Mi vida está unida a esta ciudad

Publicado el Miércoles, 13 Abril 2016 00:06
Escrito por Yanet Alina Camejo Fernández
Fidel en Ayuntamiento

Fidel Castro Ruz balcon ayuntamiento santiago de cubaDiversas son las anécdotas que unen a Fidel Castro con Santiago de Cuba pues aquí tuvo episodios que marcaron su vida como persona, revolucionario y jefe.

En homenaje al 90 cumpleaños de este líder, a celebrarse el 13 de agosto de este año, un equipo de investigadores del territorio realizó un estudio relacionado con la presencia de Fidel en Santiago.

El Máster en Ciencias Manuel Pevida, profesor de la Universidad de Oriente y de la escuela provincial del Partido Hermanos Marañón, es uno de los historiadores que indagan acerca de la trayectoria de este hombre, el más grande del siglo XX.

La investigación comprende tres etapas. Una enfocada a la niñez, que recoge sus primeros momentos en esta región, cuando era antiguamente provincia Oriente; la otra dedicada al joven revolucionario con todas las tareas que realizó aquí, y por último la que refleja su labor en esta tierra después del triunfo de la Revolución.

«En los periodos estudiados hay episodios que marcaron para siempre la vida de Fidel. Es el caso de cuando vino por primera vez a esta localidad y pudo observar el mar, que como en varias ocasiones él ha referido le impresionó mucho, pues tenía seis años.

«En esta tierra Fidel vivió en la Loma del Tivolí, estudió en el antiguo colegio de Belén y luego en el de Dolores. Estuvo ingresado en el Sanatorio de la Colonia y en 1942 se aleja de Santiago al irse a estudiar a La Habana», destacó Pevida.

«Posteriormente regresa en 1950, ya graduado de abogado y de 1951 a 1953, previo a la preparación del asalto al cuartel Moncada, estuvo en varios sitios de esta ciudad hasta que el 26 de julio, junto a varios combatientes, irrumpieron la mañana de la Santa Ana», continúa relatando el historiador.

«No vuelve a tener contacto con la localidad hasta 1957, después de haber desembarcado en el yate Granma por Los Cayuelos, cercano a la playa Las Coloradas. De ahí comienza la lucha en la Sierra Maestra hasta que el 1 de enero de 1959 entra triunfante a esta ciudad y habla en el antiguo Ayuntamiento».

Según señala Pevida en la investigación se recogen todos estos momentos y sus visitas a esta tierra como presidente cubano, hasta que en 2003 se tiene registrado su última estancia aquí, que duró alrededor de 150 días.

«Durante ese tiempo, largo para un presidente Fidel se interesó por todo el desarrollo económico, social, político e ideológico de Santiago. Fue una visita de trabajo y recorrió diversos sitios», puntualizó.

«Al final, entre Fidel y Santiago siempre ha habido una conexión muy grande pues en reiteradas ocasiones ha expresado: Mi corazón y mi vida está unida a esta ciudad, aquí hago confesiones que no realizo en otro lugar».

Guardianes de la paz en nuestros cielos
Aniversario 55 de la DAAFAR
Los orígenes de la fuerza aérea revolucionaria se remontan a la lucha guerrillera, cuando el Ejército Rebelde fundó, en pleno II Frente Oriental, el primer cuerpo que defendería los cielos de aquel territorio liberado de América
Autor: Mauricio Escuela | internet@granma.cu
12 de abril de 2016 22:04:21
Acto Político y ceremonia militar efectuado en la Jefatura de la DAAFAR del Ejercito Occidental, en ocasión del Aniversario 55 de la Fundación de la Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea Revolucionaria, Presidido por el Miembro del Buró Político, Héroe de la República de Cuba General de Cuerpo de Ejército y Ministro de las FAR Leopoldo Cintras Fría, así como otros altos oficiales.
A sus 55 años la DAAFAR tiene el relevo asegurado. Foto: Alberto Borrego
Los orígenes de la fuerza aérea revolucionaria se remontan a la lucha guerrillera, cuando el Ejército Rebelde fundó, en pleno II Frente Oriental, el primer cuerpo que defendería los cielos de aquel territorio liberado de América. Pero fueron las arenas de playa Girón donde se fundó la Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea Revolucionarias (DAAFAR). Desde el bombardeo enemigo a la Base Aérea de San An­tonio de los Baños, el 15 de abril de 1961, nuestros hombres y mujeres se prepararon para repeler al invasor y lo lograron en el menor tiempo y con el máximo de esfuerzo e inteligencia.
El tiempo, el trabajo y el estudio de la técnica convirtieron a la DAAFAR en uno de los pilares de la defensa de la Patria.
Para lograr ese objetivo, no solo laboran los escuadrones de la fuerza aérea, sino quienes desde una pieza coheteril se aprestan a la disposición combativa a cualquier hora y en disímiles sitios. Mu­chos son los que igualmente integran el sector radiotécnico, cuya vigilancia de los cielos hace inexpugnable la fortaleza ganada por el pueblo cubano en 58 años de Revolución. La responsabilidad de guardar la paz recae hoy so­bre otras generaciones.
“Ha sido un honor y a la vez una escuela pa­ra mi vida”, declaró a Granma Luis Enrique Trujillo, teniente coronel, jefe de vuelo de la Brigada Aérea, de la Guardia Playa Girón, Orden An­to­nio Ma­ceo, ubicada en San Anto­nio de los Baños. “Cada vez que despegas vue­lo, la ex­pe­rien­cia es diferente. Pero lo principal se aprende en las acciones combativas. Angola fue mi fragua, allí, lejos de mi familia y de mi esposa entonces embarazada. Fíjate si la DAAFAR resultó determinante, que los propios sudafricanos escribieron en las paredes de una represa que los Migs cubanos les partieron el corazón, eso fue ya cuando la derrota de los racistas resultaba inminente”.
La DAAFAR ya cuenta en su cantera con un grupo de pilotos jóvenes dispuestos a continuar la tradición iniciada en plena lucha guerrillera y refrendada tantas veces a lo largo de la historia. “Desde la escuela de los Camilitos me interesé por ser piloto, leí las historias de los héroes de Girón y de la Gran Guerra Patria y todo resultaba apasionante”, aseguró a Granma el joven de 25 años Abel Ernesto Arias Bazán, primer teniente y copiloto del es­cuadrón de Helicópteros de la Brigada Aé­rea de la Guardia Playa Girón, Orden An­tonio Maceo.
“Aunque las acciones que hemos hecho son solo de salvamento, sabemos de nuestra importancia como cuerpo defensivo, cada día nos preparamos para ser merecedores de esa confianza. La fuerza aérea supone mucho estudio, mucha precisión en el manejo de la técnica, yo creo que este es un trabajo más de inteligencia que de fuerza, de ahí su nivel de exigencia profesional”, añadió.
Para el mayor Renier Bayar Vargas, jefe del Grupo Coheteril Antiaéreo, Brigada de Defen­sa Antiaérea del territorio occidental, es un gran honor formar parte de los oficiales que se encargan de los armamentos que garantizan la defensa del cielo y los valores de la Revo­lución, así como de la historia y el prestigio de las fuerzas coheteriles cubanas.
La DAAFAR tiene una historia que se re­monta desde los días de la Sierra Maestra hasta la actualidad y cuyos hitos demuestran la im­portancia que han tenido siempre para la defensa del país cada uno de los mandos que la integran. Las 17 baterías de artillería an­tiaérea que en Girón contribuyeron decisivamente a la victoria se han instalado como imágenes imborrables de la memoria histórica de un pueblo que sabe que el heroísmo demostrado entonces, es el mismo de quienes operaron las Shilka en África, y de quienes hoy se preparan en diferentes centros de formación como el Instituto Técnico Militar José Martí, Orden Antonio Maceo, Car­los J. Finlay, para defender la Patria.
Esa combinación de preparación, disciplina y cuotas de sacrificio, caracterizan hoy a quienes mantienen con entereza el legado de esas tropas coheteriles antiaéreas nacidas en 1962 y forjadas al calor de la Crisis de Octubre; o el de las tropas radiotécnicas, con sus radares alertas y la defensa silenciosa del sagrado territorio de la Patria.
Son todos hombres y mujeres que velan por la tranquilidad de nuestros cielos, que co­nocen su historia y se convierten en fieles se­guidores de ella, cuando se acerca un aniversario más de la gesta de Girón, donde el imperialismo recibió su primera derrota en América y la DAAFAR surgió, hace 55 años.DAAFAR

Recuerdan en Cuba aniversario 55 de sabotaje a tienda El Encanto

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La Habana, 13 abr (PL) El sabotaje a El Encanto, la otrora tienda por departamentos más grande de Cuba, hace hoy 55 años, supone recordar un episodio enmarcado en la política hostil impulsada contra la isla desde hace más de medio siglo. El incendio de este centro comercial habanero producto de un sabotaje, debe entenderse en el contexto de la hostilidad permanente contra la Revolución cubana triunfante en 1959 por parte del gobierno de Estados Unidos, que incluyó acciones de índole terrorista bajo el influjo de la Agencia Central de Inteligencia(CIA).

Situada en la céntrica calle Galiano, entre San Rafael y San Miguel, con siete pisos, 65 departamentos de venta, casi mil empleados y una bien ganada fama y clientela, El Encanto constituyó blanco de mucho interés para los enemigos de la naciente Revolución.

Eran los días previos a la invasión mercenaria de Playa Girón apoyada por Estados Unidos, cuando se produjo el vandálico incendio de la afamada tienda, en el marco de las acciones que pretendían crear un ambiente de desestabilización en la isla como preludio a los sucesos de Bahía de Cochinos (que acontecieron del 16 al 19 de abril).

La destrucción del inmueble vino de la mano de uno de sus empleados, Carlos González Vidal, quien era miembro activo del llamado Movimiento de Recuperación del Pueblo, organización terrorista de la cual era cabecilla su pariente Reynold González, también jefe de la Estación CIA de Miami, desde septiembre de 1960 hasta octubre de 1961.

En la tarde del 13 de abril de 1961, González Vidal recibió dos petacas incendiarias preparadas con explosivo plástico C-4 en cajetillas de cigarros Edén, que había traído de Miami Cawy Comellas, agente de la CIA infiltrado en la isla.

Ese mismo día, a las seis de la tarde, González Vidal despachó su última venta en el departamento de discos, colocó los artefactos explosivos y se desplazó a unas cuadras del establecimiento, donde subió a un auto y se marchó con la intención de abandonar el país, (objetivo que no logró al ser capturado por las autoridades).

Mientras tanto, alrededor de las siete de la noche, cuando no quedaba casi nadie dentro de la tienda, comenzó el incendio y rápidamente se expandió por los conductos de aire acondicionado propagándose por todo el inmueble, lo que provocó el desplome de una de sus paredes.

Una de las empleadas de El Encanto, jefa del cuarto piso y de la sección Niños, Fe del Valle, -a quien le correspondía realizar la guardia de milicias, primero en el quinto piso de la tienda- intentó salvar del fuego las mercancías del centro. Su valiente acción le costó la vida.

La abnegada trabajadora, casada, madre de dos hijos, procedente de una familia enteramente integrada a la Revolución, resultó la única fallecida en el siniestro, que provocó lesiones además a 18 personas. Las pérdidas materiales se valoraron en 20 millones de dólares.

La principal tienda por departamentos de La Habana jamás fue reconstruida: en su lugar, en la manzana donde se encontraba El Encanto ahora se levanta el parque Fe del Valle, bautizado con el nombre de la mujer que pereció heroicamente tratando de salvar los bienes del pueblo.