Las operaciones encubiertas de la CIA al servicio del imperio y el apoyo a la sangrienta tiranía batistiana

 

Autor: Manuel Hevia Frasquieri * | internet@granma.cu
14 de noviembre de 2017
Al triunfo de la Revolución Cubana, el gobierno de Estados Unidos poseía una vasta experiencia en la ejecución de medidas de subversión política e ideológica y guerra económica, como instrumentos de su política exterior durante la década de los años 40 y 50 del pasado siglo. La subversión se había aplicado con anterioridad de forma conjunta por Gran Bretaña y Estados Unidos contra los países del eje nazi-fascista durante la II Guerra Mundial. Este último país emergería después como cabeza del sistema capitalista mundial y comenzó a aplicar estos instrumentos a escala planetaria, como parte de la denominada política de contención del comunismo que trajo consigo la llamada «Guerra Fría».

En la Directiva de Seguridad Nacional NSC 10/2 de junio de 1948, Estados Unidos denominó «operaciones encubiertas» a las acciones de propaganda negra, guerra económica, sabotajes y subversión contra estados hostiles, y apoyó a grupos de resistencia interna en «países amenazados del mundo libre». La mencionada directiva le brindó carácter permanente a un denominado «Grupo de Procedimientos Especiales» en la recién fundada Agencia Central de Inteligencia (CIA), que se convirtió en el órgano de operaciones encubiertas para ejecutar acciones clandestinas en otros países.

El respaldo a personas o grupos políticos afines a sus intereses la CIA lo denominó desde entones como «operaciones de acción política». Aquel órgano fue bautizado en agosto de 1952 como la «Dirección de Planes de la CIA». Su oficio principal: derribar gobiernos, como lo demostró poco después en 1954 con el derrocamiento del presidente Jacobo Arbenz Guzmán, en Guatemala. Aquel golpe de Estado, devenido después en genocidio, fue el punto de partida de la espiral ascendente de crímenes y atropellos de la CIA hasta nuestros días.

En ese mismo año 1954, para anticiparse a una indagación del Congreso norteamericano sobre la magnitud de tales acciones encubiertas, el presidente Dwight Eisenhower promocionó un estudio conocido como «informe Doolittle», que reflejaba sin tapujos la verdadera naturaleza de la nueva política del imperio: Estados Unidos tenía que abandonar sus tradicionales conceptos de juego limpio frente a un implacable enemigo y «Aprender a subvertir, sabotear y destruir a nuestros enemigos por métodos más astutos, más sofisticados y más eficaces».

Las acciones de subversión política contra el movimiento revolucionario en Cuba se iniciaron mucho antes del primero de enero de 1959. Al producirse el golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952, Estados Unidos poseía la total hegemonía económica, ideológica, política y militar sobre el continente. Como parte de su «política de contención» sobre América Latina, basada en el supuesto peligro de una amenaza comunista, Estados Unidos reforzó su presencia en Cuba mediante la asistencia militar y el establecimiento de misiones dentro del Ejército, la Marina de Guerra y la Aviación de la tiranía. La CIA reforzaba su «centro local» en la embajada estadounidense en La Habana y ampliaba la capacidad de su labor de inteligencia, mediante su penetración secreta en estructuras gubernamentales, políticas, económicas y sociales del país. En contubernio con los órganos represivos batistianos, aplicaba modernos recursos técnicos secretos para labores de seguimiento, control telefónico y escucha microfónica contra ciudadanos cubanos o extranjeros que militaban en movimientos revolucionarios y progresistas.

Según el volumen III de la Historia Oficial de Operación de Bahía de Cochinos,[1] elaborado por historiadores de la CIA en los años 80, se reconoce abiertamente el desarrollo de estas operaciones subversivas. Este estudio expresaba que «a mediados de los años 50, la Estación de La Habana dirigía siete proyectos aprobados, la mayoría de los cuales iban dirigidos al Partido Comunista cubano, el PSP (Partido Socialista Popular)». La CIA financiaba agentes encubiertos, «sembrados» desde años atrás, en la sociedad civil de entonces. Muchos de estos espías enfrentaron la Revolución triunfante y fueron desenmascarados posteriormente por la seguridad cubana con posterioridad a enero de 1959

La CIA recomendó a la tiranía crear un aparato represivo contra el movimiento comunista, incluidos los líderes de organizaciones políticas, estudiantiles o sociales a los que consideraba como adversarios, surgiendo en 1955 el Buró para la Represión de Actividades Comunistas (BRAC). Fortaleció el asesoramiento del aparato policíaco-represivo de la dictadura, de conjunto con el Buró Federal de Investigaciones (FBI), sin excluir la estrecha colaboración con los cuerpos militares.

De acuerdo con documentos norteamericanos, la CIA aportó significativos fondos para sostener la labor subversiva de una organización anticomunista secreta denominada «Movimiento de Integración Democrática Americana» (MIDA), dirigida contra el movimiento revolucionario cubano. Existen evidencias documentales que demuestran que el MIDA reclutaba a sus miembros en diferentes sectores sociales y los utilizaba en labores represivas. En 1954 el carné de identificación del MIDA denominaba a sus miembros como «combatientes», los que juraban «defender la democracia y la libertad y luchar contra el comunismo».

El gobierno norteamericano y sus servicios de inteligencia y las misiones militares dentro del país nunca condenaron los crímenes y la represión desatada por esa dictadura. Los asesores yanquis se mantuvieron impasibles ante los asesinatos, la tortura, las desapariciones y las violaciones a los derechos humanos del pueblo cubano.

Después del desembarco del yate Granma en 1956, la CIA priorizó sus intereses informativos sobre la filiación política e ideológica de Fidel Castro, la actividad revolucionaria de emigrados cubanos en el extranjero y los vínculos con el PSP. Desde principios de los años 50, en los reportes de la CIA y la embajada norteamericana en La Habana era frecuente encontrar estas preguntas: ¿Quién es realmente Fidel Castro? ¿Quién lo controla? ¿Es o no comunista? ¿Tendría Castro fuerza suficiente para derrocar a Batista? ¿Son amistosos sus sentimientos hacia los Estados Unidos? En el fondo de estas interrogantes primaba ya la creciente preocupación yanqui por el peligro que un líder descollante como Fidel Castro podía representar para sus intereses económicos y políticos en Cuba y en el continente. En la medida que crecía el movimiento revolucionario en la sierra y el llano, aquella preocupación se convirtió en certidumbre y Estados Unidos intentó lo imposible para tratar de evitar el triunfo revolucionario.

En los últimos meses de 1958 la CIA desplegó un intenso trabajo de inteligencia y penetración dentro de Cuba para identificar y respaldar una posible «tercera fuerza» para oponerla al movimiento revolucionario. Con igual propósito la CIA trabajó de forma encubierta sobre los principales jefes del grupo guerrillero II Frente Nacional del Escambray para lograr su traición. No escatimó esfuerzos tampoco para apoyar posibles planes golpistas entre la cúpula militar batistiana y tratar de impedir la cercana victoria del Ejército Rebelde. Una reunión de alto nivel, presidida por el presidente Eisenhower celebrada a las 3 y 40 de la tarde del 31 de diciembre de 1958, la que es descrita por el historiador de la CIA Jack B. Pfeiffer, nos brinda el nivel de incertidumbre de aquel gobierno ante los sucesos que se estaban produciendo en Cuba. La posible acción de los Estados Unidos, incluyendo la intervención directa, estaba entre los asuntos que fueron discutidos. También se sugirió que los Estados Unidos asumieran la responsabilidad de nombrar los miembros de una junta militar que sustituyera a Batista, en lugar de permitir que Fidel Castro Ruz y sus seguidores asumieran el gobierno.

En aquella reunión, el Director de la CIA Allen Dulles defendió con vehemencia el criterio de que una victoria de Fidel Castro no estaba entre los mejores intereses para Estados Unidos. Más tarde, el propio presidente Eisenhower mencionaría en sus memorias las palabras utilizadas por Dulles: «Los comunistas y otros radicales extremistas parece que han penetrado el movimiento de Castro». «Si Castro asume el poder, ellos probablemente participarán en el gobierno». Una semana atrás, el 23 de diciembre de 1958, durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, Dulles había expresado su frase antológica: «Es necesario evitar la victoria de Castro». Según el mencionado Pfeiffer, aquella percepción los condujo a «un programa encubierto para sacarlo del poder, a partir de 1960».

En los años sucesivos aquel programa de agresiones integraría gigantescas operaciones bien estructuradas, sufragadas por millonarios recursos y dirigidas en secreto al más alto nivel político, a través de las principales agencias de inteligencia, para derribar la Revolución. Desde entonces, la Revolución Cubana no ha tenido un enemigo más tenaz e implacable, pero ha sabido resistir y vencer.

*Investigador del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado

[1] David R. McLean: Western Hemisphere Division, 1946- 1965, vol. I, 191-192(DDO/HP 324, 2 Dec. 1973). Citado en Jack B. Pfeiffer: Official History of the Bay of Pigs Operation, vol. III, “Evolution of CIA´s Anti-Castro Policies”, 1959-January 1961, Central Intelligence Agency, Top Secret (desclasificado en el 2005).

Peregrinacion y Gala Cultural en la Habana Por el Dia de los Martires de la Revolucion .

Con una peregrinacion y gala politico cultural se rendio tributo en la Habana a los Martires de la Revolucion en ocasion del aniversario 60 del asesinato de los luchadores revolucionarios Frank Pais y Raul Pujol por esbirros de la tirania batistiana.

Desde el otrora Puesto Naval de la Marina de Guerra , en el Castillo de la Chorrera , lugar donde la tirania de Fulgencio Batista desaparecio a los revolucionarios Lidia Doce , Clodomira Ferrats , Fulgencio Oroz , y Jose Maria Perez Capote partio la peregrinacion portando las fotografias de 200 combatientes de la lucha clandestina asesinados en 1958.

A los jovenes de las organizaciones estudiantiles y movimientos estudiantiles les acompañaron familiares de los Martires de la Patria.

La peregrinacion en su transito por las calles 19 entre 22 y 24 en la bariada del Vedado ,hizo un alto para rendir homenaje a las hermanas Cristina y Lurdes Giralt,combatientes del Directorio Revolucionario asesinadas el 15 de junio de 1958 por la tirania batistiana.

En el parque de las calles 28 y 30 , donde radicara el Buro de Investigaciones de la Policia Nacional batistiana , y donde cientos de de luchadores clandestinos fueron victimas de torturas y fuern asesinados culmino la peregrinacion para dar paso a la Gala poltico cultural en tributo al Dia de los Martires .ocasion que 11 jovenes de la Divicion Territorial Norte de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba ETECSA recibieron el carnet de la Union de Jovenes Comunistas UJC de manos de combatientes de la Revolucion Cubana .

Yaquelin Gonzalez Lopez , integante del Buro Provincial del Partido Comunista de Cuba PCC en la capital , el Heroe de la Republica de Cuba Rene Gonzalez , vice presidente de la Sociedad Cultural Jose marti y Mayra Arevich Marin , Presidenta Ejecutiva de ETECSA presidieron el tributo en la Habana pòr el Dia de los Martires de la Revolucion .

Josué, Floro y Salvador ejemplo de fidelidad a la Patria.

El estallido de una bomba seria la señal para el inicio de la acción armada. El Movimiento 26 de Julio pensaba sabotear el acto electoral de la tiranía batistiana. Era el domingo 30 de junio de 1957 en la ciudad de Santiago de cuba.

Los jóvenes revolucionarios Josué País García, Salvador Pascual y Floro Bistel al percatarse que la explosión no se había producido salieron a actuar. Con Salvador al volante, Josué delante y Floro en el asiento trasero transitaban por calle Martí en la urbe santiaguera.

En el lugar son detectados por un carro patrullero originándose la balacera. Un proyectil impacto uno de los neumáticos y el vehículo comenzó a zigzaguear hasta estrellarse contra un almacén de madera.

Cuando el Comando revolucionario pugnaba por salir del carro, a Salvador y a floro los detuvo para siempre una ráfaga.

Josué salió en actitud combativa y replico al fuego hasta que cayó herido al pavimento.

Según testimonios del farmacéutico Elio Castro y su padre Josué, al ser capturado, ¨ como queriendo dar una última despedida o aviso, levanto la cabeza, con los ojos muy abierto, como para que se supiera que él había quedado vivo.¨

Angelita Montes de Oca, quien identifico en el hospital el cadáver de Josué, afirmaría años después ¨¨ tenía heridas en ambos hombros. Su brazo derecho presentaba muchos impactos de bala. Pero lo que más me impresiono fue un tiro que le habían dado en la sien, Sin dudas, lo habían matado.¨¨

Decían los viejos mambises que Josué le recordaba a José Maceo. Y Josué a veces se lamentaba de no haber nacido en la época de las cargas al machete.

Salvador Pascual era muy popular entre las muchachas. Alegre, jaranero y tremendo bailador. Floro Bistel tenía dos grandes paciones, el beisbol y el boxeo, era muy fildeador, tenía un corazón noble.

Fidel, Che y los miembros del Ejército Rebelde le enviaron una carta a Frank País por aquellos días, con motivo de la muerte de Josué, Floto y Salvador.

En ella se expresa ¨ Si el destino nos lo permite, juntos iremos un día a su tumba, para desearle a él (Josué) y a toda esa legión de niños Héroes que hemos cumplido con la primera parte de esta lucha y que con la misma entereza y espíritu de sacrificio, nos disponemos a culminar la obra de nuestra

La barbarie batistiana de Bonifacio Haza

El presidente de los Estados Unidos Donald Trump en su anuncio de acciones contra Cuba ante batistianos y terroristas reunidos en el teatro Manuel Artime dela ciudad de Miami evoco un padre ejecutado por los revolucionarios, y a su hijo violinista quien ofreció una desafinada versión del himno estadounidense.

Lo que nunca dijo el presidente norteamericano es que el padre del violinista, el comandante de la policía batistiana Bonifacio Haza Grasso, fue culpable del asesinato de luchadores revolucionarios como los hermanos Frank y Josué País García así como Fernando Proll Céspedes, este último detenido el primero de junio de 1958 en casa de su madre donde residía en el Reparto Chicharrones de la ciudad de Santiago de Cuba. Fue tiroteado dejándolo por muerto como los tiros los recibió en la ingle, recobro el conocimiento incorporándose y cayendo de nuevo desmayado por la hemorragia interna.

Según el coronel de la reserva Eduardo Blas Yasells Ferrer, combatiente de la lucha clandestina y Premio Nacional de Periodismo José Martí los esbirros fueron a la funeraria y ordenaron recoger el cadáver, cuando Rivas dueño de la de la funeraria con la caja cuentan que Fernando estaba vivo y lo remataron por orden del comandante Bonifacio Haza Grasso. Al morir contaba con 19 años de edad dejando un hijo de dos meses de nacido.

Bonifacio Haza Grasso, como jefe de la policía batistiana en Santiago de Cuba a mediados de abril de 1956 había reprimido a un grupo de estudiantes, que antes la Audiencia pedían la libertad de sus compañeros juzgados. El 20 de abril del propio año 1956 caían heridos los jóvenes revolucionarios Carlos Díaz y Orlando Carvajal. Recluidos en un hospital fueron sacados y conducidos ante un grupo de esbirros, entre ellos Bonifacio Haza Grasso. Y los dos jóvenes fueron asesinados, luego de bárbaras torturas, entre estas aplicación de alcohol puro en las heridas y pinchazos con punzones.

En los primeros días de enero de 1959 en Santiago de cuba se dio a conocer en la prensa los rostros o cadáveres de hombres ,mujeres , jóvenes casi niños, asesinados por la tiranía batistiana en esta ciudad ,donde uno de los criminales , era el comandante Bonifacio haza Grasso ,padre del violinista que exalto Trump.

Bonifacio Haza Grasso, fue juzgado por un tribunal revolucionario y pago por sus crímenes. Fue fusilado junto a otros connotados asesinos.

El presidente Donald Trump sigue la tradición de sus antecesores en fabricar supuestos héroes cubanos, y de escoger las peores materias primas. Bonifacio Haza Grasso es un claro ejemplo de ese fracaso de la política norteamericana hacia la isla.

Show anexionista en Miami

Por Juan Fernández López
Un discurso anticomunista que recordó los peores libretos de la guerra fría, con manipulaciones históricas de todo tipo y mentiras mal fabricadas, propias para un auditorio de viejos provocadores, terroristas, mercenarios y políticos ultraderechistas del actual gobierno, se encargó de presentar ante el mundo la desatinada decisión del mal asesorado Donald Trump de dar marcha atrás al proceso de normalización de relaciones con Cuba y retomar la fórmula de la coerción, el bloqueo, la presión política y el chantaje para en “corto tiempo” tratar de derrocar a la Revolución.
No hubo tapujos y después de encender los ánimos del auditorio, el representante anticubano Mario Díaz Balart; le sucedieron las promesas de Marco Rubio de destrozar la revolución en seis meses o seis años (un comentarista miamense apuntó que seis décadas con estos métodos fueron insuficientes); una consigna degradante del vicepresidente Mike Pence, lo ratificó en su ultraconservadora postura y como un acérrimo anticubano; una intervención del gobernador floridano que pasó inadvertida y no traducida por las televisoras, y el momento por todos esperados en la sala: las ofensas, calificativos agresivos e irrespetuosos, que no tienen parangón entre mandatarios que le precedieron en las últimas décadas.
En las propias calles de Miami la gente calificó el espectáculo como “politiquería barata de tercer nivel”. El show no podía ser de otro modo en el teatro de la Brigada mercenaria que fue derrotada en menos de 72 horas en Playa Girón; donde los gritos de la anexión y la resignación fueron evidentes cuando corearon en inglés una y otra vez USA, USA, USA… para apoyar las promesas de castigo y de pronto regreso al capitalismo en Cuba por un coro de esbirros de la tiranía, terroristas de todas las décadas ávidos de sangre, contrarrevolucionarios, flotipandilleros y los legisladores anticubanos que se vendieron como protagonistas.
Desconociendo la historia de Cuba, Trump en tono amenazante y hegemónico trató de poner condiciones a la continuidad de las relaciones bilaterales, ofendió al pueblo cubano, al sistema político que libremente ha escogido y a sus líderes históricos. Acudió al viejo libreto de los derechos humanos como pretexto para exigir concesiones a la Isla, fórmula fracasada por injerencista e irrespetuosa a lo largo de los últimos 60 años.
El viceasesor de seguridad nacional de la administración de Barack Obama, Ben Rhodes, calificó que con la actuación de Trump “han devuelto las relaciones entre EE.UU. y Cuba a la prisión del pasado (…), ignorando las voces del pueblo cubano y la mayoría de los estadounidenses simplemente para recompensar a un menguante grupo político de EE.UU.”.
Rhodes argumentó que la decisión de Trump de restringir algunos viajes de estadounidenses a la Isla y las transacciones del Ejército cubano equivale a regresar a “una mentalidad de Guerra Fría que fracasó trágicamente (…) El anuncio de Trump es la última bocanada ilógica de una cepa de la política estadounidense que tiene un historial de fracaso de 50 años de duración, y que se equivoca al asumir que podemos controlar lo que ocurre en Cuba”, afirmó el exfuncionario.
Pese a los rumores y filtraciones de las últimas jornadas sobre la decisión de cambiar la política, el show de este viernes genera una mezcla de decepción, denuncia e indignación de Miami a Washington; en el viejo continente; en América Latina, en todos los puntos cardinales, y en Cuba el pueblo alza su voz, como lo ha hecho siempre para rechazar el agravio y patentizar su respaldo a la Revolución, a sus dirigentes, a la soberanía, la independencia y a las conquistas sagradas del socialismo, contra las que se han estrellado las bravuconerías de quienes han apostado a la intimidación y las amenazas.
Los líderes de la Revolución han reiterado a lo largo de la historia la disposición a sostener con el gobierno de los EE.UU. un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, para tratar los más diversos temas de forma recíproca, sin menoscabo a la independencia y la autodeterminación de nuestro pueblo, y sin renunciar a uno solo de nuestros principios. Así se empezó a construir el puente que súbitamente, Trump se propone destruir.
La Pupila Insomne

Presentan libro BATALLA POR LA INDEMNIZACIÓN. LA SEGUNDA VICTORIA DE GIRÓN

“Girón: Fueron tres días con tres noches durante los que el pueblo cubano combatió y derrotó valerosamente la agresión mercenaria (…) Me siento muy orgulloso al tener jefes como Fidel y Raúl, de quienes me siento y sentiré agradecido toda la vida (…) Así, he sido un hombre de suerte en la vida, al tener la dicha de tener a dos históricos receptores que me guiaron y enseñaron. Me siento orgulloso y satisfecho –podría haber sido mucho mejor sin duda–, de lo que he hecho y de lo que hice (…) Agradecer a los investigadores por llegar al fondo de un tema tan valioso, tan rico, con tantos aspectos coincidentes y que merece realmente la pena hacerlo (…) ¡Felicito de todo corazón a los dos autores!”
Así expresó el General José Ramón Fernández, Héroe de la República de Cuba y de Playa Girón, durante la presentación del libro BATALLA POR LA INDEMNIZACIÓN. SEGUNDA VICTORIA DE GIRÓN (Casa Editorial Verde Olivo), de los autores Acela Caner Román y Eugenio Suárez Pérez, en la habanera Casa del Alba Cultural.

Igualmente y, ante un nutrido auditorio conformado, entre otras, por héroes y heroínas de la Sierra y del Llano (Teté Puebla, Fernando Vecino Alegret, José Ramón Fernández), al igual que por combatientes de las FAR y del MININT, se realizó la presentación de dicha obra que, al decir de su prologuista el investigador y politólogo Elier Ramírez Cañedo “contribuirá sobremanera a profundizar el conocimiento del público lector sobre un tema que aún tiene mucho que decirnos y aportarnos a los cubanos en las circunstancias actuales y futuras”.
Por su parte, en su intervención, la pareja de historiadores y profesores Caner Román y Suárez Pérez profundizaron en los hechos acaecidos tras la victoria de Playa Girón y, en especial, en el destino de todos aquellos mercenarios detenidos por los combatientes de las Milicias Nacionales Revolucionarias, por las fuerzas de la Policía Nacional Revolucionaria, del Ministerio del Interior y de las FAR — todas ellas mancomunadas en un deber de firmeza y unidad patriótica–, y cómo el talento y la estatura política, digna y revolucionaria de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, decidió dar solución a aquella situación. Los vocablos de cambio e indemnización emergieron como conceptos en los planteamientos realizados por Fidel y por parte de cada uno de los miembros de los Tribunales Nacionales, los que a su vez son invocados y analizados en la citada obra:
“Los mercenarios fueron cambiados por compotas, es una de las medias verdades que la historia oral ha transmitido de generación en generación”, y que Batalla por… explica y dilucida a profundidad pues “no fue exactamente así, sino que, por primera vez en la historia, el imperialismo norteamericano se vio obligado a pagar una indemnización de guerra por daños materiales, en este caso a un país socialista del Tercer Mundo a noventa millas de sus costas (…) Aunque la cifra acordada a partir de la demanda establecida por los Tribunales Nacionales era de 62 300 000 dólares, al final no se hizo el pago íntegro; faltaron alrededor de diez millones. Una pequeña parte del pago se concretó en efectivo y otra en equipos médicos, medicinas y alimentos para niños, dentro de estos había compotas, pero fueron sólo una pequeña porción de ellos. Evidentemente, como una manera de ridiculizar a los mercenarios quedó en el imaginario popular cubano hasta nuestros días la frase conocida”.

Como bien afirmase en contacto exclusivo a Cubaperiodistas.cu el investigador y politólogo Elier Ramírez Cañedo, prologuista de este importante libro:
“Aunque realmente no viví aquellos acontecimientos –nací en 1982–, pero como siempre me ha gustado el estudio e investigación referido a la Historia de Cuba y, en específico, el referido al conflicto Cuba-Estados Unidos, estimo que el mensaje fundamental de este título es el referido a que, no obstante a que algunos piensan que todo está dicho acerca de Girón, cada día continúan apareciendo nuevas miradas, análisis, nuevos documentos –y otros que aún no han sido desclasificados por ambas partes–, este es el primer libro publicado en Cuba sobre este tema: una victoria sobre el imperialismo no sólo provocada en el plano militar en las arenas de Playa Girón, sino al ser también una victoria política materializada después. De esta forma Estados Unidos tuvo que indemnizar por daños de guerra a otra nación, ¡Y qué nación! A noventa millas de sus costas, socialista y del Tercer Mundo. Algo inconcebible que, gracias al talento de Fidel como estadista, político y militar, a Estados Unidos no le quedó más remedio que asimilar como derrota. Un castigo moral más para el imperio”.

Argumentos de verdaderos revolucionarios

 

En estos días se ha generado un debate en las redes sociales a partir de la solicitud de la FEU en la Universidad Central de Las Villas de expulsar de esta casa de altos estudios a la estudiante de 1er año Karla Pérez González, por ser miembro de la organización contrarrevolucionaria Somos+. La universidad y el estudiantado tienen suficientes argumentos para adoptar una posición revolucionaria.
La joven, que escribe desde el pasado 2016 en el blog de esa organización, ha reforzado su presencia en el ciberespacio bajo el seudónimo de Oriana. El 7 de abril del 2016, siendo aún estudiante del preuniversitario, publicó sobre el ingreso a la Educación Superior y en torno a su aspiración por estudiar la carrera de Periodismo.
«¿Y el engaño vendido a nosotros sobre la falta que hacen periodistas en Cienfuegos?… Parece que prescinden de la verdad. Parece que temen a lo novel de mi generación, a sus inquietudes, a su rebelión sensata»
Desde ese entonces manifiesta su posición al aludir a un periodismo enemigo de la Revolución, que escribe en medios que abiertamente están al servicio de la contrarrevolución y que son financiados desde el exterior.
Esta opinión se vio reforzada cuando el 19 de abril insultó el periodismo cubano al dudar de las competencias profesionales de quienes lo hacen. «…me encuentro frente al órgano o la repetidora oficial del Partido Comunista de Cuba…Busco algún periodista que combine inteligencia y verdad, fiel a su trabajo y no a las imposiciones del gobierno (…) entonces no somos ni tan maestros ni tan periodistas».
En esas mismas líneas convoca a los jóvenes a manifestarse en contra del proyecto social cubano, al expresar: «Entristece el alma de los que soñamos con intensidad con un futuro próspero de nuestra Patria, ver cómo las semillas más frescas y valiosas de la Cuba actual, eligen quedarse atrapados en la “inacción” … ¿No es más hermosa la rebelión inteligente y moral, por la búsqueda de un suelo y un cielo libres?
A esa misma juventud nos tilda de dormida, ignorante, cobarde, carente de educación cívica y política, y frustrada por «la mala gestión de una “Revolución” conservadora que desmotiva y engaña» … ¡Qué poco nos conoce! Somos una juventud inquieta, rebelde, defensora de los más altos valores humanos, con sus propios sueños y proyectos, conscientes -y coincidimos con ella- de que la felicidad está en Cuba, una Cuba perfectible pero inevitablemente abrazada a los principios del socialismo, camino que hemos elegido.
Karla, incluso, en nombre de la organización contrarrevolucionaria a la que pertenece, alentó e invitó «a los “Pinos Nuevos” y nacientes a la persecución íntegra de sus metas y objetivos, que solo puede iniciarse desde un cambio más profundo, más de raíz, cuando se oigan todas las voces y nuestras ideas cuenten».
Propugnó así una posición abiertamente reaccionaria ante la que no podemos quedarnos de brazos cruzados, principalmente para demostrar que no estamos inactivos e impulsamos el proceso revolucionario.
El 2 de agosto vuelve a atacar con más fuerza a nuestros periodistas, tildándolos de representantes y siervos a muerte del único partido existente en Cuba. ¿Acaso criticó la misma formación que ella recibiría y que la dotaría de herramientas para actuar de forma diferente a los profesionales que juzga?
Una semana después se refirió a un supuesto Plan Nacional de Becas, que no existe, gracias al cual dijo haber obtenido la carrera que tanto ha atacado. ¡Qué ignorancia muestra cuando desconoce nuestro sistema de ingreso a la Educación Superior! Plan de Becas es un término copiado de un modelo ajeno a nuestra realidad, en la que todos nuestros bachilleres tienen la oportunidad de obtener una carrera universitaria, siempre que demuestren su preparación.
No culmina el material sin antes incitar a sus coetáneos. «…rebélate desde la sensatez y reconoce que somos nosotros los que podemos brindarle a la Patria una nueva oportunidad: la de crecer»
El 30 de septiembre, ya desde su posición como estudiante universitaria, se autodenominó representante de la juventud dormida y temerosa de la que habló anteriormente. ¿Será ella la única despierta y valiente entre tantos jóvenes? En ese texto sobre la conceptualización del modelo económico y social cubano, al que ni siquiera llama por su nombre, mostró desconocimiento en torno al tema.
Apuntó que es un documento antidemocrático e inconsulto, cuando en realidad fue debatido en todos los espacios de diálogo abierto a la participación popular, incluso, a nivel de barrio; además, estudiantes de su propia institución académica diseñaron y pusieron a disposición de todos los jóvenes cubanos una aplicación para celulares que contiene de forma interactiva la información de estos y otros documentos afines. Igualmente, desconoció las más de 200 mil propuestas salidas de la consulta con el pueblo.
Por si fuera poco, ofendió a la juventud cubana acusándonos de burlarnos del ideario martiano, hecho inconcebible para los revolucionarios reales, que no son los mismos a los que ella enarbola. Otra muestra de su desconocimiento de la obra del Apóstol es la asociación que hace del pluripartidismo bajo la visión martiana, cuando fue Martí quien creó el Partido Revolucionario Cubano (del cual es heredero el Partido Comunista de Cuba) para unir voluntades, ideas y principios en una misma organización que defendiera los objetivos de lucha.
El 28 de enero de este año dedicó sus equívocas líneas a José Martí, llamándolo «el culpable de mis ahoras» y valorándolo a su conveniencia. Lo despoja de su condición de patriota defensor de nuestra isla, atribuyéndole muchas patrias y a la vez ninguna. «Sufro con el hoy, con ese miserable hoy donde te pierdes en una humanidad cobarde y detenida, donde no te convertiste en millones como quisiera y querías, donde tus armas- esas liberadoras- no se utilizan, donde te alaban, pero pocos convierten tus lecciones en acción…La culpa del ahora mío, es de usted».
Hoy, Karla u Oriana, como queramos decirle, deberá mantenerse firme como declaró en su primer trabajo, pero no para conseguir el tipo de cambio al que aspira utilizando muchas veces su papel de víctima de un sistema supuestamente injusto y excluyente, sino para aceptar que su estrategia seguirá fracasando mientras existan jóvenes preocupados por el destino de nuestra sociedad socialista. Ella no es ni será la heroína que planificó hace casi un año, por lo menos no la de nuestros jóvenes verdaderamente revolucionarios.

Los cubanos no olvidamos el golpe de estado perpetrado en 1952 por Fulgencio Batista

Los cubanos no olvidamos un hecho horrendo: El golpe de estado ocurrido el 10 de marzo de 1952, perpetrado por el sanguinario Fulgencio Batista.
El dictador instauró una cruenta represión y un sistema inconstitucional en un país caracterizado por la corrupción político administrativa, la pobreza, el hambre, el desempleo y el entreguismo al imperialismo norteamericano, violentando así el orden constitucional en Cuba y la democracia representativa en el país.
Desarrollo de los hechos
En horas de la madrugada, los golpistas fueron ocupando sin resistencia las principales guarniciones de la capital valiéndose de la promesa de recompensar a sus jefes. Mientras tanto, Batista se dirigía hacia la Fortaleza Militar de Columbia, principal del país entonces, en una caravana escoltada por esbirros de la policía motorizada al mando del connotado asesino, teniente Rafael Salas Cañizares.
Así fueron tomados aeropuertos, instituciones ministeriales, y medios informativos. Algunos oficiales en Matanzas, Villa Clara y Santiago de Cuba se negaron a acatar el Golpe de Estado, pero fueron tranquilizados con promesas de ascensos y riquezas, lo que propició el apoyo total a Batista. A partir de esa nefasta madrugada, las guarniciones de La Habana tuvieron nuevos jefes.
El depuesto presidente de la República, Carlos Prío Socarrás, quien se encontraba disfrutando de los privilegios de su cargo en su finca “La Chata”, al conocer que había perdido todo apoyo por parte del ejército, decidió huir con su mal habida fortuna, asilándose en la embajada de México, sin atender al pedido de armas por parte de los estudiantes universitarios para resistir a los golpistas. Así transitó el país de un gobierno corrupto a otro más corrupto aún y eminentemente sanguinario.
El 10 de marzo de 1952 el pueblo de Cuba comenzó a vivir una de las etapas más difíciles de la República Neocolonial, extendida a casi siete años de lucha y enfrentamiento a la más sanguinaria y cruel tiranía sufrida por el país, una de las más repulsiva y bárbara de la historia americana.
Para aplicar esta política creó, perfeccionó y reorganizó un aparato represivo en función de aplastar toda oposición posible, una de las fuerzas más corruptas y criminales que haya conocido la República.
Se articularon dentro del Ejército, la Policía y la Marina: el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), el Buró de Investigaciones (BI), el Buró para la Represión de las Actividades Comunistas (BRAC), el Comité Investigador de Actividades Comunistas, la Policía Secreta, la Policía Judicial, el Servicio de Inteligencia Naval, el Departamento de Investigaciones de la Policía Nacional, entre otros. Así como, grupos paramilitares, como los Tigres de Masferrer.
Derrocamiento
El golpe de estado y la tiranía de Batista fueron el ejemplo más claro de que la ilegalidad y la falta de ética en Cuba provocaban, necesariamente, una revolución social.
Esta dictadura fue derrocada el 1ero de enero de 1959 con el Triunfo Revolucionario del pueblo cubano.
En la lucha contra la tiranía influyó, de manera decisiva, la defensa de la Constitución de la República, bandera de la “Generación del Centenario”. Ello tenía su fundamento en una tradición jurídica que se gestó en 1868 con la República en Armas y que se ejemplificó, de manera muy evidente, en dos momentos del período neocolonial (1902-1959).

50 verdades sobre la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba

Por: Salim Lamrani
La dictadura de Fulgencio Batista de 1952 a 1958 precipitó el advenimiento de la Revolución Cubana. Algunos mitos, cuidadosamente alimentados por los partidarios del antiguo régimen exilados en Miami y por los detractores de Fidel Castro, persisten aún.
1. El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 que organizó Fulgencio Batista, expresidente de la República de 1940 a 1944, puso fin al orden constitucional y derrocó al gobierno democráticamente elegido de Carlos Prío Socarrás, unos meses antes de las elecciones presidenciales de junio de 1952.
2. Antiguo sargento estenógrafo, Batista emergió a la vida política cubana durante la Revolución del 4 de septiembre de 1933 que lideraron los estudiantes y que derrocó la dictadura odiada de Gerardo Machado. Encabezó una rebelión de suboficiales y se apoderó del ejército, convirtiéndose en el nuevo jefe del Estado Mayor. Al día siguiente, el 5 de septiembre de 1933, Batista visitó al embajador estadounidense Sumner Welles, lo que auguraba su futura traición. Welles estaba preocupado por los “elementos sumamente radicales” que acababan de tomar el poder. El gobierno revolucionario de Ramón Grau San Martín, conocido por el nombre de Pentarquía, tenía el apoyo de “la inmensa mayoría del pueblo cubano”, según la embajada estadounidense.
3. Estados Unidos se negó a reconocer al nuevo gobierno revolucionario y alentó a Batista a ejecutar un golpe de fuerza para derrocar a Grau San Martí. Éste preconizaba, mediante la voz de Antonio Guiteras, verdadera alma de la Revolución de 1933, la soberanía nacional y la justicia social. Welles informó a Batista de que disponía del “apoyo de la inmensa mayoría de los intereses económicos y financieros en Cuba”.
4. En enero de 1934, con el apoyo de Washington, Batista derrocó al gobierno de Grau San Martín, conocido como el gobierno de los “cien días” (127 días), impuso la figura de Carlos Mendieta y conservó el poder real. El sargento ascendido a general acababa de doblar las campanas de la Revolución de 1933. Washington se alegró de la situación: “El 4 de septiembre de 1933 fue liquidado”.
5. A pesar de las incesantes conspiraciones, la inestabilidad política crónica y la hostilidad de Estados Unidos, la Revolución de 1933 organizó elecciones para el 22 de abril de 1934, convocó una Asamblea Constituyente para el 20 de mayo de 1934, otorgó la autonomía a las universidades, redujo el precio de los artículos de primera necesidad, dio el derecho de voto a las mujeres, limitó la jornada laboral a ocho horas, creó un Ministerio del Trabajo, redujo las tarifas de electricidad y de gas, acabó con el monopolio de las empresas estadounidenses, impuso una moratoria temporal sobre la deuda y, sobre todo, nacionalizó la Cuban Electric Company, filial de la American Bond and Foreign Power Company.
6. De 1934 a 1940, Batista reinó entre bambalinas hasta su elección a la presidencia de la República en 1940, gracias a una coalición heteróclita que agrupaba a las fuerzas conservadoras y a los comunistas del Partido Socialista Popular. Según Washington, “el volumen y el tamaño de la corrupción”, su alineamiento con la política exterior estadounidense y su dependencia del mercado estadounidense marcaron su gobierno. Batista permitió también que Washington utilizara el espacio aéreo, marítimo y terrestre, dispusiera de varias bases aéreas y navales con uso exclusivo durante la Segunda Guerra Mundial, sin reciprocidad, poniendo así la soberanía nacional entre paréntesis.
7. En 1944, Ramón Grau San Martín fue elegido a la Presidencia de la República y tomó el poder en octubre de 1944. Batista dejó una situación financiera desastrosa a su sucesor. El embajador estadounidense Spruille Braden se dio cuenta de la situación tan pronto como julio de 1944 e informó a sus superiores: “Es cada vez más evidente que el Presidente Batista desea hacerle la vida difícil a la próxima administración por todos los medios posibles, y particularmente desde un punto de vista financiero”. Braden denunció “un robo sistemático de los fondos del Tesoro” y señaló que “el Doctor Grau encontrará cajas vacías cuanto tome el poder”.
8. Grau San Martín dirigió el país hasta 1948 y su administración estuvo gangrenada por la corrupción y la dependencia de Estados Unidos. El Departamento de Estado enfatizó el punto débil de la nación cubana en un memorándum del 29 de julio de 1948: “La economía mono-productora depende casi exclusivamente de Estados Unidos. Si manipulamos las tarifas o la cuota azucarera podemos hundir a toda la isla en la pobreza”.
9. Carlos Prío Socarrás, Primer Ministro de Grau en 1945 y Ministro del Trabajo después, ganó la elección presidencial de 1948. El nepotismo y la corrupción marcaron su administración.
10. El 10 de marzo de 1952, a tres meses de las elecciones presidenciales del 1 de junio de 1952, Batista rompió el orden constitucional e instauró una dictadura militar. Aumentó el salario de las fuerzas armadas y de la policía (de 67 pesos a 100 pesos y de 91 pesos a 150 pesos respectivamente), se otorgó un salario anual superior al del presidente de Estados Unidos (pasó de 26.400 dólares a 144.000 dólares frente a los 100.000 dólares de Truman), suspendió el Congreso y entregó el poder legislativo al Consejo de Ministros, suprimió el derecho de huelga, restableció la pena de muerte (prohibida por la Constitución de 1940) y suspendió las garantías constitucionales
11. El 27 de marzo de 1952, Estados Unidos reconoció oficialmente al régimen de Batista. Como subrayó el embajador estadounidense en La Habana, “las declaraciones del general Batista respecto al capital privado fueron excelentes. Fueron muy bien recibidas y yo sabía sin duda posible que el mundo de los negocios formaba parte de los más entusiastas partidarios del nuevo régimen”.
12. En julio de 1952, Washington firmó acuerdos militares con La Habana, aunque era consciente del carácter brutal y arbitrario del nuevo poder. Cuba está “bajo el yugo de un dictador sin piedad”, subrayó la embajada estadounidense en un informe confidencial de enero de 1953 con destino al Departamento de Estado. En efecto, el general reprimía con mano de hierro a la oposición, particularmente a la juventud estudiantil simbolizada por el asesinato del joven Rubén Batista en enero de 1953.
13. El 26 de julio de 1953, un joven abogado llamado Fidel Castro encabezó una expedición armada contra el cuartel Moncada, segunda fortaleza militar del país. Fue un fracaso sangriento. El consulado estadounidense de Santiago de Cuba señaló que “el Ejército no hizo distinciones entre los insurrectos capturados o simples sospechosos”, reconociendo las masacres que cometieron los soldados tras recibir órdenes del coronel Alberto del Río Chaviano. Enfatizó también “el número muy bajo de heridos entre los insurrectos con respecto al número de soldados heridos. […]. Los asaltantes capturados fueron ejecutados a sangre fría y los asaltantes heridos también fueron liquidados”.
14. En noviembre de 1954, Batista organizó una parodia electoral que ganó sin dificultad. Estados Unidos reconoció que “las elecciones que previó Batista eran un simulacro destinado a aferrarse al poder”.
15. En mayo de 1955, tras una orden de Washington, el régimen militar creó el Buró de Represión de las Actividades Comunistas (BRAC), que se encargaba de “reprimir todas las actividades subversivas que pudieran afectar a Estados Unidos”.
16. Si los discursos de Batista eran ferozmente anticomunistas, conviene recordar que fue él quien estableció por primera vez relaciones diplomáticas entre Cuba y la Unión Soviética en 1942.
17. Durante toda la dictadura militar, Batista mantuvo relaciones comerciales con Moscú, vendiendo azúcar. En 1957, el Diario de la Marina, periódico conservador cubano, se alegró de aquellas ventas señalando que “el precio del azúcar había mejorado después de que la Unión Soviética adquiriera 200.000 toneladas”. En ningún momento, Washington se preocupó de las relaciones comerciales entre la Unión Soviética y Cuba bajo la dictadura de Batista. La historia sería otra cuando tomara el poder Fidel Castro.
18. En mayo de 1955, Batista, quien deseaba mejorar su imagen y responder a una petición popular, procedió a una amnistía general y liberó a Fidel Castro así como a los otros presos del Moncada.
19. El 2 de diciembre de 1956, tras organizar una expedición desde México donde conoció a Che Guevara, Fidel Castro desembarcó en Cuba con 81 hombres para lanzar una guerra insurreccional contra la dictadura militar de Batista. Sorprendidos por el ejército, la operación fue un fracaso y los revolucionarios tuvieron que dispersarse. Fidel Castro se encontró con otros 11 insurgentes, con un total de 7 fusiles solamente.
20. El embajador estadounidense Arthur Gardner expresó su punto de vista sobre Fidel Castro en un informe enviado al Departamento de Estado. El líder del Movimiento 26 de Julio era un “gánster” que “iba a apoderarse de las industrias americanas” y “nacionalizarlo todo”. En cuanto al dictador Batista, “dudo de que hayamos tenido mejor amigo que él”. Hacía falta entonces “apoyar al actual gobierno y promover la expansión de los intereses económicos estadounidenses”.
21. Batista ejercía una violencia feroz hacia la oposición. Pero Estados Unidos se mostró discreto con respecto a los crímenes que cometía su aliado cubano. No obstante, la embajada estadounidense en La Habana multiplicaba los informes sobre este tema: “Estamos convencidos ahora de que los recurrentes asesinatos de personas a quienes el gobierno califica de opositores y terroristas son en realidad el trabajo de la policía y del ejército. La explicación oficial es que los hombres fueron asesinados por otros opositores. Sin embargo, el agregado jurídico recibió confesiones indirectas de culpabilidad en los círculos policiales, además de pruebas de la responsabilidad de la policía”.
22. Wayne S. Smith, joven funcionario de la embajada estadounidense, estuvo conmocionado por las masacres que cometían las fuerzas del orden. Describió escenas de horror: “La policía reaccionaba de modo excesivo a la presión de los insurgentes, torturando y matando a centenas de personas, tanto a inocentes como a culpables. Se abandonaban los cuerpos, ahorcados en los árboles, en las carreteras. Tales tácticas condujeron inexorablemente a la opinión pública a rechazar a Batista y a apoyar a la oposición”.
23. En febrero de 1957, la entrevista a Fidel Castro que realizó Herbert Matthews del New York Times permitió que la opinión pública estadounidense y mundial descubriera la existencia de una guerrilla en Cuba. Batista confesaría más tarde en sus memorias que gracias a ese palo periodístico “Castro empezaba a ser un personaje de leyenda”. Matthews matizó sin embargo la importancia de su entrevista: “Ninguna publicidad, por más sensacional que fuese, habría podido tener efecto si Fidel Castro no fuera precisamente el hombre que yo describí”.
24. El 13 de marzo de 1957, un comando del Directorio Revolucionario del líder estudiantil José Antonio Echeverría, que se componía de 64 jóvenes, asaltó el Palacio Presidencial con el objetivo de ejecutar a Batista. La operación fue un fracaso y costó la vida a 40 de los 64 estudiantes. Los supervivientes fueron perseguidos a través de la ciudad y asesinados. Echeverría perdió la vida durante un enfrentamiento con la policía cerca de la Universidad de La Habana.
25. La embajada francesa en La Habana brindó un análisis sobre el ataque del 13 de marzo: “Las reacciones americanas a los acontecimientos en Cuba eran de horror, de simpatía por los insurrectos, de reprobación contra Batista. Al leer los editoriales que los principales periódicos dedicaron al evento, resulta claro que el heroísmo de los patriotas cubanos marcó mucho a Estados Unidos […]. Si algunos reconocen sin embargo que los insurrectos del 13 de marzo estuvieron equivocados en sus métodos, es verdad, mucho más que en sus objetivos, todos estiman en cambio que dieron a su causa la palma del martirio y que este ejemplo galvanizaría a la oposición cubana”.
26. Fidel Castro, quien firmó una alianza con el Directorio Revolucionario en la lucha contra Batista, estaba en desacuerdo con el asesinato político: “Estábamos contra Batista pero nunca intentamos organizar un atentado contra él y habríamos podido hacerlo. Era vulnerable. Era mucho más difícil luchar contra su ejército en las montañas o intentar tomar una fortaleza que estaba defendida por un regimiento. ¿Cuántos había en la guarnición del Moncada, aquel 26 de julio de 1953? Cerca de mil hombres, quizás más. Preparar un ataque contra Batista y eliminarlo era diez o veinte veces más fácil, pero nunca lo hicimos. ¿Acaso el tiranicidio sirvió una vez en la historia para hacer la revolución? Nada cambia en las condiciones objetivas que engendran una tiranía […] Nunca hemos creído en el asesinato de líderes […], no creíamos que se abolía o se liquidaba un sistema, cuando se eliminaba a sus líderes. Combatíamos las ideas reaccionarias, no a los hombres”.
27. En las montañas de la Sierra Maestra donde se desarrollaban los combates entre el ejército y los insurrectos, Batista evacuó por la fuerza a las familias campesinas para eliminar la base de apoyo de los rebeldes y los concentró en almacenes de la ciudad de Santiago. Aplicaba así los métodos del general español Valeriano Weyler durante la guerra de 1895-1898. En un editorial, la revista Bohemia denunció una “situación de tragedia” que recordaba “las épocas más oscuras de Cuba”. El semanal relató la suerte de unas 6.000 víctimas: “Es una historia dolorosa, de sufrimientos, de penas intensas. Es la historia de 6.000 cubanos obligados a dejar sus hogares, allí, en los rincones inextricables de la Sierra Maestra, para concentrarlos en lugares donde carecían de todo, donde era difícil ayudarlos, darles una cama o un plato de comida”.
28. El 29 de julio de 1957, el asesinato de Frank País, líder del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente, desató una inmensa manifestación que fue reprimida por las fuerzas batistianas, hasta el punto de que el embajador estadounidense Earl E. T. Smith se sintió obligado a denunciar “la acción excesiva de la policía”.
29. El 5 de septiembre de 1957, la sublevación de una fracción del ejército contra Batista en Cienfuegos fue anegada en sangre. Según el embajador Smith, “el factor clave para quebrar la revuelta de Cienfuegos” fue el uso de aviones “F-47 y B-26” suministrados por Estados Unidos.
30. El 29 de septiembre de 1957, el Colegio Médico de Cuba publicó un informe sobre la situación política cubana durante la XI Asamblea General de la Asociación Médica Mundial. Según éste, “los combatientes de la lucha armada que se rinden son liquidados. No hay prisioneros, sólo hay muertos. Muchos opositores no son sometidos al Tribunal de Justicia sino ejecutados con un tiro en la nuca o ahorcados. Intimidan a los magistrados y a los jueces sin que las voces de protesta sean escuchadas. La desesperanza se difunde entre los jóvenes que se inmolan en una lucha desigual. El que es perseguido no encuentra refugio. En la embajada de Haití, diez solicitantes de asilo fueron asesinados por la fuerza pública […]. La prensa está totalmente censurada. No se permite la información periodística, ni siquiera por parte de agencias internacionales […]. En los locales de los cuerpos represivos de la policía y del ejército, torturan a detenidos para arrancarles por la fuerza la confesión de presuntos delitos. Varios heridos presentes en las clínicas y hospitales fueron llevados por la fuerza y aparecían varias horas después asesinados en las ciudades y en el campo”. El Washington Post y Times Herald señalaron que “los médicos cubanos son víctimas de atrocidades, incluso de asesinato por curar a rebeldes cubanos”.
31. En 1958, además de apoyar al régimen de Batista, Estados Unidos enjuició y encarceló a Carlos Prío Socarrás, presidente legítimo de Cuba, refugiado en Miami, bajo pretexto de violar las leyes de neutralidad del país. Éste intentaba organizar una resistencia interna contra la dictadura.
32. En cuanto a la libertad de prensa, Estados Unidos presenta a la Cuba prerrevolucionaria con una mirada positiva. Así, afirma, “antes de 1959, el debate público era vigoroso: había 58 periódicos y 28 canales de televisión que proporcionaban una pluralidad de puntos de vista políticos”. Los documentos de la época y los hechos contradicen esta afirmación. En efecto, un informe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) publicado en 1957 calificó de “antidemocrático al gobierno del Presidente Fulgencio Batista de Cuba, pues este gobierno no respeta la libertad de prensa”. De hecho, la censura en la prensa se aplicó durante 630 días de los 759 que duró la guerra insurreccional entre el 2 de diciembre de 1956 y el 1 de enero de 1959.
33. Bajo Batista, la corrupción era endémica. “Los diplomáticos informan incluso de que si siempre hubo corrupción gubernamental en Cuba, nunca fue tan eficaz y generalizada como bajo el régimen del Presidente Fulgencio Batista”, precisaba el New York Times.
34. Batista estaba íntimamente vinculado a los elementos de gansterismo tales como Meyer Lansky o Luigi Trafficante Jr. Sus primeros contactos con la mafia se remontaban a 1933 cuando se autoproclamó coronel y se le acercaron Charles “Lucky” Luciano y Santo Trafficante senior. El mundo del juego, sumamente lucrativo, estaba controlado por Lansky, número dos de la mafia estadounidense, ‘uno de los principales gánsteres de Estados Unidos”, quien “había creado para el dictador Batista la organización actual de los juegos de La Habana”, según el diario francés Le Monde.
35. Estados Unidos y los partidarios del antiguo régimen presentan todavía la Cuba batistiana como “la vitrina de América Latina” de la época. La realidad es sensiblemente diferente. Las estadísticas del Banco Nacional de Cuba están disponibles para este periodo y es posible comparar la situación económica bajo el gobierno democrático del presidente Carlos Prío Socarrás y bajo el régimen militar de Batista. Así, entre 1951 y 1952, el PIB cubano aumentó un 2,52%. De 1952 a 1953, bajo Batista, el PIB cayó un 11,41%, con un alza de sólo un 0,9 de 1953 a 1954, y de un 3,5 de 1954 a 1955. Sólo en 1956, el PIB volvió a alcanzar su nivel de 1952 con 2.460,2 millones de pesos. Así, resulta imposible hablar de crecimiento económico entre 1952 y 1956. Durante dos tercios del reinado de Batista no hubo crecimiento. La mejoría sólo ocurrió a partir de 1957 cuando el PIB alcanzó la cifra de 2.803,3 millones de pesos y en 1958 volvió a bajar a 2.678,9 millones de pesos.
36. Además, las reservas monetarias cayeron de 448 millones de pesos en 1952 a 373 millones en 1958, los cuales fueron robados durante la huida de Batista y sus cómplices 1 de enero de 1959. La deuda de la nación pasó de 300 millones de dólares en marzo de 1952 a 1.300 millones en enero de 1959 y el déficit presupuestario alcanzó 800 millones de dólares.
37. La política azucarera de Batista fue un fracaso. Mientras que este sector generaba ingresos a la altura de 623 millones de pesos en 1952, bajó a 383,5 millones en 1953, 412,8 millones en 1954, 402,1 millones en 1955, 426,1 millones en 1956 y 520,7 millones en 1958. Sólo el año 1957 generó más ingresos que 1952 con 630,8 millones de pesos.
38. Los obreros y empleados agrícolas pagaron el precio. Mientras que su remuneración se elevaba a 224,9 millones de pesos en 1952, cayó a 127,7 millones en 1953, 128,2 millones en 1954, 118,9 millones en 1955, 127 millones en 1956, 175,3 millones en 1957 y 156,9 millones en 1958. Durante el régimen de Batista nunca tuvieron el ingreso de 1952. Lo mismo ocurrió con los obreros y empleados no agrícolas. Mientras que su ingreso global era de 186,6 millones de pesos en 1952, bajó a 126,2 millones en 1953, 123,5 millones en 1954, 112,7 millones en 1955, 114,6 millones en 1956, 145,7 millones en 1957 y 141,8 millones en 1958. Bajo Batista los obreros y empleados no agrícolas nunca alcanzaron su nivel de ingreso de 1952.
39. No obstante, el régimen de Batista se benefició de la ayuda económica estadounidense como nunca antes. Las inversiones estadounidenses en Cuba pasaron de 657 millones de dólares en 1950 bajo Carlos Prío Socarrás a más de 1.000 millones de dólares en 1958.
40. El profesor estadounidense Louis A. Pérez Jr. señala que “en realidad, el ingreso per cápita en Cuba en 1958 era más o menos similar al de 1947”.
41. Según un estudio que realizó el Consejo Nacional de Economía de Estados Unidos entre mayo de 1956 y junio de 1957 publicado en un informe titulado Investment in Cuba. Basic Information for the United States Busing Department of Commerce, el número de desempleados era de 650.000 la mitad del año, es decir cerca del 35% de la población activa. Entre esas 650.000 personas, 450.000 eran desempleados permanentes. Entre los 1,4 millones de trabajadores, cerca del 62% recibía un salario inferior a 75 pesos mensuales. Según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, “en el campo, el número de desocupados aumentaba tras la zafra azucarera y podía superar el 20% de la mano de obra, es decir entre 400.000 y 500.000 personas”. Los ingresos anuales del jornalero no superaban los 300 dólares.
42. Cerca del 60% de los campesinos vivía en barracones con techo de guano y piso de tierra desprovistos de sanitarios o de agua corriente. Cerca del 90% no tenían electricidad. Cerca del 85% de esos barracones tenían una o dos piezas para toda la familia. Sólo el 11% de los campesinos consumía leche, el 4% carne y el 2% huevos. El 43% eran analfabetos y el 44% nunca había ido a la escuela. El New York Times señala que “la gran mayoría de ellos en las zonas rulares –guajiros o campesinos– vivían en la miseria, a nivel de la subsistencia”.
43. Según el economista inglés Dudley Seers, la situación en 1958 era “intolerable. “Lo que era intolerable, era una tasa de desempleo tres veces más elevada que en Estados Unidos. Por otra parte, en el campo, las condiciones sociales eran malísimas. Cerca de un tercio de la nación vivía en la suciedad, comiendo arroz, frijoles, plátanos y verdura (casi nunca carne, pescado, huevos o leche), viviendo en barracones, normalmente sin electricidad ni letrinas, víctima de enfermedades parasitarias y no se beneficiaba de un servicio de salud. Se le negaba la instrucción (sus hijos iban a la escuela un año como máximo). La situación de los precarios, instalados en barracas provisionales en las tierras colectivas, era particularmente difícil […]. Una importante proporción de la población urbana también era muy miserable”.
44. El Presidente John F. Kennedy se expresó también al respecto: “Pienso que no hay un país en el mundo, incluso los países bajo dominio colonial, donde la colonización económica, la humillación y la explotación fueron peores que las que hubo en Cuba, debido a la política de mi país, durante el régimen de Batista. Nos negamos a ayudar a Cuba en su necesidad desesperada de progreso económico. En 1953, la familia cubana mediana tenía un ingreso de 6 dólares semanales […]. Este nivel abismal empeoró a medida que la población crecía. Pero en vez de extenderle una mano amistosa al pueblo desesperado de Cuba, casi toda nuestra ayuda tomaba la forma de asistencia militar –asistencia que sencillamente reforzó la dictadura de Batista [generando] el sentimiento creciente de que Estados Unidos era indiferente a las aspiraciones cubanas a una vida decente”.
45. Arthur M. Schlesinger, Jr., asesor personal del Presidente Kennedey, recordó una estancia en la capital cubana y testimonió: “Me encantaba La Habana y me horrorizó la manera en que esta adorable ciudad se había transformado desgraciadamente en un gran casino y prostíbulo para los hombres de negocios norteamericanos […]. Mis compatriotas caminaban por las calles, se iban con muchachas cubanas de catorce años y tiraban monedas sólo por el placer de ver a los hombres revolcarse en el alcantarillado y recogerlas. Uno se preguntaba cómo los cubanos – viendo esta realidad – podían considerar a Estados Unidos de otro modo que con odio”.
46. Contrariamente a las prácticas el ejército gubernamental, los revolucionarios otorgaban una gran importancia al respeto de la vida de los prisioneros. Al respecto, Fidel Castro cuenta: “En nuestra guerra de liberación nacional, no hubo un solo caso de prisionero torturado, ni siquiera cuando hubiéramos podido encontrar como pretexto la necesidad de conseguir una información militar para salvar a nuestra propia tropa o para ganar una batalla. No hubo un solo caso. Hubo centenares de prisioneros, luego miles, antes del fin de la guerra; se podrían buscar los nombres de todos y no hubo un solo caso entre estos cientos, estos miles de prisioneros que sufriera una humillación, o siquiera un insulto. Casi siempre poníamos en libertad a estos prisioneros. Eso nos ayudó a ganar la guerra, porque nos dio un gran prestigio, una gran autoridad frente a los soldados del enemigo. Confiaban en nosotros. Al inicio, nadie se rendía; al final se rendían en masa”. El New York Times también aludió al buen tratamiento reservado a los soldados presos: “Es el tipo de conducta que ha ayudado al Señor Castro a tener una importancia tan extraordinaria en el corazón y el espíritu de los cubanos”.
47. El embajador Smith resumió las razones del apoyo de Estados Unidos a Batista: “El gobierno de Batista es dictatorial y pensamos que no tiene el apoyo de la mayoría del pueblo de Cuba. Pero el gobierno de Cuba ha sido un gobierno amistoso hacia Estados Unidos y ha seguido una política económica generalmente sana que ha beneficiado a los inversionistas estadounidenses. Ha sido un partidario leal de las políticas de Estados Unidos en los foros internacionales”.
48. El periodista estadounidense Jules Dubois, uno de los mejores especialistas de la realidad cubana de la época con Herbert L. Matthews, describió al régimen de Batista: “Batista regresó al poder el 10 de marzo de 1952 y empezó entonces la etapa más sangrienta de la historia cubana desde la guerra de independencia, casi un siglo antes. Las represalias de las fuerzas represivas de Batista costaron la vida a numerosos presos políticos. Por cada bomba que estallaba, sacaban a dos presos de la cárcel y los ejecutaban de modo sumario. Una noche en Marianao, un barrio de La Habana, se repartieron los cuerpos de 98 presos políticos por las calles, acribillados de balas”.
49. El Presidente Kennedy también denunció la brutalidad del régimen: “Hace dos años, en septiembre de 1958, un grupo de rebeldes barbudos bajó de las montañas de la Sierra Maestra de Cuba y empezó su larga marcha hacia La Habana, una marcha que derrocó finalmente a la dictadura brutal, sangrienta y despótica de Fulgencio Batista […]. Nuestro fracaso más desastroso fue la decisión de darle estatura y apoyo a una de las más sangrientas y represivas dictaduras en la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20.000 cubanos en 7 años –una proporción más grande de la población cubana que la proporción de norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales– y transformó la democrática Cuba en un Estado policiaco total, destruyendo cada libertad individual”.
50. A pesar de las declaraciones oficiales de neutralidad en el conflicto cubano, Estados Unidos brindó su apoyo político, económico y militar a Batista y se opuso a Fidel Castro. A pesar de ello, sus 20.000 soldados y una superioridad material, Batista no pudo vencer a una guerrilla que se componía de 300 hombres armados durante la ofensiva final del verano de 1958. La contraofensiva estratégica que lanzó Fidel Castro ocasionó la huida de Batista a República Dominica y el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959.