Crónica de un show anunciado

En una de las fotos compartidas en Twitter, se ve a los exmandatarios posando sonrientes en un cómodo butacón negro de los salones de protocolo del aeropuerto internacional José Martí. Foto: Cuenta de Twitter de Andrés Pastrana 

Como quien cumple su papel en un guion escrito en Washington, los expresidentes Andrés Pastrana, de Colombia, y Jorge (Tuto) Quiroga, de Bolivia, se prestaron ayer para una nueva provocación contra Cuba.

Ambos se embarcaron en Bogotá en un vuelo de Avianca con destino a La Habana con el propósito de recibir el premio otorgado por una organización contrarrevolucionaria a expresidentes iberoamericanos, cuyo único «mérito» consiste en atentar contra los gobiernos progresistas de la región y plegarse a los intereses de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Granma ya había denunciado en su edición de ayer que la mal llamada «Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia» y sus asesores extranjeros planeaban una nueva provocación con el objetivo de generar inestabilidad, dañar la imagen internacional del país y afectar la marcha de las relaciones diplomáticas de Cuba con otros países.

Tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional José Martí y en ejercicio de las leyes que sustentan la soberanía de la nación, las autoridades cubanas le comunicaron a Pastrana y a Quiroga que no eran bienvenidos y que debían regresar a su puerto de origen.

Ambos conocían de antemano la posición de Cuba de no permitirles acceder a territorio nacional con sus provocativas intenciones y no parecieron muy sorprendidos por la medida, según se desprende de sus comentarios en las redes sociales sobre el incidente.

Sin embargo, los contados minutos que permanecieron en territorio internacional sirvieron para armar un revuelo internacional y lanzar denuncias contra Cuba por «agresión injustificada» y «violación de los derechos» de los exmandatarios.

Si no hubiera sido por las fotos y comentarios en tiempo real que dejaron los propios Pastrana y Quiroga en internet, cualquier incauto podría haber pensado que en verdad se encontraban detenidos o apresados.

En una de las fotos compartidas en Twitter desde uno de los salones de trámites del aeropuerto internacional José Martí, se ve a los exmandatarios
posando sonrientes en un cómodo butacón negro, a la espera de la salida de su vuelo.

¿Qué detenido sonríe a las cámaras? ¿Qué agresión se puede llevar a cabo en una sala de protocolo?

El plan era evidente. La tarea de Pastrana y Quiroga consistía en intentar ingresar al país y «poner a prueba» la determinación de las autoridades. En cualquier caso, luego se pondría en marcha la maquinaria mediática para vender el incidente ante la opinión pública como una agresión de Cuba.

Pero una vez más fracasaron en sus intentos. El año pasado armaron un plan muy parecido con el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y tampoco lograron sus objetivos.

Qué lecciones de democracia y gobernabilidad pueden dar la OEA o los exmandatarios de la llamada Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), compuesta por una selección de promotores del paramilitarismo, corruptos, vendepatrias, auspiciadores del terrorismo, asesinos, responsables de masacres y neoliberales que arruinaron a sus países.

Dedicado en la actualidad a promover golpes de Estado en su país, el corto mandato de Tuto Quiroga (2001-2002) vino a poner el sello de la corrupción y la venta de los recursos naturales que caracterizaron a los gobiernos derechistas en Bolivia antes de la llegada de Evo Morales.

Entretanto, la incapacidad de Pastrana de cumplir sus compromisos y lograr unificar al país en torno al proyecto de paz, fueron las principales causas del fracaso del proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en San Vicente del Caguán.

En no pocas ocasiones solicitó la ayuda de Cuba y la del Comandante en Jefe para llevar adelante los diálogos con la guerrilla. La postura de la Revolución y su liderazgo fue siempre consecuente y está reflejada en el libro de Fidel La Paz en Colombia.

No pueden ser bienvenidos políticos y personalidades que se prestan a manipulaciones contra Cuba, ni quienes le hacen el trabajo sucio a Washington en momentos en que se desempolva la Doctrina Monroe y se busca destruir el progreso alcanzado a favor de la unidad y la integración latinoamericana y caribeña.

Ningún revolucionario digno podría permitirlo.

Nueva provocación de Rosa María Payá en marcha

Un nuevo show mediático está intentando llevar a cabo la contrarrevolucionaria y provocadora Rosa María Payá al intentar otorgar en su casa del municipio habanero del Cerro –calle Peñón 221, entre Ayuntamiento y Monasterio– el próximo 8 de marzo, sobre las once de la mañana, el llamado Premio Oswaldo Payá “Libertad y Vida” 2017 a un grupo de ex mandatarios  y otras personalidades de derecha, agrupados bajo la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), que se han destacado en el marco de la guerra ideológica anticubana.  Con un dudoso secretismo, los convocantes al evento dicen guardar silencio sobre cuáles personas participarán y que sus nombres serán dados a conocer cuando arriben a La Habana.

Según la Payá, este premio se entrega a nombre de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (RedLat), en segunda ocasión, luego de que fuera entregado al secretario general de la OEA, Luis Almagro, al ex presidente mexicanoFelipe Calderón y a la ex ministra chilena Mariana Aylwin. En su primera edición el año pasado y cuyo show se frustró al serles impedida la entrada al país a estas personas.

Según especula también la Payá asistirán algunos mandatarios y miembros de asambleas nacionales de otras naciones, los que espero no reciban el permiso de entrada al país por parte de las autoridades cubanas. Asimismo convocan a otros miembros de la contrarrevolución interna y a miembros del cuerpo diplomático acreditado en Cuba, incluidos medios de prensa internacionales.

Todo este show obedece a una oscura trama en el que se intenta dar a conocer públicamente y firmar por todos un documento conjunto cuyo borrador dispongo y daré a conocer en las próximas horas, hechos llegar a mí por una fuente que prefiero proteger. Atentos a su publicación en las próximas horas.

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A la OEA ni un tantico así

En respuesta a la Declaración de San José el pueblo cubano se reunió en la Plaza de la Revolución para patentizar su apoyo al Gobierno revolucionario
En respuesta a la Declaración de San José el pueblo cubano se reunió en la Plaza de la Revolución para patentizar su apoyo al Gobierno revolucionario

Fecha:

31/01/2017

Fuente:

Periódico Granma

Autor:

Punta del Este, Uruguay, enero de 1962. Las amenazas del embajador de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA), se cumplen. El diplomático norteño había dicho días antes que desde ese mecanismo interamericano «se tomarán medidas contra el Gobierno Revolucionario Cubano». Sesiona el Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA. Allí, el representante cubano, Comandante Ernesto Che Guevara denuncia la política hostil del presidente John Kennedy contra la naciente Revolución en la Isla caribeña, detalla la realidad histórica del continente y el carácter expoliador de los planes de Washington para la región, simbolizados en la fracasada Alianza para el Progreso.

Las presiones contra la Revolución encuentran en la Organización el escenario idóneo. El propio Fidel le recuerda al vecino del Norte que el proceso de 1959 nació sin permiso de Washington, y que «si los yankis intentan destruir la Revolución Cubana por la fuerza, ¡no encontrarán aquí su Guatemala, sino que encontrarán aquí su Waterloo!».

Dos años antes tuvo lugar la VII Reu­nión de Consulta de los Cancilleres de América. De fondo el respaldo popular reafirma que ¡Con oea o sin oea ganaremos la pelea! El canciller cubano Raúl Roa interviene en la plenaria. «Digámoslo ya sin ambages. El Gobierno Revolucionario de Cuba no ha venido a San José de Costa Rica como reo, sino como fiscal. Está aquí para lanzar de viva voz, sin remilgos ni miedos, su yo acuso implacable contra la más rica, poderosa y agresiva potencia capitalista del mundo».
Cuba se retira de la reunión: «Me voy con mi pueblo, y con mi pueblo se van de aquí los pueblos de Nuestra América», sostiene Roa.

En La Habana, a instancias del pueblo reunido en la Plaza de la Revolución, Fidel rompe la Declaración de San José por atentar contra la soberanía e independencia no solo de la Isla, sino también de todos los pueblos de América.

En Uruguay, el 31 de enero de 1962 Cuba es expulsada de ese «ministerio de colonias yanqui» como el propio Roa la califica. Aunque la decisión se revierte en el 2009 durante la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, el historial del mecanismo interamericano hace que Cuba se mantenga firme en sus principios y no acepta volver.

LOS ORÍGENES

La OEA surge como parte de la Conferencia Internacional Americana de Bogotá en 1948. La Colombia de esos días está agitada por El Bogotazo, provocado por el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán.

La fachada de la oea es de mecanismo aglutinador de las naciones del hemisferio. Su verdadera acción es la de marioneta al servicio de Washington. El «América para los americanos» es la única doctrina a la cual responde.

Muestra de ello es la complacencia mostrada al avalar en 1954 la intervención en la Guatemala de Jacobo Arbenz. El silencio ante la invasión a Playa Girón en abril de 1961 y ante las acciones terroristas en Cuba engrosan la lista. Sin hablar de las presiones en el plano di­plomático que hacen que sal­vo con­tadas excepciones, la región rompa relaciones con La Habana. El desembarco de marines estadounidenses en Santo Domingo en 1965, con la anuencia de la oea, es el primer ejemplo de una intervención colectiva en un país de la zona, la misma que tiene como principio «la no intervención de ningún Estado en los asuntos internos de otros».

En 1982 un país de la región entra en confrontación bélica con una potencia extranjera. Se trata de la Guerra de las Malvinas, en el que se enfrentan Argentina y Reino Unido. Respuesta de la oea: una mera resolución y una condena endeble un mes después de iniciados los ataques.

1983. Granada. El primer ministro Maurice Bishop es derrocado por un golpe militar. Muere asesinado. Infantes de la Marina de Estados Unidos intervienen en la pequeña Isla caribeña como «medida preventiva». Tampo­co hay una respuesta unánime de condena desde la oea. Algunos países aprueban la acción militar. Es reprochada finalmente porque viola la Carta de Bogotá.

La OEA calla ante la Operación Cóndor, ante los Golpes de Estado, ante los miles de desaparecidos. Calla ante los conflictos civiles que desangran Centroamérica. Se desprestigia.

CERO EN AISLAMIENTO

Mar del Plata, año 2004. IV Cumbre de las Américas. Una desacreditada oea se enfrenta a una región un poco más consciente de la necesidad de integrarse bajo principios puramente latinoamericanos. La propuesta del alca, como su antecesora Alianza para el Progreso, es enterrada. Otros mecanismos subregionales son más eficientes a la hora de solucionar los problemas. Consecuencia: la oea queda relegada a un segundo plano.

Cuba es aclamada por su resistencia en otros espacios de concertación regional. Se hace justicia. Jamás regresará a ningún mecanismo que sea instrumento de dominación. No está en sus principios.

Cuba rechaza declaraciones injerencistas del secretario general de la OEA

 

Desde la sede de la cancillería cubana, Rogelio Sierra, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, rechazó hoy recientes declaraciones de Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Sierra declaró a la prensa local que el funcionario de la OEA hizo afirmaciones desde Miami sobre el proceso electoral cubano que elegimos libremente.

Al mismo tiempo -subrayó- el representante de ese organismo hemisférico “trataba de descaracterizar el proceso electoral que estamos viviendo en un intento por deslegitimarlo, apoyando así las campañas de la contrarrevolución cubana y de sus aliados”.

El diplomático puso énfasis en que “sin pudor alguno el secretario general de la OEA se hizo acompañar de una serie de personajes que defienden, apoyan y alientan acciones agresivas contra Cuba como el bloqueo, el terrorismo”.

Advirtió que esos individuos “son parte de un sector de la comunidad cubanoamericana radicada en Estados Unidos que todavía sueña con derrocar a la revolución” en esta nación del Caribe.

Curiosamente -señaló- el secretario general de la OEA ha hecho silencio cómplice sobre las declaraciones que hace apenas unos días formuló el secretario norteamericano de Estado, Rex Tillerson, “en las cuales apoyó un golpe militar en Venezuela y en las que también defendió la vigencia de la doctrina Monroe”.

Recordó que la mencionada doctrina es parte del esquema intervencionista y dominación de Estados Unidos, y “del imperialismo en la región de América Latina y el Caribe”.

Como si no fuera poco tampoco reaccionó a las declaraciones de un senador de la Florida en las que también apoyó el golpe militar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, expresó el vicecanciller.

‘El secretario general de la OEA -insistió Sierra- no tiene ninguna credibilidad, no tiene moral ni ética para juzgar lo que hacemos el Gobierno y pueblo cubanos, comete un gran error al desconocer, al ignorar la decisión del pueblo cubano de ser soberano e independiente’.

Mientras, Cuba seguirá su propio camino, nadie podrá doblegarla; aunque con ello sueñen sumisos y serviles como el actual secretario general de la OEA, recalcó el viceministro de Relaciones Exteriores.

(Con información de Prensa Latina)

Por su única, verdadera e irrenunciable independencia

El 4 de febrero de 1962 quedó aprobada la Segunda Declaración de La Habana, que reafirmó nuestra dignidad como nación libre, independiente y soberana y proclamó la proyección y vocación latinoamericanista de la Revolución
Foto: Archivo

Entre los días 22 al 31 de enero de 1962 —en Punta del Este, Uruguay—, había sesionado la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores que fuera convocada por el Consejo Permanente de la OEA con el vil propósito de promover nuevas sanciones económicas y políticas contra el Gobierno Revolucionario cubano.

El presidente Osvaldo Dorticós y Raúl Roa, nuestro Canciller de la Dig­nidad, encabezaron la delegación cu­bana a esa cita, que pretendía el aislamiento diplomático de Cuba; el cese total del comercio con la Isla; y, especialmente, su expulsión del Tratado Interamericano de Defensa Recíproca (TIAR) aduciendo como pretexto el vínculo con potencias extra continentales y la incompatibilidad del marxismo-leninismo con los principios del Sistema Interamericano. En definitiva, el objetivo de la reunión era expulsarnos de la Organización de Estados Americanos.

En respuesta a esa conspiración contra Cuba, la tarde del 4 de febrero de 1962, más de un millón de cubanos colmaron la Plaza de la Revolución al llamado que hiciera el Gobierno Revolucionario para constituir la Segunda Asamblea General Nacional del Pueblo, la cual aprobó la Segunda Declaración de La Habana, que reafirmó nuestra dignidad como nación libre, independiente y soberana, al tiempo que proclamaba la proyección y vocación latinoamericanista de la Revolución Cubana.

Foto: Archivo

EL COMPLOT DE NUESTROS ENEMIGOS EN PUNTA DEL ESTE

El Comandante en Jefe anunció que el pueblo de Cuba se reunía en Asamblea General Nacional «para dar cabal respuesta a la maniobra, a la conjura, al complot de nuestros enemigos en Punta del Este»1.

«Tan desvergonzada, tan irracional, tan injustificada era su demanda —dijo Fidel—, tan deprimente, tan desmoralizadora para los gobiernos allí representados, que algunos gobiernos se resistieron a aceptar el máximo de las exigencias yanquis».

Mediante conciliábulos sostenidos a puertas cerradas, los representantes del gobierno estadounidense lograron vencer la resistencia y los pocos escrúpulos de algunos cancilleres en una vergonzosa compraventa de votos, pagados con el dinero de la tesorería norteamericana. El resultado final fue la aprobación de nueve resoluciones.

De ellas, cuatro contra Cuba.

En su complot, la máxima aspiración del gobierno de Kennedy para desacreditar al Gobierno Revolucionario en los planos político y diplomático estaba cifrada en la Resolución titulada «Exclusión del actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano», la cual fue aprobada con mayoría mínima de 14 votos afirmativos [resultó escandaloso que para lograrlo Estados Unidos tuviese que comprar el voto del representante, el dictador haitiano Françoise Duvalier y del Gobierno uruguayo]. Cuba votó en contra de dicha resolución y se abstuvieron seis países: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador y México.

La aprobación de la resolución de exclusión fue el paso previo para que, el 3 de febrero de 1962, el presidente John F. Kennedy firmara la Orden Ejecutiva Presidencial No. 3447, que estableciera el bloqueo total del comercio entre Cuba y Estados Unidos.

Cuarenta y siete años después, como muestra palpable de las razones de Cuba y de que la historia estaba al lado de la Revolución, en junio del 2009, la 39 Reunión de la OEA aprobó la derogación de aquella injusta resolución que excluía a nuestro país del sistema latinoamericano. Sin embargo, aunque Cuba no aceptó regresar a esa desprestigiada organización, que Raúl Roa bautizara como un «ministerio de colonias yanqui»; no podemos dejar de reconocer que la derogación de aquel acuerdo fue un importante triunfo de la unidad latinoamericana, liderada por los países del ALBA.

DEL PUEBLO DE CUBA A LOS PUEBLOS DE AMÉRICA

La conmovedora Segunda Declaración de La Habana se inicia con el pensamiento y el espíritu del Apóstol de la libertad de Cuba, rememorando fragmentos de la carta inconclusa que, en vísperas de su muerte, escribiera José Martí a su amigo Manuel Mercado: «Ya puedo escribir […] ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber […]  de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso […]  Viví en el monstruo y le conozco sus entrañas; y mi honda es la de David».

Martí rubricó esas palabras con su sangre vertida por Cuba y por América. Por ello, encabezan esta Declaración que denuncia la intervención del gobierno de los Estados Unidos en la política interna de los países de Nuestra América y hace un análisis profundo de la historia de nuestro continente.

En su esencia, el histórico documento develó cómo los imperialistas más que temer a la Revolución Cubana, sentían un gran temor por la revolución latinoamericana, a la cual intentaban detener por todos los medios posibles. Temían que los pueblos explotados y saqueados del continente arrebataran las armas a sus agresores y declararan su derecho a la libertad y a su independencia, tal como lo había hecho Cuba.

En su intervención, Fidel convocó a no olvidar que en ese momento histórico de América Latina fluía «hacia Estados Unidos un torrente continuo de dinero: unos 4 000 dólares por minuto, 5 millones por día, 2 000 millones por año, 10 000 millones cada cinco años. Por cada 1 000 dólares que se nos van, nos queda un muerto. ¡Mil dólares por muerto: ese es el precio de lo que se llama imperialismo! ¡Mil dólares por muerto, cuatro veces por minuto!».

Hoy, cuando se cumplen 55 años de la aprobación en La Habana de ese histórico documento, hay que volver a sus páginas para comprobar la vigencia y el compromiso que dimana de la profundidad y magnitud de su mensaje.

Tal como dice la Declaración, la historia tendrá que contar con los pobres, con los explotados y con los pueblos vilipendiados de América Latina: «Porque esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. ¡Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia!».

1
Todas las citas fueron tomadas del discurso de Fidel Castro del 4 de febrero de 1962. http://www.cuba.cu/gobierno/discur­sos/1962/esp/f040262e.html