¿Por qué Google obtuvo licencia para entrar en Cuba?

 

Por Arthur González.
Nunca antes el gobierno de Estados Unidos permitió la entrada de Internet a Cuba, ni el empleo de los cables submarinos que pasan cerca de sus costas u otras facilidades. Muchos sitios en Internet están prohibidos para la Isla por la guerra económica que dura ya 59 años. Sin embargo, Barack Obama le aprobó una licencia a Google para entrar en Cuba. ¿Qué razones estuvieron presentes en tal decisión?
¿Ayudar a que los cubanos pudieran acceder a más informaciones científicas, técnicas y otras para mejorar la economía cubana?
Definitivamente no. Aún permanecen restricciones de acceso en muchas de esas áreas, el objetivo real es poder llegar con sus informaciones distorsionadas, sus símbolos y sus valores a la juventud cubana, para como afirmó el propio Obama:
“…podemos hacer más para apoyar al pueblo cubano y promover nuestros valores a través del compromiso”. “Los cambios introducidos en nuestra nueva política potenciarán aún más nuestro objetivo de empoderar al pueblo cubano. […] y brindarles nuevas fuentes de información…”
Por supuesto que Cuba tiene que aprovechar esa apertura por pequeña que sea, para salir al mundo y darle a conocer su verdad, para destruir las campañas mediáticas que desbordan la red de redes con mentiras, sobre falsas violaciones de los derechos de los cubanos, exponer sus logros, alcanzados con esfuerzo y sacrificio, a pesar de los daños causados por la política criminal de Estados Unidos.
Es la oportunidad de contarle al mundo los actos terroristas que ejecuta el gobierno yanqui, la guerra biológica para afectar al pueblo y la persecución a todos los bancos extranjeros y empresas que pretenden establecer negocios con Cuba.
Para no pecar de ingenuos, los cubanos deben estar conscientes de qué se esconde detrás de esa licencia de Obama y por qué Donald Trump la mantiene, a pesar de haber tomado medidas para desmontar muchos aspectos de la política de su antecesor, incluso la Directiva Presidencial, esa que pretendía matar al pueblo con miel, en vez de a latigazos.
Durante su campaña presidencial, Donald Trump asumió el lenguaje reaccionario y ultraconservador plasmado en la Plataforma del Partido Republicano, la cual expone entre otras direcciones las siguientes:
“La apertura hacia Cuba de la actual administración Obama, fue un vergonzoso acomodo a las demandas de los tiranos. Solo fortalecerán a esa dictadura militar. […] Reclamamos una plataforma aérea para las transmisiones de Radio y TV Martí, y la promoción del acceso a Internet como herramienta tecnológica para fortalecer el movimiento pro democracia en Cuba.”
Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump cumplió con todo lo prometido en su campaña por la presidencia, pero no cambió en nada la licencia otorgada a Google para Cuba, incluso en días recientes permitió que el presidente ejecutivo de la misma, Eric Emerson Schmidt, viajara a La Habana en compañía del senador republicano Jeff Flake. ¿Por qué? Los antecedentes hablan.
En 1996 la RAND Corporation, del Instituto de Investigaciones para la Defensa Nacional de Estados Unidos, elaboró un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las comunicaciones cubanas, las redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos”.
Ese trabajo expone la necesidad de ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente, para lo cual afirma:
“Es necesario alentar el enlace de Cuba a Internet, utilizarla para transmitir noticias y análisis balanceados, promover su uso por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.
Insistiendo en esa dirección, en marzo del 2005 el ultra conservador Roger Noriega, Subsecretario de Estado para el hemisferio occidental, declaró en una audiencia congresional:
“Estados Unidos ha flexibilizado los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad a grupos de la sociedad civil”.
Durante un evento efectuado en 2012 en la Fundación Heritage, de conjunto con Google Ideas, se elaboró un informe recomendándole al gobierno de Estados Unidos, crear una red WIFI remota para posibilitar el acceso de los cubanos a Internet.
En ese conclave estaba presente el senador republicano Marco Rubio, quien expresó:
“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, porque Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.
El Departamento de Estado anunció el 13 de junio de 2013, la propuesta de proyectos para promover la democracia y los derechos humanos en Cuba, entre esos el uso de herramientas digitales para ser empleadas, de forma selectiva y segura, por la población civil, junto a otros programas para el fomento de la igualdad y defensa de las redes sociales de los negros cubanos.
Programas creados para la subversión en Cuba como Zunzuneo y Conmotion, este último diseñado por Open Technology Institute at The New América Foundation, fueron denunciados oportunamente.
Bienvenido el acceso pleno a Internet, porque los cubanos tienen la suficiente preparación para saber diferenciar lo útil de lo subversivo, pero ante un enemigo que no cesa de agredir durante más de medio siglo, siempre habrá que estar alertas y como dijo José Martí:
“Hacer en cada momento, lo que en cada momento sea necesario”

Presentan “La Guerra que se nos hace” en Feria Internacional del Libro

2018-02-06 19:16:41 / web@radiorebelde.icrt.cu / Carlos Serpa Maceira

Presentan “La Guerra que se nos hace” Feria Internacional del Libro

En momentos en que el gobierno de los Estados Unidos anuncio la creación de una fuerza de tarea en internet para la subversión en Cuba, se presentó este martes en la XVII Feria Internacional del Libro La Habana 2018 el libro La guerra que se nos hace, del profesor Raúl Antonio Capote Fernández, ex agente Daniel para la Seguridad Cubana.

En la sala José Antonio Portuondo, de la fortaleza San Carlos de la Cabaña, el periodista Enrique Ubieta realizó la presentación del volumen. La idea central de La guerra que se nos hace llega a todos como una alerta desde una perspectiva única y singular dada la experiencia vivida por su autor.

Presentan “La Guerra que se nos hace” Feria Internacional del Libro

Raúl Antonio Capote Fernández, ante el público que acudió a la presentación del libro manifestó que la guerra cultural es una alerta e incluye el destino individual de muchos y de la patria cubana misma.

“Es un libro que cualquiera puede leer, pero está pensado principalmente para los jóvenes cubanos, blanco por excelencia de los intentos anticubanos de la guerra cultural.”

Presentan “La Guerra que se nos hace” Feria Internacional del Libro

La Guerra que se nos hace es un libro para proveer a la juventud y a la sociedad cubana en general de herramientas que le permitan comprender los fenómenos de la guerra mediática y la guerra cultural de la cual es víctima Cuba.

EE.UU. retoma viejos planes para promover la subversión en Cuba(+Fotos)

 

Estados Unidos retoma políticas fracasadas hacia Cub

Estados Unidos mantiene a internet y las redes sociales como un campo de batalla contra Cuba.
Estados Unidos mantiene a internet y las redes sociales como un campo de batalla contra Cuba. Foto: Tomada de Internet

Si la administración del presidente Donald Trump pretende usar nuevas tecnologías para imponer cambios en el ordenamiento interno de Cuba, escogió caminos muy viejos que ya demostraron en el pasado su inoperancia e inefectividad, sin mencionar el hecho obvio de que violan las leyes del país afectado e incluso las de Estados Unidos.

La creación de una Fuerza de Tarea en Internet contra Cuba, anunciada ayer por el Departamento de Estado, abre las puertas al regreso a una política fracasada de la Guerra Fría que ambos países habían intentado superar a partir del 17 de diciembre del 2014.

Es la continuación del desatinado y mal asesorado discurso del mandatario en Miami, el 16 de junio del año pasado, cuando se reunió con una selección de la ultraderecha de origen cubano para anunciar con bombo y platillo su cambio de política hacia Cuba, que en pocas palabras se podría resumir como más bloqueo económico y menos viajes entre los dos países.

El terreno escogido para la nueva agresión, internet, demuestra a las claras cuáles son los verdaderos objetivos de Washington cuando reclama «libre acceso» a la red de redes en los países que se le oponen, mientras en su territorio mantiene un megasistema de rastreo y acumulación de datos sobre lo que hacen sus ciudadanos en la web.

De igual manera, a comienzos de enero, el Congreso de Estados Unidos avanzó un proyecto de ley para quitar las pocas restricciones que existían para el espionaje internacional, el mismo que quedó en evidencia tras las filtraciones del excontratista de la NSA, Edward Snowden.

De la llamada «Primavera Árabe», ya caída en el olvido, a planes más recientes como la incentivación de protestas en Irán y el apoyo a los sectores violentos en Venezuela, Washington muestra un claro patrón del uso de las redes sociales e internet con objetivos geopolíticos y de dominación.

Todo forma parte de una doctrina de Guerra No Convencional pensada para desestabilizar naciones sin el uso directo de fuerzas militares, que se ha arraigado tras los fracasos en los conflictos de Irak y Afganistán.

La activación de la nueva «fuerza de tarea» evidencia también que no hay falta de liquidez, en un gobierno paralizado y sin fondos, cuando se trata de financiar proyectos subversivos contra Cuba. Tampoco carecen de lugares de donde sacar el dinero a pesar de que el presupuesto presentado por el presidente Trump al Congreso para el 2018 elimina la partida tradicional y pública de 20 millones de dólares anuales que se venía aprobando desde hacía varias décadas para las agresiones.

La facilidad para crear nuevos organismos, con funcionarios «gubernamentales y no gubernamentales», contrasta también con la drástica reducción del personal diplomático de Washington en La Habana, que ha supuesto la paralización de la emisión de visados y una afectación directa a los servicios que recibían los cubanos y sus familiares en Estados Unidos.

Los nuevos planes de Trump no toman por sorpresa a Cuba, que acumula más de medio siglo de experiencia en el enfrentamiento a programas de agresión de toda clase.

Proyectos recientes como ZunZuneo, Piramideo, Commotion y otros, chocaron contra la capacidad de las autoridades cubanas de detectarlos y la unidad de su población ante las agresiones.

Llegan, además, en un momento en que se dan pasos claros hacia la informatización de la sociedad, con una
visión que prioriza el acceso social y busca proteger la soberanía del país, a pesar de las limitaciones económicas.

Tras la apertura de más de 500 puntos a lo largo de la Isla para el acceso público a internet, sin restricciones que no sean las que impone el bloqueo y los motivos de Seguridad Nacional, el país se apresta a la entrada en funcionamiento del servicio de internet en los móviles –con más de cuatro millones de ellos activados en la red–  y a la ampliación de la conexión desde los hogares.

Si lo que pretende la administración Trump es exclusivamente garantizar el acceso de los cubanos a internet, bien podría eliminar las restricciones del bloqueo que impiden la compra de tecnología de punta en este sector u ofrecer facilidades para su adquisición. Quizá le salga más barato que una «fuerza de tarea» que está, desde un inicio, condenada al fracaso.

PROYECTOS SUBVERSIVOS CONTRA CUBA CENTRADOS EN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

– ZunZuneo: Financiado por la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo (Usaid), su objetivo era lanzar una red de mensajería que pudiera llegar a cientos de miles de cubanos usando «contenido no controversial»: noticias de fútbol, música, parte del clima y publicidad. Cuando lograran su meta enviarían mensajes de contenido político para incitar a los cubanos a crear convocatorias en red y concentraciones masivas para desestabilizar el país.

– Piramideo: Similar a ZunZuneo, este programa estaba a cargo de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), a la que se supeditan Radio y TV Martí.  El mismo promovía la creación de una red de «amigos», ofreciéndoles la posibilidad de que una persona enviara a los miembros de su «pirámide» un SMS masivo por el valor de un solo mensaje. El objetivo último era contar con una plataforma para la subversión.

– Conmmotion: Fue una herramienta desarrollada por el Instituto de Tecnología Abierta (OTI) de la New America Foundation, con sede en Washington, originalmente para uso militar, y que consiste en la creación de redes inalámbricas independientes. Aunque no se conoce su entrada en funcionamiento en Cuba, fuentes del Gobierno de Estados Unidos aseguraron al periódico The New York Times que se habían dedicado fondos millonarios con ese fin.

– Operación Surf: Desenmascarado por el agente Raúl de la Seguridad del Estado, Dalexi González Madruga, este programa consistía en la entrada de equipamientos y software para la instalación de antenas ilegales para el acceso ilegal a internet.