Por Angelica Paredes ,Periodista de Radio Rebelde .“Los documentos más estudiados, discutidos y rediscutidos de la historia de la Revolución”, como los calificó el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, estarán en el centro del debate de la Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Durante miércoles y jueves, primero en grupos de trabajo y luego en reunión plenaria, los diputados analizarán la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista; y los Lineamientos de la Política del Partido y la Revolución para el período 2016-2021.
De igual manera, se ofrecerá información acerca de las Bases del Plan de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030: Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos.
Este ha sido un amplio y democrático proceso. Cuando el 19 de abril de 2016 concluyó el VII Congreso del Partido, la cita partidista encargó que dos textos esenciales, el referido a la Conceptualización y el de las bases del Plan de Desarrollo hasta 2030, se debatieran entre la militancia y amplios sectores de la sociedad.
Los documentos más estudiados y discutidos en la historia de la Revolución
Otra vez el pueblo participó en la gestión de su país y en la construcción del futuro de la nación. Criterios, propuestas y sugerencias enriquecieron los documentos, porque como afirmó Raúl, los acuerdos del histórico Congreso no podían ser engavetados.
Luego de un amplio proceso de consulta popular en el que participaron más de un millón 600 mil cubanos, entre ellos militantes del Partido Comunista de Cuba y la Unión de Jóvenes Comunistas, representantes de las organizaciones sociales, así como de amplios sectores de la población, los miembros del Comité Central, reunidos en el III Pleno, aprobaron los tres documentos rectores de la actualización de nuestro modelo económico y social.
Como acordó el Pleno partidista, celebrado el 19 de mayo pasado, corresponde ahora someter a la consideración del Parlamento la Conceptualización del Modelo y los Lineamientos, así como informar a los diputados acerca del proceso de conformación de las bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030.
En las actuales circunstancias, como ha reiterado el General de Ejército Raúl Castro, el proceso de actualización del modelo económico y social cubano que se inició desde 2011, cuando se realizó el VI Congreso del Partido, no es tarea de uno o dos quinquenios.
El rumbo está trazado; pero el ritmo dependerá del consenso que seamos capaces de forjar al interior de la sociedad y de la capacidad organizativa que alcancemos para introducir los cambios necesarios, sin precipitaciones, ni mucho menos improvisaciones que solo conducirían al fracaso.
El camino es complejo, pero se podrá avanzar con la certeza de que el progreso hacia la actualización del Modelo económico y social, y la construcción de un socialismo próspero, sostenible e irreversible en Cuba, exige que sean preservados y potenciados los principios de justicia e igualdad que han servido de base a la Revolución cubana.
En horas de la mañana del pasado 29 de mayo, falleció el general de brigada de la reserva Ramón Valle Lazo. En el momento de su deceso contaba con 83 años de edad y la causa de su muerte se asocia a un Trombo Embolismo Pulmonar.
Desde muy joven se incorpora a la lucha insurreccional, formando parte de la Columna No. 17 del Segundo Frente Oriental «Frank País», donde participó en más de 14 combates, demostrando en cada acción arrojo y valentía, ganándose el respeto de sus jefes y compañeros de armas, por lo que fue ascendido al grado de teniente en diciembre de 1958.
Al triunfo de la Revolución fue seleccionado como miembro de la escolta del Comandante en Jefe.
Participó de manera activa en la Lucha Contra Bandidos y fue designado en 1961 como Jefe de la División de Trinidad, planteándosele la misión de defender toda la zona hasta Playa Girón.
Realizó estudios militares en la antigua Unión Soviética y en el curso básico de Tropas Generales, en la Academia de las FAR «General Máximo Gómez».
Cumplió misión internacionalista en la hermana República de Angola en dos oportunidades de 1975 a 1977 y de 1983 a 1985, participando en diferentes acciones combativas y contribuyendo así a la independencia del pueblo angolano.
Dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias ocupó diferentes responsabilidades tales como: Jefe de División en los ejércitos occidental, central y oriental, así como en las Milicias de Tropas Territoriales, y sustituto del Jefe del Estado Mayor General.
Participó como Jefe de Agrupación de las FAR en el apoyo a campañas de la Agricultura.
Al morir ostentaba la condición de militante del Partido Comunista de Cuba.
En su vida profesional como combatiente y oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, fue ascendiendo en grado militar desde soldado hasta General de Brigada.
Por sus aportes a la defensa de la Patria, su trayectoria, fidelidad a la causa revolucionaria y su actitud en el cumplimiento de las misiones asignadas, recibió numerosas condecoraciones otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba.
A solicitud del General de Brigada de la Reserva Ramón Valle Lazo, su cadáver fue cremado y sus cenizas fueron expuestas aayer 30 de mayo, desde las 10 de la mañana y hasta las 12 del día, en el Panteón de los Veteranos de la Necrópolis de Colón, donde permanecerán hasta su posterior traslado al Mausoleo del Segundo Frente Oriental «Frank País» en la provincia de Santiago de Cuba.
El venidero Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, a celebrarse en la ciudad rusa de Sochi en octubre, estará dedicado al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, según informaciones publicadas en la prensa cubana.
De acuerdo con una nota del diario Juventud Rebelde, la decisión fue aprobada la víspera durante la tercera Reunión Internacional Preparatoria de la cita, realizada en Sri Lanka y a la cual asiste una delegación de la isla caribeña.
Según la primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba (UJC), Susely Morfa, con ello se reconoce la vigencia del legado de Fidel Castro, quien contribuyó a mantener vivo el movimiento de los festivales mundiales desde sus inicios.
Por su parte, la jefa del Departamento de Relaciones Internacionales de la UJC, Gisleidy Sosa, dijo al citado periódico que, como parte del homenaje, se incluyó dentro del programa del festival la inauguración de una exposición, conferencias y talleres sobre el pensamiento del revolucionario cubano.
Una canción en la década de los años 70 reflejo la solidaridad con Cuba y su Revolución. Un típico, chámame, risueño y bailador, oriundo de la provincia litoraleña de Corrientes, Argentina.
El canto escrito por prisioneros políticos argentinos durante la dictadura del general Lanusse recluidos en el penal Rawson en la Patagonia, fue un canto lleno de optimismo y confianza en un futuro diferentes para América Latina.
¨Nosotros el grupo Moncada que estaba comenzando sui trabajo en ese momento tuvimos la suerte de conocer a Soledad Bravo, una cantante de origen española radicada en Venezuela que trabajaba mucho con los elementos de folklor, pero buscaba raíces en otras raíces del folklor latinoamericano. Y Soledad nos cuenta que es una canción que ella le escucha a una señora en el penal de Rawson, esta señora que nunca se supo cómo se llamaba y que vendía dulces y en uno de los pabellones que ella servía con estos dulces era el pabellón de los presos políticos vinculados con los movimientos de liberación nacional. La viejita se da cuenta que Soledad canta canciones políticas y con temas relacionados con el folklor, llama a Soledad y le dice yo quisiera cantarle una canción .Soledad ante tanta insistencia le oyó la canción, al escuchar la canción Soledad se da cuenta que es un testimonio formidable, porque aun mal cantada como la lo hacia la viejita, era un canto poderosísimo. Soledad se la grabo en una grabadora y decidió montarla. Esta canción la hacían los presos, nadie sabe exactamente cual de esos presos la compuso.¨¨ manifestó Jorge Gómez Barranco, director del Grupo Moncada.
Chámame a Cuba tenía muy simple los acordes, a melodía mu pegajosa, muy simple en el ritmo del Chámame, bastante cercano a la samagueca ,a la cueca de toda esa zona sudamericana.
El canto logro sobrevivir fue popularizada en la voz de la cantante española venezolana Soledad Bravo, quien la incluyo en su repertorio. En Cuba fue acogida con inmenso cariño e interpretada por el Grupo Moncada desde sus primeros años de fundada en la voz de Alberto Faya y Augusto Enrique.
La canción se convirtió en un homenaje permanente al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz pasaron generaciones se siguió haciendo, se hizo un video clip que fue muy simpático y se puso durante muchos años, un buen día aquel video clip perdió calidad, porque el acetato se deterioró mucho. Cuando el cumpleaños 80 de Fidel se realizó un video clip nuevo siguiendo las mismas características del anterior pero digital. La grabación que aún sigue saliendo con el nuevo video es la misma original que realizo Moncada.
Fueron jóvenes revolucionarios argentinos que en medio de la represión fueron capaces de componer Chámame a Cuba, un canto de alegría y de amor en medio de las torturas y la soledad de la cárcel y en solidaridad don la mayor de las Antillas.
El presidente Brahin Ghali, rinde homenaje a Fidel Castro ante el monolito que atesora sus cenizas en el cementerio Santa Ifigenia. Foto: Carlos Sanabia
El Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) Brahim Ghali, rindió homenaje al Héroe Nacional de Cuba José Martí y al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro, tras su llegada esta mañana a Santiago de Cuba, donde fue recibido por la integrante del Comité Central del Partido, Beatriz Johnson, presidenta del gobierno en la provincia.
“Con todo respeto y consideración nos inclinamos ante dos héroes cubanos”, dijo el también Jefe del Frente Polisario en el cementerio patrimonial “Santa Ifigenia”, tras rendir tributo al apóstol de la independencia de Cuba y al creador de la Revolución Cubana, frente al sitio donde reposan sus restos.
“Es ese el respeto y consideración que todo nuestro pueblo le tiene a Cuba, a sus líderes, a su Partido Comunista y a su pueblo que han sabido desafiar el bloque y las propias adversidades de la naturaleza; nuestras felicitaciones al pueblo cubano con el que estaremos juntos en la lucha contra nuestros adversarios; y caminaremos juntos hasta la victoria siempre”.
Tras el homenaje a Martí y Fidel en el cementerio “Santa Ifigenia”, el Presidente Brahim Ghali visitó la histórica Granjita de Siboney, el antiguo cuartel Moncada, la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, el otrora ayuntamiento, actual sede la Asamblea Municipal del Poder Popular y finalizó con un encuentro en la Universidad de Ciencias Médicas, con estudiantes de su país que cursan carreras universitarias en las cinco provincias orientales.
El Presidente Saharaui destacó en el cementerio Santa Ifigenia el respeto y admiración de su pueblo poe Cuba y sus héroes. Foto: Carlos Sanabia
Visita el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática la Granjita Siboney en comopañia de Beatriz Jonson, presidenta del gobierno en Santiago de Cuba. Foto: Carlos Sanabia
El Presidente Brahin Ghali, junto a la Presidente del Gobierno en Santiago de Cuba en su visita a la Granjiota Siboney.Foto: Carlos Sanabia
El Presidente Brahin Ghali observa el pozo de la Granjita de Siboney donde fueron guardadas las armas para el asalto al Cuartel Moncada. Foto: Carlos
Mensaje escrito en el libro de visitantes del Cementerio de Santa Ifigenia, el pasado 25 de marzo, por el Dr. Fidel Castro Smirnov, profesor titular de la UCI, nieto del líder histórico de la Revolución Cubana.
Querido abuelo:
Ante todo quiero expresarte que esto no es una despedida. Junto a millones de cubanos, de revolucionarios dentro y fuera de Cuba, junto a tu familia, como nieto agradecido, nunca querré dejar ir al Comandante en Jefe, ni al padre de la Revolución, ni al más universal de todos los cubanos del siglo XX y XXI, ni al guerrillero, ni al invicto y eterno Fidel, ni mi abuelo.
Serás siempre mi guía, quien a diario me imagino y me motiva.
Escribiendo en este libro breves ideas, cumplo hoy un compromiso con el excelente colectivo de trabajo de Santa Ifigenia, con los compañeros de las FAR y el batallón de ceremonias. Todos ellos, quienes considero como mi familia, cumplen a diario con el esmerado deber de cuidarte y rendirte merecido homenaje. Mucho me reporta saber que continúas muy bien cuidado y rodeado de amor.
En cada visita, como bien sabes, no solo traigo la flor y el sentido homenaje de todos los que quieren y no me pudieron acompañar; me sumo también a los miles que a diario vienen a presentarte un profundo respeto, infinita admiración y especial cariño. En cada visita a este lugar sagrado, me lleno de fuerza para enfrentar este nuevo desafío, y uno de los principales (que cada vez me resulta más difícil): paliar el dolor indescriptible que me causa no poder estrechar tu mano, de no poder besarte, abrazarte, buscar y encontrar tu mirada, acompañarte, compartir peligros y desvelos, velar tus sueños, ayudarte en lo posible e imposible, preguntarte, cuidarte, bromear y sonreír juntos, de brindar contigo, de atenuar la ansiedad de verte en cada encuentro; de leer una nueva reflexión encendida, una oportuna llamada de atención, un nuevo y merecido jaque al adversario; de aprender de ti, de saber de ti; de escuchar tu susurro conspirativo, tus discursos apasionados, tus recuerdos e ilusiones, tus tiernos halagos ante cada modesto logro personal que con devoción te dedicaba, te dedico y te dedicaré.
Estas líneas constituyen un nuevo intento de abrazo y caricia escrita, un nuevo intento de expresar sentimientos inefables que brotan en mi desde que aprendí siendo muy niño a quererte, un franco desafío a la irreversibilidad de los procesos al acompañarte en tu reciente travesía, un nuevo intento consciente de disfrutar tu presencia, de llamarte, buscarte y encontrarte.
Hasta la próxima, hasta siempre,
Te abraza, te extraña, te besa, te acompaña, te cuida, te quiere, quien no se suelta de tu mano, tu nieto y amigo
Fidel Antonio Castro Smirnov
Santiago de Cuba 25 de marzo de 2017
62 ANIVERSARIO
Salida del llamado Presidio Modelo, el 15 de mayo de 1955.
El poderoso movimiento pro-amnistía logró
activar la conciencia nacional hasta la
liberación de los jóvenes revolucionarios
(Foto: Archivo de BOHEMIA)
Por CARIDAD CARROBELLO
Mayo aún no cumplía su promesa de lluvias. El domingo 15, en la entonces llamada Isla de Pinos, el calor y el entusiasmo popular reverberaban juntos desde que se supo la noticia: serían excarcelados los jóvenes asaltantes de dos de las fortalezas militares más importantes de la tiranía en el oriente cubano.
Un año antes el dictador Fulgencio Batista, movido por intereses electorales, había decretado el indulto de sus opositores. Pero excluyó inicialmente a los asaltantes de los cuarteles de Santiago de Cuba y de Bayamo, recluidos en el mal llamado Presidio Modelo.
La lucha de todo un pueblo, emprendida por el Comité de Familiares Pro Amnistía, fue la que obligó al Presidente de la República a disponer la liberación de los valerosos jóvenes. El decreto oficial resultó ratificado por la Cámara de Representantes y el Senado.
Pero el tirano no cedería tan dócilmente. Maniobras oficialistas pretendieron hacer ver que la aprobación de la amnistía llevaba implícito un entendimiento con los combatientes, para lograr “una equilibrada solución nacional”.
Fidel Castro respondió a este intento mediante la Carta sobre la Amnistía, fechada el 19 de marzo de 1955 y publicada en la revista BOHEMIA el 25. Con ella reveló las artimañas de la dictadura para que el grupo de revolucionarios abandonase la lucha a cambio del indulto. Esta denuncia pública provocó que el Consejo Disciplinario del Penal dispusiera la total incomunicación y extrema vigilancia sobre los jóvenes patriotas.
Abrazo de todo un pueblo
Pabellón en el que permanecieron los jóvenes de la Generación del Centenario.
En este pabellón del Presidio Modelo, y separados de su líder Fidel, los jóvenes revolucionarios estuvieron confinados bajo estricta vigilancia (Foto: MARTHA VECINO).
El máster Roberto Unger Pérez, historiador de la principal ciudad pinera y profesor de Filosofía e Historia, destaca una curiosa coincidencia. “La llegada al Presidio Modelo del grupo inicial de los asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en 1953, coincidió con el mismo día y mes del inicio del confinamiento de José Martí en la finca El Abra, el 13 de octubre de 1870. Es otro detalle que une a estos revolucionarios con el autor intelectual del 26 de Julio”.
Explica Unger que poco después de la llegada de estos combatientes al recinto, se activó la lucha por su liberación. Dentro del Comité de Familiares Pro Amnistía jugaron un activo rol las madres de los presos, quienes promulgaron la “Carta de las Madres de toda Cuba”, firmada por María Esther Aguilera, Rosario Bosque de Almeida, Luisa Prieto de Miret y Zenaida Oropesa de Montané.
Según datos históricos, la génesis de este Comité estuvo en Isla de Pinos. La primera reunión fue en Nueva Gerona, donde se acordó imprimir una tarjeta con la finalidad de extender la campaña por todo el país. También el humilde hogar de la familia Almeida, en el capitalino reparto Poey, municipio de Arroyo Naranjo, se convirtió en centro promotor de estas actividades.
Celda donde estuvo aislado Fidel Castro.
A la par, el Comité Gestor integrado por familiares y amigos allegados, coordinó visitas y atenciones a los presos, para garantizar la adecuada la comunicación entre el recinto carcelario y el exterior.
La unidad popular condujo a la victoria de aquel domingo 15 de mayo de 1955. En horas de la mañana se le informó a periodistas y familiares que había llegado la orden de libertad para los asaltantes, la cual comenzó a ejecutarse a partir de la 1 p.m. con el primer grupo integrado por Eduardo Rodríguez Alemán, José Suaréz Blanco, Jesús Montané Oropesa, Ernesto Tizol Aguilera, Oscar Alcalde Vals, Fidel Labrador García, Gustavo Arcos Bergnes, Abelardo Crespo Arias, Pedro Miret Prieto y Ciro Redondo García.
Casi media hora después aparecieron Fidel y Raúl Castro, Juan Almeida, Armando Mestre, Enrique Cámara, Agustín Díaz Cartaya, Orlando Cortés y Mario Chanes. El último grupo lo integraron Ramiro Valdés Daussá, José Ponce, Julio Díaz González, René Bedia, Reynaldo Benítez, Francisco González, Gabriel Gil, Rosendo Menéndez, Andrés García, Israel Tápanes y Eduardo Montano.
Libros que acompañaron al joven revolucionario durante el tiempo que permaneció prisionero.
Las heroínas del Moncada, Melba Hernández y Haydeé Santamaría, estuvieron en el recibimiento. El hijo de Montané, quebrantó el cerco de los guardias, lo cual fue aprovechado por el resto de los familiares para abrazar a sus allegados.
Los excarcelados se dirigieron a Nueva Gerona. Almeida fue con sus familiares a casa de Francisca Eduviges Herrera (Tin Tan), en el barrio de Sierra Caballos; Ciro Redondo y otros compañeros se trasladaron a la finca El Abra para rendir homenaje a Martí.
La principal ciudad pinera concentró la mayor parte de la expectación nacional dada la presencia de Fidel Castro, quien junto a Montané y otros revolucionarios, fue al café Nuevo Virginia y luego hacia la casa de la familia Montané Oropesa, donde intercambiaron ideas hasta el momento de salir hacia el hotel Isla de Pinos.
Ya en el hotel, el joven líder ofreció una conferencia de prensa. Respondió firmemente que continuaría la lucha contra el régimen. Señaló su oposición a la convocatoria de una Asamblea Constituyente (posición sostenida por el oficialismo), por considerarla una clara maniobra para alcanzar la reelección de Batista.
Al terminar, entregó a la prensa el Manifiesto al Pueblo de Cuba. En él se expresaba la disposición de seguir la lucha inspirada en el ideario martiano. Este documento proclamaba que la campaña popular por la amnistía era “la gran victoria del pueblo en los últimos tres años”.
En el muelle donde estaba atracado el barco donde partirían hacia Batabanó, los moncadistas entonaron el Himno del 26 de Julio, igual que lo hicieron otra vez en el Presidio Modelo. Ese día El Pinero zarpó más tarde, cerca de las 10 de la noche. Cuentan que durante la travesía nadie durmió.
Presidio Modelo
Edificado a cuatro kilómetros de la capital pinera, durante el régimen del tirano Gerardo Machado, esta cárcel fue más que sitio de confinamiento, un escenario de horrores.
Desde el prólogo de su libro Presidio Modelo el destacado revolucionario y periodista Pablo de la Torriente Brau, describió las atrocidades cometidas en la instalación: “Allí estuvimos nosotros y casi dos años, asomados atónitos, al borde de aquel remolino de inmundicia, que arrastraba en vértigo un clamor confuso de voces de espanto; aullidos de los locos aterrorizados; explosiones de los disparos homicidas; estertores angustiosos de hombres estrangulados por sorpresa (…); gritos desesperados de los que morían de hambre y de sed en las celdas!… ¡Rumor estremecido de un mundo indescriptible, que dejó enferma de recuerdos mi imaginación!… ¡Para siempre!…”
Desde la primera muerte en 1926, el crimen se apoderó del reclusorio; entre ese año y 1959 hubo 763 muertos, muchos estrangulados, ahogados, golpeados, torturados, envenenados o empujados desde lo alto de las construcciones circulares.
Allí, con apariencia de modernidad se fusionaron 24 cárceles del país. Además durante la Segunda Guerra Mundial el lugar se utilizó como campo de concentración, ya que fueron encerrados y reprimidos ciudadanos de países del eje nazi-fascista Berlín-Roma-Tokio, por considerarles espías.
El vicio y la corrupción alimentaron en este lugar el maltrato, el tráfico ilícito y los castigos inhumanos que no pudieron doblegar ni a los revolucionarios antimachadistas de los años 30, ni a los asaltantes a los cuarteles Moncada y de Bayamo.
Fue en 1967 que el mal llamado Presidio Modelo se dejó de emplear como tal.
El decreto oficial
El martes 2 de mayo de 1955 resultó ratificada la Ley de Amnistía por la Cámara de Representantes y al siguiente día por el Senado. El 6, el Primer Ministro, Jorge García Montes, entregó a la prensa una nota oficial en la cual se expresaba que el Presidente de la República había firmado la excarcelación de los sancionados.
Fue reflejada la Ley en el número extraordinario de la Gaceta Oficial de Cuba, con un apéndice de último momento que incluía a los exmilitares. La decisión sería firme, según lo establecido, dos días después, sin embargo, tanto en la prensa como en otros medios surgieron confusiones en su interpretación.
El viernes 13 de mayo, día de la supuesta excarcelación, en la primera página del periódico La Calle, Luis Orlando Rodríguez denunciaba con el artículo “Quieren matar a Fidel Castro”, el plan organizado por provocadores de la tiranía para atentar contra la vida de los jóvenes revolucionarios. Igual destacaba la intención de confundir al pueblo en cuanto a la fecha y hora de la excarcelación para evitar demostraciones a favor.
Hasta el momento de la salida, los familiares y el pueblo estuvieron concentrados cerca de la entrada del Presidio Modelo para evitar cualquier contratiempo.
Carta de Fidel sobre la amnistía
carta-fidel-13Presidio Modelo, Isla de Pinos
marzo de 1955
Dr. Luis Conte Agüero
Presente
Mi entrañable amigo:
Estar preso es estar condenado al silencio forzoso; a escuchar y leer cuanto se habla y escribe, sin poder opinar; a soportar los ataques de los cobardes, que se aprovechan de las circunstancias para combatir a quienes no pueden defenderse y hacen planteamientos que de no encontrarnos imposibilitados materialmente merecerían nuestra inmediata réplica.
Todo esto sabemos que hay que sufrirlo con estoicismo, como parte del sacrificio y de la amargura que tofo ideal exige. Pero hay veces en que es preciso vencer todos los obstáculos, porque resulta imposible guardar silencio sin que la dignidad se sienta lastimada. No redacto estas líneas para buscar el aplauso que tantas veces se otorga con exceso al mérito aparente, al gesto teatral, y se niega a los que saben cumplir el deber sencilla y naturalmente. Lo hago por rectitud de conciencia, por la consideración, respeto y lealtad que al pueblo debo. Y al dirigirme al pueblo de Cuba para expresar mi opinión (que no debo reservarme por ninguna razón de conveniencia), sobre el problema que a nosotros nos atañe directamente, y que ocupa gran parte de la atención pública: la amnistía política; quiero hacerlo a través de tu persona, de hermano más que de amigo, y ti cívica “Tribuna Libre”, rogándote la hagas extensiva a otros órganos, igualmente dignos, de la prensa radial y escrita.
El interés que una inmensa parte de la ciudadanía ha mostrado a favor de nuestra libertad, nace del sentido innato de la justicia en las masas y de un sentimiento profundamente humano de un pueblo que no es ni puede ser indiferente. Alrededor de este sentimiento, ya incontenible, se ha levantado una orgía de demagogia, de hipocresía, de oportunismo y mala fe. Saber qué pensamos los presos políticos de todo esto es quizás la pregunta que se han formulado millares de ciudadanos y tal vez no pocos personeros del régimen. Crece el interés si, como en este caso, se trata de los del Moncada, los excluidos de todas las amnistías, el objeto de todos los ensañamientos, el punto clave de todo el problema. ¡No sé si los más odiados o los más temidos!…
Algunos voceros han dicho que ya “hasta los Moncadistas serán incluidos”. No se nos puede mencionar sin un “hasta”, un “incluidos” o un “excluidos”. Dudan, vacilan, saben a ciencia cierta que si hacen un survey, el 99 por ciento del pueblo la pediría, porque al pueblo no se le engaña fácilmente, ni se le pueden ocultar las verdades, pero no están seguros de lo que piensa el uno por viento vestido de uniforme, temen disgustarlo y temen con razón porque han estado envenenando interesadamente el alma de los militares contra nosotros, falseando los hechos, imponiendo la censura previa durante noventa días y la Ley de Orden Público para que no se supiera nunca lo que allí pasó, ni quiénes fueron humanos en el combate y quiénes realizaron actos que algún día la historia recordará con espanto.
¡Cuán extraña conducta ha seguido el régimen con nosotros! En público nos llaman asesinos, en privado nos califican de caballeros. En público nos combaten con encono, en privado vienen a conocernos. Un día es un coronel del ejército con su plana mayor, me ofrece un tabaco, me obsequia un libro, todos muy corteses. Otro día se aparecen tres ministros, risueños, amables, respetuosos. Uno de ellos expresa: “no te preocupes, esto pasa, yo puse muchas bombas y le estuve preparando a Machado un atentado en el Country Club, yo también fui preso político”.
Celebra el usurpador una entrevista de prensa en Santiago de Cuba: declara que no existe opinión pública a favor de nosotros. Días después se produce un hecho insólito: el pueblo oriental en masa, en un acto de un partido, al que no pertenecemos, la más grande movilización de la campaña, según los cronistas, grita incesantemente nuestros nombres y clama por nuestra libertad. ¡Formidable respuesta de un pueblo bizarro y leal que sabe bien la historia del Moncada!
Ahora nos corresponde a nosotros responder también con civismo el emplazamiento moral que el régimen nos hace al declarar que habrá amnistía si los presos y exiliados cejan en su actitud, di hay compromiso tácito o expreso de acatamiento al gobierno.
Una vez los fariseos le preguntaron a Cristo si debía a no pagar tributos al César. Su respuesta debía hacerlo quedar mal con el César o con el pueblo. Los fariseos de todas las épocas conocen ese ardid. Así hoy se pretende desmoralizarnos ante el pueblo o encontrar un pretexto para dejarnos en prisión.
No me interesa en lo absoluto demostrarle al régimen que debía dictar esa amnistía, ello me tiene sin cuidado alguno; lo que me interesa es demostrar la falsedad de sus planteamientos, la insinceridad de sus palabras, la maniobra ruin y cobarde que se está llevando a cabo con los hombres que están en prisión por combatirlo.
Han dicho que son generosos porque se sienten fuertes, pero son rencorosos porque se sienten débiles. Han dicho que no albergan odios y, sin embargo, lo han ejercido sobre nosotros como no se ejerció jamás contra un grupo de cubanos.
Habrá amnistía cuando haya paz. ¿Con qué moral pueden hacer semejante planteamiento hombres que se han pasado tres años pregonando que dieron un golpe de estado para traer la paz a la República? Entonces no hay paz. Luego, el golpe de estado no trajo la paz; por tanto el gobierno reconoce su mentira después de tres años de dictadura; confiesa al fin que falta la paz en Cuba desde el mismo día que asaltaron el poder.
“La mejor prueba de que no existe dictadura es que no hay presos políticos”, dijeron durante muchos meses; hoy que la cárcel y el exilio están repletos no pueden, pues, decir que vivimos en un régimen democrático-Constitucional. Sus propias palabras los condenan.
Para que haya amnistía es necesario que los adversarios del régimen cejen su actitud. Es decir, que se comete un crimen contra el derecho de gentes, se nos convierte en rehenes, se hace con nosotros lo mismo que nos nazis en los países ocupados. Por eso somos hoy, más que presos políticos, los rehenes de la dictadura.
Para que haya amnistía es preciso un previo compromiso de acatamiento al régimen. Los miserables que sugieren tal cosa suponen que los que llevamos veinte meses desterrados y presos, en esta isla, hemos perdido la entereza bajo el exceso de rigor que nos han impuesto. Desde sus jugosas y cómodas posiciones oficiales, donde quisieron vivir eternamente, tienen la ruindad de hablar en esos términos, hacia quienes, mil veces más honorables que ellos, han enterrado en las galeras de presidio. Quien escribe estas líneas ha sumado dieciséis meses aislado en una celda, pero se diente con energías suficientes para responder con dignidad. Nuestra prisión es in justa; no veo por qué puedan tener la razón los que asaltan los cuarteles para derrocar la legítima Constitución, que se dio el pueblo, y no los que quisieron hacerla respetar; ni que hayan de tenerla los que, a ese pueblo arrebataron su soberanía y libertad y no los que lucharon por devolvérselas; ni porque hayan de tener ellos el derecho a gobernar la República contra su voluntad, mientras que nosotros por lealtad a sus principios nos consumimos en las prisiones.
Búsquense las vidas de los que mandan y las encontrarán llenas de turbias actuaciones, fraudes y fortunas mal habidas, compárense con las de los que murieron en Santiago de Cuba y los que estamos aquí presos, sin mácula ni deshonra. Nuestra libertad personal es un derecho inalienable que nos corresponde como ciudadanos nacidos en una patria que no reconoce amos de ninguna clase; por la fuerza se nos puede privar de esos derechos y a yodos los demás, pero jamás logrará nadie que aceptemos disfrutarlos mediante un compromiso indigno. A cambio de nuestra libertad no daremos, pues, ni un átomo de nuestro honor.
Quines tienen que comprometerse a acatar las leyes de la República, que la violaron ignominiosamente el 10 de marzo; quienes tienen que acatar la soberanía y la voluntad nacional son ellos, que las burlaron escandalosamente el 1ro de noviembre; quienes tienen que propiciar un clima de sosiego y convivencia pacífica en el país son ellos, que desde hace tres años lo mantienen en la inquietud y la zozobra. Sobre ellos pesa la responsabilidad; sin el 10 de marzo no hubiera sido necesario el combate del 26 de julio y ningún cubano estaría sufriendo la prisión política.
Nosotros no somos perturbadores de oficio, ni ciegos partidarios de la violencia, si la patria mejor que anhelamos se puede realizar con las armas de la razón y la inteligencia. Ningún pueblo seguiría al grupo de aventureros que pretendiese sumir al país en una contienda civil, allí donde la injusticia no predominase y las vías pacíficas y legales les franqueasen el camino a todos los ciudadanos en la contienda cívica de las ideas. Pensamos como Martí que “es un criminal quien promueve en un país la guerra que se le puede evitar; y quien deja de promover la guerra inevitable”. Guerra civil que se puede evitar no nos verá nunca promoverla la nación cubana, como reitero que cuantas veces en Cuba se presenten las circunstancias ignominiosas que siguieron al golpe artero del 10 de marzo será un crimen dejar de promover la rebeldía inevitable.
Si nosotros considerásemos que un cambio de circunstancias y un clima de positivas garantías constitucionales exigiesen un cambio de táctica en la lucha, sólo como acatamiento a los intereses y anhelos de la nación, pero jamás en virtud de un compromiso, que sería cobarde y vergonzoso, con el gobierno. Y si ese compromiso se nos exige para concedernos la libertad decimos rotundamente que no.
No estamos cansados. Después de veinte meses nos sentimos firmes y enteros como el primer día. No queremos amnistía al precio de la deshonra. No pasaremos bajo las horcas caudinas de opresores innobles. ¡Mil años de cárcel antes que la humillación! ¡Mil años de cárcel antes que el sacrilegio del decoro! Lo proclamamos serenamente, sin temer ni odio.
Si lo que hace falta en esta hora son cubanos que se sacrifiquen para salvar el pudor cívico de nuestro pueblo, nosotros nos ofrecemos gustosos. Somos jóvenes y no albergamos ambiciones bastardas. Nada temas, pues, de nosotros los politiqueros, que ya por distintas vías, más o menos disimuladas, se encaminan al carnaval de las aspiraciones personales, olvidados de las grandes injusticias que lastiman a la patria.
Y no ya la amnistía, ni siquiera pediremos que nos mejoren el sistema de prisión, por donde el régimen ha demostrado todo su odio y su saña hacia nosotros. “De nuestros enemigos –como dijera unas vez Antonio Maceo- lo único que aceptaríamos gustosos sería el sangriento patíbulo que otros compañeros nuestros, más afortunados que nosotros, han sabido ir a él con la frente erguida y la tranquilidad de conciencia del que se sacrifica por la justa y santa causa de la libertad”.
Frente a la transigencia bochornosa de hoy, a los setenta y siete años de la protesta heroica, el Titán de Bronce tendrá en nosotros sus hijos espirituales.
Fidel Castro
Himno del 26 de Julio
Era el 12 de febrero de 1954. En el antiguo reclusorio mal llamado Presidio Modelo, hoy Monumento Nacional y Palacio de Pioneros 15 de Mayo, los asaltantes a los cuarteles Moncada y de Bayamo aprovecharon la visita de Fulgencio Batista al penal, para hacer valer la firmeza revolucionaria entonando las notas del Himno del 26 de Julio.
Agustín Díaz Cartaya había compuesto aquella marcha en apenas tres días, la cual tituló Himno de la Libertad, pero posteriormente fue calificada con la histórica fecha que cambió el rumbo de la patria.
“Marchando vamos hacia un ideal/ sabiendo que hemos de triunfar/ en aras de paz y prosperidad/ lucharemos todos por la libertad”, entonaron los valientes jóvenes.El tirano creyó en un inicio que se trataba de una bienvenida, pero cuando puso atención a la letra de la canción hizo un gesto contrariado. La represión al atrevido grupo no se hizo esperar.
Letra original del Himno del 26 de Julio
Marchando, vamos hacia un ideal
sabiendo que hemos de triunfar
en aras de paz y prosperidad
lucharemos todos por la libertad.
Adelante cubanos
que Cuba premiará nuestro heroísmo
pues somos soldados
que vamos a la Patria liberar
limpiando con fuego
que arrase con esta plaga infernal
de gobernantes indeseables
y de tiranos insaciables
que a Cuba
han hundido en el Mal.
La sangre que en Oriente se derramó
nosotros no debemos olvidar
por eso unidos hemos de estar
recordando a aquellos que muertos están.
La muerte es victoria y gloria que al fin
la historia por siempre recordará
la antorcha que airosa alumbrando va
nuestros ideales por la Libertad.
El pueblo de Cuba…
sumido en su dolor se siente herido
y se ha decidido…
hallar sin tregua una solución
que sirva de ejemplo
a ésos que no tienen compasión
y arriesgaremos decididos
por esa causa hasta la vida
¡que viva la Revolución!