El “fracaso” de la Revolución Cubana. (Informe de un agente de la CIA)

Raúl Antonio Capote 1453559395fidel-castro-ruz
Por: Richard Clark
Cuba no cumple ninguno de los parámetros establecidos por los Estados Unidos para ser considerado un país libre y democrático.
No se permite la prensa alternativa, pero no hay forma entiendan los cubanos fidelistas que existe una sola alternativa, la nuestra.
Es el único país latinoamericano sin desnutrición infantil, sin problemas con las drogas, con la esperanza de vida más alta de América Latina, con una escolarización del cien por ciento y ningún niño viviendo en la calle.
En Cuba la educación artística es gratuita, tienen una escuela de arte en cada provincia, la Universidad de las Artes, ISA, una de las mejores de América, es totalmente gratuita para los cubanos y forma profesionales de todo el mundo.
Tienen un medico cada 133 habitantes, son una potencia deportiva, Cuba ocupó el primer lugar en el logro de medallas olímpicas per cápita, superando a los mismos EEUU. Invierten el 13% del PIB en la educación que cubre todo el país, el 95% de los niños y niñas concluye la escuela primaria y no hay alfabetos.
Menos del 0,1% de la población padece VIH Sida, han colaborado con más de 100 países en materia de salud, la salud es gratuita a todos los niveles y alcanza a toda la población, las más altas tecnologías y técnicas en materia de salud, por ser un derecho del pueblo, las reciben de forma gratuita. Por ejemplo en Cuba se han realizado cuatro mil 951 trasplantes renales, 436 con donantes vivos sin costo alguna para los pacientes receptores de la donación
Al cierre del trienio 2011-2013, la esperanza de vida al nacer de la población cubana en general llegó a 78,45 años, cifra que coloca a la Mayor de las Antillas entre las 25 naciones del mundo más aventajadas en ese importante indicador del progreso humano de una sociedad. Las mujeres muestran una expectativa de 80,45 y los hombres de 76,50.
En el 2016, por octavo año consecutivo, Cuba logró una tasa de mortalidad infantil por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos, que ratifica a la isla en la vanguardia de América y entre las primeras 20 naciones del mundo.
La nación caribeña alcanzó la validación por la Organización Mundial de la Salud como el primer país del planeta en eliminar la transmisión materno-infantil de VIH-sida y sífilis congénita, en uno de los resultados más relevantes de la ciencia cubana en la esfera de la salud durante el 2015.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reconoció los logros de Cuba en materia de atención a la niñez al divulgar los resultados de la encuesta sobre Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS).
La carencia de bienes suntuosos es muy evidente, pero la miseria no existe. No hay niños durmiendo en la calle ni ancianos abandonados. Todos los cubanos tienen el mínimo indispensable para vivir decorosamente.
Las mujeres ganan igual salario que los hombres por igual puesto y trabajo, tienen derecho a un año pagado de licencia de maternidad y no pierden su puesto laboral, su supervivencia y la de sus hijos no depende de un hombre.
Es el único país del mundo que cumple la sostenibilidad ecológica, ha minimizado los niveles de violencia construyendo una sociedad segura.
Cuba es garante de la paz y ayudó a poner fin a la guerra en Colombia. Fidel tendió puentes entre religiones.
Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, en la última década Cuba es el único país de América Latina y del Tercer Mundo que se encuentra entre las primeras diez naciones con el mejor índice de desarrollo humano sobre los tres criterios “esperanza de vida, educación y nivel de vida”.
Según la Organización Mundial de la Sa­lud, Cuba es un modelo para los países en vías de desarrollo en cuanto a la atención médica brindada a las madres y a los niños. La UNICEF enfatiza que “Cuba es un ejemplo­ en la protección de la infancia”.
La ONG, Save the Children, coloca a Cuba en el primer puesto de los países en desarrollo en las condiciones brindadas a las madres, delante de Ar­gen­tina, Israel o Corea del Sur. En ese estudio se tuvieron en cuenta varios criterios como el sistema de salud y educación, o sea la asistencia por personal cualificado durante el parto, la difusión de los métodos anticonceptivos y el nivel de educación de las mujeres y niños. También se tomó en consideración la igualdad política y económica entre hombres y mujeres, o sea la participación de las mujeres en la vida política y la igualdad salarial.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) califica el sistema de seguridad social cubano de “milagro”, dada la protección que brinda a los trabajadores y la tasa de desempleo muy baja (1,9%).
El Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica, BioCubaFarma, produce medicamentos, equipos y servicios de alta tecnología a partir del desarrollo científico- técnico del país, destinados al mejoramiento de la salud del pueblo cubano y la generación de bienes y servicios exportables.
En la Organización laboran 21801 trabajadores, de ellos más de 6 300 son universitarios, más de 260 Doctores en Ciencias, más de 1170 Máster en Ciencias, más de 1300 con Categoría de Tecnólogos y más de 700 con Categoría de Investigadores.
Entre sus principales producciones se encuentran las vacunas profilácticas contra enfermedades infecciosas, biofármacos para el tratamiento del cáncer (incluye anticuerpos monoclonales y vacunas terapéuticas), productos para la prevención y tratamiento de afecciones cardiovasculares, así como para el tratamiento de la úlcera del pie diabético.
También se fabrican productos genéricos y compuestos farmacéuticos de nueva generación, así como sistemas para el diagnóstico temprano y prevención de tumores malignos, malformaciones, enfermedades heredo metabólicas y otros.
De igual forma se ofertan productos a partir de la medicina natural y tradicional, e investigaciones agropecuarias, así como equipos Médicos de avanzada tecnología, nanotecnología, neurociencias y neurotecnología.
Algo inaudito para un país del Tercer Mundo, como está contemplado en el Programa para la Transición en Cuba, es una de las ramas de la economía que debe ser desestimada, por peligrosa para nuestras empresas y porque no corresponde como actividad económica para un país caribeño subdesarrollado, debe ser sustituida por el cultivo de flores que se aviene mejor al estatus cubano.
En Cuba todas las personas pueden votar y ser votadas cumpliendo los 16 años. Los candidatos son propuestos y elegidos en el barrio, por la gente, sin importar credo, ideología, ni filiación partidista, -no son seleccionados por el Partido Comunista, (que no es electoral y no nomina ni postula)-. Para cada puesto se proponen como mínimo dos candidatos y ocho como máximo. Para ser electo hay que recibir más del 50% de los votos. No existen campañas electorales.
El voto es libre, secreto y directo. El colegio electoral se encarga de realizar el escrutinio. Durante el escrutinio pueden estar presentes, además de los observadores extranjeros y cubanos, cualquier persona que así lo desee.
Ningún representante, diputado o delegado recibe un beneficio por desempeñar su cargo; el Estado les paga un salario exactamente igual al que tenían en sus trabajos antes de desempeñar su cargo, empleo al que regresaran una vez finalizado su mandato. Los Delegados de Circunscripción (de base) desarrollan su labor en tiempo libre pues siguen desempeñándose en el puesto laboral que ocupaban. La rendición de cuentas y el mandato revocatorio son un componente importante del sistema electoral.
Una de las características de la sociedad cubana es su fuerte cultura del debate y el diálogo.
Evidentemente Cuba no clasifica entre los países que cumplen los parámetros establecidos por los Estados Unidos para ser considerada una nación “libre” y “democrática”, la policía no reprime al pueblo, no hay desaparecidos, no hay torturados, nuestros hombres en la Isla que se autotitulan opositores, a pesar las evidentes transgresiones de la ley que cometen regularmente, apenas son molestados y contra toda lógica hacen lo posible y lo imposible para que los repriman, sin lograrlo, lo que los enfurece y enferma de odio e impotencia, reciben todos los beneficios a los que tienen derecho como ciudadanos cubanos, aunque luchan “decididamente” por destruir esos derechos, el esclavo asumido cubano al igual que similares de todo el mundo, padece de amnesia histórica y servilismo patológico.
Nota al margen: El agente regresó con evidentes trastornos psicológicos, confusión espacio temporal y le fue diagnosticado el mal de Manchuria.

#HastasiempreComandante #HastaLaVictoriaSiempre La unidad como el mejor homenaje

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Tomado del Periodico Granma
El pueblo cubano lamenta la noticia dolorosa de la muerte del Comandante en Jefe, y todos tienen algo que decir
Autor: Redacción Nacional | internet@granma.cu
27 de noviembre de 2016 04:11:53

fidel castro
Foto: Ricardo López Hevia
El pueblo cubano lamenta la noticia dolorosa de la muerte del Comandante en Jefe, y todos tienen algo que decir. Son muchos los recuerdos y agradecimientos que ha provo­cado en los cubanos, que no están listos —ni quieren— para decirle adiós. En todo caso un «Hasta siempre, Fidel».
Que un hombre como Fidel ya no esté entre nosotros no resulta nada fácil, aseguró al pe­riódicoGranma el artemiseño Plácido Núñez, combatiente de Revolución Cubana.
Por su parte, Maritsa Leyva, trabajadora de la unidad de alimentos Nuevo Éxito, en Las Tunas, muy afectada admitió: «Desde lo más profundo de mi corazón te digo que no me cabe en el pecho tanto dolor. Decir Fidel es de­cir Cuba, decir hermano, decir el mundo».
A Lázaro Castro Aguilera, director del Sitio Histórico Birán, Monumento Nacional, la muer­te de Fidel le «causó un gran dolor. Me sentí el pecho muy apretado y me dirigí a la tumba de Lina, la madre. Imaginé una conversación con ella, para decirle que ya no estaría más entre nosotros ese hijo tan grande que dio para el mundo, aquel por el que ella tanto sufrió cuando lo vio padecer las vicisitudes de revolucionario».
Recordó, además, «las veces que Fidel visitó y narró con lujo de detalles su vida aquí. Me pareció verlo a caballo, loma arriba, con aires de cazador; lo sentí bañarse en el río cercano y haciendo cosas de niño y adolescente».
El colectivo que labora en la finca que viera nacer al Co­man­dante en Jefe, está conster­nado por el fallecimiento del compañero Fi­del, sin embargo, continuará atendiendo con es­mero a los visitantes que arriben por estos días.
«Sobre Fidel hay que seguir investigando, de manera que se revele toda su grandeza y sabiduría. Esa es una forma de mantenerlo vivo, de hacer que siempre nos acompañe», añadió López.
Quienes acuden a Birán, agregó el director, vienen con mu­cho respeto, y la mayoría refleja sincero dolor. Allí se ha abierto un libro de condolencias ya firmado por todos los que pasaron por aquí. Está colocado junto a una foto de Fidel, al lado de la cual muchos depositan las flores que traen.
«Espontáneamente se han acercado a quienes trabajamos en el Sitio Histórico de Birán para hablar de lo hecho por Fidel a favor del pueblo, de lo importante que es respetar su pen­samiento. La mayoría opina que la mejor forma de homena­jearlo es mantener la unidad», contó a Granma Lázaro Castro Aguilera.
Para cada cubano, el impacto de la noticia ha sido muy fuerte. Pedro Pascual Rodríguez, vecino de Birán, lamentó: «no me puedo sentir bien. ¡Ha muerto Fidel!, el revolucionario de ma­yor capacidad organizadora que he conocido. Fue capaz de unir a los patriotas cubanos y llevarlos a la victoria. Luego se pasó la vida haciendo lo mismo a nivel internacional».
Iraida Martínez Duardo, profesora jubilada de la provincia de Las Tunas, señaló que esta pérdida ha sido irreparable, «sobre todo porque a sus noventa años, conservaba la misma lucidez y espíritu que lo distinguieron siempre. Ahora nos corresponde seguir adelante con su obra, pero este día el pueblo de Cuba nunca lo va a olvidar. Yo, nunca lo voy a olvidar».
Quienes vivieron los años previos a ese glorioso enero del 59, saben cuánto ha significado tenerlo como guía, aclaró la jubilada artemiseña Vicenta Calderín, visiblemente conmovida. «El Comandante ofreció un mejor porvenir para los cubanos, lo que hizo por el pueblo no tuvo igual».
«Fue él quien llevó a cabo la Revolución, y dio pasos importantes contra el analfabetismo, a favor de la salud, la educación. Esa fecha se recordará con tristeza», vaticinó el guantanamero Manuel de Jesús Catalá Balón, Combatiente de la Columna 6, Juan M. Ameijeiras, del Ejército Rebelde.
Para Antonio Marrero Duvergel, corresponsal de Radio Re­belde en Guantánamo, Fidel ha sido el más grande estadista de la historia: estratega militar, político insuperable, conductor de multitudes, estudioso insaciable, conocedor de la ciencia, la eco­nomía, el deporte, la cultura, el medioambiente, excelente ora­dor… paradigma mundial del internacionalismo y con un corazón que siempre latió al lado de los pueblos, de los desposeídos. Por todo ello su obra ha trascendido a todo el orbe y perdurará eternamente entre los revolucionarios.
Leonardo Aguilar, un guantanamero de 70 años de edad recuerda a Fidel como la figura de la que más ha aprendido des­de que nació.
«Yo fui alfabetizador, y he participado en todo aquello que la Revolución ha necesitado. Así me he forjado hasta ahora. Lo vi una vez cuando vino a Guantánamo. Pero de lejos. Me hubiera gustado estrechar su mano», comentó Aguilar.
Por su parte, Marrero Duvergel, recordó: «Yo nací en el cam­po, y gracias a Fidel y la Revolución me hice periodista. Lo que soy se lo debo a él».
Joaquín González, profesor de la vocacional Ernesto Che Guevara, en Villa Clara, rememora emocionado que «la Re­volución guiada por Fidel fue la que operó a mi hija del cerebro en un afamado hospital capitalino, y la que hoy paga un salario a mi esposa Nilda por cuidarla. Eso no podré olvidarlo jamás».
Así, Cuba siente una eterna gratitud con el Comandante. Sus ideas, sus razones de lucha y su concepto de Revolución «seguirán adelante, en las manos del General de Ejército Raúl Castro, que contará con el apoyo y consagración de todo el pueblo cu­bano», aseveró Eberto Estrada Sao, director del Instituto Pro­vincial de Meteorología de Las Tunas.
«Será recordado —agregó Estrada— como un hombre de bien, de respeto, digno de estos tiempos, líder indiscutible de nuestra nación, de América y del mundo. Ahora se multiplicará en cada cubano que se sienta digno continuador de su obra».
Rigoberto Miralles, residente en Bayamo y jubilado, dijo que sus lecciones de lucha permanente, tenacidad, sacrificio, hu­manismo, solidaridad y patriotismo, «nos indicarán el camino a seguir para conquistar la sociedad más próspera a la que aspiramos los cubanos, sin renunciar a la soberanía tejida con la sangre de los héroes y mártires de la Patria».
«Tuve la suerte de conocerlo de niño, cuando fuimos alumnos de la Escuela Rural Mixta Número 15, en las cercanías de su casa natal. Por la forma en que trataba a quienes allí estudiamos, no parecía el hijo del principal hacendado de la zona», refirió Pascual Rodríguez, vecino de Birán.
Además, Rodríguez aseguró que «la inteligencia se le notaba enseguida, igual que era muy dispuesto para todo. Cuando me acuerdo de esas cosas, comprendo que ya en aquellos momentos dejaba ver el humanismo por el que se le reconoce».
Para Delia Rivero Tour, educadora del Círculo infantil Volodia en Las Tunas, a partir de ahora, corresponde mantenerlo vivo, recordarlo.
«Siempre pienso en su sensibilidad hacia los niños con una frase muy linda suya que dice que “un niño sano lo merece to­do, enfermo lo merece más”. Esas palabras dicen mucho del hombre que fue», comenta conmovida la educadora.
Lorena Infante García, alumna de la Es­cuela Secundaria Bá­sica Inés Luaces, de Camagüey, coincidió con ello, y comentó al diario: «lo queremos como nuestro máximo líder, por todo lo que ha hecho por la felicidad y el bienestar de los niños cubanos y del mundo».
Para los pioneros, dijo Infante, el Co­man­dante ha sido y será ejemplo a seguir, como es­tán presentes José Martí, Ignacio Agra­­monte, Antonio Maceo, Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara y tantos héroes y mártires de la Patria».
Ello significa, añadió la pionera, ser buenos estudiantes, disciplinados, aplicados, dar el paso al frente ante cada llamado para mejorar la Revolución, formarnos como profesionales de alta calificación y, sobre todo, como buenos seres humanos co­mo lo fue él, siempre sincero, honesto, preocupado por la suerte de los demás.
Hoy la juventud cubana pierde a su Comandante en el plano físico, «pero lo ganará minuto a minuto preservando su legado inmenso en todos los órdenes: ético, moral, patriótico. Observar su actitud será un espejo ante el cual mirarnos para ser mejores y más comprometidos», comentó la cienfueguera Lisandra Mar­tínez Acea, trabajadora bancaria de 23 años.
Este es un momento de ratificación de su pensamiento, de los principios de la Revolución. Sus ideas y acciones, convirtieron a nuestro país en un paradigma para el resto del mundo, y a él en un ícono, una inspiración, aseguró la joven de Artemisa Yamilia Almanza, trabajadora de la Escuela Latinoamericana de Medicina.
Eso es y seguirá siendo Fidel, el guía, el inspirador, el motor impulsor de cada proyecto, el hombre del Moncada, del Gran­ma, de la Sierra, el líder indiscutible… el eterno Comandante.
Que nadie piense que porque nuestro Comandante ha fallecido esta Revolución se va a caer, aseguró Armando Peña Gar­vey, elaborador de alimentos en la unidad La Primada, Guan­tánamo, «al contrario —comentó Peña—, ahora es que nos va­mos a fortalecer más, y estaremos más unidos. Hay que seguir pa’ alante, y demostrarle al mundo quiénes somos los cu­banos».
«Fidel no ha muerto na’», dijo desafiante Jesús Catalá Balón, combatiente de la Columna 6, Juan M. Ameijeiras, del Ejército Rebelde.
«Lo que murió fue su cuerpo, pero él sigue vivo, porque hay millones de personas aquí, sobre todo jóvenes, que siguen sus pa­sos. Aquí, y en el mundo entero», añadió.
A ello, Ángel González Rodríguez, teniente coronel de la reserva residente en Santa Clara, añadió que «cuando pequeño vi pasar la Caravana de la Libertad y en uno de esos lugares, ante las masas que lo aclamaban, Fidel señaló que esa multitud desearía verla cuando llegara la hora de su entierro, porque significaría que había cumplido el compromiso con el pueblo al que dedicó su vida. Y así será».
Su muerte es un hecho terrible, pero aquí no va a pasar na­da, coincidió el alfabetizador Leonardo Aguilar. «Aquí se queda Raúl, y con él los jóvenes, y todo el pueblo, para mantener viva la llama de la Revolución».

#TodosMarchamos La clave de Cuba es su resistencia

Posted by heraldocubano
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Por Arthur González
Incluso desde antes del triunfo de la Revolución cubana el 1ro de enero de 1959, el Gobierno de los Estados Unidos se empeñaba por evitar que Fidel Castro venciera al dictador Fulgencio Batista, a quien le daban total apoyo a pesar de haber alcanzado la presidencia mediante un golpe de estado anti constitucional y ser un flagrante violador de todos los derechos humanos.
Nunca contra ese tirano la OEA ni la Casa Blanca y menos aún el Consejo Nacional de Seguridad, mostraron preocupación por lo que sucedía con el pueblo cubano, miles de asesinatos, torturas y prisiones inmundas. Contra Batista no se aprobaron resoluciones de condena, ni leyes de embargo.
Sin embargo, bien diferente sucedió a partir del mismo año 59. Las campañas mediáticas conformadas por la prensa estadounidense y otras latinoamericanas contra la Revolución, fueron estructuradas para crear una matriz de opinión negativa, haciéndole creer al mundo que se fusilaban inocentes, cuando en realidad eran asesinos, torturadores y ladrones al servicio de Batista.
Durante la administración de James Carter, el tema de los derechos humanos tomó una fuerza sin precedentes, especialmente contra Cuba, a la vez que silenciaron todos los procesos que realizó la CIA en América Latina, a través de la tenebrosa Operación Cóndor, para eliminar movimientos populares que se oponían a los abusos permanentes que sufrían los pueblos.
El más escandaloso de esos planes fue el golpe de estado en Chile, contra Salvador Allende, cientos de miles de personas fueron asesinadas, desaparecidas y torturadas por sus ideas políticas.
Estados Unidos no rompió relaciones con Augusto Pinochet y se opuso a toda condena internacional, no lo bloqueó económica, comercial y financieramente, ni tampoco sancionó a bancos extranjeros por hacer transacciones con ese régimen.
Cuba ha sufrido todo tipo de agresiones, desde planes de asesinato a Fidel Castro, invasiones mercenarias, operaciones de guerra psicológica, de terrorismo de estado, aprobados por los presidentes de Estados Unidos, un férreo bloqueo económico, comercial y financiero para matar por hambre al pueblo, la creación y financiamiento de una contrarrevolución interna que ha transitado desde actos terroristas hasta aparentes “disidentes” políticos, además de la transmisión de cientos de horas semanales desde estaciones de radio y televisión con noticas falsas, como hicieron con la execrable Operación Peter Pan.
Casi 60 años de sufriresistencia-2miento lleva el pueblo cubano, pero su arma mortífera contra todos esos programas que buscan subvertir el orden interno, ha sido su resistencia, algo inimaginable para las 11 administraciones yanquis que ya no tienen más nada que inventar para eliminar el socialismo de Cuba, ese que tanto les incomoda.
El presidente Barack Obama, como vocero de su Consejo de Seguridad Nacional, decidió intentar alcanzar sus añejos sueños con un cambio de envoltura a sus tradicionales actos contra Cuba, para lo cual restableció las relaciones diplomáticas, a fin de contar con más personal en su misión en La Habana que permitiera palpar, en el terreno, las reacciones a ese cambio de táctica, trasladar sus valores y símbolos, enviar directamente a especialistas en temas subversivos y tratar de que el pueblo olvidara el pasado preñado de agresiones.
Ninguno de esos programas y planes les ha dado resultados, el mundo hoy conoce muchas de las verdades y lo que sufre el pueblo cubano a causa de los mismos.
Por eso, el pasado 28.10.16 en la Asamblea General de Naciones Unidas, Cuba fue reelegida como Estado miembro del Consejo de los Derechos Humanos (CODEHU) para el período 2017-2019, con 160 votos de los 193 Estados miembros, resultando el país más que más votos alcanzo en su región.
Ese Consejo fue creado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 15 de marzo de 2006, para analizar las violaciones de los Derechos Humanos en el mundo, en sustitución de la desprestigiada Comisión de Derechos Humanos que Estados Unidos manipulaba a su antojo, e incluso para atacar a Cuba designó como su representante a un ex miembro del ejercito batistiano, que cumplió prisión en La Habana por actos terroristas.
Las constantes denuncias de Cuba en materia de hostigamiento por parte de Estados Unidos, el ejemplo de solidaridad que le brinda al mundo en salud, educación, deportes y cultura, han opacado las cruzadas propagandísticas fabricadas para deformar su realidad.
De nada han valido los premios regalados a los mal llamados “disidentes”, tanto del parlamento europeo como de otros países de la OTAN y de Estados Unidos.
No hay uno de esos asalariados que pueda demostrar que son reprimidos físicamente, ni torturados y ni uno solo ha desaparecido, como sucede en otros países latinoamericanos, ejemplo México, donde aún no se conoce el paradero de 43 estudiantes; son cientos los periodistas asesinados y sin que jamás sus gobernantes fuesen condenados por la Casa Blanca.
El cerco sobre esos “opositores” cubanos, pagados con el dinero de los contribuyentes norteamericanos, se va cerrando, de ahí que Elizardo Sánchez Santa Cruz-Pacheco, uno de los que más años ha vivido sin necesidad de trabajar, anda aullando contra la elección de Cuba, ante el temor de que se le cabe el subsidio que recibe mensualmente desde Estados Unidos, por enviar inventadas violaciones de los derechos humanos.
Ese personaje ha estado incluido en más de una docena de grupos contrarrevolucionario desde 1980, y declaró a la prensa de Miami sobre la elección de Cuba que:
“Se trata de una mayoría mecánica de gobiernos criminales que violentan los derechos fundamentales de sus ciudadanos y actúan como una especie de pandilla en los organismos internacionales, entre los cuales el gobierno de Cuba ejerce un papel de liderazgo”.
No se necesitan comentarios, pues su acusación contra 160 gobiernos democráticos lo dice todo.
Esos son los peones que posee Estados Unidos y de ahí su fracaso político contra una pequeña isla del Caribe que sabe que su triunfo está en su verdad.
Por eso José Martí aseguró:
“La grandeza está en la verdad y la verdad en la virtud”

#TodosMarchamos Tributo en La Habana al comandante Camilo Cienfuegos ( Fotos)

2016-10-28 19:07:50 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira
Fotos: Carlos Serpa Maceira
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El aniversario 57 de la desaparición física del Comandante Camilo Cienfuegos se recordó este viernes en La Habana, con un acto político cultural y una peregrinación.
La estudiante Wendy Peña Pozo de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos de Capdevila, al pronunciar las palabras centrales en el tributo al Héroe de Yaguajay, destacó el legado de su ejemplo.
Tributo en La Habana al comandante Camilo Cienfuegos. Fotos: Carlos Serpa Maceira
El general de cuerpo de ejército, Álvaro López Miera, Viceministro primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y Jeje del Estado Mayor General y el Héroe de la República de Cuba, Fernando González , encabezaron la peregrinación que partió desde la explanada de la Plaza de la Revolución José Martí por toda la Avenida Boyeros, hasta la calle G y culminó en el malecón capitalino, donde fueron lanzadas flores al mar.
Tributo en La Habana al comandante Camilo Cienfuegos. Fotos: Carlos Serpa Maceira
Jefes y Oficiales de las FAR y el Ministerio del Interior (MININT), dirigentes del Partido Comunista de Cuba, del gobierno, una representación de cadetes de las instituciones docentes de nivel superior de las FAR, de las Escuelas Militares Camilo Cienfuegos , jóvenes , trabajadores y pueblo en general se unieron a la compacta peregrinación popular en homenaje a Camilo.

El regalo de una familia cubana a Fidel Castro (+ fotos)

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2016-05-20 10:16:21 / web@radiorebelde.icrt.cu / Miozotis Fabelo Pinares
Familia Jerez Belisario. Foto: Miozotis Fabelo
Camagüey, Cuba.- La grandeza de la obra de la Revolución cubana se concreta en miles de acciones que por costumbre parecen cosa común y no extraña a nadie compartirlas a diario.

Pero decir, en cualquier lugar del mundo, que un joven afectado por una parálisis cerebral infantil, con secuelas motoras y trastornos del lenguaje, es hoy Licenciado en Periodismo, graduado con Título de Oro, parece increíble. Eso sólo sucede en Revolución, en Cuba.

Tal es el caso del estudiante Jorge Jerez Belisario, quien defendió su trabajo de diploma “La construcción del discurso periodístico sobre el caso de Los Cinco en el periódico El Nuevo Herald, de Miami”.

Y aunque este es un ejercicio académico que realizan miles de estudiantes cada año en las Universidad cubanas, en esta oportunidad, representa también el éxito de la medicina revolucionaria y la voluntad de una familia, que nunca fue abandonada por el Estado Cubano.
Luego del acto de la defensa, Martha Belisario, madre de “Jorgito el camagüeyano”, como comúnmente es conocido, leyó emotiva carta dirigida al Comandante en Jefe, artífice de la obra que convierte en fuerte a los débiles.

“Porque cuando hizo falta una computadora para poder escribir por las secuelas que dejaba su padecimiento en el control muscular, la tuvo allí.

“Cuando necesitó en más de una ocasión un maestro solo para él, que lo atendiera en la escuela y le permitiera asistir a clases igual que los demás, lo tuvo allí.

“Cuando después de las operaciones necesitó un medicamento que costaba 470 dólares el bulbo para mejorar su mano derecha y saludar su bandera como los demás pioneros de su escuela, se buscaba en Europa porque el brutal bloqueo yanqui impedía adquirirlo más cerca y con mejores precios y siempre estuvo su medicina allí, sin costarnos un centavo”.

Los padres de Jorgito, ella, Martha Belisario, Licenciada en Marxismo e Historia, y devenida madre cuidadora, con todas las garantías de asistencia social que el Estado también le ofreció; él, Licenciado en Derecho, Jorge Enrique Jerez Tejeda; y Amanda, la hermana, apenas pueden resumir las emociones vividas en estos días.

Martha: “el acto de defensa de su tesis fue la materialización de muchos sueños; es indescriptible, verlo allí sentado, después de tantos sacrificios y empeños para echarlo a andar, para que estudiara y cumpliera la promesa que le hizo a Fidel de ser útil a su Patria, y además, compartir con Gerardo Hernández, quien en representación de Los Cinco, acudió al ejercicio…”

Jorge Enrique: “yo estoy muy orgulloso, Jorgito ha hecho lo que se esperaba de él, y le ha devuelto a la revolución y al pueblo, lo que Cuba le ha dado. Esto es muy grande para nosotros, para la familia, para sus amigos, y creo que para todos los revolucionarios; por eso le dedicamos este éxito a Fidel, que es el símbolo de lo que significa Cuba para todos nosotros”.

Amanda: “mucha alegría con tantos reconocimientos para mi hermano, que son también para la familia; estoy muy emocionada al ver lo que Jorgito ha hecho, pues a pesar de todas las dificultades que ha pasado, ha sabido levantarse y demostrar que él Sí Puede”.

Cuando Jorgito apenas levantaba 13 años del suelo, y ya había iniciado su activismo a favor de la causa de Los Cinco, en el IV Congreso de la Organización de Pioneros José Martí, (OPJM), le prometió al Comandante en Jefe, a Raúl y al Partido Comunista de Cuba, (PCC), que estudiaría mucho y con fuerza, para formarse como un joven útil e incondicional a su Patria, promesa concretada hoy en la Universidad de Camagüey.

Como señala en su blog personal, https://jorgitoxcuba.net, Jorgito el Camagüeyano, “Soy un joven discapacitado que ha logrado llevar a cabo sus más ambiciosos sueños gracias a la Revolución cubana”.

Jorgito recibe Distinición Elegía Camagüeyana en la Universidad. Foto: Otilio Rivero)
Jorge Jerez Belisario, fue reconocido con la Distinción “Elegía camagüeyana”, de la Universidad de Camagüey, y además, con el Premio Abdala, que otorga el Buró provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas, (UJC), a propuesta del Consejo Juvenil Martiano en Camagüey, otro motivo de satisfacción para el recién titulado Licenciado en Periodismo, para la familia y para sus amigos y compañeros.

Una voluntad puesta a prueba, caracterizan los 23 años de Jorgito, que según él, “buena parte de la inspiración para alcanzar mis metas, la encontré en la historia de Cinco héroes cubanos, que guardaron injusta prisión en cárceles norteamericanas”.

Jorgito recibe el Premio Abdala de manos Primer Secretario dekla UJC Camagüey. Foto: Miozotis Fabelo
Hoy recuerdo, cuando “descubrí” a Jorgito, en su escuela primaria, a través de las letras infantiles, pero ya cargadas de patriotismo, que le escribió “Al Tío René”, y que marcaron el inicio de su actividad a favor de Los Cinco; después vendría el intercambio con Gerardo, y la declaración para asumir el compromiso en nombre de los niños cubanos, de convertirse todos en hijos de Gerardo y Adriana,

imposibilitados entonces de formar su familia; y luego comenzó a través del ajedrez, la relación con Tony, para consolidar vínculos con Los Cinco y sus familiares, en una lucha que durante más de 15 años los cubanos ganaron frente al imperio.

No caben dudas, la conclusión de los estudios de Jorge Jerez Belisario, es un regalo a Fidel por su cumpleaños 90, artífice de la obra grande.

Martha Julia Belisario Hernández, madre del joven Jorge Jerez, hizo pública la carta luego del ejercicio académico de su hijo en la defensa de su Tesis de Diploma, en opción al título de Licenciado en Periodismo, en la Universidad Ignacio Agramonte, de Camagüey.

Camagüey 9 de mayo de 2016.
“Año 58 de la Revolución”
Querido Fidel:

En Cuba, cuando un ser querido se acerca a su cumpleaños, siempre buscamos hacerle el mejor regalo, por eso me siento a escribirle estas letras en nombre de mi familia, para anunciarle cual será nuestro homenaje por su 90 aniversario.

Cuando en el horario de la mañana del 18 de mayo escuche a mi Jorgito discutir su trabajo de Diploma, en opción al título de Licenciado en Periodismo, seguramente pensaré en cuantas personas han hecho posible semejante proeza. Pensaré en los médicos que desde el mismo día de su nacimiento lucharon sin reservas por su vida. En el fisiatra que me recibió en su consulta con mi bebé de solo 27 días y me dijo que tenía una parálisis cerebral infantil, es decir, una lesión estática en el sistema nervioso central. No podía decirme si caminaría en un año, en cinco, o si nunca lo haría, si podía aprender un oficio o nunca asistiría a una escuela.

No le niego que los grandes sueños de dos jóvenes de origen humilde, recién formados por la Revolución como licenciados en Derecho y en Marxismo e Historia, se convirtieron en una pesadilla al saber que teníamos un niño que no era igual a los demás, pero no por mucho tiempo. Este profesional también formado por la Revolución nos explicó que a nuestra disposición también estaba el sistema de salud que contaba con un servicio de rehabilitación, único tratamiento que necesitaba mi hijo en ese momento.

Así llegamos al Hospital Julito Díaz de la capital que nos acogió por cuatro años, tiempo en que mi pequeño daba sus primeros pasos y echaba a andar por la vida.

Al volver a nuestra provincia y ante la preocupación de cómo podía aprender a leer y escribir llegamos al salón de 5to. año de vida de la escuela Enrique José Varona para alumnos con trastornos de lenguaje, con nuestro diamante en bruto, el que recibió educación e instrucción, soñada, pensada y hecha realidad solo por una obra de infinito amor de la que usted es su protagonista principal. Por ello, entre tantos recuerdos que vendrán a mi mente al escucharlo exponer su tesis, habrá una idea constante: GRACIAS FIDEL.

Porque cuando hizo falta una computadora para poder escribir por las secuelas que dejaba su padecimiento en el control muscular, la tuvo allí.

Cuando necesitó en más de una ocasión un maestro solo para él que lo atendiera en las escuelas y le permitiera asistir a ellas igual a los demás, los tuvo allí.

Cuando después de las operaciones necesitó un medicamento que costaba 470 dólares el bulbo para mejorar su mano derecha y saludar su bandera como los demás pioneros de su escuela, se buscaba en Europa porque el brutal bloqueo impedía adquirirlo más cerca y con mejores precios y siempre estuvo su medicina allí, sin costarnos un centavo.

Muchos podrán preguntarse ¿por qué tiene tanta voluntad? ¿Por qué su pasión por la Revolución?

Recuerdo una vez que caminábamos de la escuela hasta la casa y una persona al verlo con sus limitaciones le dijo que tomara el camino de Dios que eso lo ayudaría, él muy pequeño todavía, le respondió, gracias señora, pero yo tengo un dios que es Fidel Castro y una Biblia que veo todos los días, la Revolución Cubana. Y es que él, mi Comandante, ha crecido viendo su ejemplo.

Por eso con sólo 13 años en aquel 4to. Congreso Pioneril, donde dada las gracias, por lo que había logrado, le prometió a usted, a Raúl y al Partido formarse como un joven útil e incondicional a su Patria, promesa que ese día hará realidad desde la Universidad de Camagüey que lo acogió y formó.

Del mismo modo que hizo suya la lucha por el regreso de Los Cinco desde sus escasos 9 años hasta su liberación, porque de usted aprendió la entrega sin descanso por las causas justas.

Cuando no pudo patear una pelota de fútbol, o dar un batazo para impulsar una carrera que pusiera delante a su facultad en los Juegos Taínos, se sentó en la mesa de Ajedrez y ganó su medalla, porque de usted aprendió a sortear las dificultades.

Así subió las elevaciones más altas de su provincia; la Comandancia de la Plata y el Pico Mella, representó a sus compañeros en el XVIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Ecuador, defendió el derecho de Cuba a su autodeterminación en la Cumbre de Las Américas en Panamá, llevó a Europa, específicamente a 13 ciudades alemanas lo que hace este país por cada uno de los cubanos, en un documental sobre su vida.

Más recientemente cuando un pequeño grupo de cubanos esperaba visa para viajar a Estados Unidos a la Segunda Jornada Contra el Bloqueo, se le otorgó en tiempo solo a él, y de ante manos le ofrezco disculpas por lo que le voy a contar; frente a la disyuntiva de viajar solo por primera vez y no en composición de delegación donde recibiría el apoyo de sus compañeros, le pedí que no viajara, que eran señales tanta demora y contratiempos, y sabe qué me respondió: en todo esto hay una clara señal mami, me toca a mí solo ir a defender a Cuba, y así lo hizo. Claro que no podía esperar otra respuesta de quien le ha prometido ser incondicional a su Patria.

Hace unos días usted le hablaba a los delegados al Congreso del Partido que sería de las últimas veces que hablaría en aquella sala, pero no, mi Comandante, ya usted es inmortal, estará en cada joven, hombre o mujer que hable desde allí, en cada niño o niña que sienta las manos generosas de la Revolución, en cada ser humano que sea salvado por los médicos cubanos en nuestra Patria o en cualquier parte del mundo, en cada hombre o mujer de América latina u otra latitud que aprenda a leer o escribir, en cada letra que escriba Jorgito desde su profesión para defender a Cuba.

Porque Fidel es Jorgito, que es la dignidad de la Revolución en pie, es la prueba palpable y real de que la utopía a la que usted entregó cuanta riqueza material y espiritual tenía, hoy es una inmensa obra de amor que no deja abandonado a ninguno de sus hijos.

Gracias Fidel, en nombre de toda mi familia le regalamos en su 90 cumpleaños, la formación integral que recibió Jorgito en la primera Universidad creada por la Revolución, la Ignacio Agramonte Loynaz, representado por el título en Periodismo.

Martha Julia Belisario Hernández

El privilegio de tener una madre así

sábado, 4 de febrero de 2012
Mi madre, Martha Alicia Godoy Muñoz.
Percy Francisco Alvarado Godoy
La evocación hacia mi madre es permanente en mí, pues ella vive en mi corazón como una llama siempre viva y ardiente; sostenida en las añoranzas y bellos pasajes de ternura, en los que repatió dentro de los míos dos cosas definitorias en nuestras vidas: primero, su intenso amor a Cuba y, segundo, su antimperialismo militante, expuesto en cada minuto de su vida en las trincheras más sencillas del avatar de un revolucionario.
Comparto hoy con mis lectores estas evocaciones sobre quien fue, además de uno de los seres humanos que más nutrió a mi vida, la anónima madre Percy
Son, en realidad, algunos pasajes de mi libro “Confesiones de Fraile” donde hago un recuento de momentos dolorosos para mí, aunque muestran la estatura moral de esa noble mujer curtida por una vida de amarguras, las que no pudieron matar su invencible optimismo.
● El primero ocurrió el 26 de junio de 1954. Ese día las tropas mercenarias casi llegaban a la capital. El ejército había traicionado al pueblo negándole las armas. Mi padre intentó detenerlos en Chiquimula con unos pocos hombres, pero su esfuerzo fue en vano. Los invasores dejaban destrucción y muerte tras su paso. Con indolencia masacraron a mucha gente humilde que sólo quiso amasar un sueño puro por primera vez en su vida. Nada se pudo hacer para evitarlo. Tal vez sólo morirse en el empeño por impedirlo.
Llegó el momento, pues, en que mi padre supo que sólo le quedaba una cosa por hacer: ir a buscar a su mujer y a sus cuatro hijos pequeños y salvarlos de la amenaza enemiga. Cuando logró hacerlo, la huida fue difícil. En un pequeño camión de volteo nos metió a todos y tomó el rumbo a Ciudad Guatemala. Un avión enemigo, piloteado quizá por un norteamericano, comenzó a disparar sus ametralladoras contra el vehículo en fuga. No les quedó a mis padres otra opción que detener el camión y escondernos debajo de unos equipos pesados ubicados a un lado de la carretera. El piloto, entonces, se ensañó con mi familia.
Disparó sus balas sin piedad sobre quienes permanecíamos ocultos entre las moles de hierro y la tierra húmeda. Los niños llorábamos de miedo, aterrados ante la muerte y el peligro. Mi madre no pudo contener la rabia que le estallaba dentro del pecho. Demasiado odio contra el invasor le inundó el corazón e, imitando a una fiera acorralada con sus cachorros, tomó en sus brazos a mi hermana más pequeña —de apenas cuatro días de nacida—, y corrió hacia el camino desprotegido. No le importó la muerte que nos acechaba, ni los desesperados gritos de mi padre ordenándole que se ocultara. Con lágrimas en los ojos, lágrimas de puro rencor, la vi alzar su crispado puño hacia el cielo y la escuché gritar desesperada:
—¡Yanquis hijos de puta! ¡No nos rendiremos!
No sé si fue ese gesto heroico de mi madre el que impactó al piloto invasor o se hartó de tanta muerte que ya había provocado. Lo cierto es que desistió en su empeño de asesinarnos y regresó a la base tripulando su máquina de muerte.
Entonces todos salimos al camino y nos abrazamos a mi madre. En los ojos de papá alcancé a percibir tanta desolación y tristeza que ese instante marcó mi vida para siempre. A papá nunca lo había visto así, adolorido y taciturno, abrumado por la impotencia como lo vi ese día. Se le habían derrumbado, de repente, los sueños acariciados desde la misma infancia de miserias y platos vacíos. De pronto, la frustración le carcomió el alma, cual un gusano voraz e insaciable. Era como si la propia vida amamantara —para mi viejo— sólo malas jugadas.
Siempre admiré a mi madre, desde el minuto mismo en que no le importaron las balas criminales impactando al lado de sus hijos indefensos y la vi lanzarse ante el peligro con el dolor temblándole en cada milímetro de su fogosa sangre. En su pecho de mujer se había acrecentado el odio a la injusticia y, sobre todo, un naciente antimperialismo que marcaría para siempre al resto de mi familia. Con ese fuego nos alimentamos diariamente a partir de ese día aciago para Guatemala. Con esa amarga pero estimulante pasión justiciera sobrevivimos, desde entonces, convirtiéndola en brújula de nuestros actos del futuro.
● Varios años después, el 15 de abril de 1961, se repitió la misma historia. El imperialismo norteamericano atacó a Cuba, otro pueblo de nuestro continente. En la pequeña isla caribeña estaban esas mismas personas y, paradójicamente, todos peleando en la misma trinchera de combate. Las circunstancias, sin embargo, eran diferentes: esta vez no había miedo en nosotros, sólo seguridad en el futuro. Tampoco había frustración en la mirada de mi padre; sólo optimismo descarnado y genuino. Ni siquiera el dolor provocado por la traición y la indiferencia. En este luminoso presente la solidaridad les latía en el pecho como sostén del porvenir y todos ellos, mis familiares, estaban dispuestos a no dejarse arrebatar la victoria. Esta vez, no.
Durante los días de Girón mi madre se enfrentó, de nuevo, a los aviones enemigos que atacaban a Ciudad Libertad. En esta oportunidad le tocó otra vez defender a sus hijos de la muerte y a los hijos de la tierra
cubana que nos acogió como a hermanos. Con un pequeño revólver calibre 38, enardecida por la misma rabia de antes, mamá disparó a esos aviones sin temor a morir. De su garganta salieron unas pocas palabras
que resonaron cual una premonición:
—¡Gringos, hijos de puta, aquí no harán lo que nos hicieron en Guatemala!
● Junto a la brisa que me regalaban el mar y la noche cual una caricia, también me abrazó la memoria el recuerdo de la amada y lejana Argentina, erguida poderosamente en mi sensibilidad a fuerza de añoranzas y
sinsabores. Las frías madrugadas porteñas regresaron para helarme el corazón, lanzándome a aquellos lejanos recodos del dolor como si yo estuviera más desarmado y malherido que ayer. De nuevo un bandoneón me lloraba en el alma con su música cruel y lastimera, hablándome de aquellos duros tiempos que yo quería olvidar definitivamente. Debo reconocer que en el Buenos Aires de los años 50, empecé a amar cada cosa sencilla de la vida.
En Buenos Aires también conocí la muerte más cerca que nunca antes. La muerte nos deja siempre un amargo sabor en los labios y nos desertifica poco a poco hasta el alma. Ahora, pues, me asaltó la memoria el recuerdo de Érico con sus cuatro años rotos para siempre, golpeándome su ausencia mortalmente.
Todo ocurrió una fría madrugada de Burzaco, pequeño pueblo situado en las afueras de la capital. Allí nos concentrábamos gran parte de los guatemaltecos que llegamos asilados a la Argentina. Las familias apenas
alcanzaban a sobrevivir hacinadas en enormes galpones, grandes cobertizos de madera desprovistos de puertas y ventanas. Mientras los niños dormíamos en catres, nuestros padres lo hacían de pie, más bien recostados sobre láminas de zinc dispuestos a obstaculizar el frío nocturno, empeñado en colarse en el lugar. Unas sábanas suspendidas de finos cordeles establecían fronteras entre cada grupo, delimitando el espacio propio de cada uno y resguardando frágilmente nuestra intimidad. En uno de esos tristes y helados territorios familiares comenzó la tragedia. Érico, incapaz de soportar la glacial invasión de la noche, se levantó y trató de arrastrar una pequeña calefacción de keroseno que había en un extremo del galpón. No fue suficiente su fuerza para lograr este propósito y el pequeño, asustado, no pudo evitar que el aparato le cayera encima.
El pobre niño, convertido en hoguera, corrió desesperado por el lugar. Sus gritos aterradores y las llamas que devoraban las sábanas fronterizas, despertaron a los ocupantes del lugar. Todos trataron de salvarse del voraz fuego de la mejor forma posible. Corrieron hacia la oscuridad exterior. Y todos se salvaron, menos cuatro niños.
Un rato después, cuando la claridad del nuevo día flotó indiferente sobre nuestra pena, los cuatro niños carbonizados fueron conducidos en brazos de los hombres y mujeres al hospital Rawson. Toda la distancia
se hizo a pie. Vencimos los kilómetros del camino con las piernas empapadas por el rocío de la madrugada. Mi madre llevaba en sus brazos a una pequeña de dos años, envuelta en una sábana manchada de sangre
y cenizas. Nunca olvidaré ese instante. La buena mujer dejaba escapar sobre sus mejillas lágrimas desesperadas. Se sentía martirizada con saña e indolencia. Llevaba consigo a la pequeña que apenas ayer corrió entre nosotros y quiso ser la alegre compañera de nuestros juegos infantiles. Su rubio pelo había desaparecido. El breve latir de su corazón habíase apagado para siempre. Ahora, de seguro, ella flotaba en aquel mundo feliz que todos, casi sin excepción, imaginábamos lejos, muy lejos de Burzaco. No olvido a mi madre aquella mañana, caminando estremecida de dolor y con la temprana muerte sostenida entre sus brazos; dolida con creces; lacerada en su alma.
● Al principio no alcancé a prever que las cosas serían así, de manera tan extraña. No lo concebía. Pero, a la larga, tuve que esconder el amor a mis convicciones en el rincón más olvidado y anónimo de mi corazón.
Y en un lento, amargo y costoso deterioro, mi vida dejó de ser mi propia vida y comenzó a crecer una leyenda, la del otro Percy, la vida del hombre que había cambiado, traicionando la causa de sus padres y amigos.

Mis padres
Lo más triste es que tuve la completa certeza de que jamás llegaría a conocerse la verdad de mi vida y que nunca cambiaría aquella mirada de sostenido reproche que nació en los ojos de mis padres desde que comencé a defraudarlos. Tal vez para mi madre nunca existiría ya otra oportunidad de mirarme de forma diferente, orgullosa de mí, alegrándole en algo la dulce mirada llena de profundo cansancio en sus últimos años de vida.
Mamá, la pobre, murió el 1 de agosto de 1981 sin poder conocer la verdad. La acompañó, como único vínculo de su hijo con la Seguridad del Estado, una corona cuya esquela decía escuetamente: “Para Marta, de los compañeros de su hijo”.
Hoy la recuerdo con dolor. Era pequeña y frágil. Adornaban su rostro dos hermosos ojos color esmeralda. Le encantaba vestir de completo uniforme verde olivo. Más de una vez la vi marchar oronda a su guardia de auxiliar de la Policía Nacional Revolucionaria. Fue presidenta de su Comité de Defensa de la Revolución y le imprimió dignidad revolucionaria a cada pedazo de mi calle. Por ser guatemalteca y latinoamericana, se mostró muy activa en la solidaridad con Cuba. Era de esas mujeres que hacen historia de la forma más sencilla. Para ella la lucha diaria y cotidiana, casi inadvertida, nunca dejó de ser la mejor manera de ayudar a esta tierra tan querida para nosotros. No sólo porque nos dio refugio tras nuestro incansable deambular, sino porque nos enseñó a apropiarnos de cada pedazo del horizonte ofrecido a nuestros ojos.
Un buen día mi madre se nos fue de repente. Pero, no lo hizo callada y sin lucha. Ni la propia muerte pudo arrebatarle la fe que siempre tuvo.

Con mi madre y mis hermanos. Yo, sentado, con mi hijo en brazos.
Ya moribunda exclamó: “¡Gracias, Fidel, por dejarme morir en tu tierra! ¡Che, siento no poder morir como vos moriste!” Así era mamá. Y así fue hasta los últimos instantes de su vida. Lo sorprendente en ella, en su
silencioso y sencillo proceder, sin pedirle méritos ni reconocimientos a la vida y a las gentes, es que jamás nadie le escuchó revelar su condición de agente de la Seguridad del Estado cubano, durante veintiún años, con Gladys como nombre de guerra.
Esa fue mi madre, simplemente así. Común como cualquier mujer cubana. Indestructible en sus convicciones como una incanzable luchadora latinoamericana. Fidel fue una de sus más grandes inspiraciones. Aún recuerdo haberla visto sentada junto a él, en privada conversación, en la acera frente a mi casa, conversando. Ella, emocionada y risueña miraba a Fidel como si con sus ojos miraba con optimismo el triunfo de su terco batallar por la vida y la justicia.
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