Falleció el destacado revolucionario Jose Ramón Fernández Álvarez

En las primeras horas de la mañana de este domingo, a la edad de 95 años, falleció el Héroe de la República de Cuba, José Ramón Fernández Álvarez, General de División de la Reserva y Asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

El Gallego Fernández, como le conoce nuestro pueblo, atesoró una destacada trayectoria al servicio de la Revolución. Ocupó diferentes responsabilidades en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Estado y el Gobierno, así como en el Comité Olímpico Cubano. Era miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

En cumplimiento de su voluntad, sus restos serán cremados. Posteriormente se informará la organización de las honras fúnebres.

ASISTIÓ RAÚL A LAS HONRAS FÚNEBRES DE ARMANDO HART

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La Habana, 28 nov (ACN) El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, asistió en la mañana de este lunes a la sede del Centro de Estudios Martianos, donde desde la noche del domingo se realizaban las honras fúnebres del combatiente revolucionario Armando Hart Dávalos, figura esencial de nuestra historia.

Informa el diario Granma que a la diez de la mañana, el Presidente cubano, acompañado por otros miembros del Buró Político, encabezó la última guardia de honor a quien fuera un ferviente martiano y fidelista, que desde muy joven puso su vida al servicio de la Patria.
En el Salón Bolívar de la institución, abarrotado por familiares, amigos, compañeros de lucha y de trabajo, se escucharon las notas del himno nacional y un sobrecogedor toque de silencio.
Las palabras centrales del homenaje póstumo estuvieron a cargo de Miguel Díaz – Canel Bermúdez, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, quien evocó la valerosa vida de Hart, así como el extraordinario ejemplo de lealtad, espíritu de sacrificio, firmeza y apego absoluto a los principios, que legó a las presentes y futuras generaciones.
“El sentido martiano de la ética guio invariablemente su conducta, siempre transparente, siempre implacable frente a quienes usaron la Patria como pedestal”, señaló.
Díaz – Canel relató también su trayectoria como ministro de Educación del primer gabinete revolucionario, desde donde dirigió la Campaña de la Alfabetización y la admirable obra educacional que transformó a nuestro país.
Una década después—apuntó— asumió la creación del recién creado Ministerio de Cultura, “desde donde rectificó errores, restauró la comunicación con la vanguardia intelectual, impulsó la enseñanza artística y diseñó un sistema institucional que convirtió al pueblo en protagonista de los sucesos culturales”.
En su última etapa de trabajo se entregó a una de sus pasiones centrales: el estudio y difusión de la vida y obra de José Martí, “estaba convencido de que en Martí el ideario cubano de la emancipación, la justicia y el antimperialismo habían alcanzado su punto más alto”.
“Hasta el último de sus días fue un batallador intelectual y político incansable”, consideró Díaz – Canel, por eso “la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida. A esa frase de Martí, Hart añadiría ¡Hasta la Victoria, Siempre!”.

Miguel Díaz-Canel: «Armando Hart fue un verdadero fundador»

Juventud Rebelde

 
Juventud Rebelde

 

Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Eloisa y familiares de Hart,

Compañeras y compañeros:

Nos hemos reunido en las últimas horas en esta institución para rendir tributo a una de las figuras esenciales de la Revolución Cubana.

El brillante intelectual y revolucionario Armando Hart Dávalos deja a las presentes y futuras generaciones un extraordinario ejemplo de lealtad, espíritu de sacrificio, firmeza y apego absoluto a los principios.

La trayectoria de Hart al servicio de Cuba se inició desde su temprana juventud, en la denuncia contra los gobiernos corruptos de Grau y de Prío. El sentido martiano de la ética guió invariablemente su conducta, siempre transparente, siempre implacable frente a quienes usaban la Patria como pedestal. De ahí que se opusiera de manera resuelta al cuartelazo del 10 de marzo de 1952 y enfrentara desde entonces a la tiranía batistiana. Fue miembro de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio y participó activamente, junto a Frank País, Haydée y Vilma, en el alzamiento del 30 de noviembre de l956, en Santiago de Cuba, en apoyo al desembarco del Granma.  Dotado de una gran valentía personal, sufrió persecuciones y cárcel. Llegó a ser Coordinador Nacional del Movimiento 26 de Julio. El triunfo de la Revolución lo sorprende en el Presidio Modelo de Isla de Pinos.

Hart fue un verdadero fundador. Como ministro de Educación del primer gabinete revolucionario, dirigió la Campaña de Alfabetización y la admirable obra educacional y cultural  que transformó a nuestro país en aquellos años inaugurales. Una década después, asumió la dirección del recién creado Ministerio de Cultura, desde donde rectificó errores y distorsiones, restauró la comunicación con la vanguardia intelectual, impulsó la enseñanza artística y diseñó un sistema institucional que convirtió al pueblo en protagonista de los procesos culturales.

Hay que resaltar dentro de su fecunda vida las importantes responsabilidades que desempeñó como integrante de la dirección de nuestro Partido.

En su última etapa de trabajo, se entregó a una de sus pasiones centrales: el estudio y la difusión de la vida y la obra de José Martí. Estaba convencido de que en Martí el ideario cubano de la emancipación, la justicia y el antiimperialismo, había alcanzado su punto más alto. Al propio tiempo, guiado por Fidel, comprendió y supo defender la articulación orgánica entre el pensamiento martiano y el marxista.

El martiano Hart se convirtió en un ferviente fidelista. Desde que conoció a Fidel, lo siguió incondicionalmente. Fue un estudioso permanente de su acción y sus ideas. Entre ellas, de un principio cardinal de Fidel: la preservación de la unidad. Hart repetía que al clásico proverbio de «divide y vencerás» había que oponer el martiano y fidelista «unir para vencer». Esto era la base de lo que llamó “el arte de hacer política”, algo que aplicaba con particular interés en su diálogo con los jóvenes.

Desarrolló una notable labor ensayística y en el campo del periodismo. Algunos de sus libros fueron en su momento aportes muy novedosos en materia de política cultural y de la gestación de una nueva conciencia en el socialismo. Hoy siguen siendo una referencia obligada. Fue justo y hermoso el homenaje que recibió en la pasada Feria del Libro, cuando llegaron a manos de los lectores numerosos materiales inéditos de su autoría. A lo largo de este evento se constató el cariño y la admiración que siente y seguirá sintiendo el pueblo cubano por Hart.

Hasta el último de sus días fue un batallador intelectual y político incansable. Encaró de forma admirable el golpe moral que sufrió la izquierda tras el derrumbe del socialismo en Europa y trabajó arduamente para crear, ante la barbarie, un frente internacional de ideas, fidelista, martiano y marxista.

Agradecemos, en nombre de la familia y de la dirección de nuestro Partido y Gobierno, la presencia de ustedes aquí y las muchas expresiones de solidaridad y afecto recibidas desde que se difundió la noticia.

«La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida».

A esta frase de Martí, Hart añadiría: «Hasta la victoria siempre».

Falleció el combatiente del Moncada Florentino Fernández León

El combatiente revolucionario Florentino Eduardo Fernández León, participante de la gesta del Moncada, falleció en horas de la tarde del domingo 29 de enero, víctima de un infarto agudo del miocardio.
Natural de Pijirigua, en la actual provincia de Artemisa, había nacido el 22 de agosto de 1927. Su padre era militar y su madre ama de casa. Comenzó sus primeros estudios a la edad de 8 años en una escuela pública de su lugar natal. Al trasladarse su familia para Guanajay continuó estudiando en colegios y escuelas públicas de esta localidad. En 1945 se incorporó a laborar como operario en la Fábrica de Sogas de Guanajay.
En su afán de estudiar aviación ingresó en el Ejército en 1946, donde finalmente se le destinó a prestar servicios en el campamento de enfermería del Regimiento No. 6 de Columbia como soldado sanitario. Posteriormente, entre 1948 y 1953 se desempeñó como enfermero del Hospital Militar Carlos J. Finlay.
Incorporado al proceso revolucionario, Florentino Fernández mantenía relaciones con militantes del Partido Socialista Popular y el Partido Ortodoxo. A través de Julio Trigo, militante ortodoxo, entró en contacto con Fidel y Abel, los que le plantearon la misión de conseguir uniformes, armas y medicinas, las cuales fueron utilizadas en el asalto al Cuartel Moncada.
Tras participar en dicho asalto, fue detenido y sometido a torturas físicas y mentales. Simuló durante los interrogatorios estar enloquecido, lo que le valió para su licenciamiento por incapacidad física.
Entre 1956 y 1958 siguió participando en actividades revolucionarias y clandestinas con el M-26-7.
Luego del triunfo de la Revolución ocupó diversas responsabilidades en el sector de la enfermería, la Contra Inteligencia Militar, la Seguridad Personal y como diplomático, hasta su jubilación en 1985.
Por los servicios que prestó a la Patria, recibió numerosas condecoraciones, entre estas las Medallas Combatiente de la Lucha Clandestina, las conmemorativas por 10, 20, 30, 40, 50 y 60 Aniversarios de las FAR y la 50 Aniversario de los Órganos de la Seguridad del Estado. Era militante del Partido Comunista de Cuba.
Atendiendo a la decisión familiar, su cadáver fue cremado y sus cenizas fueron depositadas transitoriamente en el Panteón de los Veteranos de la Necrópolis de Colón hasta su traslado al Mausoleo de los Mártires de Artemisa, donde recibirá los honores correspondientes.descarga (5)

Para un revolucionario no existe la derrota, ni la falta de fe.

Fidel con su fusil
Por: Raúl Capote
A los revolucionarios nadie tiene que convocarlos al combate, a los revolucionarios nadie tiene que decirles lo que hay que hacer, el revolucionario que se siente excluido porque no es convocado, es porque su convicción no es lo suficientemente firme.
De Fidel lo aprendimos. El verdadero revolucionario tiene que estar preparado para combatir en las peores condiciones, para enfrentar la traición, tiene que estar listo para combatir en soledad si es necesario, lo aprendimos de Fidel, recordar el Moncada, Alegría de Pio, Cinco Palmas, porque para un revolucionario no existe la derrota, ni la falta de fe.