer cuanto se habla y escribe, sin poder opinar; a soportar los ataques de los cobardes, que se aprovechan de las circunstancias para combatir a quienes no pueden defenderse y hacen planteamientos que de no encontrarnos imposibilitados materialmente merecerían nuestra inmediata réplica.
Todo esto sabemos que hay que sufrirlo con estoicismo, como parte del sacrificio y de la amargura que tofo ideal exige. Pero hay veces en que es preciso vencer todos los obstáculos, porque resulta imposible guardar silencio sin que la dignidad se sienta lastimada. No redacto estas líneas para buscar el aplauso que tantas veces se otorga con exceso al mérito aparente, al gesto teatral, y se niega a los que saben cumplir el deber sencilla y naturalmente. Lo hago por rectitud de conciencia, por la consideración, respeto y lealtad que al pueblo debo. Y al dirigirme al pueblo de Cuba para expresar mi opinión (que no debo reservarme por ninguna razón de conveniencia), sobre el problema que a nosotros nos atañe directamente, y que ocupa gran parte de la atención pública: la amnistía política; quiero hacerlo a través de tu persona, de hermano más que de amigo, y ti cívica “Tribuna Libre”, rogándote la hagas extensiva a otros órganos, igualmente dignos, de la prensa radial y escrita.
El interés que una inmensa parte de la ciudadanía ha mostrado a favor de nuestra libertad, nace del sentido innato de la justicia en las masas y de un sentimiento profundamente humano de un pueblo que no es ni puede ser indiferente. Alrededor de este sentimiento, ya incontenible, se ha levantado una orgía de demagogia, de hipocresía, de oportunismo y mala fe. Saber qué pensamos los presos políticos de todo esto es quizás la pregunta que se han formulado millares de ciudadanos y tal vez no pocos personeros del régimen. Crece el interés si, como en este caso, se trata de los del Moncada, los excluidos de todas las amnistías, el objeto de todos los ensañamientos, el punto clave de todo el problema. ¡No sé si los más odiados o los más temidos!…
Algunos voceros han dicho que ya “hasta los Moncadistas serán incluidos”. No se nos puede mencionar sin un “hasta”, un “incluidos” o un “excluidos”. Dudan, vacilan, saben a ciencia cierta que si hacen un survey, el 99 por ciento del pueblo la pediría, porque al pueblo no se le engaña fácilmente, ni se le pueden ocultar las verdades, pero no están seguros de lo que piensa el uno por viento vestido de uniforme, temen disgustarlo y temen con razón porque han estado envenenando interesadamente el alma de los militares contra nosotros, falseando los hechos, imponiendo la censura previa durante noventa días y la Ley de Orden Público para que no se supiera nunca lo que allí pasó, ni quiénes fueron humanos en el combate y quiénes realizaron actos que algún día la historia recordará con espanto.
¡Cuán extraña conducta ha seguido el régimen con nosotros! En público nos llaman asesinos, en privado nos califican de caballeros. En público nos combaten con encono, en privado vienen a conocernos. Un día es un coronel del ejército con su plana mayor, me ofrece un tabaco, me obsequia un libro, todos muy corteses. Otro día se aparecen tres ministros, risueños, amables, respetuosos. Uno de ellos expresa: “no te preocupes, esto pasa, yo puse muchas bombas y le estuve preparando a Machado un atentado en el Country Club, yo también fui preso político”.
Celebra el usurpador una entrevista de prensa en Santiago de Cuba: declara que no existe opinión pública a favor de nosotros. Días después se produce un hecho insólito: el pueblo oriental en masa, en un acto de un partido, al que no pertenecemos, la más grande movilización de la campaña, según los cronistas, grita incesantemente nuestros nombres y clama por nuestra libertad. ¡Formidable respuesta de un pueblo bizarro y leal que sabe bien la historia del Moncada!
Ahora nos corresponde a nosotros responder también con civismo el emplazamiento moral que el régimen nos hace al declarar que habrá amnistía si los presos y exiliados cejan en su actitud, di hay compromiso tácito o expreso de acatamiento al gobierno.
Una vez los fariseos le preguntaron a Cristo si debía a no pagar tributos al César. Su respuesta debía hacerlo quedar mal con el César o con el pueblo. Los fariseos de todas las épocas conocen ese ardid. Así hoy se pretende desmoralizarnos ante el pueblo o encontrar un pretexto para dejarnos en prisión.
No me interesa en lo absoluto demostrarle al régimen que debía dictar esa amnistía, ello me tiene sin cuidado alguno; lo que me interesa es demostrar la falsedad de sus planteamientos, la insinceridad de sus palabras, la maniobra ruin y cobarde que se está llevando a cabo con los hombres que están en prisión por combatirlo.
Han dicho que son generosos porque se sienten fuertes, pero son rencorosos porque se sienten débiles. Han dicho que no albergan odios y, sin embargo, lo han ejercido sobre nosotros como no se ejerció jamás contra un grupo de cubanos.
Habrá amnistía cuando haya paz. ¿Con qué moral pueden hacer semejante planteamiento hombres que se han pasado tres años pregonando que dieron un golpe de estado para traer la paz a la República? Entonces no hay paz. Luego, el golpe de estado no trajo la paz; por tanto el gobierno reconoce su mentira después de tres años de dictadura; confiesa al fin que falta la paz en Cuba desde el mismo día que asaltaron el poder.
“La mejor prueba de que no existe dictadura es que no hay presos políticos”, dijeron durante muchos meses; hoy que la cárcel y el exilio están repletos no pueden, pues, decir que vivimos en un régimen democrático-Constitucional. Sus propias palabras los condenan.
Para que haya amnistía es necesario que los adversarios del régimen cejen su actitud. Es decir, que se comete un crimen contra el derecho de gentes, se nos convierte en rehenes, se hace con nosotros lo mismo que nos nazis en los países ocupados. Por eso somos hoy, más que presos políticos, los rehenes de la dictadura.
Para que haya amnistía es preciso un previo compromiso de acatamiento al régimen. Los miserables que sugieren tal cosa suponen que los que llevamos veinte meses desterrados y presos, en esta isla, hemos perdido la entereza bajo el exceso de rigor que nos han impuesto. Desde sus jugosas y cómodas posiciones oficiales, donde quisieron vivir eternamente, tienen la ruindad de hablar en esos términos, hacia quienes, mil veces más honorables que ellos, han enterrado en las galeras de presidio. Quien escribe estas líneas ha sumado dieciséis meses aislado en una celda, pero se diente con energías suficientes para responder con dignidad. Nuestra prisión es in justa; no veo por qué puedan tener la razón los que asaltan los cuarteles para derrocar la legítima Constitución, que se dio el pueblo, y no los que quisieron hacerla respetar; ni que hayan de tenerla los que, a ese pueblo arrebataron su soberanía y libertad y no los que lucharon por devolvérselas; ni porque hayan de tener ellos el derecho a gobernar la República contra su voluntad, mientras que nosotros por lealtad a sus principios nos consumimos en las prisiones.
Búsquense las vidas de los que mandan y las encontrarán llenas de turbias actuaciones, fraudes y fortunas mal habidas, compárense con las de los que murieron en Santiago de Cuba y los que estamos aquí presos, sin mácula ni deshonra. Nuestra libertad personal es un derecho inalienable que nos corresponde como ciudadanos nacidos en una patria que no reconoce amos de ninguna clase; por la fuerza se nos puede privar de esos derechos y a yodos los demás, pero jamás logrará nadie que aceptemos disfrutarlos mediante un compromiso indigno. A cambio de nuestra libertad no daremos, pues, ni un átomo de nuestro honor.
Quines tienen que comprometerse a acatar las leyes de la República, que la violaron ignominiosamente el 10 de marzo; quienes tienen que acatar la soberanía y la voluntad nacional son ellos, que las burlaron escandalosamente el 1ro de noviembre; quienes tienen que propiciar un clima de sosiego y convivencia pacífica en el país son ellos, que desde hace tres años lo mantienen en la inquietud y la zozobra. Sobre ellos pesa la responsabilidad; sin el 10 de marzo no hubiera sido necesario el combate del 26 de julio y ningún cubano estaría sufriendo la prisión política.
Nosotros no somos perturbadores de oficio, ni ciegos partidarios de la violencia, si la patria mejor que anhelamos se puede realizar con las armas de la razón y la inteligencia. Ningún pueblo seguiría al grupo de aventureros que pretendiese sumir al país en una contienda civil, allí donde la injusticia no predominase y las vías pacíficas y legales les franqueasen el camino a todos los ciudadanos en la contienda cívica de las ideas. Pensamos como Martí que “es un criminal quien promueve en un país la guerra que se le puede evitar; y quien deja de promover la guerra inevitable”. Guerra civil que se puede evitar no nos verá nunca promoverla la nación cubana, como reitero que cuantas veces en Cuba se presenten las circunstancias ignominiosas que siguieron al golpe artero del 10 de marzo será un crimen dejar de promover la rebeldía inevitable.
Si nosotros considerásemos que un cambio de circunstancias y un clima de positivas garantías constitucionales exigiesen un cambio de táctica en la lucha, sólo como acatamiento a los intereses y anhelos de la nación, pero jamás en virtud de un compromiso, que sería cobarde y vergonzoso, con el gobierno. Y si ese compromiso se nos exige para concedernos la libertad decimos rotundamente que no.
No estamos cansados. Después de veinte meses nos sentimos firmes y enteros como el primer día. No queremos amnistía al precio de la deshonra. No pasaremos bajo las horcas caudinas de opresores innobles. ¡Mil años de cárcel antes que la humillación! ¡Mil años de cárcel antes que el sacrilegio del decoro! Lo proclamamos serenamente, sin temer ni odio.
Si lo que hace falta en esta hora son cubanos que se sacrifiquen para salvar el pudor cívico de nuestro pueblo, nosotros nos ofrecemos gustosos. Somos jóvenes y no albergamos ambiciones bastardas. Nada temas, pues, de nosotros los politiqueros, que ya por distintas vías, más o menos disimuladas, se encaminan al carnaval de las aspiraciones personales, olvidados de las grandes injusticias que lastiman a la patria.
Y no ya la amnistía, ni siquiera pediremos que nos mejoren el sistema de prisión, por donde el régimen ha demostrado todo su odio y su saña hacia nosotros. “De nuestros enemigos –como dijera unas vez Antonio Maceo- lo único que aceptaríamos gustosos sería el sangriento patíbulo que otros compañeros nuestros, más afortunados que nosotros, han sabido ir a él con la frente erguida y la tranquilidad de conciencia del que se sacrifica por la justa y santa causa de la libertad”.
Frente a la transigencia bochornosa de hoy, a los setenta y siete años de la protesta heroica, el Titán de Bronce tendrá en nosotros sus hijos espirituales.
Fidel Castro
Himno del 26 de Julio
Era el 12 de febrero de 1954. En el antiguo reclusorio mal llamado Presidio Modelo, hoy Monumento Nacional y Palacio de Pioneros 15 de Mayo, los asaltantes a los cuarteles Moncada y de Bayamo aprovecharon la visita de Fulgencio Batista al penal, para hacer valer la firmeza revolucionaria entonando las notas del Himno del 26 de Julio.
Agustín Díaz Cartaya había compuesto aquella marcha en apenas tres días, la cual tituló Himno de la Libertad, pero posteriormente fue calificada con la histórica fecha que cambió el rumbo de la patria.
“Marchando vamos hacia un ideal/ sabiendo que hemos de triunfar/ en aras de paz y prosperidad/ lucharemos todos por la libertad”, entonaron los valientes jóvenes.El tirano creyó en un inicio que se trataba de una bienvenida, pero cuando puso atención a la letra de la canción hizo un gesto contrariado. La represión al atrevido grupo no se hizo esperar.
Letra original del Himno del 26 de Julio
Marchando, vamos hacia un ideal
sabiendo que hemos de triunfar
en aras de paz y prosperidad
lucharemos todos por la libertad.
Adelante cubanos
que Cuba premiará nuestro heroísmo
pues somos soldados
que vamos a la Patria liberar
limpiando con fuego
que arrase con esta plaga infernal
de gobernantes indeseables
y de tiranos insaciables
que a Cuba
han hundido en el Mal.
La sangre que en Oriente se derramó
nosotros no debemos olvidar
por eso unidos hemos de estar
recordando a aquellos que muertos están.
La muerte es victoria y gloria que al fin
la historia por siempre recordará
la antorcha que airosa alumbrando va
nuestros ideales por la Libertad.
El pueblo de Cuba…
sumido en su dolor se siente herido
y se ha decidido…
hallar sin tregua una solución
que sirva de ejemplo
a ésos que no tienen compasión
y arriesgaremos decididos
por esa causa hasta la vida
¡que viva la Revolución!
Por: Salim Lamrani
La dictadura de Fulgencio Batista de 1952 a 1958 precipitó el advenimiento de la Revolución Cubana. Algunos mitos, cuidadosamente alimentados por los partidarios del antiguo régimen exilados en Miami y por los detractores de Fidel Castro, persisten aún.
1. El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 que organizó Fulgencio Batista, expresidente de la República de 1940 a 1944, puso fin al orden constitucional y derrocó al gobierno democráticamente elegido de Carlos Prío Socarrás, unos meses antes de las elecciones presidenciales de junio de 1952.
2. Antiguo sargento estenógrafo, Batista emergió a la vida política cubana durante la Revolución del 4 de septiembre de 1933 que lideraron los estudiantes y que derrocó la dictadura odiada de Gerardo Machado. Encabezó una rebelión de suboficiales y se apoderó del ejército, convirtiéndose en el nuevo jefe del Estado Mayor. Al día siguiente, el 5 de septiembre de 1933, Batista visitó al embajador estadounidense Sumner Welles, lo que auguraba su futura traición. Welles estaba preocupado por los “elementos sumamente radicales” que acababan de tomar el poder. El gobierno revolucionario de Ramón Grau San Martín, conocido por el nombre de Pentarquía, tenía el apoyo de “la inmensa mayoría del pueblo cubano”, según la embajada estadounidense.
3. Estados Unidos se negó a reconocer al nuevo gobierno revolucionario y alentó a Batista a ejecutar un golpe de fuerza para derrocar a Grau San Martí. Éste preconizaba, mediante la voz de Antonio Guiteras, verdadera alma de la Revolución de 1933, la soberanía nacional y la justicia social. Welles informó a Batista de que disponía del “apoyo de la inmensa mayoría de los intereses económicos y financieros en Cuba”.
4. En enero de 1934, con el apoyo de Washington, Batista derrocó al gobierno de Grau San Martín, conocido como el gobierno de los “cien días” (127 días), impuso la figura de Carlos Mendieta y conservó el poder real. El sargento ascendido a general acababa de doblar las campanas de la Revolución de 1933. Washington se alegró de la situación: “El 4 de septiembre de 1933 fue liquidado”.
5. A pesar de las incesantes conspiraciones, la inestabilidad política crónica y la hostilidad de Estados Unidos, la Revolución de 1933 organizó elecciones para el 22 de abril de 1934, convocó una Asamblea Constituyente para el 20 de mayo de 1934, otorgó la autonomía a las universidades, redujo el precio de los artículos de primera necesidad, dio el derecho de voto a las mujeres, limitó la jornada laboral a ocho horas, creó un Ministerio del Trabajo, redujo las tarifas de electricidad y de gas, acabó con el monopolio de las empresas estadounidenses, impuso una moratoria temporal sobre la deuda y, sobre todo, nacionalizó la Cuban Electric Company, filial de la American Bond and Foreign Power Company.
6. De 1934 a 1940, Batista reinó entre bambalinas hasta su elección a la presidencia de la República en 1940, gracias a una coalición heteróclita que agrupaba a las fuerzas conservadoras y a los comunistas del Partido Socialista Popular. Según Washington, “el volumen y el tamaño de la corrupción”, su alineamiento con la política exterior estadounidense y su dependencia del mercado estadounidense marcaron su gobierno. Batista permitió también que Washington utilizara el espacio aéreo, marítimo y terrestre, dispusiera de varias bases aéreas y navales con uso exclusivo durante la Segunda Guerra Mundial, sin reciprocidad, poniendo así la soberanía nacional entre paréntesis.
7. En 1944, Ramón Grau San Martín fue elegido a la Presidencia de la República y tomó el poder en octubre de 1944. Batista dejó una situación financiera desastrosa a su sucesor. El embajador estadounidense Spruille Braden se dio cuenta de la situación tan pronto como julio de 1944 e informó a sus superiores: “Es cada vez más evidente que el Presidente Batista desea hacerle la vida difícil a la próxima administración por todos los medios posibles, y particularmente desde un punto de vista financiero”. Braden denunció “un robo sistemático de los fondos del Tesoro” y señaló que “el Doctor Grau encontrará cajas vacías cuanto tome el poder”.
8. Grau San Martín dirigió el país hasta 1948 y su administración estuvo gangrenada por la corrupción y la dependencia de Estados Unidos. El Departamento de Estado enfatizó el punto débil de la nación cubana en un memorándum del 29 de julio de 1948: “La economía mono-productora depende casi exclusivamente de Estados Unidos. Si manipulamos las tarifas o la cuota azucarera podemos hundir a toda la isla en la pobreza”.
9. Carlos Prío Socarrás, Primer Ministro de Grau en 1945 y Ministro del Trabajo después, ganó la elección presidencial de 1948. El nepotismo y la corrupción marcaron su administración.
10. El 10 de marzo de 1952, a tres meses de las elecciones presidenciales del 1 de junio de 1952, Batista rompió el orden constitucional e instauró una dictadura militar. Aumentó el salario de las fuerzas armadas y de la policía (de 67 pesos a 100 pesos y de 91 pesos a 150 pesos respectivamente), se otorgó un salario anual superior al del presidente de Estados Unidos (pasó de 26.400 dólares a 144.000 dólares frente a los 100.000 dólares de Truman), suspendió el Congreso y entregó el poder legislativo al Consejo de Ministros, suprimió el derecho de huelga, restableció la pena de muerte (prohibida por la Constitución de 1940) y suspendió las garantías constitucionales
11. El 27 de marzo de 1952, Estados Unidos reconoció oficialmente al régimen de Batista. Como subrayó el embajador estadounidense en La Habana, “las declaraciones del general Batista respecto al capital privado fueron excelentes. Fueron muy bien recibidas y yo sabía sin duda posible que el mundo de los negocios formaba parte de los más entusiastas partidarios del nuevo régimen”.
12. En julio de 1952, Washington firmó acuerdos militares con La Habana, aunque era consciente del carácter brutal y arbitrario del nuevo poder. Cuba está “bajo el yugo de un dictador sin piedad”, subrayó la embajada estadounidense en un informe confidencial de enero de 1953 con destino al Departamento de Estado. En efecto, el general reprimía con mano de hierro a la oposición, particularmente a la juventud estudiantil simbolizada por el asesinato del joven Rubén Batista en enero de 1953.
13. El 26 de julio de 1953, un joven abogado llamado Fidel Castro encabezó una expedición armada contra el cuartel Moncada, segunda fortaleza militar del país. Fue un fracaso sangriento. El consulado estadounidense de Santiago de Cuba señaló que “el Ejército no hizo distinciones entre los insurrectos capturados o simples sospechosos”, reconociendo las masacres que cometieron los soldados tras recibir órdenes del coronel Alberto del Río Chaviano. Enfatizó también “el número muy bajo de heridos entre los insurrectos con respecto al número de soldados heridos. […]. Los asaltantes capturados fueron ejecutados a sangre fría y los asaltantes heridos también fueron liquidados”.
14. En noviembre de 1954, Batista organizó una parodia electoral que ganó sin dificultad. Estados Unidos reconoció que “las elecciones que previó Batista eran un simulacro destinado a aferrarse al poder”.
15. En mayo de 1955, tras una orden de Washington, el régimen militar creó el Buró de Represión de las Actividades Comunistas (BRAC), que se encargaba de “reprimir todas las actividades subversivas que pudieran afectar a Estados Unidos”.
16. Si los discursos de Batista eran ferozmente anticomunistas, conviene recordar que fue él quien estableció por primera vez relaciones diplomáticas entre Cuba y la Unión Soviética en 1942.
17. Durante toda la dictadura militar, Batista mantuvo relaciones comerciales con Moscú, vendiendo azúcar. En 1957, el Diario de la Marina, periódico conservador cubano, se alegró de aquellas ventas señalando que “el precio del azúcar había mejorado después de que la Unión Soviética adquiriera 200.000 toneladas”. En ningún momento, Washington se preocupó de las relaciones comerciales entre la Unión Soviética y Cuba bajo la dictadura de Batista. La historia sería otra cuando tomara el poder Fidel Castro.
18. En mayo de 1955, Batista, quien deseaba mejorar su imagen y responder a una petición popular, procedió a una amnistía general y liberó a Fidel Castro así como a los otros presos del Moncada.
19. El 2 de diciembre de 1956, tras organizar una expedición desde México donde conoció a Che Guevara, Fidel Castro desembarcó en Cuba con 81 hombres para lanzar una guerra insurreccional contra la dictadura militar de Batista. Sorprendidos por el ejército, la operación fue un fracaso y los revolucionarios tuvieron que dispersarse. Fidel Castro se encontró con otros 11 insurgentes, con un total de 7 fusiles solamente.
20. El embajador estadounidense Arthur Gardner expresó su punto de vista sobre Fidel Castro en un informe enviado al Departamento de Estado. El líder del Movimiento 26 de Julio era un “gánster” que “iba a apoderarse de las industrias americanas” y “nacionalizarlo todo”. En cuanto al dictador Batista, “dudo de que hayamos tenido mejor amigo que él”. Hacía falta entonces “apoyar al actual gobierno y promover la expansión de los intereses económicos estadounidenses”.
21. Batista ejercía una violencia feroz hacia la oposición. Pero Estados Unidos se mostró discreto con respecto a los crímenes que cometía su aliado cubano. No obstante, la embajada estadounidense en La Habana multiplicaba los informes sobre este tema: “Estamos convencidos ahora de que los recurrentes asesinatos de personas a quienes el gobierno califica de opositores y terroristas son en realidad el trabajo de la policía y del ejército. La explicación oficial es que los hombres fueron asesinados por otros opositores. Sin embargo, el agregado jurídico recibió confesiones indirectas de culpabilidad en los círculos policiales, además de pruebas de la responsabilidad de la policía”.
22. Wayne S. Smith, joven funcionario de la embajada estadounidense, estuvo conmocionado por las masacres que cometían las fuerzas del orden. Describió escenas de horror: “La policía reaccionaba de modo excesivo a la presión de los insurgentes, torturando y matando a centenas de personas, tanto a inocentes como a culpables. Se abandonaban los cuerpos, ahorcados en los árboles, en las carreteras. Tales tácticas condujeron inexorablemente a la opinión pública a rechazar a Batista y a apoyar a la oposición”.
23. En febrero de 1957, la entrevista a Fidel Castro que realizó Herbert Matthews del New York Times permitió que la opinión pública estadounidense y mundial descubriera la existencia de una guerrilla en Cuba. Batista confesaría más tarde en sus memorias que gracias a ese palo periodístico “Castro empezaba a ser un personaje de leyenda”. Matthews matizó sin embargo la importancia de su entrevista: “Ninguna publicidad, por más sensacional que fuese, habría podido tener efecto si Fidel Castro no fuera precisamente el hombre que yo describí”.
24. El 13 de marzo de 1957, un comando del Directorio Revolucionario del líder estudiantil José Antonio Echeverría, que se componía de 64 jóvenes, asaltó el Palacio Presidencial con el objetivo de ejecutar a Batista. La operación fue un fracaso y costó la vida a 40 de los 64 estudiantes. Los supervivientes fueron perseguidos a través de la ciudad y asesinados. Echeverría perdió la vida durante un enfrentamiento con la policía cerca de la Universidad de La Habana.
25. La embajada francesa en La Habana brindó un análisis sobre el ataque del 13 de marzo: “Las reacciones americanas a los acontecimientos en Cuba eran de horror, de simpatía por los insurrectos, de reprobación contra Batista. Al leer los editoriales que los principales periódicos dedicaron al evento, resulta claro que el heroísmo de los patriotas cubanos marcó mucho a Estados Unidos […]. Si algunos reconocen sin embargo que los insurrectos del 13 de marzo estuvieron equivocados en sus métodos, es verdad, mucho más que en sus objetivos, todos estiman en cambio que dieron a su causa la palma del martirio y que este ejemplo galvanizaría a la oposición cubana”.
26. Fidel Castro, quien firmó una alianza con el Directorio Revolucionario en la lucha contra Batista, estaba en desacuerdo con el asesinato político: “Estábamos contra Batista pero nunca intentamos organizar un atentado contra él y habríamos podido hacerlo. Era vulnerable. Era mucho más difícil luchar contra su ejército en las montañas o intentar tomar una fortaleza que estaba defendida por un regimiento. ¿Cuántos había en la guarnición del Moncada, aquel 26 de julio de 1953? Cerca de mil hombres, quizás más. Preparar un ataque contra Batista y eliminarlo era diez o veinte veces más fácil, pero nunca lo hicimos. ¿Acaso el tiranicidio sirvió una vez en la historia para hacer la revolución? Nada cambia en las condiciones objetivas que engendran una tiranía […] Nunca hemos creído en el asesinato de líderes […], no creíamos que se abolía o se liquidaba un sistema, cuando se eliminaba a sus líderes. Combatíamos las ideas reaccionarias, no a los hombres”.
27. En las montañas de la Sierra Maestra donde se desarrollaban los combates entre el ejército y los insurrectos, Batista evacuó por la fuerza a las familias campesinas para eliminar la base de apoyo de los rebeldes y los concentró en almacenes de la ciudad de Santiago. Aplicaba así los métodos del general español Valeriano Weyler durante la guerra de 1895-1898. En un editorial, la revista Bohemia denunció una “situación de tragedia” que recordaba “las épocas más oscuras de Cuba”. El semanal relató la suerte de unas 6.000 víctimas: “Es una historia dolorosa, de sufrimientos, de penas intensas. Es la historia de 6.000 cubanos obligados a dejar sus hogares, allí, en los rincones inextricables de la Sierra Maestra, para concentrarlos en lugares donde carecían de todo, donde era difícil ayudarlos, darles una cama o un plato de comida”.
28. El 29 de julio de 1957, el asesinato de Frank País, líder del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente, desató una inmensa manifestación que fue reprimida por las fuerzas batistianas, hasta el punto de que el embajador estadounidense Earl E. T. Smith se sintió obligado a denunciar “la acción excesiva de la policía”.
29. El 5 de septiembre de 1957, la sublevación de una fracción del ejército contra Batista en Cienfuegos fue anegada en sangre. Según el embajador Smith, “el factor clave para quebrar la revuelta de Cienfuegos” fue el uso de aviones “F-47 y B-26” suministrados por Estados Unidos.
30. El 29 de septiembre de 1957, el Colegio Médico de Cuba publicó un informe sobre la situación política cubana durante la XI Asamblea General de la Asociación Médica Mundial. Según éste, “los combatientes de la lucha armada que se rinden son liquidados. No hay prisioneros, sólo hay muertos. Muchos opositores no son sometidos al Tribunal de Justicia sino ejecutados con un tiro en la nuca o ahorcados. Intimidan a los magistrados y a los jueces sin que las voces de protesta sean escuchadas. La desesperanza se difunde entre los jóvenes que se inmolan en una lucha desigual. El que es perseguido no encuentra refugio. En la embajada de Haití, diez solicitantes de asilo fueron asesinados por la fuerza pública […]. La prensa está totalmente censurada. No se permite la información periodística, ni siquiera por parte de agencias internacionales […]. En los locales de los cuerpos represivos de la policía y del ejército, torturan a detenidos para arrancarles por la fuerza la confesión de presuntos delitos. Varios heridos presentes en las clínicas y hospitales fueron llevados por la fuerza y aparecían varias horas después asesinados en las ciudades y en el campo”. El Washington Post y Times Herald señalaron que “los médicos cubanos son víctimas de atrocidades, incluso de asesinato por curar a rebeldes cubanos”.
31. En 1958, además de apoyar al régimen de Batista, Estados Unidos enjuició y encarceló a Carlos Prío Socarrás, presidente legítimo de Cuba, refugiado en Miami, bajo pretexto de violar las leyes de neutralidad del país. Éste intentaba organizar una resistencia interna contra la dictadura.
32. En cuanto a la libertad de prensa, Estados Unidos presenta a la Cuba prerrevolucionaria con una mirada positiva. Así, afirma, “antes de 1959, el debate público era vigoroso: había 58 periódicos y 28 canales de televisión que proporcionaban una pluralidad de puntos de vista políticos”. Los documentos de la época y los hechos contradicen esta afirmación. En efecto, un informe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) publicado en 1957 calificó de “antidemocrático al gobierno del Presidente Fulgencio Batista de Cuba, pues este gobierno no respeta la libertad de prensa”. De hecho, la censura en la prensa se aplicó durante 630 días de los 759 que duró la guerra insurreccional entre el 2 de diciembre de 1956 y el 1 de enero de 1959.
33. Bajo Batista, la corrupción era endémica. “Los diplomáticos informan incluso de que si siempre hubo corrupción gubernamental en Cuba, nunca fue tan eficaz y generalizada como bajo el régimen del Presidente Fulgencio Batista”, precisaba el New York Times.
34. Batista estaba íntimamente vinculado a los elementos de gansterismo tales como Meyer Lansky o Luigi Trafficante Jr. Sus primeros contactos con la mafia se remontaban a 1933 cuando se autoproclamó coronel y se le acercaron Charles “Lucky” Luciano y Santo Trafficante senior. El mundo del juego, sumamente lucrativo, estaba controlado por Lansky, número dos de la mafia estadounidense, ‘uno de los principales gánsteres de Estados Unidos”, quien “había creado para el dictador Batista la organización actual de los juegos de La Habana”, según el diario francés Le Monde.
35. Estados Unidos y los partidarios del antiguo régimen presentan todavía la Cuba batistiana como “la vitrina de América Latina” de la época. La realidad es sensiblemente diferente. Las estadísticas del Banco Nacional de Cuba están disponibles para este periodo y es posible comparar la situación económica bajo el gobierno democrático del presidente Carlos Prío Socarrás y bajo el régimen militar de Batista. Así, entre 1951 y 1952, el PIB cubano aumentó un 2,52%. De 1952 a 1953, bajo Batista, el PIB cayó un 11,41%, con un alza de sólo un 0,9 de 1953 a 1954, y de un 3,5 de 1954 a 1955. Sólo en 1956, el PIB volvió a alcanzar su nivel de 1952 con 2.460,2 millones de pesos. Así, resulta imposible hablar de crecimiento económico entre 1952 y 1956. Durante dos tercios del reinado de Batista no hubo crecimiento. La mejoría sólo ocurrió a partir de 1957 cuando el PIB alcanzó la cifra de 2.803,3 millones de pesos y en 1958 volvió a bajar a 2.678,9 millones de pesos.
36. Además, las reservas monetarias cayeron de 448 millones de pesos en 1952 a 373 millones en 1958, los cuales fueron robados durante la huida de Batista y sus cómplices 1 de enero de 1959. La deuda de la nación pasó de 300 millones de dólares en marzo de 1952 a 1.300 millones en enero de 1959 y el déficit presupuestario alcanzó 800 millones de dólares.
37. La política azucarera de Batista fue un fracaso. Mientras que este sector generaba ingresos a la altura de 623 millones de pesos en 1952, bajó a 383,5 millones en 1953, 412,8 millones en 1954, 402,1 millones en 1955, 426,1 millones en 1956 y 520,7 millones en 1958. Sólo el año 1957 generó más ingresos que 1952 con 630,8 millones de pesos.
38. Los obreros y empleados agrícolas pagaron el precio. Mientras que su remuneración se elevaba a 224,9 millones de pesos en 1952, cayó a 127,7 millones en 1953, 128,2 millones en 1954, 118,9 millones en 1955, 127 millones en 1956, 175,3 millones en 1957 y 156,9 millones en 1958. Durante el régimen de Batista nunca tuvieron el ingreso de 1952. Lo mismo ocurrió con los obreros y empleados no agrícolas. Mientras que su ingreso global era de 186,6 millones de pesos en 1952, bajó a 126,2 millones en 1953, 123,5 millones en 1954, 112,7 millones en 1955, 114,6 millones en 1956, 145,7 millones en 1957 y 141,8 millones en 1958. Bajo Batista los obreros y empleados no agrícolas nunca alcanzaron su nivel de ingreso de 1952.
39. No obstante, el régimen de Batista se benefició de la ayuda económica estadounidense como nunca antes. Las inversiones estadounidenses en Cuba pasaron de 657 millones de dólares en 1950 bajo Carlos Prío Socarrás a más de 1.000 millones de dólares en 1958.
40. El profesor estadounidense Louis A. Pérez Jr. señala que “en realidad, el ingreso per cápita en Cuba en 1958 era más o menos similar al de 1947”.
41. Según un estudio que realizó el Consejo Nacional de Economía de Estados Unidos entre mayo de 1956 y junio de 1957 publicado en un informe titulado Investment in Cuba. Basic Information for the United States Busing Department of Commerce, el número de desempleados era de 650.000 la mitad del año, es decir cerca del 35% de la población activa. Entre esas 650.000 personas, 450.000 eran desempleados permanentes. Entre los 1,4 millones de trabajadores, cerca del 62% recibía un salario inferior a 75 pesos mensuales. Según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, “en el campo, el número de desocupados aumentaba tras la zafra azucarera y podía superar el 20% de la mano de obra, es decir entre 400.000 y 500.000 personas”. Los ingresos anuales del jornalero no superaban los 300 dólares.
42. Cerca del 60% de los campesinos vivía en barracones con techo de guano y piso de tierra desprovistos de sanitarios o de agua corriente. Cerca del 90% no tenían electricidad. Cerca del 85% de esos barracones tenían una o dos piezas para toda la familia. Sólo el 11% de los campesinos consumía leche, el 4% carne y el 2% huevos. El 43% eran analfabetos y el 44% nunca había ido a la escuela. El New York Times señala que “la gran mayoría de ellos en las zonas rulares –guajiros o campesinos– vivían en la miseria, a nivel de la subsistencia”.
43. Según el economista inglés Dudley Seers, la situación en 1958 era “intolerable. “Lo que era intolerable, era una tasa de desempleo tres veces más elevada que en Estados Unidos. Por otra parte, en el campo, las condiciones sociales eran malísimas. Cerca de un tercio de la nación vivía en la suciedad, comiendo arroz, frijoles, plátanos y verdura (casi nunca carne, pescado, huevos o leche), viviendo en barracones, normalmente sin electricidad ni letrinas, víctima de enfermedades parasitarias y no se beneficiaba de un servicio de salud. Se le negaba la instrucción (sus hijos iban a la escuela un año como máximo). La situación de los precarios, instalados en barracas provisionales en las tierras colectivas, era particularmente difícil […]. Una importante proporción de la población urbana también era muy miserable”.
44. El Presidente John F. Kennedy se expresó también al respecto: “Pienso que no hay un país en el mundo, incluso los países bajo dominio colonial, donde la colonización económica, la humillación y la explotación fueron peores que las que hubo en Cuba, debido a la política de mi país, durante el régimen de Batista. Nos negamos a ayudar a Cuba en su necesidad desesperada de progreso económico. En 1953, la familia cubana mediana tenía un ingreso de 6 dólares semanales […]. Este nivel abismal empeoró a medida que la población crecía. Pero en vez de extenderle una mano amistosa al pueblo desesperado de Cuba, casi toda nuestra ayuda tomaba la forma de asistencia militar –asistencia que sencillamente reforzó la dictadura de Batista [generando] el sentimiento creciente de que Estados Unidos era indiferente a las aspiraciones cubanas a una vida decente”.
45. Arthur M. Schlesinger, Jr., asesor personal del Presidente Kennedey, recordó una estancia en la capital cubana y testimonió: “Me encantaba La Habana y me horrorizó la manera en que esta adorable ciudad se había transformado desgraciadamente en un gran casino y prostíbulo para los hombres de negocios norteamericanos […]. Mis compatriotas caminaban por las calles, se iban con muchachas cubanas de catorce años y tiraban monedas sólo por el placer de ver a los hombres revolcarse en el alcantarillado y recogerlas. Uno se preguntaba cómo los cubanos – viendo esta realidad – podían considerar a Estados Unidos de otro modo que con odio”.
46. Contrariamente a las prácticas el ejército gubernamental, los revolucionarios otorgaban una gran importancia al respeto de la vida de los prisioneros. Al respecto, Fidel Castro cuenta: “En nuestra guerra de liberación nacional, no hubo un solo caso de prisionero torturado, ni siquiera cuando hubiéramos podido encontrar como pretexto la necesidad de conseguir una información militar para salvar a nuestra propia tropa o para ganar una batalla. No hubo un solo caso. Hubo centenares de prisioneros, luego miles, antes del fin de la guerra; se podrían buscar los nombres de todos y no hubo un solo caso entre estos cientos, estos miles de prisioneros que sufriera una humillación, o siquiera un insulto. Casi siempre poníamos en libertad a estos prisioneros. Eso nos ayudó a ganar la guerra, porque nos dio un gran prestigio, una gran autoridad frente a los soldados del enemigo. Confiaban en nosotros. Al inicio, nadie se rendía; al final se rendían en masa”. El New York Times también aludió al buen tratamiento reservado a los soldados presos: “Es el tipo de conducta que ha ayudado al Señor Castro a tener una importancia tan extraordinaria en el corazón y el espíritu de los cubanos”.
47. El embajador Smith resumió las razones del apoyo de Estados Unidos a Batista: “El gobierno de Batista es dictatorial y pensamos que no tiene el apoyo de la mayoría del pueblo de Cuba. Pero el gobierno de Cuba ha sido un gobierno amistoso hacia Estados Unidos y ha seguido una política económica generalmente sana que ha beneficiado a los inversionistas estadounidenses. Ha sido un partidario leal de las políticas de Estados Unidos en los foros internacionales”.
48. El periodista estadounidense Jules Dubois, uno de los mejores especialistas de la realidad cubana de la época con Herbert L. Matthews, describió al régimen de Batista: “Batista regresó al poder el 10 de marzo de 1952 y empezó entonces la etapa más sangrienta de la historia cubana desde la guerra de independencia, casi un siglo antes. Las represalias de las fuerzas represivas de Batista costaron la vida a numerosos presos políticos. Por cada bomba que estallaba, sacaban a dos presos de la cárcel y los ejecutaban de modo sumario. Una noche en Marianao, un barrio de La Habana, se repartieron los cuerpos de 98 presos políticos por las calles, acribillados de balas”.
49. El Presidente Kennedy también denunció la brutalidad del régimen: “Hace dos años, en septiembre de 1958, un grupo de rebeldes barbudos bajó de las montañas de la Sierra Maestra de Cuba y empezó su larga marcha hacia La Habana, una marcha que derrocó finalmente a la dictadura brutal, sangrienta y despótica de Fulgencio Batista […]. Nuestro fracaso más desastroso fue la decisión de darle estatura y apoyo a una de las más sangrientas y represivas dictaduras en la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20.000 cubanos en 7 años –una proporción más grande de la población cubana que la proporción de norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales– y transformó la democrática Cuba en un Estado policiaco total, destruyendo cada libertad individual”.
50. A pesar de las declaraciones oficiales de neutralidad en el conflicto cubano, Estados Unidos brindó su apoyo político, económico y militar a Batista y se opuso a Fidel Castro. A pesar de ello, sus 20.000 soldados y una superioridad material, Batista no pudo vencer a una guerrilla que se componía de 300 hombres armados durante la ofensiva final del verano de 1958. La contraofensiva estratégica que lanzó Fidel Castro ocasionó la huida de Batista a República Dominica y el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.
Una ofrenda floral enviada por el General de Ejército Raúl Castro Ruz ,Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros , presidio el homenaje póstumo a Carlos González Seijas , combatiente de la gesta revolucionaria del 26 de Julio de 1953 , recién fallecido en la Habana.
El destacado combatiente revolucionario recibió el homenaje de sus compañeros de lucha en una ceremonia que tuvo lugar en el Panteón de los Veteranos, en la necrópolis de Colon, en la capital cubana donde se expusieron sus cenizas.
Ernesto González Campos, conocido por Palillo, combatiente del asalto al cuartel Moncada destaco las cualidades revolucionarías y entrega a la Patria de González Seijas.
La ultima guardia de honor a Carlos González Seijas , la realizaron combatientes de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes , y expedicionarios del yate Granma , las cenizas del combatiente Moncadista fueron depositadas en solemne ceremonia en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias FAR .
Giovanni Barrueta Ordoñez , primer secretario del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba en el municipio capitalino de 10 de octubre dijo en las palabras de despedida de la ceremonia que González Seijas viajo en el segundo carro con Fidel para atacar la principal fortaleza militar de Santiago de Cuba. Años después partió hacia Estados Unidos para contribuir a la fundación del Movimiento 26 de Julio , y luego en 1959 regreso a Cuba para incorporarse a la construcción de la nueva sociedad.
25 diciembre 2016
Este 25 de diciembre se cumple un mes de la partida física del Líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, quien falleció a los 90 años de edad en La Habana, Cuba.
Las cenizas del comandante Fidel fueron trasladadas en una caravana desde la capital hasta Santiago de Cuba, cuna de la revolución, en una reedición en sentido inverso del itinerario de la Caravana de la Libertad realizada en enero de 1959 tras derrocar la dictadura de Fulgencio Batistas.
Sus restos reposan en el cementerio de Santa Ifigenia junto al Héroe Nacional, José Martí, el iniciador de las gestas independentistas; el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes; y una pléyade de héroes y mártires en casi siglo y medio de luchas por la libertad y la dignidad.
El pueblo cubano le rindió homenaje en cada una de sus localidades y se comprometió a defender las conquistas de la Revolución.
El 20 de diciembre, Estados miembro de la Asamblea General de las Naciones Unidas rindieron tributo al líder histórico de la Revolución cubana. La sesión de especial de homenaje fue solicitada por un grupo de países de varios continentes.
La ONU destacó los logros de Cuba en salud pública, educación, ciencia y otras áreas sociales, gracias a la Revolución Cubana que fue liderada por Fidel Castro.
(Con información de TeleSur)
A seis décadas del reencuentro de las tropas rebeldes comandadas por Fidel y Raúl, fue resaltada la inquebrantable fe en la victoria del líder de la Revolución Cubana
Autor: Darelia Díaz Borrero | internet@granma.cu
18 de diciembre de 2016 22:12:00
cinco palmas
Foto: Rafael Martínez
CINCO PALMAS, Granma.—Cinco Palmas volvió a teñirse de patriotismo y compromiso. Justo en este altar sagrado de la Patria donde se renovó la esperanza en el triunfo y el cual sirvió de puente hacia la libertad definitiva, se aseguró, este domingo, que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz continuará desde la eternidad trazando los destinos de la nación.
A seis décadas del reencuentro de las tropas rebeldes comandadas por Fidel y Raúl, fue resaltada la inquebrantable fe en la victoria del líder de la Revolución Cubana.
Presidida por los Comandantes de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez y Guillermo García Frías, la ceremonia de recordación tuvo lugar en el escenario del suceso, ubicado a casi 30 kilómetros de la cabecera del municipio granmense de Media Luna.
En la ocasión Valdés Menéndez, uno de los 82 expedicionarios del yate Granma y protagonista de la última etapa de lucha por la liberación definitiva, recordó que después de la separación forzada en Alegría de Pío, tuvieron que vencer la persecución enemiga y el desconocimiento del terreno que les propiciaron verdaderas odiseas, incluida la pérdida de 21 compañeros y la captura de otro grupo.
Aunque la situación se tornó cada vez más difícil, renunciar a la lucha nunca fue una opción; esa tenacidad, sumada a la ayuda recibida por los campesinos de la zona, entre ellos Guillermo García Frías, posibilitó que 13 días después, las tropas comandadas por Fidel y Raúl se reencontrarán en la finca de Mongo Pérez, en Cinco Palmas, destacó.
Al recibir al grupo de Raúl, dijo, y tras el abrazo estremecedor entre los hermanos, el Comandante en Jefe se percató que aquellos hombres traían balas y armas, y exclamó emocionado: «¡Ahora sí ganamos la guerra!»
Cinco palmas es por muchas razones un altar al optimismo revolucionario y a la fe en la victoria, resaltó.
El joven Alejandro Hidalgo, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria en la casa de altos estudios de Ciencias Médicas de Granma, ratificó el compromiso de las nuevas generaciones de cubanos con la impronta de los héroes y mártires, así como la disposición de los pinos nuevos de perpetuar en la práctica cotidiana el legado del Comandante en Jefe.
Entre canciones, poemas, danzas, y escenificaciones, también se rememoró el acontecimiento que marcó el rumbo de la Patria.
Estuvieron presentes también en el acto José Ramón Balaguer Cabrera, miembro del secretariado del Comité Central del Partido, y los integrantes del Comité Central Federico Hernández y Suselys Morfa, primer secretario del Partido en Granma y primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, en ese orden.