Exposición en homenaje a Fidel Castro en el Parlamento ruso

 

La Embajada de Cuba en Rusia inauguró este lunes la exposición ¡Viva Comandante! del pintor cubano Yosvany Martínez Pérez, quien hace un sentido homenaje al Líder Histórico de la Revolución Cubana en el 55 aniversario de su primera visita a la entonces Unión Soviética.

En los salones de la fracción del Partido Comunista de la Federación de Rusia (PCFR) en la Duma Estatal (Cámara Baja del Parlamento) quedaron expuestos 30 cuadros que reflejan los intensos días vividos entre abril y mayo de 1963.

El Vicepresidente Primero de la Duma Estatal de la Federación de Rusia y Vicepresidente Primero del PCFR Ivan Mielnikov, dijo que esta muestra refleja el pensamiento y la acción de un gran filósofo y político, no solo de Cuba sino que trasciende más allá de las fronteras de la Isla y alcanza a todos los países progresistas del mundo y a los pueblos que luchan por la justicia social.

Asimismo recordó su visita a La Habana en el año 2013, en la que hizo entrega al General de Ejército Raúl Castro de la medalla por el 50 aniversario de esta efeméride. Mielnikov hizo referencia a los hitos que marcaron esta visita, pues fue la primera vez que Fidel Castro estuvo más tiempo fuera de su país, la primera ocasión que un jefe de Estado extranjero entró a un submarino atómico ruso, fue el primer extranjero y único que ha hablado por más de dos horas en la Plaza Roja, entre otros acontecimientos que dejaron esta visita inscritas en los libros de la historia rusa.

Por su parte Guennadi Ziuganov, Presidente del PCFR y Jefe de su Fracción en la Duma Estatal de la Federación de Rusia, consideró que esta visita selló una amistad entre los pueblos de Cuba y de Rusia que perdurará para siempre, porque ha sabido sortear obstáculos y fortalecerse a cada paso.

Dijo que en aquella ocasión Fidel pudo conocer mejor las hazañas del pueblo soviético en la lucha contra el fascismo, y además mostró su capacidad de pensamiento y análisis de la historia como experiencia para labrar el futuro. Para Ziuganov Cuba es más que un país amigo, es un fiel hermano que siempre ha estado del lado de Rusia.

Lionid Slutskiy, Presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Duma Estatal, clasificó a Yosvany Martínez Pérez cómo un excelente pintor, que fue capaz de recoger en su obra el sentir y las emociones vividas por el pueblo ruso y por Fidel Castro en esta visita.

El Embajador de Cuba en Rusia al hacer uso de la palabra, agradeció el apoyo del PCFR para realizar este proyecto, y consideró que el fomento de los lazos culturales entre nuestros países es fundamental para continuar consolidando la amistad entre ambos, que edificó el Líder Histórico de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz, y que continuará promoviendo la joven generación heredera de su legado.

Finalmente la dirección del Partido Comunista de la Federación de Rusia entregó a Yosvany Martínez la medalla conmemorativa por el 50 Aniversario de la visita de Fidel Castro a URSS.

El reconocido pintor cubano Yosvany Martínez tiene más de 40 exposiciones nacionales y 10 internacionales, entre las que resaltan en el año 2015 en el Museo Nacional de Bellas Artes de China, y en el 2010 en el marco del concurso Alcalá de Henares en España.

Asimismo, recibió el Premio del Concurso Nacional de Pintura, Escultura y Grabado del Programa Mundial de Alimentos de la FAO “PMA en acción” en el 2003, y el Primer Premio por el diseño, calidad y por la creatividad de la obra presentada, en el Segundo Salón de Fibra ACAA en La Habana en el 2011.

Su obra se encuentra en colecciones de Rusia, España, Alemania, Canadá, Sudáfrica, Brasil, Jamaica, México, Belarús y China. También participó en la subasta “Terry Fox”, cuyas ganancias fueron donadas al Hospital Oncológico de La Habana en marzo de 2007.

Miguel Díaz-Canel recibe a Nicolás Maduro en el Palacio de la Revolución de la Habana ( Fotos)

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, recibió  en el Palacio de la Revolución a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro Moros, en el primer acto oficial del jefe de Estado cubano tras su toma de posesión el 19 de abril.

En la ceremonia, los mandatarios entonaron los himnos de Cuba y Venezuela, pasaron revista a la Guardia de Honor e intercambiaron saludos con los miembros de ambas delegaciones. Seguidamente, sostuvieron conversaciones oficiales.

“Venimos a renovar la esperanza, a renovar los sueños y apuntar hacia el futuro, sobre todo, a visualizar 10 años adelante”, dijo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela a la prensa, minutos antes del encuentro, tras rendir honores al Héroe Nacional José Martí, como primera actividad de su visita oficial.

Maduro aseguró que está en Cuba para concertar entre naciones hermanas “qué más se puede hacer, qué más es necesario hacer por nuestros pueblos, por América Latina y el Caribe, para echar bases profundas e indestructibles de la unión política, espiritual, moral y sobre todo económica, que es la que va a cimentar la unión verdadera”.

“La independencia y la liberación del siglo XXI va a descansar sobre la posibilidad que nosotros construyamos una unión poderosa en lo económico. Y a eso vamos a apuntar con el compañero presidente Miguel Díaz-Canel y con el compañero Raúl, que sigue al frente en la vanguardia, dirigiendo la batalla, y con Cuba”, recalcó Nicolás Maduro, quien vestía un elegante liquiliqui azul oscuro, traje tradicional venezolano.

Este sábado, Nicolás Maduro depositó una ofrenda floral ante el monumento al Apóstol, ubicado en la histórica Plaza de la Revolución, junto a Cilia Flores, primera combatiente de la nación bolivariana. Y ascendió al mirador del Memorial, el punto más alto de La Habana, desde donde pudo divisar la “inmensidad” de la ciudad que hoy lo acoge.

En el recibimiento oficial, al presidente venezolano lo acompañaron además  Elías Jaua, ministro de Educación, y el canciller Jorge Arreaza. Por la parte cubana estuvieron presentes Bruno Rodríguez Parilla y Rogelio Sierra Díaz, ministro y viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, respectivamente. Así como Rogelio Polanco Fuentes y Alí Rodríguez Araque, embajadores en ambas naciones.

Maduro, quien llegó a La Habana en la noche del viernes, ha viajado a la Isla en visita oficial para felicitar a Díaz-Canel por su elección —primer saludo personal de un mandatario que recibe el Presidente cubano—, “darle un gran abrazo al hermano mayor” Raúl Castro y ratificar la alianza entre Cuba y Venezuela.

Esclareciendo los hechos

56 AÑOS DE LA RUPTURA DE LAS RELACIONES DIPLOMÁTICAS EE.UU.-CUBA

Fidel viaja a los Estados Unidos en abril de 1959, no para pedir dinero como estaban acostumbrados los presidentes de la república neocolonial burguesa, sino para explicar los rumbos que tomaría la Revolución y tratar de lograr la comprensión del gobierno y pueblo de Estados Unidos sobre el nuevo momento histórico que se vivía en Cuba

Autor: Elier Ramírez Cañedo | internet@granma.cu
3 de enero de 2017 22:01:57
Embajada de Estados Unidos en La Habana.
Luego de romper la relaciones diplomàticas con Cuba (3 de enero de 1961), funcionarios estadounidenses la abandonan.
Foto: Korda, Alberto
En abril de 1959 Fidel viaja a los Estados Unidos –su segunda salida al exterior después del triunfo de la Revolución–,[1] no para pedir dinero como estaban acostumbrados los presidentes de la república neocolonial burguesa, sino para explicar los rumbos que tomaría la Revolución y tratar de lograr la comprensión del gobierno y pueblo de Estados Unidos sobre el nuevo momento histórico que se vivía en Cuba.

Todo pudo haber sido menos traumático para Estados Unidos de haber respondido de manera diferente a la Revolución Cubana. La reacción airada y hostil de Washington solo logró incentivar y acelerar la radicalización del proceso revolucionario y el acercamiento –como lo había deseado Allan Dulles para que sirviera de pretexto a una escalada del conflicto– a la URSS. Realmente la clase dominante de Estados Unidos estaba incapacitada para entender lo que sucedía en la Isla y el papel de su nuevo liderazgo. Lo que estaba ocurriendo en la Mayor de las Antillas se iba de todos los cálculos posibles. Les era inadmisible pensar que, luego de tantos años de exitoso control del hemisferio occidental, pudiera un país tan cercano apartarse de sus designios e influencias.

Ante la aceptación de Fidel de una invitación de la Sociedad Americana de Editores de Periódicos para visitar Washington y hablar ante su reunión anual en abril, lo primero que hizo Ei-senhower en una reunión del Consejo de Seguridad Nacional fue preguntar si no se le podía negar la visa al líder cubano, para luego –ya durante la estancia de Fidel en ese país– evadir la posibilidad de un encuentro. Prefirió irse a jugar golf en Georgia que recibir a Fidel. Dejó esta «incómoda» misión en manos del secretario de Estado Cristian Herter y el vicepresidente Richard Nixon. Este último trató de dar lecciones a Fidel de cómo gobernar en Cuba y más tarde escribiría en sus memorias que había salido de la reunión con el líder cubano convencido de que había que derrocar al gobierno revolucionario de la Isla de inmediato.[2]

Es decir, solo a tres meses del triunfo revolucionario, cuando aún no se habían establecido los vínculos con los soviéticos, ni firmado la ley de reforma agraria y prácticamente no se había tomado medida alguna que afectara sustancialmente los intereses de Estados Unidos, la administración Eisenhower se mostraba poco cooperativa y más bien adversa con el nuevo gobierno cubano, especialmente con Fidel Castro. Ello, a pesar de que el líder cubano buscaba la manera de no provocar una ruptura abrupta con Washington, si bien advertía en cada discurso a los vecinos del norte que las cosas iban a ser diferentes, pues en Cuba por primera vez habría independencia y soberanía absoluta.

Por otro lado, las nacionalizaciones de propiedades estadounidenses en los años de 1959 y 1960 no fueron una provocación deliberada de Cuba para buscar la ruptura de las relaciones con Estados Unidos, sino una necesidad de la Revolución, planteada desde 1953 por Fidel, en su famoso alegato de autodefensa ante los tribunales de la tiranía batistiana La historia me absolverá y prevista en la Constitución de 1940.[3] También fueron una respuesta a las agresiones constantes del gobierno de Washington y al cerco que comenzó mucho antes de establecido el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba por orden ejecutiva del presidente Kennedy en febrero de 1962. Sin embargo, las nacionalizaciones cubanas no fueron discriminatorias y Cuba estuvo dispuesta en todo momento a negociar la indemnización por las propiedades estadounidenses expropiadas. Así lo hizo con otros países como Francia, Inglaterra, Irlanda del Norte, Canadá y España. Solo el gobierno de Estados Unidos se negó a establecer una fórmula de pago que no fuera «rápida, adecuada y efectiva».

Washington rompió relaciones diplomáticas con Cuba en enero de 1961, alegando que era una respuesta a medidas hostiles de la Isla, cuando en realidad, el gobierno de Eisenhower desde mucho tiempo antes buscaba ese rompimiento. Desde finales de octubre de 1960 Estados Unidos había retirado a Bonsal como embajador en La Habana.

«El gobierno al cual yo representaba –recordaría años después Bonsal– había hecho todo cuanto podía para incapacitar la economía y el comercio del país ante el cual estaba acreditado. Era un secreto a voces que el Gobierno al que yo representaba estaba entrenando y armando aceleradamente a ciudadanos cubanos exilados a fin de contribuir al derrocamiento por la fuerza del Gobierno con el cual yo estaba manteniendo una semblanza de relaciones diplomáticas.

Para ponerle la tapa al pomo, miembros de mi personal, acreditados ante el Gobierno cubano con el derecho a la inmunidad diplomática fueron descubiertos por las autoridades cubanas en actividades que dicha inmunidad no debía cubrir».[4]

Las evidencias documentales revelan que los representantes de la embajada de Estados Unidos que permanecieron en La Habana, el Departamento de Estado y el propio presidente Eisenhower llevaban varios meses estudiando la posibilidad de romper relaciones diplomáticas con Cuba. Solo esperaban que esta se produjera en el momento más oportuno, preferiblemente de consuno con la oea, la cual debía «pedir» a Estados Unidos esta ruptura, aunque algunos países de la región se opusieran. El presidente Eisenhower llegó a señalar que «se sentiría muy feliz si antes del 20 de enero pudiéramos dar un paso como el rompimiento de relaciones con el Gobierno de Castro hecho en concurrencia con cierto número de Gobiernos latinoamericanos».[5]

La decisión del gobierno cubano de limitar el personal de la Embajada estadounidense en La Habana a 11 miembros –Estados Unidos tenía más de 300–, el mismo número de funcionarios que tenía Cuba en Washington, fue el pretexto que vino como anillo al dedo a la administración Eisenhower para romper las relaciones diplomáticas con Cuba el 3 de enero de 1961 y presentar a la Isla como la agresora.

Fidel explicó al pueblo y al mundo el porqué de la decisión de reducir el personal diplomático de Estados Unidos en la embajada de ese país en La Habana: «La Revolución ha tenido mucha paciencia; la Revolución ha consentido que una plaga de agentes del servicio de inteligencia, disfrazados de funcionarios diplomáticos de la embajada americana, haya estado aquí conspirando y promoviendo el terrorismo. Pero el Gobierno Revolucionario ha decidido que antes de 48 horas, antes de 48 horas, la embajada de Estados Unidos no tenga aquí ni un funcionario más de los que nosotros tenemos (…) El hecho de que hubiésemos establecido un orden en la expresión, ha servido en este caso para descubrir un deseo del pueblo. Nosotros no íbamos a decir todos los funcionarios, sino ni un funcionario más del número de los que nosotros tenemos en Estados Unidos, que son 11. Y estos señores tienen aquí más de 300 funcionarios, de los cuales el 80 % son espías. Si ellos quieren irse todos, entonces ¡qué se vayan! Ellos, a través de la representación diplomática, han introducido aquí un verdadero ejército de agentes conspiradores y promotores del terrorismo. Por lo tanto, el gobierno revolucionario adopta esta posición que ha expresado aquí. No rompemos con ellos, pero si se quieren ir, ¡que les vaya bien!».[6]

Notas
[1] El primer viaje al exterior de Fidel después del triunfo revolucionario fue a Venezuela.
[2] Richard Nixon, Six Crises, Simon& Schuster, Nueva York, 1990 pp.351-352.
[3] Véase Olga Miranda, Cuba/Usa. Nacionalizaciones y Bloqueo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1996.
[4] Citado por Carlos Alzugaray en: Ob.Cit, p.213.
[5] Ibídem, pp.214-215.
[6] Citado por Nelson Valdés, ¿Cómo y por qué los EE.UU. rompieron relaciones con Cuba? Un examen ecuánime 54 años después, en: blog La Joven Cuba, http://jovencuba.com/2015/01/15/como-y-por-que-los-eeuu-rompieron-relaci…f0076763