Conmemoran aniversario 40 de la masacre de Cassinga ( Fotos)

2018-05-04 21:36:03 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Conmemoran aniversario 40 de la masacre de Cassinga
Conmemoran aniversario 40 de la masacre de Cassinga. Fotos: Carlos Serpa Maceira

El aniversario 40 de la masacre de Cassinga, uno de los crímenes más brutales cometidos por los racistas sudafricanos, se recordó en La Habana con un acto político cultural efectuado en la Sala Universal de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Asistieron a la conmemoración los miembros del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba Salvador Valdez Mesa, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y el General de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera, Viceministro primero de las FAR y Jefe del Estado Mayor General.

Conmemoran aniversario 40 de la masacre de Cassinga

El Vicepresidente de Namibia Nangolo Mbumba, al usar de la palabra dijo “hoy estamos aquí como namibios, como lo hicieron antes nuestros líderes, incluido nuestro presidente para agradecer al pueblo cubano y sus líderes por el sacrificio que hicieron en nuestro nombre. Ustedes han pagado por nuestra libertad, con la sangre de valerosos cubanos y no pidieron nada a cambio, ni oro, ni diamante, ni petróleo, ni dinero” aseveró el orador.

Por su parte el General de Brigada Pedro Orta Junco, Jefe del Órgano de Inspección de las FAR y combatiente de Cassinga, destacó el privilegio de haber estado entre aquellos combatientes que el 4 de mayo de 1978 participaron en el rescate de muchos de los sobrevivientes de aquella monstruosa masacre.

Conmemoran aniversario 40 de la masacre de Cassinga

El General de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera, Viceministro primero de las FAR y Jefe del Estado Mayor General en las palabras centrales destacó que Namibia y Cuba están unidas por la historia y el presente, y lo estará en el futuro como dice un proverbio africano “Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borrará”.

Puntualizó Miera que las víctimas del crimen de Cassinga no serán jamás olvidadas. Viven perennemente en la memoria de todos, y recuerdan a nuestros pueblos el alto precio que pagamos por la victoria y la libertad.

Conmemoran aniversario 40 de la masacre de Cassinga

La matanza de Cassinga fue perpetrada el 4 de mayo de 1978 por una unidad helitransportada sudafricana, apoyada por la aviación, contra el campamento de refugiados namibios en esa localidad angolana, con saldo de 650 muertos y más de 350 heridos, la mayoría mujeres y niños. En esa operación participaron 12 aviones Mirage, cuatro C-130 y ocho helicópteros de la Fuerza Aérea Sudafricana.

Fuerzas cubanas acantonadas a unos 15 kilómetros de distancia se dirigieron de inmediato a Cassinga al conocer la agresión y recibieron numerosos golpes de la aviación sudafricana, la cual dejó entre sus filas 16 muertos y 76 heridos antes de llegar al lugar que abandonaron los efectivos del Apartheid para evitar el enfrentamiento.

La rápida participación de las tropas cubanas permitió salvar a los heridos y a quienes habían buscado refugio en los alrededores entre ellos, niños y jóvenes que fueron trasladados a Cuba para recibir educación gratuita en la primera escuela creada en el Municipio Especial Isla de la Juventud para la Organización del Pueblo de África Sudoccidental (SWAPO).

 

 

Conmemoran aniversario 40 de la masacre de Cassinga

Conmemoran aniversario 40 de la masacre de Cassinga

Con niños namibios de Cassinga

Miriam Nghitotovall, en la Isla de la Juventud. Foto: Jorge Oller

En una de nuestras visitas a la escuela de los namibios en la Isla de la Juventud, en los años 80 del siglo pasado, presenciamos la filmación de la masacre de Cassinga, escenificada para un documental del ICAIC por estudiantes de ese país.

La función de Asistente de Dirección y Asesoría para el nuevo filme de testimonio –con la reproducción actuada de la masacre por los propios alumnos–, la asumía espontáneamente la estudiante becada de la entonces Escuela de Periodismo de la Universidad de La Habana, Miriam Nghitotovali, una antigua alumna del improvisado centro escolar de Chibía.

Lo primero que nos dijo Miriam Nghitotovali es que no olvidará jamás los nombres de sus maestros cubanos en Angola, mencionándolos: Raúl, Fortún, Mario, Lidia y Orestes «El Primo».

Ellos, junto a la Swapo, adoptaron a todos los niños namibios tan pronto llegamos a los campamentos de refugiados al sur de Angola, con los pies sangrando después de haber caminado muchos días por la mata (la selva), huyendo del régimen del Apartheid y sus masacres.

TESTIMONIO DE LA MASACRE

El día de la masacre de Cassinga está en el recuerdo de aquellos que visitamos. Cada uno tenía una historia, pero había un común denominador en todas.
En resumen, en voz de uno u otro estudiante namibio es esta que les compartimos o parecida, y en casi todas aparece «El Primo».

Cuando visitamos la Escuela Henridrick Witbooi, en la Isla de Juventud, las narraciones se multiplicaron, convirtiéndose en un dramático guion, un guion real. Los niños se adentraron por la selva huyendo de la masacre… los testimonios duelen:

–Nos arrastramos por el suelo pedregoso y mi ropa, poca ropa, se enganchaba en los arbustos más pequeños y de otras plantas y bejucos del montecillo  cuentan unos y otros.

Ya el fuego había incendiado la cabaña donde se albergaban y veían sobrevolar el campamento a cuatro aviones de guerra sudafricanos. Los niños, porque eran niños, corrían hacia una zanja más al fondo con mucho miedo.

Este es solo un fragmento de la odisea.

Así o muy parecidos son los relatos de los que lograron salvarse y llegaron a Cuba después del infierno de Cassinga, al sur de Angola, distante 250 kilómetros de la frontera con Namibia.

El ataque de las tropas sudafricanas a aquel campamento causó más de 600 muertos y centenares de heridos por efecto del bombardeo de la aviación, el ametrallamiento desde helicópteros, los gases, la artillería, los blindados y la acción directa de los paracaidistas sobre la población inerme.

No pocos de los namibios de la Isla de le Juventud quedaron adormecidos por el efecto de los gases. Al atardecer unos soldados retiraron  cadáveres que estaban alrededor de algunos de ellos. La primera reacción fue huir hacia lo más profundo del bosque, pues entre esos hombres armados había blancos y creían que eran sudafricanos que corrían tras ellos para rematarlos. Más no fue así.

LOS CUBANOS

Reproducción de una escena de la masacre de Cassinga. Foto: Jorge Oller

En ese grupo que los «perseguía» había soldados de las Fapla y estos les informaron en su lengua que se trataba de cubanos que habían llegado a socorrerlos. Inmediatamente fueron trasladados hacia lugares seguros, de ahí a una escuela y de la escuela aquella, por mar, a las de la Isla de la Juventud, aunque pasaría  un tiempo que no sabían medir exactamente antes de subir al barco.

Cuando se produjo la masacre de Cassinga, tan insuficientemente divulgada en el mundo por la prensa occidental, ya funcionaba una escuelita cubana en Chibía para niños namibios refugiados en Angola, y fue allí donde permanecieron antes de navegar hacia lo que Miriam califica de «Paraíso».

El primer maestro cubano que tuvieron los namibios en Chibía, que describen como «un pueblito de pocas cuadras con una estación de trenes desactivada, en la cual estaba la escuela», fue Raúl Mestre Pedroso.

El maestro llegó a Chibía en los primeros meses de 1978. Le impactó ver en el piso de granito de la vieja estación ferroviaria la silueta indeleble de una figura humana, era la huella a tamaño natural del cuerpo de un revolucionario angolano que había sido quemado por los colonialistas portugueses en ese mismo lugar.

Precedieron a Mestre en ese sitio, otros colaboradores cubanos, entre ellos un combatiente llegado a Angola en febrero de 1976, era Orestes Valdivia «El Primo», quien de soldado se convirtió muy pronto en un padre para los niños namibios refugiados en Angola, y su esposa, la maestra Lidia Lastra –que lo acompañó en esa misión internacionalista desde agosto de 1978–, era una madre  para todos los niños de Cassinga.

Orestes Valdivia no sabe exactamente cómo ni por qué, ni cuándo los muchachos comenzaron a llamarlo «El Primo», como lo conocen todos los estudiantes namibios que vinieron a Cuba entre 1978 y 1980, año en que Orestes Valdivia, un antiguo carrero de cerveza y refrescos en Santa Clara, concluyó su misión internacionalista.

Fueron él, junto a un grupo de albañiles angolanos y cubanos, médicos, enfermeras y funcionarios de la Embajada, quienes acondicionaron, en jornadas de trabajo voluntario, aquella primera escuela de Chibía, y construyeron albergues, refugios, cocina y todos los servicios y locales necesarios para que vivieran y estudiaran más de 200 niños y adolescentes que sobrevivieron a la masacre.

EN LA ISLA
Tanto en Chibía como en Ndalatando, igual que lo era en ese momento en la Isla de la Juventud, los estudiantes namibios y los demás becados extranjeros mantenían la autoridad política de sus países y partidos. Martín era el maestro instructor de lo namibios en aquella oportunidad y profesor de historia, en la Isla.

Además de su presencia permanente en la escuela del sur de Angola, los niños recibían frecuentemente la visita de destacados dirigentes de la Swapo (por las siglas en inglés de Organización, de los Pueblos de África Sudoccidental), entre ellas la de San Nujoma, presidente de la organización, y la de Peter Manyemba, secretario de Defensa.

Esta costumbre no se perdería nunca. De una larga conversación con Miriam interpreto una dramática realidad: ellos eran tan hijos de la Swapo como de los padres, aunque no sabían en aquel momento si estos estaban vivos o confinados por el régimen del Apartheid en algún bantustán (lugares donde los racistas reunían a la población no blanca de Sudáfrica).

Sobre la adopción temporal de Cuba, Ángel Dalmau, directamente vinculado a los jóvenes por su trabajo en la Misión Civil Cubana de Angola desde aquel comienzo de acogida de los niños en la escuela de Chibía, piensa que en esta experiencia se ha fundido la más bella y concreta relación de solidaridad humana entre el pueblo cubano y el namibio, a partir de un tercer país: Angola y con la vigilancia directa, aunque a distancia, de Fidel.

Los maestros cubanos que contribuyeron a fundir esta nueva familia en las escuelas de allá y en las de la Isla, serán siempre el principio de esta interminable historia de amor al prójimo.

Amplio respaldo a la Revolución Cubana en La Habana

2018-05-01 11:45:28 / web@radiorebelde.icrt.cu / Silvia Ivonne Albelo Medina

Nuevamente las imágenes de Cuba recorren el mundo este Primero de Mayo. Niños en los hombros de sus padre, varias generaciones fundidas entre banderas y carteles. Múltiples voces coreando en un mismo sentido “Unidad, Compromiso y Victoria”.

En la Plaza de la Revolución José Martí, en La Habana, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, y el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez presidieron la jornada en la que desfilaron más de 900 mil cubanos.

El miembro del Buró Político y Secretario General de la Central de Trabajadores de Cuba, Ulises Guilarte de Nascimiento recordó que Primero de Mayo se realiza en momentos en que la clase obrera participa en el proceso orgánico con vista al 21 Congreso de la CTC, a efectuarse el año próximo.

Cerca de mil 400 amigos de la isla, procedentes de 34 países y en representación de 66 organizaciones sindicales del mundo acompañaron a los habaneros durante la marcha compacta de más de dos horas.

De la impronta de la Revolución Cubana se tendrá que hablar hoy en los medios de comunicación, porque continuidad y compromiso se levantaron como símbolos. El sonido de la música, la alegría y el colorido matizaron el desfile por el Día Internacional de los Trabajadores en la capital cubana.

#Cuba Cuando las calles se visten de Revolución (+ Fotos)

 

Aún no amanece y ya se oyen mil murmullos. La gente conversa, ríe, camina apurada hacia el punto de encuentro con esa otra familia amorosa que se construye en cada centro de trabajo.

Cuando empieza la marcha, no hay alegría más sincera que la de los pasos que estremecen la calle y la de las voces que se unen en un coro vibrante, de emociones sinceras.

Y es por Cuba que se camina el primer día de mayo. Cada año hay motivaciones especiales para unirnos más, para contarle al mundo de nuestras esperanzas y resoluciones, para ratificar que con los pasos en plazas y avenidas hacemos historia, la del compromiso y la rebeldía.

Tierra de artífices que han obrado con sus manos la materialización de la utopía, esta Isla tiene un sólido patrimonio inmaterial de celebraciones por el Día Internacional de los Trabajadores. Desde su archivo, Granma ofrece a sus lectores el testimonio gráfico de ese devenir

La dirección de la Revolución presente en los desfiles del 1ro.de Mayo. Foto: Archivo
Las mujeres siempre han estado presentes. Desfile de 1960. Foto: Archivo
La consigna de Patria o Muerte enarbolada por el pueblo en el año 1960. Foto: Archivo
La bandera cubana, la más bella que existe. Foto: Archivo
Fidel, en el acto en la Plaza de la Revolución del año 2000, dio a conocer el concepto de Revolución que nos dejó como legado. Foto: Liborio Noval
Raúl y Díaz-Canel en el desfile del 1ro.ide mayo del 2016. Foto: Juvenal Balán
Milicianos desfilando por la Plaza de la Revolución en 1960. Foto: Archivo
La enseña nacional siempre ha impregnado belleza al desfile. Foto: Archivo
En 1959 los campesinos se fundieron con su pueblo. Foto: Archivo

Enseñarnos a sucederle con dignidad es el mayor legado de Fidel

Para los revolucionarios de hoy está el reto de mantener el legado de Fidel.
Para los revolucionarios de hoy está el reto de mantener el legado de Fidel. Foto: Vicente Brito

«Ellos están esperando un fenómeno natural y absolutamente lógico, que es el fallecimiento de alguien. En este caso me han hecho el considerable honor de pensar en mí. Será una confesión de lo que no han podido hacer durante mucho tiempo. Si yo fuera un vanidoso, podía estar orgulloso de que aquellos tipejos digan que tienen que esperar a que yo muera, y ese es el momento».

Así alertaba Fidel, aquel 17 de noviembre del 2005, en el histórico discurso pronunciado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, con motivo del aniversario 60 de su primer encuentro con el Alma Mater. Muchas veces había dirigido sus palabras a la juventud, pero quizá nunca antes abordó con detenimiento dos realidades que de forma inevitable tocaron el corazón de todo el pueblo. La primera: que por ley irrevocable de la vida algún día dejaría de existir físicamente; la segunda: «Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra».

Tal vez, en los momentos históricos que vivimos hoy, y después de haber enfrentado el golpe irreversible de su partida, sea más comprensible el mensaje que en ese entonces nos legaba el Comandante. Sin embargo, en ese momento nos confrontó con una realidad que, afirmo sin temor a equívocos, llamó a la reflexión a todos los revolucionarios, incluso a los que, como yo, teníamos unos escasos 15 años. Fidel, indiscutiblemente, nos llamaba a la «continuidad».

No es que no lo hubiera hecho antes, pues desde los mismos inicios de la lucha en la Sierra Maestra y los primeros años de la Revolución en el poder, siempre dejó claro que el proceso social que se iniciaba no se limitaba a su persona, ni siquiera a la Generación del Centenario, sino a algo mucho más poderoso: el Pueblo. Pero ese día nos enfrentó a la posibilidad de que nuestro sistema social podía ser reversible, y no porque nuestros enemigos tuvieran las armas para lograrlo, sino únicamente en caso de que el compromiso real de los cubanos con esta obra pudiera desmoronarse.

Hoy, con un poco más de madurez política asumo otra lectura de sus palabras, y revisitando cada uno de los momentos cumbres de la historia revolucionaria que protagonizó, comprendo que aun bajo su tutela, que aun con su imprescindible acompañamiento, Fidel nos enseñó a caminar, y en cada uno de sus actos hubo siempre un principio pedagógico: brindarnos las herramientas, valores e incluso, la plataforma ideológica para entender que no podíamos prescindir de nadie en el camino de la construcción del socialismo, que debíamos sucederlo con la mayor de nuestra fortalezas: la unidad; y entender el proceso de edificación de la sociedad próspera y sostenible como un proceso que traspasa por mucho las fronteras del ámbito individual.

Fidel nunca será mármol entre nosotros, sino presencia para siempre repensar la Patria. Foto: Yeilén Delgado Calvo

Al estudiar sus discursos, al releer las frases que dirigió a las masas, no puede una dejar de asombrarse. Hay en ellas tanta visión futura, tan inimaginable entendimiento de los retos por venir que, como sucede con al Apóstol, podremos retomar el pensamiento fidelista ahora o dentro de cien años, y habrá en sus palabras siempre un mensaje atemperado al presente.

«Es alentador saber que miles y miles de jóvenes, y decenas de miles de jóvenes con una mentalidad revolucionaria, con una preparación cada vez más elevada, se incorporan a los trabajos del pueblo, se incorporan al esfuerzo del pueblo. Vemos cómo un pueblo nuevo va surgiendo de nuestra juventud. Y tenemos derecho a sentirnos confiados». (8 de noviembre 1961)

En fecha tan temprana como 1961, ya hablaba de confianza en la juventud, y al mirar ese día desde la distancia de 57 años, se hace evidente que esas nuevas generaciones con las que entonces hablaba fueron realmente dignas de su confianza y, como predijo, no fallaron jamás. Pero tampoco lo hicieron los hijos ni los nietos de aquella juventud enardecida, porque nuestro país logró algo quizá inédito, convertir a la Revolución en una herencia de familia, en una preciada posesión que se entrega junto al legado más genuino de los ancestros. Por eso los revolucionarios no mueren dejando un camino trunco, porque coexisten con su relevo, y lo educan en esos principios.

«…la Revolución ha hecho que el joven sea algo, y algo sumamente importante, en la sociedad, algo extraordinariamente apreciado en la sociedad. La Revolución ha hecho que los niños y jóvenes se conviertan casi en su razón de ser, ¡en su razón de ser!, porque son el objetivo de la Revolución, los continuadores de la Revolución». (4 de abril de 1972)

Fidel veía en la juventud el potencial de transformación. Foto: Archivo

Nunca albergó Fidel duda alguna de la capacidad de renovación del proceso social cubano. Estaba seguro de que los tiempos difíciles podrían confundir a muchos, y tampoco fue ciego respecto al hecho de que el acoso constante de nuestros enemigos llegaría a sembrar la semilla de la decepción y el descrédito en algunos de los hijos de la Revolución. Pero siempre tuvo confianza, porque sabía que el impacto de esta obra sin precedentes en la dignidad de la gente, en su valorización, en el espíritu de amor patrio, era mucho más poderoso que falacias infundadas, y así lo hizo saber en muchas ocasiones, como el 26 de julio de 1998.

«No se dejen confundir por nada, no se dejen engañar jamás por nadie. Esa es nuestra esperanza, y que este país jamás retroceda, que esta Revolución jamás retroceda, que toda la dignidad y la gloria que hemos construido no puedan destruirlas nunca».

Aquellas palabras, después de haber sobrevivido a los años más duros del periodo especial, de haber puesto a prueba como nunca antes desde 1959, la capacidad de resistencia del pueblo cubano, dirigidas una vez más a los jóvenes, no eran sino la reafirmación de que podíamos continuar, siempre continuar. Aun con los pronósticos en contra, aun con las aves de rapiña sobrevolando nuestras cabezas habíamos salido adelante. Años más tarde, en sus conversaciones con Ignacio Ramonet apuntaría:

«…desarrolle y eduque a una sociedad completa (…) y veremos entonces lo que da. Esos son los ocho millones que después del primer año de periodo especial suscribieron: “Soy socialista”».

Es posible que muchos aún se pregunten cómo lo logramos, y creo que fue por la mayor de las razones, estábamos conscientes de lo que íbamos a perder. La vívida experiencia de un pasado de humillación era fuerza más que suficiente para saber que la opción de rendirnos no formaba parte de nuestra estrategia de supervivencia entonces. Así fue como una vez más quedaron los buitres con cuchillo y tenedor en mano, sin poder saborear su ansiado manjar y equivocadamente, el 31 de julio del 2006 volvieron a sentarse a la mesa.

«No albergo la menor duda de que nuestro pueblo y nuestra Revolución lucharán hasta la última gota de sangre para defender estas y otras ideas y medidas que sean necesarias para salvaguardar este proceso histórico.

«El imperialismo jamás podrá aplastar a Cuba».

El pueblo cubano es fidelista por convicción. Foto: Anabel Díaz

Sería insensato negar el temor que nos invadió cuando escuchamos su proclama, el hondo sentimiento de preocupación y la inconmesurable prueba de lealtad a la que estábamos llamados. Pero los insulsos enemigos de la Patria confundieron, como tantas otras veces, el sentir de los cubanos. Temíamos por él, por su salud, por su vida, pero jamás ese temor tuvo como basamento ninguna debilidad en relación con nuestras convicciones, no hubo en ese instante ni el más mínimo asomo de flaqueza, ni estuvo cerca el pensamiento de que no podríamos seguir adelante.

Los años posteriores demostraron la capacidad de crecimiento de este pueblo, y de la mano de Raúl emprendimos un camino no exento de obstáculos, pero con sobrada voluntad para superarlos. Y Fidel encontró en sus reflexiones la manera de decirnos ¡aquí estoy, junto a ustedes siempre!
El sexto Congreso del Partido, la Primera Conferencia de esa organización guía para la sociedad cubana, el séptimo cónclave, llegaron para ratificar la necesidad de un imprescindible proceso de actualización de nuestro modelo económico, y para fortalecer el papel dirigente del Partido ante esa realidad.

Y llevamos a consulta popular la conceptualización de nuestro sistema, y el plan de desarrollo del país, y desde el obrero más humilde hasta el más excelso académico fueron escuchados en pos de una construcción colectiva de la sociedad.

En ese contexto nos sorprendió su despedida. Ese adiós para el que nunca estaríamos preparados y que nos caló en el cuerpo y el alma como solo la pérdida de un padre puede hacerlo. ¡Llegó el momento!, dijeron los esperanzados detractores de la Revolución y como de costumbre, volvieron a equivocarse. Pero eso, eso ya lo sabía Fidel.

«… la revolución no se basa en ideas caudillistas, ni en culto a la personalidad. No se concibe en el socialismo un caudillo, no se concibe tampoco un caudillo en una sociedad moderna, donde la gente haga las cosas únicamente porque tiene confianza ciega en el jefe o porque el jefe se lo pide. La Revolución se basa en principios. Y las ideas que nosotros defendemos son, hace ya tiempo, las ideas de todo el pueblo». (Cien horas con Fidel)
La Revolución continuaría porque para eso estábamos aquí sus herederos.

Desde entonces, cada vez que llega un momento trascendental de reafirmación revolucionaria no podemos evitar la expresión de: «es la primera vez sin la presencia física del Comandante», pero eso, lejos de desalentarnos, lo hemos convertido en poderosa motivación, en el homenaje sensible que le hacemos cada día. Y dimos la prueba más certera, la evidencia más completa de respaldo a los principios que aprendimos de él cuando, bajo el manto de la democracia y nuestra libre determinación como país, desarrollamos un exitoso proceso de elecciones generales, en el que ni la fuerza de la naturaleza pudo hacer mella.

Este 19 de abril, cuando quedó finalmente constituida la Asamblea Nacional del Poder Popular, y representados en valiosos compatriotas  millones de cubanos ocupando los escaños del Parlamento, hemos dado una lección al mundo, y una muy importante e imperecedera: solo los pueblos son dueños de su destino.

«No hay que medir las elecciones nuestras por los números de votos. Yo las mido por la profundidad de los sentimientos, por el calor, lo he estado viendo durante muchos años. Nunca vi los rostros más llenos de esperanza, con más orgullo». (Cien horas con Fidel)

Cuando la Generación del Centenario entrega las banderas del socialismo en las manos que tendrán el orgullo de mantenerlas en alto, se sostiene esa continuidad a la que Fidel dedicara gran parte de sus energías. Futuro incierto, jamás. Poblado de retos y nuevas batallas tal vez, pero siempre bajo la certidumbre de que solo el socialismo y la Revolución dan a este pueblo.

Elegimos un camino hace 150 años, y no ha nacido todavía ni lo hará, quien nos obligue a desviarnos de él. Queremos lograr como Fidel, como todos los que lo secundaron y ya no están, como podrán decir con orgullo quienes emprendieron la lucha junto a él y aún están aquí:

«…debemos emplear todas nuestras energías, todos nuestros esfuerzos, todo nuestro tiempo para poder decir en la voz de millones o de cientos o de miles de millones: ¡Vale la pena haber nacido!  ¡Vale la pena haber vivido!».

Fuentes: Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet; Fidel habla a la Juventud;

Discurso pronunciado por Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana con motivo del Aniversario 60 de su entrada a esa casa de altos estudios; Proclama de Fidel al Pueblo de Cuba, 31 de julio del 2006.

Nada es posible para los cubanos sin el proyecto de la unidad

“La propia lectura de la contradicción del año 1868, y de lo que sucedió después, nos dice que nuestra historia es definitivamente firme, y lo es por la capacidad que tenemos los cubanos de encontrar un equilibrio que siempre nos conduce a la unidad”, expresó el presidente de la filial de la Sociedad Cultural José Martí (SCJM) en Sancti Spíritus, Juan Eduardo Bernal Echemendía, uno de los más prestigiosos intelectuales de estos predios.

“A la unidad nos convoca la profunda emoción de lo que fuimos y somos, de lo que debemos ser definitivamente”, añadió el prolífero investigador yayabero, quien asegura que la unidad no es un proceso casual, fortuito, que surge en cualquier momento.

“La Cuba del siglo pasado, intervenida por Estados Unidos, fue una etapa muy convulsa, pero es nuestra República. Fue más de medio siglo de contienda, donde surgen los principales exponentes de las luchas, donde se formaron el fermento y el cemento para poder decir hacia allá vamos. Por ejemplo, Rubén Martínez Villena es un hombre de esa República, como lo es Julio Antonio Mella, o lo es Fidel Castro Ruz y la generación del centenario”, asevera Bernal Echemendía.

Para el principal organizador del Coloquio Voces de la República, espacio de la SCJM que analiza desde varias aristas el periodo neocolonial (1902-1958), hay que entender esa etapa y hay que hacerlo con responsabilidad.

“Si no podemos emocionarnos ante lo que fueron esos líderes, no podríamos entender por qué hubo una revolución triunfante en 1959. Ella surgió de todo ese conflicto de la republica intervenida por los Estados Unidos. Fue una intervención sacudida por lo mejor de la unidad de los cubanos”, confiesa el destacado intelectual, quien valora que hay que tener en cuenta la capacidad que tuvieron los buenos de entonces de ir gestando un nuevo momento de independencia, de unidad, porque fueron los cubanos que nunca dejaron de cantar el Himno Nacional, que nunca dejaron de saludar a la bandera, porque ellos entendieron el propósito de ser mejores cubanos en el futuro.

El reconocido investigador Juan Eduardo Bernal Echemendía considera que hubo una revolución en 1959 porque hubo una unidad entre los cubanos.

“La unidad se fue fortaleciendo. La revolución triunfante es una etapa que nos permite valorar el por qué debemos estar unidos. Y han sucedido tantas cosas; cubanos que han renunciado al propósito de la revolución, que no se han percatado que aquí tienen un lugar para seguir construyendo; algunos cogieron otros rumbos pero no dejan de estar cercanos a Cuba, y a veces contribuyen –de manera involuntaria- con el proceso de unidad de los cubanos”, reflexiona el presidente de la SCJM en Sancti Spíritus.

Para el historiador, la unidad no solo se consigue y se conserva con los cubanos que estamos en Cuba. Él piensa que quienes están lejos tienen la posibilidad de pensar y de recordar porque la unidad se consigue con la memoria.

“Yo tengo mucha confianza en los cubanos de estos tiempos porque tengo confianza en mí que soy un hombre de este tiempo y aspiro a ser de otro tiempo”, dijo Juan Eduardo Bernal Echemendía, quien en toda su vida ha vivido la seguridad de la esperanza, otro factor que considera notable para que la unidad no decaiga.

“Nada es posible para los cubanos sin el proyecto definitivo de la unidad”, concluye Bernal Echemendía con la emoción que generan las históricas jornadas que vivimos por estos días en la Mayor de las Antillas.

Fuente:

Radio Rebelde

Fecha:

20/04/2018

Trabajadores en la Habana reafirman respaldo incondicional a la Revolucion Cubana .

Un multitudinario acto de respaldo incondicional a la Revolucion Cubana se efectuo en la Colina Lenin del municipio capitalino de Regla, en lo que fue la celebracion provincial por el Primero de Mayo en la capital el primero que se realiza en el pais y a su vez preludio de la fiesta de todos los trabajadores que se celebra en esa fecha.
Los integrantes del Buró Político del Comite Central del Partido Comunista de Cuba Mercedes López Acea, primera secretaria del Partido en la Habana , y Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), presidieron el acto, al que asistieron trabajadores de todos los 15 municipios capitalinos.
Luis Castanedo Smith, secretario general de la CTC en la provincia, tuvo a su cargo las palabras centrales, en las que ratificó el compromiso del pueblo capitalino con la Revolución, a pocas horas de la constitución de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular y la elección de la nueva presidencia del Consejo de Estado.

“Con Cuba NO te metas”, responden peruanos a provocación mercenaria en Lima

Amigos de Cuba en Perú ratificaron en Lima que no hay provocación de la contrarrevolución mercenaria que quede sin respuesta y reiteraron la frase que se viralizó en Internet: con Cuba NO te metas.
Una valla publicitaria, pagada por elementos de la contrarrevolución cerca del aeropuerto internacional Jorge Chávez de Lima, aludía a un mensaje irrespetuoso y ofensivo contra el pueblo y el Gobierno cubanos.
Ante esta nueva provocación de mercenarios al servicio del imperialismo, amigos de la Isla, con la doctrina del Apóstol José Martí en el corazón, dieron un vuelco al mensaje y dejaron claro con graffitis: con Cuba NO te metas. Vítores a Cuba y a Fidel redondearon el nuevo mensaje, donde resalta la bandera tricolor, esa que ha acompañado la lucha del pueblo cubano por su independencia.

La batalla de ideas es el camino de la victoria

Por Anabel Madiedo Oropeza

cubaNuestra pequeña pero heroica tierra ha dado grandes muestras de valor, y es reconocida internacionalmente como una nación de hombres y mujeres revolucionarios y antimperialistas. Los cubanos defendemos nuestro suelo y hemos sabido repartir amor, humanismo y solidaridad por el mundo.

Somos faro y guía para muchos movimientos revolucionarios de los cinco continentes, los cuales perciben la elevada conciencia política del pueblo cubano. Esto se vincula al ideario del líder histórico Fidel Castro Ruz, pues fue el impulsor de todos los cambios necesarios para proteger a las mayorías.

Me detengo en uno de los principales objetivos que ha alcanzado la Revolución desde el 1ro de enero de 1959: la instrucción y educación de sus ciudadanos. Esto permitió al pueblo cubano salir de la ignorancia que reinaba en el país.

Desde la campaña de alfabetización, pasando por las reformas educacionales, se engrosan las filas de sistema de educación cubano, uno de los más reconocidos mundialmente por su calidad, lo cual no sería posible si nuestro país no invirtiera gran parte de su presupuesto anual a esta tarea prioritaria.

Por ello la Batalla de ideas, surgida a raíz de la movilización de nuestro pueblo junto a su gobierno, para liberar al niño Elián González, no constituyó un acto impuesto sino una continuidad del trabajo de concientización de las masas para seguir defendiendo lo que es justo.

El pueblo cubano respondió con su apoyo mayoritario cuando millones de cubanos nos sumamos a este sensible reclamo, lo cual fue una prueba más de nuestra conciencia revolucionaria que sigue cosechando victorias, lo cual demostramos recientemente en las elecciones del pasado 11 de Marzo del actual año.

La lucha llevada a cabo por los cubanos en el plano de las ideas y que ha permitido, bajo la guía de Fidel, tener un alcance internacional que se consolida y profundiza con el paso del tiempo, pues las condiciones por las cuales Cuba ha tenido que hacer su batalla de ideas no han cambiado.

Contrariamente las continuas agresiones ideológicas no cesan. La batalla ideológica de nuestro país es indetenible y tiene como objetivo consolidar el socialismo y la Revolución, empeñados en el cumplimiento del Juramento de Baraguá como continuidad histórica del pensamiento de nuestros próceres, quienes demostraron sentimientos patrióticos, independentismo y la lucha a muerte contra el coloniaje español antes y contra el imperialismo después.

Hago este análisis porque hoy más que nunca y con el desarrollo tecnológico alcanzado en el mundo, aparecen cada vez más herramientas para hacernos una guerra que se oculta tras fachadas de consumismo y recreación que hacen menos evidente esas agresiones y al mismo tiempo son más efectivas sino estamos preparados para reconocerlas, enfrentarlas y mostrarlas a nuestro pueblo.

Por esta razón llamo a la reflexión y aludo el llamado ya hecho por la máxima dirección política de nuestro país. Si cada uno de los miles de cubanos, que estamos dentro y fuera de Cuba con acceso a internet, compartiéramos al menos una publicación de la realidad cubana en las redes sociales, saldríamos todos beneficiados ante la guerra mediática que se nos hace.

celular-internet-facebook-f-archivoLa prensa hegemónica se dedica a mentir sobre Cuba, por eso los cubanos debemos estar comprometidos y hacer un uso adecuado de las redes sociales, dejando al desnudo los planes subversivos del imperialismo, la mafia y los mercenarios, quienes se enfocan en arrebatarnos nuestra soberanía y destruir nuestro proyecto social.

Hoy no debemos usar fusiles, no hay que enfrentar con el filo del machete a unos rayadillos provenientes de un país que quiere colonizarnos, ni alzarse en la Sierra Maestra. Hoy son las ideas las que debemos defender para continuar venciendo a un enemigo cada vez más poderoso.

Mantener en alto el legado de Fidel es nuestro mayor compromiso para garantizar la continuidad de nuestro proceso social socialista, humano y solidario. Enfatizo en las palabras de nuestro inolvidable líder sobre la repercusión de nuestras ideas y cito: “A todos nos llegará nuestro turno (…) Pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos. A nuestros hermanos de América Latina y del mundo debemos trasmitirles que el pueblo cubano vencerá” – 19 de abril del 2016 durante una sorpresiva aparición en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Recuerdan aniversario 40 de misión militar de Cuba en Etiopía

2018-03-16 19:50:01 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Recuerdan aniversario 40 de misión militar de Cuba en Etiopía

Los combatientes internacionalistas cubanos que junto a las tropas etíopes enfrentaron al ejército somalí entre 1977 y 1989, fueron recordados este viernes en un acto político cultural con motivo del aniversario 40 de la misión militar cubana en la República Federal Democrática de Etiopía.

Esa epopeya, también conocida como Operación Baragua, conto con la resistencia del pueblo etíope, de combatientes cubanos y de otros países como la entonces Unión Soviética y la República de Yemen, significo el miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) General de División de la reserva Leonardo Andollo Valdez, segundo Jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y desarrollo de los Lineamientos aprobados en el Sexto Congreso del PCC.

Recuerdan aniversario 40 de misión militar de Cuba en Etiopía

El también combatiente en Etiopía enfatizo que esa misión internacionalista fue un gran triunfo de la Revolución Cubana, del Internacionalismo y del pueblo etíope.

Mechal Takele Balcha, encargado de Negocios de la Embajada de la República Federal Democrática de Etiopía en Cuba expreso la responsabilidad de defender el legado de hermandad y colaboración dejado por estos eminentes puentes de amistad, donde la relación está profundamente arraigada y fundada sobre una base solida de sangre.

Recuerdan aniversario 40 de misión militar de Cuba en Etiopía

El acto político cultural por el Aniversario 40 de la misión militar cubana en Etiopía, se realizo en la Sala Universal de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y estuvo presidido por el General de Cuerpo de Ejército Alvaro López Miera, Viceministro primero de las FAR y Jefe del Estado Mayor General y José Ramón Balaguer Cabrera, integrante del Secretariado del Comité Central del PCC.

Como parte del homenaje el diplomático Mechal Takele Balcha, entrego un presente simbólico al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias que es una imagen del monumento erigido en Addis Abeba la capital etíope a los combatientes internacionalistas cubanos que lucharon contra la agresión somalí en la década de 1970.

Recuerdan aniversario 40 de misión militar de Cuba en Etiopía

También se realizo una Cancelación Especial del primer día de la emisión de un sello dedicado a la efemérides, cuya cancelación fue realizada por el General de Cuerpo de Ejército Alvaro López Miera y Ana Julia Marine López, Viceministra de Comunicaciones.

El valor y destreza militar de los cubanos, así como las posteriores muestras de solidaridad con el Estado africano dejaron una huella indeleble en el pueblo etíope.