El “fracaso” de la Revolución Cubana. (Informe de un agente de la CIA)

Raúl Antonio Capote 1453559395fidel-castro-ruz
Por: Richard Clark
Cuba no cumple ninguno de los parámetros establecidos por los Estados Unidos para ser considerado un país libre y democrático.
No se permite la prensa alternativa, pero no hay forma entiendan los cubanos fidelistas que existe una sola alternativa, la nuestra.
Es el único país latinoamericano sin desnutrición infantil, sin problemas con las drogas, con la esperanza de vida más alta de América Latina, con una escolarización del cien por ciento y ningún niño viviendo en la calle.
En Cuba la educación artística es gratuita, tienen una escuela de arte en cada provincia, la Universidad de las Artes, ISA, una de las mejores de América, es totalmente gratuita para los cubanos y forma profesionales de todo el mundo.
Tienen un medico cada 133 habitantes, son una potencia deportiva, Cuba ocupó el primer lugar en el logro de medallas olímpicas per cápita, superando a los mismos EEUU. Invierten el 13% del PIB en la educación que cubre todo el país, el 95% de los niños y niñas concluye la escuela primaria y no hay alfabetos.
Menos del 0,1% de la población padece VIH Sida, han colaborado con más de 100 países en materia de salud, la salud es gratuita a todos los niveles y alcanza a toda la población, las más altas tecnologías y técnicas en materia de salud, por ser un derecho del pueblo, las reciben de forma gratuita. Por ejemplo en Cuba se han realizado cuatro mil 951 trasplantes renales, 436 con donantes vivos sin costo alguna para los pacientes receptores de la donación
Al cierre del trienio 2011-2013, la esperanza de vida al nacer de la población cubana en general llegó a 78,45 años, cifra que coloca a la Mayor de las Antillas entre las 25 naciones del mundo más aventajadas en ese importante indicador del progreso humano de una sociedad. Las mujeres muestran una expectativa de 80,45 y los hombres de 76,50.
En el 2016, por octavo año consecutivo, Cuba logró una tasa de mortalidad infantil por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos, que ratifica a la isla en la vanguardia de América y entre las primeras 20 naciones del mundo.
La nación caribeña alcanzó la validación por la Organización Mundial de la Salud como el primer país del planeta en eliminar la transmisión materno-infantil de VIH-sida y sífilis congénita, en uno de los resultados más relevantes de la ciencia cubana en la esfera de la salud durante el 2015.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reconoció los logros de Cuba en materia de atención a la niñez al divulgar los resultados de la encuesta sobre Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS).
La carencia de bienes suntuosos es muy evidente, pero la miseria no existe. No hay niños durmiendo en la calle ni ancianos abandonados. Todos los cubanos tienen el mínimo indispensable para vivir decorosamente.
Las mujeres ganan igual salario que los hombres por igual puesto y trabajo, tienen derecho a un año pagado de licencia de maternidad y no pierden su puesto laboral, su supervivencia y la de sus hijos no depende de un hombre.
Es el único país del mundo que cumple la sostenibilidad ecológica, ha minimizado los niveles de violencia construyendo una sociedad segura.
Cuba es garante de la paz y ayudó a poner fin a la guerra en Colombia. Fidel tendió puentes entre religiones.
Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, en la última década Cuba es el único país de América Latina y del Tercer Mundo que se encuentra entre las primeras diez naciones con el mejor índice de desarrollo humano sobre los tres criterios “esperanza de vida, educación y nivel de vida”.
Según la Organización Mundial de la Sa­lud, Cuba es un modelo para los países en vías de desarrollo en cuanto a la atención médica brindada a las madres y a los niños. La UNICEF enfatiza que “Cuba es un ejemplo­ en la protección de la infancia”.
La ONG, Save the Children, coloca a Cuba en el primer puesto de los países en desarrollo en las condiciones brindadas a las madres, delante de Ar­gen­tina, Israel o Corea del Sur. En ese estudio se tuvieron en cuenta varios criterios como el sistema de salud y educación, o sea la asistencia por personal cualificado durante el parto, la difusión de los métodos anticonceptivos y el nivel de educación de las mujeres y niños. También se tomó en consideración la igualdad política y económica entre hombres y mujeres, o sea la participación de las mujeres en la vida política y la igualdad salarial.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) califica el sistema de seguridad social cubano de “milagro”, dada la protección que brinda a los trabajadores y la tasa de desempleo muy baja (1,9%).
El Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica, BioCubaFarma, produce medicamentos, equipos y servicios de alta tecnología a partir del desarrollo científico- técnico del país, destinados al mejoramiento de la salud del pueblo cubano y la generación de bienes y servicios exportables.
En la Organización laboran 21801 trabajadores, de ellos más de 6 300 son universitarios, más de 260 Doctores en Ciencias, más de 1170 Máster en Ciencias, más de 1300 con Categoría de Tecnólogos y más de 700 con Categoría de Investigadores.
Entre sus principales producciones se encuentran las vacunas profilácticas contra enfermedades infecciosas, biofármacos para el tratamiento del cáncer (incluye anticuerpos monoclonales y vacunas terapéuticas), productos para la prevención y tratamiento de afecciones cardiovasculares, así como para el tratamiento de la úlcera del pie diabético.
También se fabrican productos genéricos y compuestos farmacéuticos de nueva generación, así como sistemas para el diagnóstico temprano y prevención de tumores malignos, malformaciones, enfermedades heredo metabólicas y otros.
De igual forma se ofertan productos a partir de la medicina natural y tradicional, e investigaciones agropecuarias, así como equipos Médicos de avanzada tecnología, nanotecnología, neurociencias y neurotecnología.
Algo inaudito para un país del Tercer Mundo, como está contemplado en el Programa para la Transición en Cuba, es una de las ramas de la economía que debe ser desestimada, por peligrosa para nuestras empresas y porque no corresponde como actividad económica para un país caribeño subdesarrollado, debe ser sustituida por el cultivo de flores que se aviene mejor al estatus cubano.
En Cuba todas las personas pueden votar y ser votadas cumpliendo los 16 años. Los candidatos son propuestos y elegidos en el barrio, por la gente, sin importar credo, ideología, ni filiación partidista, -no son seleccionados por el Partido Comunista, (que no es electoral y no nomina ni postula)-. Para cada puesto se proponen como mínimo dos candidatos y ocho como máximo. Para ser electo hay que recibir más del 50% de los votos. No existen campañas electorales.
El voto es libre, secreto y directo. El colegio electoral se encarga de realizar el escrutinio. Durante el escrutinio pueden estar presentes, además de los observadores extranjeros y cubanos, cualquier persona que así lo desee.
Ningún representante, diputado o delegado recibe un beneficio por desempeñar su cargo; el Estado les paga un salario exactamente igual al que tenían en sus trabajos antes de desempeñar su cargo, empleo al que regresaran una vez finalizado su mandato. Los Delegados de Circunscripción (de base) desarrollan su labor en tiempo libre pues siguen desempeñándose en el puesto laboral que ocupaban. La rendición de cuentas y el mandato revocatorio son un componente importante del sistema electoral.
Una de las características de la sociedad cubana es su fuerte cultura del debate y el diálogo.
Evidentemente Cuba no clasifica entre los países que cumplen los parámetros establecidos por los Estados Unidos para ser considerada una nación “libre” y “democrática”, la policía no reprime al pueblo, no hay desaparecidos, no hay torturados, nuestros hombres en la Isla que se autotitulan opositores, a pesar las evidentes transgresiones de la ley que cometen regularmente, apenas son molestados y contra toda lógica hacen lo posible y lo imposible para que los repriman, sin lograrlo, lo que los enfurece y enferma de odio e impotencia, reciben todos los beneficios a los que tienen derecho como ciudadanos cubanos, aunque luchan “decididamente” por destruir esos derechos, el esclavo asumido cubano al igual que similares de todo el mundo, padece de amnesia histórica y servilismo patológico.
Nota al margen: El agente regresó con evidentes trastornos psicológicos, confusión espacio temporal y le fue diagnosticado el mal de Manchuria.

Las calles siguen siendo de #Fidel

Por Ángel Bravo
Si hubiera que creer todo lo que la gran prensa dice respecto a Cuba, entonces hace varias décadas que la Revolución cubana habría sido liquidada por la “oposición” interna. Pero la realidad es completamente distinta. La historia de Cuba está llena de victorias, que el pueblo y sus dirigentes le han infringido al enemigo externo (el imperio) y a sus secuaces y lacayos internos.
Pero estos siguen sin entender de qué está constituida esta Revolución. Más les serviría conocer la historia, para que no se vuelvan a estrellar como tantos otros en el pasado. Pero me susurran al oído que le estoy pidiendo demasiado al nuevo inquilino de la Casa Blanca; un tipo ignorante, enemigo de los libros y de las letras.
Resulta que para muchos delincuentes de Miami y de la isla, la elección de Donald Trump y la partida física de Fidel, les hace creer falsamente que la hora de retornar al capitalismo en Cuba está cerca. Alrededor de esta fantasía hoy se levanta una total bacanal ideológica a través de los grandes medios de comunicación (prensa plana, radio, televisión, canales internacionales, etc.), que cualquier cosa que promuevan, por más irrisoria a intrascendente que sea, siempre la magnifican, como si se tratara de una gran campanada que anuncia la inminente implosión de la Revolución.
Como es sabido, durante los nueve días de las exequias del Fidel, jamás alguno de esos grandes medios pudo consignar siquiera una sola manifestación de júbilo por parte de los contra revolucionarios en la isla. No lo hicieron, sencillamente por cobardía, porque sabían que hubiera hecho falta policías para protegerlos, porque el pueblo no les hubiera perdonado el irrespeto.
Grandes astrólogos como Carlos Alberto Montaner y Andrés Oppenheimer se han pasado toda la vida anunciando que el día que Fidel muriera, el pueblo cubano se levantaría y derrotaría en pocas horas a quienes queden al frente del Gobierno; una vez más fracasaron en sus augurios. Ya han pasado más de tres semanas -desde el 25 de noviembre-, y la Revolución sigue su marcha indetenible; las multitudes que salieron a las calles, lo hicieron para rendir tributo al más grande revolucionario de todos los tiempos. Los publicistas del imperio volvieron a ser derrotados.
Pero resulta que monitoreados por la extrema derecha desde Miami, el pasado domingo 18 de diciembre, un grupúsculo de personas lumpen en la isla, a cambio de algunos dólares, quisieron prestarse para provocar la alteración del orden público. Estas son gentes que no tienen ninguna ascendencia social y menos aún política en la vida de Cuba; son personas completamente desconocidas hasta en sus propios barrios, y sin embargo aparecen en grande titulares y fotos en los portales mediáticos del imperio.
Como era de esperar, la policía impidió que estas provocaciones se dieran, y evitó por el bien de ellas mismas, que salieran de sus casas. Nadie debe tener duda, que la seguridad del Estado cubano conoce al detalle todos los movimientos de los enemigos de la patria. Y Cuba como cualquier Estado libre, tiene todo el derecho de defender su soberanía y autodeterminación. Podrán pasar tres semanas, tres meses, tres años o tres décadas de ese triste y doloroso 25 de noviembre, pero lo que nunca pasará es el amor y la defensa del pueblo cubano por defender su Revolución.
Si bien el pueblo cubano cumplirá con el pedido del Gigante, expresado por Raúl en la Plaza Mayor General Antonio Maceo Grajales, de Santiago de Cuba, el 3 de diciembre que, “su nombre y su figura nunca fueran utilizados para denominar instituciones, plazas, parques, avenidas, calles u otros sitios públicos, ni erigidos en su memoria monumentos, bustos, estatuas y otras formas similares de tributo”, sin embargo, el pueblo continuarán afirmando: “Esta calle es de Fidel”, “Esta calle es de Fidel.” (Pensando Américas)
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